79 Adagio



ADAGIO



"ADAGIOSAMENTE"

He salido a ver y a sentir el sol de la tarde paseando por las orillas de la bahía. En mis oídos está sonando un ADAGIO musical cuya lentitud de su “tempo” se une y acompasa con la lentitud y levedad de la “atmósfera” que veo, que respiro y que oigo. La inmensidad del agua fluye y refluye con lentitud en este oleaje leve y casi imperceptible. Suena y oigo el avance lento y profundo del contrabajo al mismo tiempo que veo y oigo graznar a un par de gaviotas suspendidas en el aire en vuelo de “contraviento”. Las agudas notas de los violines resuenan acompasadas mientras un barquito avanza “adagiosamente” sobre las aguas de la bahía, impulsado por el suave viento que azota tímidamente sus velas. Un pescador lanza su caña y el anzuelo queda sumergido en el fondo esperando su recompensa, mientras yo obtengo la mía al escuchar en ese momento los tubos del órgano en “sol menor”… El pez, como si hubiera oído la melodía, se entrega a las llamadas del gusano prendido al final del hilo. Y así, poco a poco, lento y lento, avanza el ADAGIO en mis oídos, cuando veo sobresalir del agua nadando al somormujo que avanza rápido, como contrapunto a mi adagio; que levanta su cuello, cual periscopio naval, para observar a su alrededor; que aparece y desaparece “somormujeando su cabeza” y “dejándose calar” al fondo del río garcilasiano. La orquesta va dando fin a su concierto y el “somormujo” que lo oye y este “escuchante” ven pasar con la lentitud del mismo adagio a personas que se dejan bañar por el sol, por el aire, por el agua y por la música.

¡Gracias, Albinoni; muchas gracias, Giazzotto!


Adagio es una palabra que deriva de dos fuentes etimológicas distintas: del latín adagĭum o del italiano adagio. Cuando proviene del latín, el concepto pertenece al terreno de la lingüística y se emplea para nombrar a una expresión concisa que suele tener una enseñanza moral y que resulta fácil de memorizar o aprender. Un ejemplo de adagio es “Más vale prevenir que curar”. En este caso, la sentencia invita a tomar medidas o precauciones para no caer en males futuros de cualquier tipo, que serían más difíciles de solucionar. Los adagios son similares a los refranes, las máximas, los proverbios y los aforismos: todo ello estudiado por la paremiología.
 
Cuando adagio proviene de la lengua italiana, su utilización se encuentra en el terreno de la música. La noción alude a un cierto tempo, es decir a la “velocidad” en que se debe interpretar la pieza musical. El adagio supone la ejecución de unas sesenta negras por minuto. También se conoce con el nombre de aire o movimiento y en una partitura es normal encontrar la indicación de esta velocidad al comienzo de la pieza, sobre el pentagrama.

Hasta la invención del metrónomo hubo que buscar una palabra que diera una idea aproximada del “estado de ánimo” que el compositor pretendía expresar en cada momento y entre ellas están largo, largheto, ADAGIO, andante, andantino, moderato, allegretto, allegro, vivace, presto, prestissimo, que, a veces, eran matizadas seguidas de una segunda palabra: espressivo, solemne, grazioso…
 
 
El metrónomo es un aparato utilizado para indicar el tempo de las composiciones musicales. Produce una señal acústica, semejante al tic-tac de un reloj, con la frecuencia deseada. Para definir la velocidad a la cual debe ser ejecutada una pieza musical, se establece el tiempo de duración de una figura. Si quien escribe la composición desea que el tempo sea de una negra por segundo, escribirá en la parte superior de la partitura de la obra la indicación " = 60", indicando así el número de negras que deben sonar en un minuto. Esto servirá para ajustar el dispositivo a este valor. El adagio actualmente correspondería a una velocidad mayor que largo o largheto pero menor que andante o moderato. En el metrónomo sería, aproximadamente, " = 70".

Por extensión, un adagio es una pieza musical cuyo tempo es lento. Es el caso de la composición “Adagio de T. Albinoni” Los adagios, por lo general, aparecen en el segundo o en el tercer movimiento de un concierto o de una sinfonía y tienen una duración variable, según las épocas: entre los tres minutos en el Renacimiento a los quince minutos en el Romanticismo. En el primer movimiento de la sonata de Beethoven “Claro de luna”, que estudiamos el mes pasado, tenemos un “claro” ejemplo.



LA HISTORIA del “ADAGIO DE TOMASO ALBINONI”

Tal vez sea una sorpresa el afirmar que este Adagio que vamos a oír, no lo compuso Tomaso Albinoni; sin embargo, desde que se publicó por primera vez, se ha escrito y dicho que es el “Adagio de Albinoni”. No tuve la suerte de oírselo tocar a nuestro organista, el Hno B.Félix en los años 50/60. Conocida como Adagio de Albinoni, esta obra es posiblemente la composición musical más famosa que existe del Barroco (siglos XVII y XVIII), pero con la salvedad de que no se compuso durante el Barroco ni fue Tomaso Albinoni su autor. En realidad el Adagio en sol menor fue compuesto en 1945 por el musicólogo italiano Remo Giazotto.

                                       
 
De la vida de TOMASO ALBINONI (1671-1751) compositor barroco veneciano, poco sabemos. Sin embargo, se ha hecho muy famoso a raíz de esta obra que no le pertenece. Fue antecesor de los llamados “dilettanti”, del artista independiente que aparecería con el Romanticismo. Se dedicó a la composición tanto vocal como instrumental. Sus obras vocales cayeron pronto en olvido, pero no así las instrumentales, con Doce Sonatas, Sinfonías, Conciertos y su última obra, la ópera Artamene.  
 

EL AUTOR DEL ADAGIO DE ALBINONI FUE REMO GIAZOTTO

Este Adagio fue compuesto en 1945 por el musicólogo italiano REMO GIAZOTTO y se publicó por primera vez en 1958. Giazotto dijo haber encontrado entre las ruinas de la Biblioteta de Dresde un supuesto fragmento manuscrito en el que tan solo figuraba el pentagrama del bajo y seis compases de la melodía que atribuyó a Albinoni. A partir de ahí trabajó en arreglar y terminar la composición. Y el editor dio como verídica esta versión de Giazotto para que fuera más valorada dicha composición: unos fragmentos de un movimiento lento de una sonata a trío de Albinoni, presumiblemente encontrados en las ruinas de la Biblioteca de Dresde tras los bombardeos de la ciudad acaecidos en la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que nunca se ha encontrado

una prueba seria de la existencia de tales fragmentos e incluso se ha desmentido formalmente que estuvieran en esa colección de partituras. El tema de este Adagio tiene, según musicólogos, semejanzas con otros fragmentos de piezas de otros compositores como de L. Farrenc -1841-, de un Adagio de Vivaldi o de los primeros acordes de un aria de “La Pasión según San Juan” de J.S. Bach.

REMO GIAZOTTO (1910-1998) fue un musicólogo italiano que
estudió la clasificación y catalogación de las obras de Tomaso Albinoni y escribió biografías de varios compositores, entre ellos Antonio Vivaldi y el propio Albinoni. Crítico y editor de revistas musicales fue también profesor de Historia de la Música en la Universidad de Florencia. Llegó a ser director de los programas de música de cámara para la RAI y de la Unión Europea de Radiodifusión.

Los expertos musicales de todo el planeta coinciden en señalar que el famoso Adagio en sol menor es una composición enteramente original y compuesta en su totalidad por Remo Giazotto, quien falleció el 26 de agosto de 1998, quedando como el descubridor de la misma y sin recibir ni disfrutar en vida de los debidos reconocimientos como autor de tal magna composición.




FAMA:

Escrita en el estilo propio del periodo barroco, la obra es de una singular belleza y rápidamente se hizo muy popular, siendo una de las obras más interpretadas en la actualidad, y una de las más conocidas por el público en general. Ha sido empleada en la cultura popular como fondo musical en películas, publicidad y programas televisivos.

Cuenta también con versiones cantadas de Camilo Sesto, (“Mientras mi alma se sienta”), Sarah Brighman, (“Anytime, anywhere”). E incluso hay un “Poema para un adagio” de la cantante argentina Liliana Maturano (Tormenta) que escribo a continuación y que ella canta.

POEMA PARA UN ADAGIO


cantado por Liliana Maturano (Tormenta)
AUDICIONES
. Aparece la partitura mientras suena la música https://youtu.be/uJVlbLK7VbA
. Con imágenes de la orquesta https://youtu.be/_eLU5W1vc8Y
Camilo Sesto https://youtu.be/ErIOk9ir83o “Mientras mi alma sienta”
Sara Britman https://youtu.be/UnN9nkh9hvo “Anytime, Anywhere”.



CONSULTAS
.Julián Pérez Porto y Ana Gardey, Definición de Adagio, 2015
.Eleanor Selfridge-Field, Venetian Instrumental Music, from Gabrieli to Vivaldi. Nueva York, Dover Publications, 1994. ISBN 0-486-28151-5
.Michael Talbot: "Tomaso Albinoni", Grove Music Online ed. L. Macy
 .Carta de la Biblioteca Nacional Sajona de Dresde (especcialista Marina Lang), 24 de septiembre de 1990, reproducida en facsímil por Wulf Dieter Lugert y Volker Schütz, Adagio à la Albinoni, Praxis des Musikunterrichts 53 (14 de enero de 1998), pp. 13–22.
.Wikipedia 
                                                        AUXENCIO MUÑOZ ACEBES

Maestro. Catedrático de Lengua y Literatura 

Organista 

Abril, 2019

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