78 Padrenuestro

                


HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA
COMO EN EL CIELO...


Tu voluntad Padre, es la misma en la tierra y en el cielo… Tú…, eres inmutable…
Quieres que tus creaturas, los hombres, te reconozcan como Padre, aquí, en la Iglesia militante…. y, de esta manera, haciendo tus obras, las de tu Reino, (en este mundo que no te reconoce), alcance, glorificándote a Ti, la vida eterna participando de tu Ser por adopción, llenando así su finitud de tu plenitud...
Soy yo, somos los hombres, los que nos salimos de ese guion no haciendo las obras de tu Reino, no santificando tu nombre…; y para reconstruirlo nos entregas, nos das a tu Hijo, el Unigénito, nuestra Justicia, que nos proveyó la Redención, nos ha dejado tu Palabra, Luz, Puerta, Camino, Verdad y Vida…
De Él recibimos la gracia y, así, en ese conocimiento hemos fundado nuestra fe; y la realización de tu voluntad es posible, es realizable aun con nuestra miseria…; porque tu Plan cuenta con la acción de tu Hijo, cabeza de ese Plan, la Iglesia, en la que formamos un solo cuerpo… Él nos lleva a tu seno, donde inmutables disfrutaremos eternamente formando parte de la Familia Divina, dando cumplimiento así, a tu voluntad.
Y quedaremos inmutables en tu Ser, en la participación que de Ti hayamos conseguido en la tierra, para gozarte en el cielo eternamente….. ¡Qué enorme es tu Santidad, tu Grandeza, tu Generosidad, con tus creaturas que se reconocieron como hijos!... ¡Es que eres Sabiduría infinita y eterna saboreada en Amor Padre…!.
Gerardo Nieto
Profesor de Derecho Civil, UCM, sacerdote


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