57. AFDA

  ÍNDICE PRINCIPAL
 
Pregón: Cultura que salva.
Nuestra Escuela reflexiona: Cristo caballero, nuestro Rey y Señor. CUR
Nuestra Escuela se sumerge en la Biblia: La creación del Cielo. Día 2 (III). Zereutes
Dios es amor: Creo en Jesucristo, su único Hijo III. E. Malvido
 La narrativa de CJC : Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes, Á. Hernández
Alta política con estilo: Relevo de españoles. Ramiro D. de Aza
Sin echar el ancla: Griñón, “un centro de estudios”. Teódulo G. Regidor
Nuestros maestros: Vino de Ribadavia. El primer vino de América. Á. Gómez Moreno
Afderías: Afderías de la actualidad de AFDA. CUR
Soneto desde el sentimiento: ¿Gloria o escoria? Á.H.
Nuestros poetas: Ya está aquí las Navidades. Á.H.
Rincón de Apuleyo: El maestro de Dios.
Educación física: La carga en el ejercicio físico. F. Sáez 




CULTURA QUE SALVA

En momentos de crisis y de confusión habrá que esforzarse por  volver a la sencillez de las fecundas semillas germinales -spermata, decía Anaxágoras-  o nos quedamos en la confusión y en caída libre hacia el abismo.
La Escuela ha de poner a sus alumnos en fila y en marcha, disciplinados y en silencio, a lo sumo cantando salmos, en dirección a Jerusalén, la cuna de la Verdad; a Roma, camino del Derecho y de la fuerza de sus legiones,  y a Atenas, la cuna del Estilo. Han de sentir las nuevas generaciones las ondas azules del más sabio de los mares y en ese sacro triángulo -Jerusalén, Atenas, Roma- sintonizar con el acorde perfecto de la Verdad, el Bien y el Estilo de la Cultura.
Es preciso que nuestros escolares escuchen las lecciones de ponderación y de seriedad  que predican las pensativas columnas del Partenón y que llegue a sus oídos el mensaje de universalidad y el aliento de cordialidad cósmica a que convoca la cúpula de San Pedro. Que se sientan originales y creadores legionarios romanos de la Cultura.
Entiéndase, a la Escuela sencillamente hay que ponerla en marcha hacia la Cultura, singular, una. Lo que más nos importa no son las plurales civilizaciones que nacen, viven, se suceden y pasan a la retaguardia de la Historia, sino la Cultura que suma en unidad desde el triángulo sacro, Jerusalén, Atenas, Roma, carga de realidades vivas, eternas y jerarquizadas.
Sólo la Cultura nos salvará de la caída libre en el abismo que hoy nos amenaza. 

Cristo caballero,

 nuestro Rey y Señor


 “Vi el Cielo abierto y apareció un caballo blanco; y su jinete se llama el fiel y el leal, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos llameaban, ceñían su cabeza mil diademas y llevaba grabado un nombre  que sólo él conoce… Lo seguían las tropas del cielo en caballos blancos… En la capa y en el muslo lleva escrito un título: Rey de reyes y Señor de señores”.
Ap 19,11-16 
Este jinete es Cristo, el caballero, nuestro Rey y Señor, el de la victoria de la historia universal. Hombre como nosotros, vivo, auténtico, un hombre entero. Tiene una patria temporal como nosotros, amigos y enemigos; se apasionó y supo lo qué era agotarse, como nosotros; un hombre como ningún otro sobre la tierra, que cabalgó y murió.
Cuando griegos y romanos alcanzaban una victoria, erigían en el lugar una señal “punto crítico”, tropaión. Allí colgaban las armas conquistadas al enemigo.
San Pablo “clavó en la cruz el acta de los decretos que nos eran contrarios” (Col 2,15).
CUR
Maestro. Profesor de Lengua y literatura

Emérito UCJC



NUESTRos grandes relatos bíblicos (III)

LA CREACIÓN DEL CIELO 

Segundo día, crea Dios el agua y el cielo. Estamos en el segundo día de la Creación. Dios ha creado en el primer día la luz. Al comenzar el segundo sólo hay Dios, el ejército y corte de sus ángeles y una criatura nueva: la luz.  
En el segundo día Dios va a crear el cielo, el aire y el agua.
No hay agua, ni una gota, ni noticia del agua y en este día ya habrá el agua que no había. Donde antes no había nada, ahora, en algunos lugares, va a haber agua.  Dios va a empezar haciendo una cosa estupenda, una bóveda para  separar las aguas del cielo -las nubes- de las aguas de la tierra -de los mares, el cielo.
Dios tenía un plan bien pensado. Los seres que él iba a crear iban a necesitar también aire. En el aire había puesto oxígeno, nitrógeno y otras sustancias menores, como el ozono y unos gases nobles, que necesitarían las plantas, los animales y los hombres para vivir y desarrollarse. Había que crear un espacio enorme para la Creación que iba a venir. En este espacio puso Dios el aire que hay alrededor de la Tierra. El aire, aunque no se ve, que no tiene color y ni huele ni sabe a nada, estaría suelto, lo ocuparía todo y podría ir de un lado para otro alrededor de la Tierra.
Con el mismo silencio y la misma facilidad crea Dios el agua. La Tierra, además de aire, también tendrá agua que apaga la sed, que sirva para lavarse, para regar los campos y los jardines, refrescar las calles, limpiar los establos, producir electricidad en los saltos de los embalses, practicar deportes como la vela, el submarinismo, el winsurf, la natación, el esquí acuático, el waterpolo, el piragüismo, el esquí, el patinaje sobre hielo, el jockey…  Agua que cae del cielo y agua que corre por los ríos camino del mar, agua en el mar y agua en los grandes lagos y agua en los pequeños charcos, agua que no se ve y va dentro de las tuberías y agua que corre en surco zigzagueando por la tierra y agua que salta de los tejados a la calle cuando llueve y es como un cristal líquido que se desliza y patina por las calles hacia las alcantarillas.

Dios separa las aguas. Las aguas la separó Dios. Unas arriba, en lo alto, que son las nubes blancas, si se componen de gotitas pequeñísimas (entre 0,2 y 0,3 mm de diámetro). Las atraviesa la luz. O son grises y negras, si las gotas no son tan mínimas, no puede atravesarlas la luz y en cualquier momento se ponen a llover (cuando alcanzan de 1 a 5 mm de diámetro) sobre la tierra.
El sol les manda a las nubes todos sus colores, las nubes los mezclan y nos los dan juntos, los vemos todos a la vez. Entonces vemos las nubes de color blanco, suma de todos los colores.
Las nubes negras detienen los rayos del sol, no permiten que pasen, los detienen. Las vemos negras, faltas de color.
A Dios le gusta el orden. Donde hay caos, Él pone orden. Ya había cielo. Lo acababa de hacer Dios. La Biblia lo llama firmamento. Es lo que vemos, si levantamos los ojos hacia arriba. El aire no se ve, no estorba. Pero las aguas estaban revueltas, juntas. Entonces fue Dios y les señaló a cada una un lugar. Dios separó las aguas. A cada una le dio su sitio. Unas, arriba y otras abajo.
Las nubes del cielo pueden pasearse en silencio o haciendo el ruido propio de las tormentas. Descargan su agua sobre la tierra, de cuando en cuando, y siguen su camino. Estas son las aguas de arriba.
  El río Segura, a su paso por Archena camino del mar
Las aguas del suelo están a sus anchas, pero no pueden salirse de los límites que Dios le puso al mar y los ríos han de seguir el camino cuesta abajo que Dios les haya preparado. Dios le puso límites al mar y cerró con llave sus compuertas (Cfr. Job 38,10. Véase también Jer 5,22; Ps 33,7; Prov 8,29). Estas son las aguas del suelo, las de abajo.  
                  
Y, como cuentan los hebreos, los primeros que iban a leer la Biblia, entre una tarde y la mañana siguiente, un día entero, el segundo día de la Creación.
En él ha creado Dios el cielo con su aire, y ha separado el agua de las nubes, arriba, del agua de la tierra, mares y ríos, abajo.


Zereutes 
Ancien élève de Évode Beaucamp 
y de Francesco Spadafora
Textos bíblicos


Gen 1, 6-8

6    Y dijo Dios:
-       Que haya una  bóveda entre las aguas, que separe unas aguas de otras aguas.
-       
7  E hizo Dios la bóveda para separar las aguas de debajo de la bóveda de las aguas  de encima de la bóveda. Y así fue.

8   Y llamó Dios a la bóveda “cielo”.
     Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.




 “CREO EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO”

III Dios es más Amor que Poder en la encarnación del Hijo
Dijimos en el primer artículo que los atributos de Dios dependen  de su relación con las creaturas humanas. En el presente tema se trata de un ser humano muy especial, puesto que estamos hablando de una creatura humana cuyo Yo  corresponde a la Persona del Hijo de Dios Padre. Al relacionarse el Padre y el Espíritu Santo con el Hijo hecho hombre, ¿seguirán acompañando al Hijo engendrado como hombre en María los mismos atributos que tenía antes de dicho engendramiento? Más concretamente: En el acontecimiento de la encarnación del Hijo, ¿se revelan por igual el Amor y la Omnipotencia de Dios o más el Amor que la Omnipotencia?
Todo empezó en y con la resurrección de Jesús de Nazaret

Los Evangelios tienen a Jesús de Nazaret como a su figura central. Desde el punto de vista histórico, la vida de un hombre que muere bajo la pena capital de la crucifixión por ser considerado un hereje en su propia religión, el judaísmo, y un rebelde contra la autoridad política de Roma no podía saltar a las páginas de la historia general ni siquiera de la historia local. Si los discípulos del Maestro de Galilea persistieron en ser discípulos suyos tras su muerte horrorosa y humillante y si más tarde escribieron los Evangelios no fue por ningún hecho histórico realizado por Jesús de Nazaret en vida, sino por un acontecimiento que le acaeció una vez muerto y sepultado: según los Apóstoles, Jesús de Nazaret fue resucitado en cuerpo y alma por Dios. Sólo un Dios Omnipotente podía ser el Autor de dicha resurrección; Jesús fue el agraciado sujeto pasivo. Con semejante acontecimiento escatológico, Dios demostraba, a los primeros cristianos, la injusticia que las autoridades religiosas de Israel y el representante del emperador romano habían cometido con el Profeta de Galilea, y les revelaba en el Maestro crucificado la identidad personal del Mesías salvador prometido desde antiguo a Israel y les daba a entender que quien había sido así resucitado,  gloriosamente en cuerpo y alma, tenía mucho en común con la manera de ser del mismo Dios…
 
La resurrección de Jesús no sólo fue la causa de que se escribieran los Evangelios recuperando hechos históricos seguros de la vida y muerte de Jesús, sino también la causa de cómo han sido escritos los Evangelios, donde se leen determinados hechos y dichos que reflejan “a posteriori” no la realidad histórica, sino la fe de los evangelistas y de sus respectivas comunidades en el único resucitado Jesús como Mesías salvador y como Hijo unigénito de Dios Padre. Y es sobre todo de este modo, desde la fe, como debemos mirar los relatos evangélicos de Mateo y de Lucas sobre la concepción y nacimiento históricos como hombre del Hijo unigénito del Padre.
La encarnación del Hijo vista desde la fe de los primeros cristianos
Solamente Mateo y Lucas narran el nacimiento histórico de Jesús de Nazaret. La unanimidad de los exégetas afirma que los relatos de Mateo y de Lucas pertenecen a un tiempo tardío en la composición de  los Evangelios en correspondencia con la adquisición última de la fe de los creyentes cristianos en la divinidad de Jesús de Nazaret. Dicho de otra manera: aunque los relatos de Mateo y de Lucas sobre el nacimiento de Jesús figuran al comienzo de sus respectivos Evangelios, esos relatos fueron compuestos después de que fueran escritas las otras partes de dichos Evangelios.
Desde el punto de vista histórico, Mateo y Lucas testimonian a la par que el nacimiento de Jesús fue un nacimiento a lo pobre, no anunciado por los narradores de los grandes personajes, un suceso que pasó desapercibido a los ojos de los poderosos… Esta es la serie de hechos que registra Mateo sobre el nacimiento de Jesús en Belén: visita de “magos” guiados por una estrella, huida a Egipto, decreto y matanza de niños inocentes, salida de Egipto y retorno a Nazaret. Y esta la trayectoria de hechos que anota Lucas en su Evangelio respecto del nacimiento de Jesús en Belén: visita de pastores, presentación del recién nacido en el templo de Jerusalén y vuelta a Nazaret. Desde luego el relato de Lucas es más fiable históricamente, porque Lucas refleja mejor el caso de Jesús como el caso del nacimiento de un judío más, mientras que Mateo intenta presentar a Jesús como el salvador de todos (también de los no judíos en la figura de los magos del lejano oriente) y como el nuevo Moisés de los judíos.
Donde coinciden de lleno Mateo y Lucas es en la visión de fe de que el Concebido en el seno de María, madre joven y virgen, es el Hijo unigénito del Padre. El engendramiento de Jesús en María es primeramente un misterio cristológico, y secundariamente un misterio mariológico. En otras palabras: la maternidad virginal de María, la maternidad biológica, está al servicio de la filiación divina de Jesús. En esta línea se manifestaba el teólogo Joseph Ratzinger, Introducción al cristianismo, Sígueme, 1970:
  “La filiación divina de Jesús no se funda, según la fe eclesial, en que Jesús no tiene padre humano. La filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo alguno si hubiese nacido de un matrimonio normal, porque la filiación divina de la que habla la Iglesia no es un hecho biológico, sino ontológico; no es un acontecimiento del tiempo, sino de la eternidad de Dios: Dios es siempre Padre, Hijo y Espíritu…”
El mismo teólogo Ratzinger, siendo Papa con el nombre de Benedicto XVI, dejó escrito en su libro Infancia de Jesús, Planeta, 2012, que la maternidad virginal de María, incluso “in partu”, se debe entender en un sentido biológico…
Mateo y Lucas, y con ellos sus respectivas comunidades, conocían el género literario del AT, el del nacimiento de futuros personajes de la historia de Israel, como Isaac, Samuel…, de madres estériles por su avanzada edad. Este género literario del AT se centraba directamente en el cambio que se producía en la biología de la madre, que de estéril pasaba a ser fértil, sin mencionar siquiera la lógica colaboración del varón en el engendramiento de la gran figura futura de Israel.
Los evangelistas Mateo y Lucas no utilizan el tradicional género literario bíblico que hace intervenir a Yahvé como el causante de la milagrosa capacidad engendradora de la madre estéril, y en modo alguno como Padre de la nueva creatura. En las narraciones de Mateo y de Lucas, en cambio, el nacimiento de Jesús de Nazaret es sobre todo un asunto teológico entre Dios Padre y Dios Hijo. Y es que el modelo narrativo que inspiró a los cristianos fue el engendramiento que tuvo lugar en la resurrección, donde Jesús había sido “constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos” (Rom 1,4). En la resurrección, tratándose del engendramiento del Hijo en la gloria divina, Dios Padre, en colaboración amorosa con el Espíritu Santo, fue el único Sujeto activo. En la encarnación del Hijo, Dios Padre intervino pero esta vez con la necesaria participación de la madre virgen María, puesto que el Hijo verdaderamente “se hizo carne” (Jn 1,14).

Dios es más Amor que Poder en la encarnación de su Hijo
Ya la frase última de Jn 1,14 (“Y la Palabra se hizo carne”) nos habla de la fragilidad que implica la humanización del Hijo unigénito del Padre. Otro texto que nos arrastra vertiginosamente desde la condición divina de Jesucristo hasta su condición de criatura es Fil 2,6-7. Se trata del comienzo de un himno litúrgico ya existente que Pablo transcribe y remodela de acuerdo con  sus ideas personales:
“El cual [Cristo], siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó [ekenosen=se vació] de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre”.
El “Apóstol de los gentiles” habla de despojamiento. Dios Hijo, al asumir la naturaleza humana, se despojó no de su ser personal divino, lo cual es imposible, pero sí de la gloria que le corresponde como Dios Hijo, esto es, de ciertos atributos de la divinidad, de modo que su modo de ser hombre es igual al nuestro.
Son dos concretamente los atributos divinos “tocados” por el hecho del comienzo de la encarnación de Dios Hijo: la infinitud y la inmutabilidad. Los que consideran a Dios desde la noción filosófica del Ser absoluto, y que la gente sencilla traduce como el Poder absoluto, aseguran que Jesucristo es infinito e inmutable en cuanto Dios, y finito y mutable como hombre que es.
Es del todo necesario dejar el enfoque de un Dios concebido como el Ser absoluto, y adoptar y adentrarse en la perspectiva del amor agápico de la Santa Trinidad de Personas. Dentro de este marco de amor de caridad intratrinitario es donde hay que situar el acontecimiento de la encarnación del Hijo con la participación Personal distinta y propia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo único que podemos balbucir, y siempre “post factum”, es que el Hijo engendrado como hombre “se sabía”, en medio de la encarnación  finita  y mutable de su Ser de Hijo, amado por el Padre, en el Espíritu, de modo infinito e inmutable. Cuándo brotó esa consciencia y en qué medida se fue consolidando, es algo que rebasa infinitamente nuestra capacidad de pensar, de imaginar y sobre todo de amar, puesto que es en esta dimensión donde se debe plantear la encarnación del Dios Hijo.
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo







LA NARRATIVA DE CAMILO JOSÉ CELA (III)
(A PROPÓSITO DE SU CENTENARIO)

Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes

 Dentro de la serie de comentarios que a propósito del centenario de don Camilo nos hemos propuesto hacer sobre sus novelas más representativas, abordamos aquí su tercera gran obra narrativa. Grande no por su extensión -puede que se trate de la más breve entre las consideradas como sus ‘obras mayores’- sino por el sentido universal que se advierte en sus páginas. Si los personajes cervantinos de don Quijote y Sancho -el idealismo y espiritualidad del primero y el realismo y humanidad del segundo- representan la dualidad humana y trascienden al tiempo y el espacio, no es menos cierto que la imagen del  pícaro, representada por Lázaro de Tormes, está en la raíz de la condición humana. Constreñido por las circunstancias, el pícaro no tiene otro objetivo que sobrevivir de la mejor manera posible. Y al servicio de esta necesidad pone todo su ingenio y los escasos recursos que se le brindan. Espíritu de supervivencia que, exacerbado sin duda en la novela –como lo están en la obra de Cervantes el altruismo de Alonso Quijano y el egoísmo y el apego a lo material de su escudero-, se encuentran en lo más primitivo y elemental de la condición humana.

(Ver comentario sobre la obra en la Adenda de este número 57)
 ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO
  






RELEVO DE ESPAÑOLES 
España se nos llena de hispanoamericanos, de musulmanes llegados de mil mundos y, pateras tras pateras, de negritos del África. La población indígena hispana poco a poco se extingue: mueren más españoles que nacen.

 
No importa si… España sigue siendo España.

Lo que urge robustecer es la “forma” España, sentido filosófico. Es precisamente lo que estamos descuidando, la “forma” informante.
A menos “materia” española, por defunción, mayor y más eficiente “forma” España, capaz de “informar” patria España donde todavía no la hay.
Lo descuida la Monarquía, no lo gestiona el Gobierno, se encogen de hombros las Instituciones patrias, lo silencia la Prensa, la Radio, la TV… y, sobre todo, lo que es más grave, no es un SOS en las escuelas… Y hasta instituciones tan recias de “forma” como el Ejército, las Academias, las Universidades, la Iglesia, los conventos y monasterios los vemos ablandados y fofos en punto tan grave. 
La consigna hoy habría de ser: Creemos España con los extranjeros que nos lleguen. Démosles el regalo de ser nuevos españoles que se incorporen al torrente de la Historia patria. Hasta nos enriquecerán sus valores propios, aquellos de que carecemos nosotros y nos traen ellos frescos. Son “materia”. Inyectemos la “forma” de la inmortal España, la de los RR.CC., la de América y de Lepanto, la de Trento y el Barroco, la del mayo de 1808 y la del Movimiento Nacional del 18 de julio (en sus dos vertientes sanas, la Revolución Social Republicana idealista y la sana de la Victoria de la Santa España).
Ser español no es pertenecer a una raza telúrica, es un estilo, el estilo español.
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional

Nb. Entre nosotros hay españoles que nacieron en España y no son españoles. Quizá es que España, como cualquier país, tiene su porción de nativos extranjeros, con los que convive.



SIN ECHAR EL ANCLA
CENTENARIO DE GRIÑÓN    
         
                          Griñón: “un centro de estudios”
                                                                                   
Este viejo  barco  que surcó los amplios mares de la meseta castellana  hace cien años remató su centenario periplo sin echar el ancla. Lo hizo en todas sus travesías, pero especialmente en la que ahora nos ocupa: la travesía del saber. Nunca, ni un solo día, se dejó de estudiar en Griñón ni se dejó de buscar el saber o de cultivar la verdad con amor y con pasión.
  1. Los discípulos de Orizana cuentan que, cuando se fundó la Escuela de Magisterio,  aquel gran Maestro insistía en que  lo recién  creado era, sobre todo, “un centro de estudios”, es decir, “un centro de tensión espiritual, de afanes intelectuales”. El centro de estudios era también templo de la verdad, campo de desarrollo de la inteligencia, laboriosa besana del saber. Y, con toda verdad, el barco que surcaba los mares de la cultura, nunca echó el ancla. Ni en los tiempos gozosos de la fundación ni en los oscuros momentos de las tormentas políticas. En plena República, cuando los mares educativos parecían lugar poco propicio para la navegación, los Hermanos abrieron la Escuela Gratuita para el pueblo de Griñón, como un signo de esperanza y como un arriesgado compromiso. Y en los años de la guerra civil, devastadora y opresora en tantos aspectos, se siguió en Griñón, paradójicamente, cultivando el saber. Los llamados profesores de la FETE, adueñados del incomparable marco de la Casa y huerta, crearon para la “Colonia escolar” compuesta por aspirantes de varias congregaciones religiosas- una especie de “Escuela agrícola”, que querían elevar a la categoría de símbolo o icono de la educación marxista. Ufanos de su pedagogía no dudaban –haciéndose publicidad- en augurar algo grande para esta Escuela: “todavía no sabemos el destino definitivo que se dará a todo esto, pero… aquí puede hacerse una cosa grande y notable que puede aportar grandes beneficios a la causa de la cultura popular”, dirá un tal Gonzalo, en Crónica, una revista de los marxistas de la UGT (“Un servicio de retaguardia. Una residencia para adolescentes en Griñón”, en Crónica, 1936). No era ese el saber destinado a la Casa de Griñón, pero al menos estaba en la línea de su objetivo prioritario.
  Cuando los marxistas se fueron con la Colonia  de aspirantes al levante español, un sencillo Hermano que quedó cuidando de la Casa del reconquistado Griñón para la causa “nacional”, el Hermano Benigno, “montó colegio”, es decir,  siguió  izando las velas del estudio  en  esa Casa que, siendo ahora hospital, no se resignaba a  olvidar su  primer destino…

  2. Más tarde, adentrado el barco en altamar, llegó la cumbre de lo que hasta hoy ha sido el estudio y el saber en Griñón: la Escuela de Magisterio. Con ella se profundizó en el saber, se llegó a cumbres antes no alcanzadas, se exploraron los mares de las ciencias y de las humanidades, se cultivó la literatura y el pensamiento y, sobre todo, se vivieron, en la educación, esos “afanes intelectuales”. Se avanzó, en la travesía   educativa, dejándose llevar por el viento de los “fines educativos últimos”, sin los cuales ningún barco ha podido avanzar en su navegación. Luego, también el Noviciado estrenó rutas nuevas del saber religioso, impulsado por los vientos que venían de los “Estudios Lasalianos” salmantinos. Desde la flotación del nuevo barco de la Escuela Normal hasta el final de los años sesenta, Griñón vivió un periodo amplio e intenso de actividad cultural. Amplio, porque estaba completo el pasaje del barco: desde los alumnos de la Gratuita y los novicios menores, pasando por un renovado Noviciado y un continuo ascenso del Escolasticado. Intenso, porque podemos decir que se navegaba con pasión.
  3.  Pero el barco comenzó a sufrir transformaciones. Unas, debido al desgaste; otras, a la ineludible necesidad de renovación que exigían los tiempos nuevos: el Noviciado se fue de Griñón (cierto, que solo por un par de décadas), el Escolasticado  buscó  las aguas de otros mares  y el impulso de otros vientos… y ya no volvió más a Griñón.  Se notó en el Centro de estudios la ausencia de estos pasajeros de la primera clase del saber… Es cierto que quedaban los menores, ahora llamados aspirantes, pero también lo es que después del periodo de esplendor de tres Aspirantados (hasta mitad de los setenta), comenzó una decadencia inexorable. La vuelta del nuevo Noviciado, mantuvo mientras tanto la vela de los saberes –ahora dotados de una mayor hondura teológica y pastoral que le inspiraba el nuevo Instituto Superior “San Pío X”. Pero con la llegada del nuevo siglo, ambos, Aspirantado y Noviciado, desaparecieron de la Casa de estudios: el primero, por consunción; el segundo, por ineludible necesidad de crecimiento. Lo cierto es que ya no quedaba nadie que siguiera esos estudios que dieron sentido y vida a la Casa grande de Griñón. ¿Se había cerrado acaso el “Centro de estudios”, ausentes sus destinatarios naturales?
  4. Ciertamente, no. El ancla no se ha echado nunca, todavía. Quedaba el Colegio la Salle, convertido ahora en buque insignia de la Casa, surcador de los mares de un plural y elemental saber… Quedaba este centro de estudios moderno, amplio, abarcador de todos los grados y etapas que la enseñanza no universitaria despliega hoy en nuestro sistema educacional. Pero a algunos esto no les valía. Griñón no se creó para ser una “escuela” o un “colegio” al estilo de los demás, sino un centro de estudios en donde se desplegaran los fundamentos de la educación: desde su teleología hasta lo más granado de su despliegue histórico, en especial de la historia lasaliana. Había ahora saberes impartidos por lasalianos, pero no había formación de educadores lasalianos. Pareciera que se echaba el ancla… porque ya no había quien siguiera el rumbo primero del barco. Pero no.
  5. Desde hace unos años, el “centro de estudios” ha iniciado una nueva travesía, ha tomado una nueva dirección. La llamada “Casa de Siquén” (o “Espacio Siquén”), nueva manifestación de la vocación educadora de Griñón, acoge, de nuevo, a destinatarios que buscan una formación lasaliana. Griñón ha vuelto a ser hogar de otros pasajeros, que, sin ser Hermanos, redescubren, recrean   el carisma, el itinerario y la pedagogía de De La Salle. Continúa en Griñón la formación de siempre, ahora para profesores y directivos, educadores de los centros La Salle. Se trata de un proyecto, de una esperanza. Pero desde ella vemos avanzar de nuevo esa “Casa de estudios”, justo al comenzar el segundo centenario
 
TEÓDULO GARCÍA REGIDOR
Maestro. Profesor del Centro Universitario La Salle
Cronista del Centenario de Griñón


                                                                                                      












VINO DE RIBADAVIA: EL PRIMER VINO DE AMÉRICA


La elegante aguileña (Aquilegia vulgaris)
en un bosquete de Ribadavia.
Ribadavia es una hermosa localidad de la provincia de Orense (Comunidad de Galicia, España), bien conocida por sus fiestas medievales. Su comarca deslumbra por un sinfín de razones, aunque aquí destacaremos tres en particular: (1) la belleza de sus paisajes naturales, con bosques de castaño y roble que alternan con huertos, viñedos y jardines; (2) la riqueza de su patrimonio histórico, con poblados celtas, ciudades romanas y una Edad Media que se diría omnipresente (con su barrio judío y su fiesta medieval en el mes de agosto); y, en último término (3), el altísimo nivel de su gastronomía, fruto de una cultura milenaria en la que el vino desempeña un papel primordial.

Lucio Marineo Sículo,
De las cosas memorables de España (1530).
En la Ribera del Miño y en la de su afluente, el Avia, allí donde las viñas alternan con las termas, se hacen vinos de la mejor calidad, y además desde tiempos inmemoriales. Aunque la historia de los vinos de Ribadavia permite prospecciones mucho más profundas (así, Alfonso X, en una de sus Cantigas de santa Maria, acabadas en 1284, dice: “Assi com’eu beveria boo vino d’Ourense”, ‘Así como yo bebería buen vino de Orense’), fijaremos nuestra atención en un momento muy concreto: en las postrimerías del siglo XV o, lo que es lo mismo, en el tránsito de la Edad Media a la Era Moderna.

Por esos años, el vino blanco de Ribadavia era conocido y apreciado en toda España, como lo demuestra el De Hispaniae laudibus (ca. 1497) de Lucio Marineo Sículo, un humanista italiano que vino a enseñar latinidad a los hijos de la alta nobleza. Años más tarde, Marineo incorporó esa misma referencia a su De rebus Hispaniae memorabilibus (1530), cuya versión castellana, De las cosas memorables de España (también de 1530), dice lo siguiente (en concreto, en el capítulo “De las mieses y vino de España”, folio III recto): “Y también en Ribadavia, que es en Galizia, blanco muy famoso”.


Ibidem, detalle.
La siguiente mención lleva fecha de 1500 y corresponde a la pesquisa realizada por el comendador Fernando de Bobadilla en torno a la gestión de Cristóbal Colón como virrey y gobernador de Indias. Al incoar este proceso, los Reyes Católicos pretendían averiguar qué había de cierto en las noticias que habían llegado a su corte, que hablaban de verdaderas atrocidades. Si se confirmaba este extremo, Bobadilla contaba con autoridad suficiente para destituir a Colón, privarlo de libertad y enviarlo a España, como de hecho ocurrió. En su extenso pliego de cargos, que dibuja a un almirante cruel y codicioso, llama la atención el testimonio de Juan de Salaya, de quien se hace constar que tan sólo hablaba de oídas. Interrogado sobre los abusos cometidos por Colón, este testigo dijo lo siguiente:

[Que un clérigo gallego murió e que no le dieron de una pipa o dos de vino que le fueron tomadas.] Yten, dize que a un clérigo gallego le fue tomada una pipa o dos de vino de Ribadavia, e que estando enfermo pidió una arroba o dos de vino porque la raçón que le davan hera poco para su dolencia, e no ge lo quisieron dar, e lo vio morir e demandar el dicho vino.


Acaso convenga apostillar que, de acuerdo con las Reales Ordenanzas de 1562, la capacidad de cada pipa era de ciento veinte azumbres, esto es, doscientos cuarenta litros, aunque antes y después de esa fecha se siguió usando otra mayor, que doblaba la carga y andaba por los cuatrocientos ochenta litros; por su parte, la arroba de vino tenía ocho azumbres o dieciséis litros.

Mucho, por lo tanto, debía de gustarle el vino, particularmente el de su tierra, a ese clérigo gallego de nombre desconocido; mucho también había de confiar en su capacidad para restituir la salud perdida, por aportar energía al cuerpo, por reconfortar el ánimo (de ahí la máxima latina Bonum vinum laetificat cor hominis, ‘El buen vino alegra el corazón del hombre’) y, en el caso concreto del vino de Ribadavia, por ser propiamente una medicina. A ese respecto, basta leer a Luis Lobera de Ávila en su Banquete de nobles caballeros (1530), concretamente en el capítulo XI, que titula “De los vinos y de los daños y utilidades de ellos y sus complexiones”:

Los vinos blancos de Ribadavia, de Yepes, de Madrigal, de Simancas, Medina del Campo, Valladolid, Villafranca, Monviedro, Orense y de Martos y Ciudad Real, no siendo adobados, son medicinales.

En el pleito contra Colón, sobre todo pesaron las acusaciones, muchas y muy graves, que contra él vertieron sus propios hombres. De un día para otro, fue destituido de sus cargos como gobernador y virrey, fue encadenado y enviado a España para que rindiese cuentas ante los mismísimos Reyes Católicos. Éstos, apiadados de su caída en desgracia (y añadiremos que, años después, a Bobadilla le ocurriría exactamente lo mismo), decidieron dejarlo libre. De todo ello nos da cuenta el legajo 13 de la sección de Incorporado juros del Archivo General de Simancas, que contiene una copia o traslado que, por razones internas, podemos fechar entre 1504 y 1506. El hallazgo de este documento se debe a Isabel Aguirre, archivera facultativa, que ha editado la probanza completa tras superar las dificultades paleográficas de una enrevesada letra cortesana con rasgos de procesal (véase Consuelo Varela, La caída de Cristóbal Colón. El juicio de Bobadilla. Edición y transcripción de Isabel Aguirre, Madrid: Marcial Pons Historia, 2006).

Este documento es de particular importancia porque retrata a un Colón que nada tiene que ver con la imagen que de él fueron forjando los historiadores. Frente al prohombre noble y magnánimo, respetado y admirado, a que se refieren otros contemporáneos, la pesquisa de Bobadilla es simplemente demoledora. Tras analizar la totalidad del proceso, la figura de Colón queda muy mal parada, no así la de unos Reyes Católicos justicieros y magnánimos. Entre los alegatos que fue agavillando el funcionario real, se entremezclan muchas noticias curiosas, como la relativa al religioso gallego que pretendía mejorar su estado de salud, e incluso sanar por completo, si se le daba a beber el vino traído desde su lejana tierra. Aunque sólo sea por un instante, merece la pena prestar atención a este dato.

Pesquisa de Bobadilla, legajo 13, Incorporado juros,
Archivo General de Simancas, f. 2r.
Para los amantes del vino y su historia, la pesquisa de Bobadilla reviste enorme interés, pues contiene la primera referencia concreta al vino consumido en el Nuevo Mundo. Se trata propiamente de vino, no de la bebida de bajísima calidad que, bajo el mismo nombre, se repartía entre la marinería para que sobrellevase mejor las largas singladuras en la Mar Océana. Tan tristes caldos gozaban del aprecio generalizado de la tripulación por fortalecer el cuerpo y el ánimo y porque, a diferencia del agua, que se pudría durante la travesía, eran mucho más estables y, por ende, saludables, aunque sólo fuese porque las ratas ni siquiera se acercaban a las bebidas alcohólicas. El vino de Ribadavia, justamente famoso, nada tenía que ver con ese brebaje –más que nada, puro aceto– o con otros vinos de potabilidad dudosa. El buen estado de la vid y la calidad del fruto los aseguraba la mano experta del campesino ribadaviense, que también se ocupaba del resto del proceso: de la extracción del mosto, su fermentación y su evolución hasta conseguir el vino deseado.

Para Ribadavia, volcada ayer, hoy y siempre en el cultivo de la vid y la producción de vinos de calidad, que su vino sea el primero de que hay mención en América es motivo de orgullo y emoción. Ciertamente, el único vino que, con absoluta seguridad, atravesó el Atlántico junto a Colón procedía de Ribadavia, esto es, era vino de Ribeiro o, lisa y llanamente, era ribeiro, nuestro querido ribeiro.
  
Pronto, el inspirado poeta Alonso de Toro, más conocido por el apodo de “El Cojo”, volverá a elogiar el vino de la zona, aunque esta vez tampoco olvide el exquisito tinto de Ribadavia. De este modo se expresa el de Toro en sus Coplas sobre la abundancia del vino que Dios ha dado en el año de 1531 y 1532:

                                 Caparica en Portugal,
                                 y en Orense y Ribadavia,
                                 tanto vino dan como agua,
                                 tinto y blanco angelical.

Coplas hechas por Alonso de Toro, Coxo,
sobre la abundancia del vino que Dios ha dado
en el año de XXXJ y en el año de XXXIJ
.
Biblioteca Nacional, R-3667, fol. 1r.
En el siglo XVII, el teatro áureo recordará la bondad extrema del vino de Ribadavia, como en Quien más no puede (1616), de Lope de Vega, o en Antona García (1636) y La romera de Santiago (1622), de Tirso de Molina. La fama de los vinos de Ribadavia no sólo refleja la memoria de un pasado sino también, y es lo que de verás importa, un esplendoroso presente que lo ha sido sin altibajos ni interrupciones desde el Medievo hasta hoy mismo. Quien no ha bebido el vino blanco de Ribadavia anda falto de una lección de historia que interesa, al mismo tiempo, a Galicia y España, a Europa y América; además, se pierde una gratísima experiencia. ¿Queda algo por añadir?

Esta pregunta lleva a otra que acaso ya se han hecho: ¿qué habría ocurrido si el clérigo gallego hubiese tenido acceso a su querido vino de Ribadavia? A pesar de sus propiedades curativas, no es del todo seguro que hubiese recuperado la salud; en cambio, no cabe duda de que, de haberlo bebido, habría soportado sus fatigas con mejor ánimo. Nos consta que Colón no lo permitió, aunque nunca sabremos por qué tomó esa decisión: ¿lo hizo movido por la crueldad que le achacan algunos denunciantes o más bien por la avaricia a que se refieren casi todos ellos? Tengamos en cuenta que esas dos pipas de buen vino, transportadas desde Galicia a América, valían su precio en oro. Cabe, no obstante, una tercera posibilidad, y a decir verdad mucho más atractiva que las señaladas: la de que Colón había cogido tal afición al blanco de Ribadavia que de ninguna manera estaba dispuesto a devolvérselo a su legítimo propietario.

Un abrazo para todos los amigos del vino de Ribadavia, vino de Ribeiro o ribeiro.

  
El autor de estas líneas y su esposa en una cena medieval en las Bodegas de Vitivinícolas del Ribeiro (Ribadavia), en noviembre de 2011.

                                                                                             ÁNGEL GÓMEZ MORENO
Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid



AFDERÍAS DE  LA 
ACTUALIDAD DE AFDA

·  El pregón lo sería del todo si, además de ser un clarinazo por lo que dice, hiciera retemblar la sierra vecina con el trueno de su voz.

·  En las afderías jugamos al pimpón con Ramón Gómez de la Serna.

·  AFDA-Cohelet. AFDA, que mantiene su nombre -no tiene otro-, en este curso 2016-2017 se apellida Cohelet.


·  Teódulo nos lleva de ventaja a los redactores de AFDA el que es Zeus el arranque de su nombre.

·  Por contra. Lo mejor del mes de Apuleyo, a su rincón del mes.

·  De la reflexión de la mañana nunca nos examinaron.

·  Las milicias tienen capellanes castrenses. Nosotros tenemos teólogo, Eduardo.

·  Los sonetos de Ángel tienen camerino.

·  Orizana hace años que nos da clases prácticas de preceptiva literaria.

·  La Alta política de AFDA: nacional socialismo celeste.

·  Delibes no ha dejado la caza. Ahora sus pelotazos en la Sinova los disfruta en nuestro blog.


·  Entero, entero, el blog sólo se lee entero, y por obligación del cargo, dentro del Taller en que se elabora.

·  Voluntario que pregunta: A mis años, ¿dónde se alista uno para los Tercios Viejos?

·  Las cabeceras del blog las hace Diego con pinceles que le pasan los ángeles del sevillano Murillo.

No nos pararán. Sólo cuando lleguemos al número ciento, nos pararemos. Parar, respirar y seguir…

·  En las próximas oposiciones a maestros, tras actualizar nosotros al eximio pedagogo Agatón, ¿aprobará solamente quien pueda cumplir con las doce virtudes del buen maestro?

·  Los sufridos redactores de AFDA practican rigurosa pobreza monacal. Ni peculio, ni sueldo, ni para dietas reciben. 

CUR
 



¡YA ESTÁN AQUÍ LAS NAVIDADES!


¡Ya están aquí las Navidades!
Prepárense, señores.
Ya sabemos que falta mes y medio;
pero es preciso hacer las previsiones,
lo saben las agencias de viaje y el comercio.
Pronto recibirán la extraordinaria:
paga efímera, sí, mas –se asegura- necesaria
para hacer funcionar la maquinaria
de la nueva cultura y el progreso.


¡Ya están aquí las Navidades!
Lo primero, el sorteo. Comprar algunos décimos,
y esperar confiados algún premio;
en cualquier caso, podemos esperar a la del Niño;
si tampoco Fortuna se muestra favorable,
nos quedará el recurso
de esgrimir la salud como consuelo.
Luego vendrá la Nochebuena, las felicitaciones y el dispendio:
el marisco, los dulces y el cordero,
Siete días después, la Nochevieja: las uvas, el champán,
y estrenar con resaca el Año nuevo.
Y a preparar los Reyes. Si no queda dinero
y la extra no diera para tanto,
seguro que podrá echar una mano
la tarjeta de débito o de crédito.

¡Ya están aquí las Navidades! , oigo.
Y me pregunto: ¿la Navidades no es eso
de celebrar el nacimiento
de alguien que vino al mundo envuelto en la pobreza,
nos entregó  un mensaje de sobriedad y esfuerzo generoso,
y rubricó el mensaje con su ejemplo?


Espero la respuesta y se me dice:
“Está usted en lo cierto,
pero los tiempos cambian; ahora lo que importa
es disfrutar las horas que vivimos
y buscar ser feliz a cualquier precio.
Es un mensaje claro y bien sencillo.
Intente comprenderlo,
en lugar de romperse la cabeza
con serios y profundos pensamientos”.

………………………………………

Cierro los ojos y trato de enfocarlos hacia dentro.
Se me estremece el alma, cuando pienso:
¿qué nos está pasando, cuando somos capaces
de convertir lo más sagrado en un pretexto?

ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO
Maestro. Doctor en Ciencias de la Educación
Emérito UCJC


EL MAESTRO DE DIOS

A dar clase al Infante
recién nacido
se marchó el Recio Urdiales
a Belén, ya en el “filo”
de los ochenta años
bien cumplidos.
Besó a la Rosa,
saludó al Lirio
y un ósculo de oro

le estampó al Niño.
-“A las aulas de Griñón
te vienes ahora mismo,
que yo sé, mi Señor,
qué hacer contigo.
¡Maestro de Dios yo!
¿Es que deliro”?
Y luego le entregó
su propio librillo
para que aprendiera
a hablar y leer lo escrito.
¡Nunca maestro alguno
tuviera tal Discípulo!




LA  CARGA  EN EL  EJERCICIO FÍSICO


Un determinado trabajo físico, encauzado al desarrollo de las capacidades físicas condicionales, ha de poseer tales características que con su aplicación suponga una mejora de dichas capacidades. Por tanto, el organismo ha de someterse a unos estímulos lo suficientemente importantes como para que se produzcan respuestas orgánicas que desarrollen la capacidad propuesta. Dichos estímulos pueden efectuarse a través de diferentes formas de esfuerzos, como realizar una carrera, nadar una determinada distancia, levantar un peso, etc. La carga es, pues, la totalidad de los estímulos que producen estrés físico, efectuados sobre el propio organismo.
Según los parámetros objetivos y los efectos que se producen en el organismo, la  carga puede dividirse en externa  e  interna. La carga externa o física se rige por los datos objetivos fácilmente medibles que señalan cantidades mediante una serie de parámetros, como son horas de esfuerzo, kilómetros recorridos, kilos levantados o ejercicios efectuados. Y la carga interna o fisiológica es el efecto producido por la carga sobre el organismo, caracterizada por el nivel de reacciones biológicas provocadas en los sistemas funcionales.
En cuanto a su magnitud, la carga es el resultado de relacionar la cantidad de trabajo físico con su aspecto cualitativo. Contiene los siguientes factores básicos: volumen e intensidad.
El volumen es la cantidad de ejercicio aplicado sobre el organismo; representa un aspecto cuantitativo de la carga. Es un componente de fácil cálculo; se mide a través de la distancia, las repeticiones, las series, el peso a superar,  etc.;  el aumento progresivo de la cantidad de trabajo físico tiene un límite, sobrepasado el cual, no produce mejoras; incluso puede ser contraproducente.
El principal efecto del volumen en el entrenamiento provoca reacciones de adaptación a largo plazo, con transformaciones morfológicas y funcionales estables; sólo de manera secundaria produce adaptaciones de inmediata utilización.
La intensidad es el componente cualitativo del estímulo o carga de entrenamiento. Suele definirse por la cantidad de trabajo efectuado en la unidad de tiempo. Indicando de esa manera, la potencia desarrollada en el ejercicio. Por tanto, cuanto menos tiempo se utilice para un determinado trabajo físico, mayor será su intensidad.
Cuando el volumen de trabajo ya no produce mejoras orgánicas, la intensidad sí las sigue produciendo.  Con el trabajo de intensidad se obtienen efectos inmediatos aunque es más difícil de cuantificar que el volumen.
El principal límite de utilización del factor intensidad será la edad de la persona practicante; llegado a una determinada edad de madurez, la tendencia deberá encauzarse hacia  la disminución de la intensidad del esfuerzo.

                                                   Francisco Sáez Pastor
 Universidad de Vigo