81 Reflexión lasallana. Estilo del maestro


    
           9 Reflexión lasallana sobre 

el estilo del maestro de nuestra Escuela 


EL AMOR DE “LA OBRA BIEN HECHA”




En los años de nuestra Escuela de Magisterio, cuando frecuentábamos a los clásicos, bebimos en dos fuentes el amor de “la obra perfecta”: en Miguel de Unamuno y en Eugenio d´Ors. Saciamos nuestra sed entonces y hoy seguimos bebiendo.
Del primero, en su “Del sentimiento trágico de la vida”, es la parábola del zapatero que se esmera por conservar su clientela haciendo zapatos, que por pundonor quiere hacerse pasar por el mejor zapatero de la ciudad -“otro grado mayor de perfeccionamiento”-, que tiende a hacerse para con sus parroquianos el zapatero único e insustituible y por ello piensa “en ahorrarles toda molestia, que no sea el cuidado de los pies lo que les impidiera vagar a la contemplación de las más altas verdades”: les hace el calzado “por amor a Dios en ellos”, pura religiosidad.

Paradigmática para nosotros fue igualmente la segunda cita. Está hecha monumento en bronce, mármol y piedra blanca de Colmenar en el paseo del Prado de Madrid, frente al Museo de Pinturas, y es de Eugenio d´Ors.

Todo un manifiesto que no parece sino que el autor de las Glosas redactó tintando en oro líquido mientras pensaba en mil posibles maestros y en gentes como nosotros.

A ellos y a nosotros, llamados a una primaveral vanguardia humanista, que no envejece, pues que es eterna, siempre vieja y siempre nueva, como la Hermosura Soberana de San Agustín, nos sigue diciendo este gran maestro:

"Todo pasa: una sola cosa te será contada, y es tu obra bien hecha.
Noble es el que se exige, y hombre tan sólo, quien cada día renueva su entusiasmo, sabio al descubrir el orden del mundo".

CUR
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
    

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