76 Padrenuestro


SANTIFICADO SEA TU NOMBRE


¡Si somos hijos tuyos al recibirte…!, (porque nos has creado para optar a heredarte, a recibir tu herencia, a ser como Tú, participándote en la plenitud de mi finitud, y sin que tuvieras necesidad o ganaras nada en ello), es porque Tú eres El Santo, porque Tú eres El Amor: ¡Sólo me cabe una respuesta, mi retorno…: “Santificado sea Tu Nombre…”
Lo que soy, es por ti y para ti; única forma de que lo sea para mí: en ti y santificándote… ¡Si no tengo otra salida…!, no la mejor…, la única…, pues no hacerlo no sólo me privaría de ti… ¡participar de Tu Ser…!, sino que al no hacerlo, te despreciaría…, te ofendería… y… eso no es posible en la razón humana…, ni en la luz de tu Espíritu, en tu presencia….
No puedo pues dejar de mirarte a ti… (mirarme a mí… a lo que me has dado… me alienaría en contra de tu filiación, dejaría de ser hijo tuyo…), porque al hacerlo y no glorificarte, no te recibiría como Padre.
Te lo suplico, Padre, … no permitas que me contemple…, que aparte mis ojos de ti…, que deje de glorificarte, de santificar tu nombre. Que todos mis actos , ¡y quieres que domine el mundo!, queden, permanezcan, siempre injertados en ti, dentro de ti…; te corresponden, pues eres nuestro padre celestial; soy sólo por ti y en ti, y me llamas a ser uno, eternamente, en ti…

Gerardo Nieto
Profesor de Derecho Civil, UCM, sacerdote

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