76 Cuento. Cuando yo me vaya





LA ESTRELLA DEL PORTAL

-Cuando yo me vaya al cielo -me decía mi abuelito- iré a vivir junto a las estrellas.Todas las noches de aquel caluroso verano, cuando tomábamos el fresco en el patio de mi casa, mi abuelo me acariciaba, mirándome entrañablemente con ojos humedecidos. Luego, señalándome las estrellas, me decía:
-Allí podrás verme cuando deje esta tierra. En aquella que parpadea y de color azulado, ¿la ves?, David, allí viviré yo para siempre. Tú me contarás lo que haces en casa; cómo te llevas con papá, con mamá y con tu hermana Lucía.
Yo me quedaba mirándole, y me preguntaba si todo aquello que mi abuelo me prometía, podría ser verdad.
Había pasado el verano. El otoño frío y lluvioso pudo con la salud de mi abuelito. Una repentina pulmonía le subió hacia las estrellas y se fue dejándonos llenos de tristeza.
¡¡Mi abuelito se murió!!
La promesa de poder hablar con él, mirando la estrella azulada y parpadeante, era verdad.
-¡Aquí estoy muy feliz, David!- me decía desde arriba, casi gritándome.
Hablábamos y hablábamos por las noches largos ratos. Yo, a través de la ventana de mi habitación y él, a través del espacio infinito y estrellado.
Yo llevaba ya tres noches muy triste. La estrella de mi abuelo había desaparecido.
No había dicho yo a nadie mi secreto pero mis padres y hasta mi hermana notaron que algo me sucedía.
Era Navidad, y aquella tarde, aunque lloviznaba, fuimos a visitar el Belén que habían montado algunos vecinos del pueblo.
-¡Qué Belén más bonito!-, decía mi hermana Lucía.
-¡Mira aquel rebaño de ovejas blancas y negras! ¡Mira los pastores! ¡Mira los Reyes Magos! ¡Mira el Portal! ¡¡Mira la luz que brilla sobre el Portal. Parpadea y es de color azul!! -Me quedé mudo, pero mudo, mudo de verdad, con el dedo índice señalando la estrella. ¡¡Es la estrella donde vive el abuelo!!
La estrella se sonrió, mi abuelo se sonrió y yo también me sonreí y hasta lloré de alegría.
Entonces comprendí que a mi abuelo le había tocado este año la gran suerte de bajar al Portal de Belén. ¡¡Era la estrella de Belén!! ¡¡Era su estrella!! 
El cuento ha terminado, querido nieto,
pero es verdad que las estrellas
se van turnando,
para iluminar el Belén
cada año.
TELESFORO MORENO
Maestro

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