83 Lírica.Cerrar podrá mis ojos...


                       


L Í R I C A (2)





"AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE"

Siempre nos dijeron que el mes de noviembre era el mes de los difuntos y, tal vez, no nos dijeron que el mes de noviembre es el mes de la espera o de la esperanza. Los que ya se fueron nos esperan; los que aún estamos aquí esperamos estar con ellos. Y, además, en la última semana comienza el adviento, “tiempo de espera” para recibir al que vendrá, al Mesías.
Por esta razón he seleccionado, para comentar, este poema titulado “Amor constante más allá de la muerte”, uno de los mejores y más bellos sonetos escritos en lengua española, de Francisco de Quevedo y Villegas.
Como lo que interesa es el comentario, no vamos a hablar del autor, de sobra conocido como el escritor por antonomasia del conceptismo barroco; y aunque más conocido por sus escritos filosóficos y satíricos, también tiene poesía amorosa donde refleja, como en este soneto, los rasgos del conceptismo barroco.



Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera.

Mas no desotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido:
polvo serán, mas polvo enamorado.


Vamos a prosificar el poema, que quedaría, más o menos, así. Cada párrafo pertenece a cada una de las estrofas.

La postrera sombra que me llevare el blanco día podrá cerrar mis ojos y podrá desatar esta alma mía lisonjera hora a su afán ansioso.

Mas [la postrera sombra] no dejará la memoria en donde ardía en la ribera desotra parte; mi llama sabe nadar la agua fría y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios ha sido prisión, venas que han dado humor a tanto fuego, medulas que han ardido gloriosamente:


Dejarán su cuerpo, no su cuidado; serán cenizas, mas tendrán sentido: serán polvo, mas polvo enamorado.

MITOLOGÍA

En la mitología griega, cuando una persona moría, su alma era transportada hacia la orilla del río Éstige, también conocido como Laguna Estigia, a manos del dios griego Hermes (mensajero de los dioses) que en la mitología romana se llama Mercurio.
Allí esperaba a Caronte, en cuya barca habría de atravesar la "frontera" que dividía el mundo de los vivos y el Hades. El barquero, sin embargo, no cumplía esta función de manera desinteresada, de ahí la costumbre de depositar una moneda en cada párpado del muerto o en la boca, a fin de pagar sus servicios.


TEMA

El poema describe un amor de tal profundidad que resulta inolvidable incluso después de la muerte, y es tal la intensidad de ese amor que no solo daba sentido a la vida del poeta, sino que también da sentido a su muerte: "serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado". A pesar de cualquier imprevisto, aunque este sea la muerte, el amor del amado por su amada continuará encendido. El alma del amado, aunque esté separada de su cuerpo, continuará profesando su amor.
Semánticamente  el poema se organiza en tres partes:

En el primer cuarteto, se plantea la aceptación de la muerte, con un verbo poder en futuro-podrá-, que da idea de lo inexorable de la misma: sé que he de morir.
En segundo cuarteto, el poeta manifiesta su resistencia a esta “ley severa”, con una conjunción adversativa “mas” y un verbo saber en presente –sabe-, que expresa casi un desafío: pero no le debo ningún respeto a la muerte.
Los dos tercetos constituyen una explicación del desafío: mi amor permanecerá por siempre. Los futuros –dejarán, serán, tendrán- indican la certeza de lo que ha de suceder, la aniquilación del cuerpo, pero a la vez la perduración del amor, triunfando sobre la muerte.


COMENTARIO

Quevedo condensa en catorce versos parte de la mitología griega sobre el más allá. El alma separada del cuerpo tiene que cruzar, en una barca dirigida por Caronte, la siniestra laguna Estigia. El alma, al atravesar la laguna, debe dejar todos sus recuerdos en la ribera de la que parte –este mundo-. Cuando llegue al destino final, a la otra orilla –los infiernos- no le queda ya a esa alma ningún recuerdo, según la ley. Pero el amor del poeta es tan vivo e intenso que está dispuesto a desafiar la ley de los infiernos.

El poema, como buen modelo conceptista, está lleno de figuras retóricas de pensamiento, por lo que hay que identificar el término poético con el término real. Las metáforas, las imágenes que llenan de simbolismo el texto, contienen las ideas que el poeta quiere trasmitirnos.
LA POSTRERA SOMBRA…personificación la muerte
EL BLANCO DÍA…la muerte (metáfora)
CERRAR MIS OJOS……morir
POSTRERA SOMBRA… metáfora, la muerte (personificación)
BLANCO /SOMBRA …antítesis
LAS RIBERAS… este mundo…el más allá (simbolismo)
MI LLAMA…mi amor
NADAR EL AGUA FRÍA´…superar la muerte el fuego (amor) intenso)
LLAMA/AGUA FRÍA antítesis
LEY SEVERA….dejar todo recuerdo
ALMA…PRISIÓN…DIOS
VENAS…HUMOR…FUEGO imágenes metafóricas
MEDULAS…ARDIDO idem
CUERPO… CUIDADO
CENIZAS…SENTIDO…
POLVO…ENAMORADO

Es muy interesante la relación que existe entre la tercera y la cuarta estrofa:

"Alma a quien todo un dios prisión ha sido, v.9
su cuerpo dejará no su cuidado" v.12

"Venas que humor a tanto fuego han dado, v.10
serán ceniza, mas tendrá sentido" v.13

"Medulas que han gloriosamente ardido, v.11
polvo serán, mas polvo enamorado". V.14
 
Esa alma que ha sido como una prisión para ese amor dejará su cuerpo, pero nunca el cuidado del mismo; las venas por las que ha corrido el fuego de ese amor serán ceniza como consecuencia de la muerte, pero tendrán sentido... Las medulas que han gloriosamente ardido, esto es, un amor que llegaba hasta lo más profundo de los huesos, "polvo serán, mas polvo enamorado"; siendo esto lo que da sentido a toda la existencia.
Vemos también la intensificación literaria de más a menos que se refleja en los sustantivos alusivos a la partes del amado –alma, venas, medulas) y su correspondencia con la “nada”-cuerpo, ceniza, polvo-
El alma dejará el cuerpo
Las venas serán ceniza
Las medulas serán polvo…”enamorado”
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada… -diría Luis de Góngora-
Los versos de Francisco de Quevedo nos recuerdan aquella rima más posterior de Gustavo Adolfo Bécquer, la Rima XCI, en la que se hace referencia a la inmortalidad del amor.

FINAL

Quevedo concibe la muerte como pérdida de la vida pero que puede seguir en el recuerdo que otros puedan guardar de uno –“vida de la fama” según J. Manrique-. Contrasta este pensamiento con la idea cristiana del paso a una vida eterna y feliz. Este poeta admite esa “ley severa” de la muerte, pero no admite la otra vida; quiere que esa parte de su alma- el amor- permanezca en este mundo. Es rebeldía pagana, pues para él es más importante lo que sigue en la tierra –el polvo enamorado- que lo trascendental de la otra vida.

AUXENCIO MUÑOZ ACEBES
Maestro. Catedrático de Lengua y Literatura

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