78 Siglo XVIII: fabulistas

           

             
A MUCHA DISTANCIA YA DEL MAGISTERIO,
VUELVO A NUESTRO POBRE SIGLO XVIII,
CON RECUERDOS SUELTOS



Me encantaría charlar –para seguir recordando-
con algún colega o alumno o con muchos sobre


6 Samaniego e Iriarte


- Subimos a La Guardia, al templete en hierro que le dedicó a su hijo y vecino ilustre Félix María Samaniego. Estamos ante un monumento a la Didáctica, tan cara al XVIII neoclásico francés. Fuimos y somos maestros. Estudiamos a Samaniego. En él se escucha a Esopo, a Fedro, a La Fontaine.. y más lejanos, los relatos que primero se escribieron en sánscrito...

- La próxima semana, enterita, en clase, la dedicamos a las “Fábulas morales” de Samaniego: «La lechera», «La zorra y las uvas», «El zagal y las ovejas», «La gallina de los huevos de oro», «El panal de rica miel» …

- En su Carta apologética al señor Masson afirma que las fábulas de su amigo Iriarte bastarían para acreditar la alta cultura de España. Ya es decir...

- Perdidas en un rincón de la Historia de la Literatura española tanto la Academia del Buen Gusto (nótese bien: “buen gusto”) como la Fonda de San Sebastián fueron decisivas para elevar el tono de la poesía española en el XVIII. Muchas otras veces pasó así, hicieron más los segundones que las primeras figuras. Lo pensábamos antaño.

- Del académico Tomás de Iriarte, lo que queráis, galgos o podencos, de sus “enteramente originales” ”Fábulas literarias”.


- Sus Fábulas literarias, un catecismo de ética literaria.

- Traducidas al portugués, al francés, al inglés, al alemán. Nunca nos dijeron en filosofía que Schopenhauer las cita con elogio.

- Por qué no le echamos un rato a su comedia Hacer que hacemos, la del fachenda que perfecto atareado nunca hace nada en realidad. ¿Recordáis?

CUR

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