78 ¡Dios, Dios, Dios!




        ¡DIOS, DIOS, DIOS ! (VI)


LA PREOCUPACIÓN MÍSTICA Y RELIGIOSA DE UNAMUNO


La preocupación mística y religiosa que le reconoce Ortega la vivió don Miguel
realmente y con más honda sinceridad que la mayoría de sus contemporáneos. Fue una de sus constantes”.

Colección Primera Biblioteca de Literatura Española,
A. Labajo, C. Urdiales, T. González
n.º 52, p.10


En el convento de San Esteban, en su claustro de los aljibes siente profundamente la soledad y allí, asomado al pozo de agua transparente y fría, con profundidad de abismo y resonancia de eternidad, de bruces sobre el brocal, Unamuno lanzó el grito desesperado: “Dios, Dios, Dios”, que el eco le repetía y casi le transformaba en un “Yo, yo, yo” que terminaría por ser su grito en aquel aljibe”.
Las edades del hombre, el escritor: Miguel de Unamuno
Carmen Navarro Rodero

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