81 El paisaje en la pintura occidental

       
          HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN DEL PAISAJE EN LA PINTURA OCCIDENTAL



Las finalidades inmediatas de este estudio sobre la evolución del paisaje en la pintura occidental son varias:

           - Estudiar su lenta y paulatina incorporación al arte, hasta conseguir la categoría de "arte mayor" entre los géneros pictóricos artísticos.

     - Gozar de su espléndido y espectacular desarrollo desde el siglo XVII hasta nuestros días.


LOS ARTISTAS DEL “QUATTROCENTO” 
Y DEL "CINQUECENTO" ITALIANO

                   2.1 EL PAISAJE EN LOS ARTISTAS ITALIANOS DEL "QUATTROCENTO"


El “Quattrocento”, es un término italiano que se aplica, sobre todo en arte y en literatura, a los años del siglo XV, 1400 a 1500.
Los artistas del "Quattrocento italiano" continuaron la incorporación del paisaje en la pintura iniciada por Giotto, utilizándolo y desarrollándolo en el fondo de sus cuadros sobre escenas evangélicas acaecidas en el exterior, acabando definitivamente con el recurso tradicional y artísticamente pobre de los dorados planos de pan de oro, herencia de los tiempos bizantinos.
En el “Quattrocento”, el uso del paisaje sigue utilizándose como recurso para rellenar los últimos planos de una escena y posteriormente, a través de la influencia del Renacimiento italiano, se consolida dicha práctica y se extiende a la mayor parte de los artistas europeos del siglo XVI.



Noli me tangere”. Fra Angelico. (1390-1455).
Técnica, fresco. Medidas: 146 x 180 cm. Año 1440.


            En esta escena evangélica de Fra Angélico, como en tantas otras de éste y de otros artistas contemporáneos suyos del "quattrocento", se confirma que los grandes artistas de este siglo utilizaron este recurso para rellenar de color el fondo de sus cuadros, siguiendo las innovaciones introducidas por Giotto y los seguidores de su escuela.                                                                                                                                      Fra Angelico nos muestra en el primer plano la escena evangélica: vemos al Señor resucitado, mirando como de paso y de lado a María Magdalena que se arrodilla amorosamente ante él y que escucha las palabras que el Señor le dirige: “Noli me tángere” (no me toques). En el huerto en el que se desarrolla la escena, vemos la puerta del sepulcro tallado en roca viva, abierta, sin losa que la cubra, para sugerir la Resurrección del Señor.                                                                                                                                                                                                                             Paisaje: el último plano o fondo del cuadro lo rellena el artista con un paisaje de ocasión. La perspectiva que utiliza para mostrarnos las plantaciones del huerto es la sobrepuesta, es decir, los objetos más alejados del espectador los va colocando horizontalmente encima de los más cercanas. (Detalle de las flores).                                                                                                                                                                                                                                          La cerca del huerto limita su superficie y los árboles más lejanos sobrepasan la altura de la tapia.


Es muy de advertir que el paisaje continúa siendo solo una parte secundaria de la pintura. Nunca, en este siglo y ni siquiera en pleno Renacimiento, el paisaje fue el sujeto único de un cuadro, es decir, una representación cuyo sujeto y objetivo único y final, fuera la reproducción de un paisaje concreto. Como género artístico. El paisaje sigue sin ser admitido ni por el Arte ni por los artistas, como un valor en sí mismo, como sujeto de “arte mayor”.
En esta centuria una infinidad de artistas, cuya sola enumeración llenaría muchas páginas, sigue rutinariamente el camino que Giotto inició con el uso meramente complementario en la escena reproducida.
Entre esa infinidad de artistas señalamos los más reconocidos del "Quattrocento: Fra Angelico, (1390-1455); Giovanni Bellini, (1430-1516); Sandro Botticelli, (1445-1510); Andrea del Castagno, (1423-1457); Piero della Francesca, !416-1492); Domenico Ghirlandaio, (1449-1494); Giogione, (1447-1510); Fhilippo Lippi, padre, (1406-1469); Fra Fhilippo Lippi, hijo, (1457-1504); Andrea Mantegna, (1431-1506); Raphael, (1483-1520); Leonardo da Vinci, (1452-1519) y muchísimos otros.
Estos artistas, reproduciendo la naturaleza y el paisaje, aprenden a dar profundidad a sus cuadros y aprovechan el paisaje para ensayar una y otra vez, con mayor o menor acierto, las leyes de la perspectiva, que en el siglo XVI acabarían definiendo matemáticamente.
Y una observación importante y a tener muy en cuenta: todos los fondos paisajísticos de sus cuadros fueron creados y pintados en el interior de los estudios de cada artista, fruto no de la geografía que les rodeaba, sino de la imaginación de cada artista y en ningún caso copia detallada de la naturaleza al aire libre y en directo.
Veamos algunos ejemplos de utilización del paisaje en los principales pintores de este siglo:


Sandro Botticelli, (1445 – 1510). “Alegoría de La Primavera”


Estilo: Renacimiento italiano. Pintura al temple sobre tabla. Pintado entre 1470 y 1480. Medidas: 203 x 314 cm.


Poco a poco el paisaje se va configurando y ambientando hasta formar parte importante de la propia escena representada.
El fuerte colorido de blancos, rojos y amarillos se complementa con las flores esparcidas y salpicadas por el suelo.

Esos colores claros de carnes y vestidos vaporosos que inundan el primer plano, cobran aún más vida y color gracias al contraste con los verdes oscuros del arbolado que cierra el fondo del cuadro.

El paisaje se funde así con la escena representada hasta configurarse como una parte importante de ella, pictóricamente hablando.

Pero todavía sigue siendo la escena representada y no el paisaje el mensaje más importante y valorado a los ojos del artista, de su público y de los críticos.

Domenico Ghirlandaio fue maestro de Miguel Ángel


La utilización del paisaje en segundos planos, ofrece, a veces, serias dificultades en su realización, en razón de las escenas representadas en el primer plano, pues no han de interferirse uno y otro plano en ningún caso sino buscar su complementación.

En ese sentido, el ejemplo mostrado en este cuadro es espléndido: escena y paisaje están perfectamente ensamblados y no se interfieren para nada. Es impensable que el artista hubiera conseguido semejante profundidad de campo para su cuadro sin utilizar el paisaje, pero al mismo tiempo, es digno de admiración que dicho paisaje contribuya tanto a dar más realismo y fuerza a la escena evangélica que se nos representa en el primer plano.

El cuadro puede leerse de primer plano a segundo, como se leerá normalmente, pero al mismo tiempo el horizonte sin fin en que acaban sus límites, de alguna manera nos vuelve y acerca más otra vez al primer plano: ambos se compaginan de maravilla y y se complementan entre sí.

Paisaje: El que nos presenta Ghirlandaio, imaginativamente creado en el estudio del artista, fuerza el atrevimiento por su profundidad, a punto de cumplir casi todos los requisitos de una perfecta perspectiva.

Esa misma profundidad nos ayuda a fijar nuestra mirada en los protagonistas de su primer plano. La luz emergente del último plano nos hace más real el primero.



Il Giorgione ( 1447 – 1510). “Adoración de los pastores”

Técnica: óleo sobre tabla.Hacia 1477-1510. Medidas: 90,8 x 110,5 cm.


La luz divide el cuadro por su mitad vertical. En su mitad derecha nos presenta el misterio del Nacimiento del Señor y en la izquierda un paisaje accidentado que se pierde en un horizonte lejano.

Entre los colores usados por el artista destaca el azul del manto de la Virgen que fija nuestra atención en el misterio de la Natividad del Señor. El Niño Jesús posado en el suelo es con su Madre el principal centro de interés en el cuadro que pasaría desapercibido sin el azul intenso del manto de la Virgen.
El azul del manto de la Virgen, a su vez, se compensa bastante con el del cielo que aparece en la diagonal superior al fondo del paisaje, la otra mitad del cuadro. Estos colores resaltan todavía más por el contraste con el negro del fondo de la gruta y las sombras oscuras de las rocas que la rodean.

Paisaje: un irregular sendero se prolonga por la mitad izquierda del cuadro hasta perderse en el horizonte, jalonado por diferentes obstáculos que con su diferente tamaño, disminuyendo a medida que se alejan, le van dando la ilusión óptica de notable profundidad. De todas formas este camino tanto en lo que respecta a su dibujo como en su colorido, es manifiestamente mejorable.

Llama poderosamente la atención que tantos y tan grandes artistas del "Quattrocento", que muy pronto darían paso a las grandes obras del Renacimiento italiano y europeo, no abrieran sus ojos a la espléndida belleza que la naturaleza les ofrecía, ni llegaran a contemplarla como un reto al color de su paleta o un desafío importante a su fiel representación.




Madonna” de Fra Philippo Lippi. ( 1457-1504).
Realizada al temple

                  En este cuadro de Fra Philippo Lippi puede observarse cómo la coloración del segundo plano contribuye a reforzar la imagen de serenidad, recogimiento y piedad de la Madonna representada en el primero plano.                                                                                              El paisaje del fondo en cierto sentido trasciende a la imagen por la suavidad de sus planos horizontales sucesivos y la naturalidad de sus curvas y la suavidad de sus colores. Es notable la armonía entre los dos planos representados.                                                                                                                                                                                                                                                                                                          En este caso vemos también cómo el paisaje va alcanzando, poco a poco, su propia identidad y significado complementario a la escena representada.



Leonardo de Vinci nos presenta una escena de los evangelios apócrifos: Juan Bautista, habiendo quedado huérfano, se había retirado a vivir en soledad a una cueva. En el viaje de la huida a Egipto, la Virgen y S. José, (que no figura en el cuadro), se refugian en la cueva del camino y se encuentran con Juan Bautista. Un ángel asiste a la escena.



Leonardo de Vinci. (1452- 1519). La Virgen de las Rocas”
Óleo sobre tabla. Cronología: entre 1483 y 1486
Pasada luego a lienzo. Medidas: 199 x 122 cm

He elegido esta imagen de la Virgen de las Rocas, de Leonardo de Vinci, para que no perdemos de vista que los paisajes representados nunca fueron copiados directamente de la naturaleza al menos en su totalidad.

Se trata de paisajes imaginados por los diferentes artistas sin salir de su estudio, lo cual no excluye radicalmente que su experiencia y visión personal del campo y de la naturaleza, pudieran haber influido en una u otra composición.
Paisaje: la luz diurna que reina en el exterior de la cueva, ilumina la senda que conduce a la misma. Dicha senda se prolonga hasta la imagen sedente de la Virgen y el Niño. Inversamente, vista la senda desde dentro de la cueva hacia fuera, da al primer plano una profundidad muy notable.

 

2.2 EL paisaje en los pintores del “cinquecento” italiano


El Renacimiento italiano del “quattrocento”, llega, más o menos, hasta el primer tercio del siglo XVI, 1400-1520. A partir de este último año se rompe el clasicismo y empieza el estilo llamado “manierista”.
En el primer tercio del siglo XVI, sobresale la actividad de la escuela de Florencia cuyos grandes mecenas apoyaron con su poder y dinero al arte de las grandes figuras del Renacimiento. Muy de cerca le seguían Venecia y Roma donde se significaban los mayores genios del arte: Leonardo de Vinci, (1452- 1519). Rafael Sanzio, (1483-1520) y Miguel Ángel Buenarroti, (1475-1564).
Estos grandes pintores se empiezan a interesar más por la anatomía de los cuerpos, pues algunos de ellos son al mismo tiempo escultores. Dado el predominio y éxito de la escultura, en las grandes obras vaticanas, la pintura busca también el volumen y redondez de las formas y eso se consigue mejor en los primeros planos, matizando los contrastes de la luz y las sombras manieristas.
En los cuadros de esta pintura se hacen grandes progresos en la profundidad de los fondos y en la perspectiva y se llegará rápidamente a descubrir y aplicar las leyes matemáticas que la rigen.
Con todo, las reglas de la perspectiva acabarán definiéndolas los arquitectos aunque constantemente estuvieran los pintores acercándose a ellas y haciendo admirables progresos.
Filippo Brunelleschi, escultor y arquitecto de la cúpula de la catedral de Santa María del Fiore, de Florencia, que por su trabajo necesitaba representar sus obras mediante la proyección de las mismas en un plano, tanto para dar a conocer sus proyectos por razones de propaganda local como para, al mismo tiempo, facilitar la consulta de sus maestros oficiales. Filippo Brunelleschi fue el primer arquitecto a quien se atribuye la formulación de las leyes de la perspectiva.



Leonardo de Vinci. ( 1452-1519). ” La Gioconda” (“La alegre”, en castellano).
 Este cuadro se conoce también como “Mona Lisa”. ( Mona, significa señora en italiano antiguo).
Técnica: Óleo sobre tabla de álamo. Cronología 1503. Medidas: 77 por 53 cm.


Leonardo de Vinci, natural de Vinci, (Florencia), fue un genio polifacético: pintor, discípulo de Andrea de Berrocchio, ingeniero, inventor, anatomista, arquitecto, gicos del personaje se clarificaran y tomaran más fuerza frente a su atormentado entorno. botánico, científico, filósofo, escritor y urbanista. Destacó en toda clase de conocimientos, saberes y técnicas.
Su retrato de “La Gioconda”, cuyo nombre verdadero era Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartomeu di Giocondo, es muy probablemente uno de los mejores cuadros de la historia de la pintura.
Su sonrisa enigmática y el misterio que rodea este famosísimo retrato, reside en el esfumato, nueva técnica pictórica con que está hecho y que los grandes pintores del siglo XVI pusieron de moda. Su sonrisa y su misterio es mejor contemplarla que describirla.
Paisaje: detalle parcial del paisaje natural que rodea el cuadro. Toda la serenidad y misteriosa pose que respira el personaje, se prolonga reflejado al paisaje que le envuelve: Inaccesibles picachos y fantásticas rocas, fruto de la imaginación del artista, proyectan su sombra sobre las aguas tranquilas y cristalinas de un lago liso y apacible, como si los rasgos sicoló


Rafael Sanzio, (1483-1520). Otro de los grandes pintores del pleno Renacimiento que utilizó el paisaje para completar y dar profundidad a sus obras.
La belleza del rostro de sus Vírgenes, que no copia de la realidad, según él mismo confiesa, sino que traducen la gran belleza y dulzura de un ideal que él se había creado, son realmente admirables. También son muy notables y avanzadas las perspectivas que da a los paisajes con que cierra sus cuadros.


Rafael Sanzio (1483 – 1520). ”Madona del Carbellino”. Pintura al temple, 1506.



La Virgen con Jesús y S. Juan Bautista, forman un triángulo isósceles que da a las figuras una gran solidez y estabilidad en un paisaje sereno y apacible.
Al azul del manto de la Virgen, el artista contrapone el rojo de su vestido y el color verde claro del campo abierto que prologa hasta los dos tercios de la altura del cuadro. A esa altura cambia su luz mediante tonos azulados propios de un día claro y soleado. Ello le permitirá al pintor mostrarnos el busto de Virgen sobre una claridad que realza e ilumina la belleza de su rostro.

En la lejanía se desvanece un paisaje de lagos y montañas que da mayor profundidad al cuadro.


Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564). Fue el más grande de los genios del Renacimiento italiano, a juicio de muchos autores. Al mismo tiempo fue escultor, arquitecto y pintor. Quizás por eso y porque su principal ocupación fueron la escultura y la arquitectura, no nos ha dejado ejemplos elocuentes del paisaje en su pintura.
En su famoso trabajo de la Capilla Sixtina, (1508-1512), su obra pictórica más sobresaliente, llena sus cuadrículas de musculaturas, acostumbrado a la talla de esculturas y las encuadra con las mismas escenas que representan.




2.3 Resumen del nacimiento y evolución del paisaje en la pintura del “quattrocento” y “cinquecento”

Resumimos:
  • El paisaje tardó muchos siglos en aparecer en la pintura occidental.
  • S. Francisco de Asís abrió sus ojos, su sensibilidad y su religiosidad a la creación y al paisaje articulando una mística cristiana de la naturaleza.

Giotto empezó a ocupar los últimos planos de sus cuadros utilizando un paisaje imaginativo que se generalizó pronto entre los grandes artistas del "Quattrocento" y se expandió y consolidó en el “Cinquecento”.
Recordamos dos advertencias importantes:

- El paisaje, en las representaciones de estos siglos, XV y XVI no fue nunca fruto de una copia fiel y directa de la naturaleza, sino pura creación imaginativa del artista sin salir de su estudio. 
- Durante estos dos siglos el paisaje no fue nunca reconocido como "género artístico en sí mismo”, sino simplemente utilizado como puro recurso secundario para rellenar el fondo de sus cuadros.


Repitamos por último, de otro modo y esquemáticamente, la evolución del paisaje durante los siglos que acabamos de analizar:
En el siglo XII aparece el nuevo humanismo franciscano que prepara de lejos, entre otros hechos, el Renacimiento.
En el XIII Giotto introduce el paisaje y la naturaleza en las escenas hagiográficas con que ilustra la vida del Señor o de S. Francisco de Asís.
En los siglos XIV y XV, los artistas italianos y europeos continúan y perfeccionan la innovación de Giotto.
En el siglo XVI, el paisaje se integra cada vez más con la escena representada y es reconocido teórica y sociológicamente como parte interesante de la misma.
Al mismo tiempo se van definiendo y divulgando las reglas matemáticas y geométricas de la ilusión óptica o perspectiva visual, que consiguen perfeccionar la escena representada armónicamente en sus tres dimensiones: altura, anchura y profundidad.
En el siglo XVII veremos a muchos artistas de la Escuela Veneciana y poco después de las Escuelas Flamenca y Holandesa reivindicar el paisaje como una conquista muy importante y convertirlo en protagonista único del cuadro de pintura, copiado directamente de la misma naturaleza y dotado de un gran valor artístico, hasta reconocerlo plenamente como “género y arte mayor”.
(Continuará)
Villanueva de la Peña, 12 de mayo de 2019
José Manuel Gutiérrez Bravo
Maestro Nacional y doctor en Historia
Fundador y exdirector de la Universidad Laboral de Toledo







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envíanos tus comentarios