36. AFDA

10 DE JUNIO DE 2014

NÚMERO TREINTA Y SEIS

ÍNDICE

Pregón: Encuentro lasallano de primavera, 2104.
Reflexión de la mañana: Alegoría del cangilón lauretano del agua escondida. CUR
Nuestra Escuela de Vanguardia: La religión en la escuela española, ¿del templo al ágora? Teódulo.
Nuestra Escuela de Vanguardia: Para que la educación eche raíces: intuiciones. R. Duque de Aza
Leyendas de María: Estampas líricas: Los cabellos de la Magdalena. Casa de Marta, María y Lázaro. Apuleyo.
Meta de nuestra Escuela: Puntualizaciones sobre la Sabiduría (II). Ramiro D. de Aza.
AfderíasPiensamientillos cazados al vuelo. Apuleyo.
Soneto  desde el sentimiento:  Brindis en Zaragoza. Á. Hdez.
Poesías cristianas aberrantesEspergesia. César Vallejo. Eduardo Malvido
Educación Física: Movimiento del Oeste (I). F. Sáez
Leímos:Flagrante Madrid. Blanco Corredoira. CUR
EP 2014

ENCUENTRO LASALLANO 

        DE PRIMAVERA 2014

Nos juntamos en Zaragoza, este año de 2014, en plena primavera, 25 maestros de la Escuela de Magisterio San Juan Bautista de la Salle de los años 1961-64. Bien contados, fuimos 26.
Programa bien trazado y cumplido a gusto. Breve y obligado acto académico en su momento, ritos religiosos oportunos y algo más que la mesa de amable paz bien abastada que quería para sí Fray Luis de León. Todo esto a orillas del río Ebro, el de Santiago el Mayor y la Pilarica, y en el encuentro anual de plena primavera, EP 2014. Un nuevo tirón al nudo gordiano de nuestra amistad.
En estos encuentros cumbre – también en los sencillos y de pura roce- nunca falta, en medio de nosotros, quien nos prometió estar siempre, de reunirnos nosotros a la sombra y luz de su Nombre. Acudimos a ellos por encontrarnos entre nosotros y por encontrarle a Él en medio de nosotros.
La verdad es que nosotros no sabemos estar sin Él, ni aun solos. Y la razón de nuestra amistad, el nido y la cuna en que nacieron nuestros lazos de fraternidad fue precisamente la fascinación de su Persona. Él fue atándonos a Él y uno con otro, unos a otros. Nos arrastraba el encanto de su Reino, sus palacios, sus caballeros y milicia, sus inmensos campos de labranza y de campaña, su cruzada gloriosa, el imperio anchísimo que conquistar para su Reino de la educación y de los pobres de espíritu que pretendíamos enriquecer poniéndolos al servicio de tan formidable Causa.
Nunca nos juntamos sin que Él esté en medio de nosotros. Sin poderlo disimular, en el habla se nos nota que somos galileos, de Nazaret y contornos, nazarenos.
Decimos dos palabras y al menos una de las dos repite otra que le oímos al Maestro.
Ahora, en Zaragoza, hemos bebido a placer un buen vino de Aragón. Como el de Godojos. El vino que bebemos juntos nos hace soñar con el que nos prometió en su Última Cena. A los teólogos les mentamos el vino prometido para el futuro Paraíso y se ríen de nosotros por cortos de vuelo.

Pero el vino que bebemos en nuestros encuentros, como en este EP 2014 de Zaragoza, siendo el de una amistad humana, es el que anticipa el real que beberemos con Él en su Reino. El Evangelio lo dice muy claro: “No volveré a beber del fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en mi Reino” (Lc 22,18). Ergo, teólogos, nos espera en el Reino un vino real del que es buen anticipo el de nuestros encuentros de primavera.
¡Con él hemos brindado en Zaragoza en el EP 2014 y aquí, ahora, lo hacemos en el nº 36 del blog AFDA!


-Reflexión de la mañana-

ALEGORÍA DEL CANGILÓN LAURETANO DEL AGUA ESCONDIDA

  
Las cinco decenas del rosario ya las he rezado despacio. A los ochenta y tantos años que dejo atrás las doy por terminadas. Ahora lo mío son las letanías lauretanas. En la noria de los piropos a la Gloriosa estoy: Puerta del Cielo, Torre de marfil, Casa de oro… Gira en mi mente esta feliz noria de aclamaciones. Cada cangilón, cada una, a cual más preciosa y precisa. Así, girar y girar, hasta que llegue mi hora del trisagio: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal…, (Agios o Theos, Agios Isjiros, Agios Azanatos) que es decir, la hora de dar “el alma a quien me la dio, el cual la ponga en el cielo, en su gloria” que piden las Coplas manriqueñas.
En esta noria de piropos echo de menos un cangilón: el que habría de decirle a la Gloriosa Agua escondida.
Dios nos dejó abundantes aguas bien a la vista: el mar enorme, los ríos caminantes, las nubes blancas y negras, los charcos del suelo, el vaso de agua que nos pide el sediento… Más. Después de darnos su sangre entera, unas gotas de agua manaron de su costado a la lanzada de Longinos. Al parecer, Dios se quedó sin agua para apagar nuestra sed.
Pero dejó escondida a los ojos de todos una maravillosa agua. Una reserva digna de la imaginación de Dios. Su secreto. Su carta escondida para cuando nos fuera imposible la salvación por irremediables, por desastrados.
 
La Gloriosa es el agua oscura remansada dentro de la montaña, entre rocas. Agua virgen, sin destino, sin nombre geográfico (el mar, los ríos, los lagos… todo tiene nombre). Agua honda, agua fresca, agua limpia… Al golpe de la vara del Todopoderoso, mana, y se hace fuente, río, mar, nube… Lo puede ser todo. Como Dios.
 
Si le fallamos a Dios y no apagamos nuestra sed de tiempo y de eternidad con el  agua de su Espíritu que nos dejó-de la que nos dijo que salta hasta la vida eterna-, siempre nos quedará el agua escondida de la Gloriosa, el Agua escondida de Dios Todopoderoso.
Un cangilón que añadirle a la noria de las letanías lauretanas:
                       Aqua abscondita, ora pro nobis.
           Agua escondida, ruega por nosotros.  
CUR
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento.



                                                        
    






 

DE AYER A HOY

     LA RELIGIÓN EN LA ESCUELA ESPAÑOLA: ¿DEL TEMPLO AL ÁGORA?
 
   La presente comunicación fue presentada en el Foro Europeo para la enseñanza de la religión,  (Praga, abril de 2014), cuyo tema estaba centrado en “Salir a las periferias: exigencia de la nueva evangelización”. En razón de la brevedad he suprimido algunos párrafos y acortado otros. Espero que ello sea sin merma de la claridad del contenido.
                                      ***********
Mi comunicación en este Foro quiere ser una reflexión a partir de algunas constantes de la historia de mi país, España, que quizás pudieran tener su paralelismo –o su contraste- en alguno de los países de ustedes. Trataré de hablar sobre la centralidad de la fe católica en la reciente historia de España, y especialmente de la enseñanza religiosa escolar. Centralidad  mantenida durante siglos y que generó  no  sólo unas periferias despreocupadas por la fe y situadas al margen de la fe católica, sino “otros centros”, es decir, instituciones también influyentes en la sociedad y por lo tanto beligerantes con el centro anterior.

1. AYER
  
De modo más explícito: creo que el esquema “centro-periferia(s)” tiene sentido desde el interior de la Iglesia, pero no es tan claro si se mira desde fuera, desde la propia sociedad. En este sentido se puede establecer la tesis de que en la España moderna –a partir de nuestra Ilustración retrasada- junto a la Iglesia, que seguía actuando como centro  ideológico y moral, ha surgido, sí, la periferia  de los alejados, ajena a la Iglesia, pero también otra “periferia” en competencia con ella y en ocasiones beligerante y hostil. Por eso, en la historia de España  hemos vivido un esquema dualista en nuestra concepción de la vida, en nuestras utopías y objetivos más queridos.
Descendiendo al terreno de la fe católica y de su educación, hemos vivido un dualismo separador: el centro que podemos llamar “Iglesia” ha negado los otros centros, ha procurado que perdieran su carácter de tales; se han convertido para ella, en variadas periferias unidas por dos elementos negativos: la heterodoxia y la ruptura con el “centro” (exclusión o autoexclusión). Esto ha sido frecuente, especialmente en los dos últimos siglos. El hecho de que los tiempos de la mayor hegemonía política y cultural de España haya coincidido con el catolicismo ha convertido a este no solo en centro histórico, sino en rasgo identitario. Ser español era ser católico. Y a quien no fuera católico se le situaba al margen, se le consideraba no como “otro”, diferente, sino como “adversario” al que era necesario convertir o eliminar.
Es cierto que no todos los “centros” se han mostrado hostiles al centralismo de la Iglesia: quizás se han convertido en periferias que nunca han querido perder las señales del camino de “vuelta al centro”; a estos la Iglesia marginó porque no supo comprender las nuevas expresiones de su fe. La verdad de la Iglesia oficial y la ortodoxia eran el único camino para volver un centro que permaneció cerrado permanentemente para ellos. Muchos hombres de cultura y educados en la fe católica experimentaron una creciente lejanía del centro eclesiástico y se  alejaron de lo que ellos veían como una Iglesia “cerrada, fría y solitaria”, según afirma Luis de Zulueta en los años veinte del siglo pasado. En su libro “La oración del incrédulo” se dirige a Dios después de invocarlo, buscarlo y no encontrarlo en la Iglesia: “…sentado me quedo junto a las gradas del pórtico, fiel a mi voz interior, sin envidiar la fácil suerte de la muchedumbre que penetra, irreflexiva, en el Santuario, ni la tranquila seguridad de los que se alejan y, sin percibir a su alrededor el aletear del misterio, marchan resueltamente por los caminos inmediatos de la vida” (p. 18). Pues bien, junto a estos “creyentes” que se quedan en las gradas del pórtico ha surgido, aumentado por  el fenómeno de la secularización, una gran masa de alejados que son  hoy una de las grandes periferias para la Iglesia.
 
Pero, aun reconociendo la necesidad de salir al encuentro de “esta periferia” -el mundo de la increencia no hostil-  yo quisiera apuntar la tesis de que en el caso español es quizás más urgente tratar de superar la ruptura de ese esquema antagónico imperante durante tanto tiempo en la vida de España, deshacer primero la oposición de los centros y crear una especie de plaza pública en donde la convivencia común nos sitúe a todos en pie de igualdad y en donde nuestra condición humana esté siempre por encima de cualquier otra dimensión a la hora de mirar al otro, al diferente.

2. EL TIEMPO PERDIDO

Este dualismo no ha sido superado a lo largo de nuestra historia. Y tampoco en la escuela. Un ejemplo de antagonismo entre dos “centros” adversarios ha sido el tratamiento de la religión en cuanto religión confesional y la programación de “nada” como vergonzosa alternativa de la  misma. Hemos vivido el enfrentamiento entre “los unos” y “los otros”, entre el “sí” y el no”. En estos dos últimos siglos no hemos hecho esfuerzos serios por superar la dualidad y el antagonismo. La unidad, cuando se ha dado, ha sido impuesta “desde arriba”. Los unos imponían su modelo sobre los otros. Ni siquiera en los años de la reconciliación y del consenso (político, más que nada) se logró tal superación. En la escuela hemos ofrecido a unos una religión confesional –obligada primero y voluntaria, después-; a otros, nada. Así ha sido, sobre todo desde la Ley Orgánica de 1990, elaborada desde una ideología nada proclive a la religión en la escuela. Cada “centro”-político-religioso- ha impulsado su modelo aunque luego haya respetado las leyes fundamentales que consagran el modelo mayoritario: el confesional.


 La religión en la escuela ha mantenido el dualismo, símbolo de nuestro común vivir. Se ha programado la religión no como un elemento común para todos los alumnos; no como la plaza o el ágora donde todos se encuentran unificados e integrados por algo común, sino desde opciones legítimas, pero exteriores a la escuela. Así fue también en la siguiente ley Socialista, la Ley Orgánica de la Educación de 2006.  Es cierto que en 2003 la Ley de Calidad de la Educación supuso un paso diferente: la religión escolar se basaba en argumentos educativos, no sólo en las legítimas opciones religiosas y en los derechos de las familias. Con la LOCE se intentó limar, suavizar este dualismo antagónico y restrictivo. Se programó una Enseñanza Religiosa Escolar (ERE) desde “lo religioso como dimensión de la persona” y desde su importancia “para una formación integral” del alumno (Preámbulo de la LOCE).  Planteaba el hecho religioso para todos: unos, de modo confesional; otros desde la perspectiva cultural. Seguía habiendo dualismo, aunque se pretendió superarlo en parte
Hace escasos meses se aprobó en el Parlamento español una nueva ley: la Ley orgánica para la Mejora de la Calidad de la Educación (LOMCE). Tampoco ha sido el momento de la superación del antagonismo. Esta ley acentúa, de nuevo, en la escuela pública el dualismo religioso del que tanto parece que nos cuesta desprendernos: establece una separación (pensamos que no oposición) entre la religión y los valores éticos en la escuela. Se establece la “religión confesional” para unos y los “valores morales” para los otros. Seguimos diferenciando entre unos y otros. José Antonio Marina, profesor y ensayista afirma al respecto: “elegir entre Religión y Valores éticos con el sistema educativo puede suponer una dicotomía a la que no deberíamos someter a los ciudadanos”.

3. EL FUTURO
Desde estas consideraciones y desde los hechos descritos me parece pertinente proponer algunas pautas concretas de cara al futuro. Son caminos soñados y ya expresados de alguna manera, pero nunca abordados seriamente.
 
1. Si el problema tradicional de la Iglesia católica en España ha sido el de su centralidad, el de su carácter centrípeto, es necesario que, desde la perspectiva del Reino, manifieste en todas sus instituciones signos de salida de esa centralidad.
2. En el futuro, en todas las escuelas  españolas  deberá educar desde y para el pluralismo integrador: educar para una sociedad plural donde los diferentes dejen de ser “los otros”, porque todos procedemos de una raíz humana común y definitoria.


            3. Fomentar en la cultura de la escuela los hechos, los datos y los signos que nos unen y poner en segundo lugar (sin relativizarlos ni hacerles perder su sentido) lo que nos diferencia o nos distingue, que no tiene que ser “lo que nos separa”. Considerar al otro como un interlocutor, no como un enemigo. A. Machado decía: “para dialogar, escuchad primero”.
4. La futura clase de religión para las escuelas españolas debería superar los escenarios actuales y crear otros nuevos donde se replantee a fondo el sentido y el valor de la religión como patrimonio común de todos. Ello exige un doble cambio de actitudes: la   de los defensores a ultranza de la situación actual y la de los que aborrecen toda forma de presencia de lo religioso en la escuela de todos.  En una nueva situación todos los alumnos estudiarían una religión que desarrollaría  el fondo religioso común: interioridad, sentido, trascendencia… la interpretación de una historia común y de una cultura común). La religión  de cada confesión se mantendría como una materia opcional.

Conclusión:   En la escuela española de todos, en la escuela pública todos estudiamos una misma cultura. Si queremos que la religión no siga  manteniendo  esta alternativa de “centro” “periferia” hemos de esforzarnos por crear puentes de diálogo,  debemos preparar a las nuevas generaciones para que recojan las piedras –religiosas en este caso- pero no para arrojarlas contra el adversario en una lucha destructora, sino para construir juntos, en una sana dialéctica, una casa común.
Teódulo GARCÍA REGIDOR   
Profesor de Pedagogía 
del Centro de Estudios Universitarios “La Salle”. Madrid
    







1. PARA QUE LA EDUCACIÓN ECHE RAÍCES:

INTUICIONES, NO MEROS CONCEPTOS

Francisco Salinas
El mundo de la imagen en el que vivimos inmersos y el de la información a todas horas y a cataratas nos lleva a alumnos y profesores hacia la dispersión: hemos que atender a múltiples estímulos y hacerlo superficialmente, sin disponer de tiempo holgado para saltar y detenernos en la entraña de las realidades objeto de los estudios.
 
Importa que los alumnos tengan imagen exacta de las cosas. En un momento posterior, importa que alcancen el concepto que señale su terminación límite, es decir, que las defina. Pero, importa sobremanera que el alumno empiece y termine por saltar, mediante un acto de intuición, a la entraña de las realidades que ha de trabajar.
Catedral de Orvieto
Si el alumno que estudia las catedrales góticas del Medievo no logra dar el salto que supone la intuición de su arte entrañable, por más que acumule informaciones históricas y conceptos técnicos adecuados e, incluso, reconozca con nitidez las imágenes de cada una de ellas, su paso por el arte gótico medieval será pobre y de ninguna manera se podrá decir que es verdadero conocimiento.
 
Valorar la música de Francisco Salinas no fue para su amigo Fray Luis de León la noticia biográfica del colega, más la de la peripecia y los laudes que merecía su música y la noticia del magisterio de la misma en la Universidad de Salamanca... sino percibir que el aire se serena y viste de luz, cuando suena música tan “extremada”, y en un salto intuitivo alcanzar con ella “la más alta esfera”, donde se oye otra música que es su “fuente y origen primera”.
 
Escuela de Magisterio. Orizana
¿Qué hizo fecunda y gloriosa la etapa de la Escuela de Magisterio que dirigió Orizana?  El descenso al yo profundo y una sucesión de intuiciones. Íbamos sus alumnos de intuición en intuición. El estudio y la reflexión posteriores las hacía concepto, y a esa conceptualización nos afanábamos y disfrutábamos los alumnos con nuestros profesores.

 


 
Sentidos:   Sensaciones - Imágenes-vídeos -  Mundo de la imagen
Inteligencia:   Conceptos  -  Libros-textos  -  Ciencias
    Yo profundo:    Intuiciones  -   Realidades  - Vida
 
 
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento.
Bachillerato internacional
 

APULEYO SOTO

Estampas líricas de la vida de la Virgen
    en pos de Jesús hasta después de su muerte
ÍNDICE

I.              Una niña en el Templo de Jerusalén.
II.             Isabel, la prima que nada sabía.
III.            Madre y Virgen como un cristal.
IV.           La sed de la desterrada recién parida.
V.            La bordadora nazaretana.
VI.           Piedras como panes en el desierto de Judea.
VII.         Junto a las aguas que lavan los pecados.
VIII.         Falta vino en las bodas de Caná.
IX.           María escucha el Sermón de la Montaña.
X.            Los cabellos de la Magdalena.
XI.           En casa de Marta, María y Lázaro.
XII.          Iba Dios en un asnillo y María le seguía.
XIII.         La invitada de la Última Cena.
XIV.        Sudor de sangre en Getsemaní.
XV.         En el Gólgota del Supremo Amor.
XVI.        María, en el despertar de Dios.
XVII.       La Virgen, en su asunción a los cielos.


Capítulo X

LOS CABELLOS DE LA MAGDALENA





 

 






I
Un día que el sol ardía
por los campos de Betania
se arrodilló ante Jesús
una mujer de Magdala.

Llevaba frascos de esencia
sobre los pechos de nata
y los derramó llorando
en  el polvo de sus plantas.

Después destrenzó el cabello
y le limpió las sandalias
con unos dedos más finos
que los dátiles de Arabia.

Mirándola estaban todas
las pecadoras, turbadas,
y un fariseo gritó,
llevó el viento sus palabras:

-Si este Profeta supiera
quién le acaricia y le lava;
quién derrama tanto ungüento
desperdiciado entre lágrimas…

-Este Profeta lo sabe.
Tú no me has dado ni agua.
Por eso la he perdonado.
Limpiándome, limpió su alma.

La Virgen cierra con siete
llaves su boca encarnada.
Es María Magdalena
la mujer que su Hijo ama.


 II
-Dime que vaya contigo,
le dice la Magdalena
al Sol que tiene de frente
cubriéndola de las piedras.

-Viviré donde Tú vivas,
moriré donde Tú mueras,
seré toda para Ti,
líbrame de esta condena.

Siete demonios impuros
de  su cuerpo amado vuelan.
El pueblo se escandaliza,
Jesús escribe en la arena:

-El que esté libre de culpa,
que la lapide. Está absuelta.
De unas miradas a otras
corre un río de sospechas.

Pero nadie se conmueve
bajo el sol de Galilea;
nadie se detiene a oír
la honda voz de la conciencia.

-¡No permitas que te toque,
Maestro! El pecado es ella,
repiten sobreexcitadas
las ánimas fariseas.

Y la Madre está confusa
como en medio de la niebla.
Y la Madre se pregunta
¿qué tendrá la Magdalena?




III
-Te busqué por los collados,
por las calles y ciudades;
te busqué, pero no estabas,
Mayoral de mayorales.

Y eres Tú quién me encontró,
quien me perdonó y lo sabes.
-Yo lo sé. Te espero, amiga,
hasta que mi vida acabe.

Juan, Lucas, Mateo y Marcos
y los Apócrifos abren
a esta leyenda de amor
comentarios insondables.

¿Cómo Dios-Hombre mostró
a una mujer de la calle
el perdón de los pecados,
la salvación de la carne?

María, dínoslo tú,
que eres más Madre que nadie.
-Estoy sola en esta hora.
Preguntadle al Inefable.


Capítulo XI

EN CASA DE MARTA, MARÍA Y LÁZARO


I
Con Lázaro y sus hermanas
tiene una cita el Rabí.
Le han dispuesto, como amigos,
alfombras y aguamanil.

Tarda en verlos porque hay cojos,
ciegos, mancos, mudos y
lisiados y paralíticos
que curar y convertir.

Marta se afana entretanto,
con un cariño febril:
cubiertos de plata, espejos,
platos colmados…¡Ay, si

Jesús se dignara verla
con tanto, tanto trajín
como se trae y se lleva
por complacerle servil!

¿Se dará cuenta el Señor
de lo que le ama? ¿Por fin
le entregará una mirada,
aunque sea de perfil?

Su hermana María no,
no hace nada. Está al venir,
y ella sólo piensa en Él.
¿Cómo puede ser así?


II
Jesús se sienta a la mesa.
Lázaro acerca los platos.
Marta cocina y cocina.
María le está mirando.

-¿Quieres decirle a mi hermana,
Señor, que me eche una mano?
Por complacerte, Señor,
se me amontona el trabajo

y todo me sale mal
y encima no doy abasto
y me pongo de los nervios
y no puedo acompañaros.

-       Marta, Marta, tú te extremas
en las cosas de aquí abajo
que son menos necesarias
que las que hacen tus hermanos.

Yo he venido a conversar
más que a comer, el buen Lázaro
necesita que le escuche
y María está a mi lado.

Deja todo, ven y atiende,
que el tiempo se está acabando.
-       Ya voy, Señor. Un momento.
¡Amo tus palabras tanto!


 III
Han empezado a sangrar
sobre la noche judea
de Betania y sus olivos
las davídicas estrellas.

Unos cuantos días más
alrededor de la aldea,
y el Maestro y el Amigo
se entregará.
                - Si la higuera

se seca y ya no produce,
será cortada… Clarean
los pináculos del Templo
como una naranja abierta.
  
El Monte de los Olivos
es plata oscura y secreta.
Por el torrente Cedrón
están gritando las piedras.

-¡Ay de ti, Jerusalén,
que matas a tus Profetas!
¡Ay de ti, Corozaín!
¡Ay de ti, Betsaida! ¡Alerta!

Al Altar del sacrificio
se acerca la Nazarena.
-       ¿Qué será de este Hijo mío?
Comienza una Pascua Nueva.
 


En los centros lasallanos, durante varios siglos,
al comienzo de la jornada escolar,
los maestros pedían al Cielo los dones del Espíritu Santo,
y en primer lugar el espíritu de sabiduría,
meta de su hacer y del de sus alumnos.


ORACIÓN DEL MAESTRO ANTES DE ENTRAR EN CLASE

“Oh Dios mío, Vos sois  mi fortaleza y mi paciencia, mi luz y mi consejo, Vos quien sometéis a mi autoridad el corazón de los niños confiados a mi solicitud. No me abandonéis a mis solas fuerzas ni un solo instante. Concededme, para mi propio gobierno y el de mis alumnos, el espíritu de sabiduría y de entendimiento, el espíritu de consejo y de fortaleza, el espíritu de ciencia y de piedad, el espíritu de vuestro santo temor y un celo ardiente para procurar vuestra gloria. Uno mis trabajos a los de Jesucristo y ruego a la Virgen Santísima, a San José, a los ángeles custodios y a San Juan Bautista de la Salle, que se dignen protegerme en el desempeño de mi cargo. Amén”.


PUNTUALIZACIONES SOBRE LA SABIDURÍA (II)

2.          Una rica memoria no es sabiduría

Un memorión, que todo lo recuerda, a quien basta una mera lectura para retener su contenido no es forzosamente un sabio. 
 
Entre el bien dotado de memoria y el sabio hay la misma distancia que se da entre el diccionario y un ensayo o un tratado serios. Hay personas que estudian las cosas en una enumeración seguida, de relato, pero no de forma correlativa; que acumulan datos y hechos sin formarse juicios sobre los mismos y que están felices con su ingente información o erudición. No son por eso personas sabias.
 
En la vida nos hemos tropezado con profesores, cronistas, biógrafos, naturalistas, periodistas… de auténtico mérito por su asombrosa información, pero que no tienen el menor derecho a que se les considere sabios o filósofos.

RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional

 PIENSAMIENTILLOS CAZADOS AL VUELO I
APULEYO SOTO
Maestro y poeta

  • En cuanto pronuncian mi nombre me diluyo en la multitud.
Me parezco tanto a mí que no quiero ser otro.
 
Estoy a gusto con quien soy, aunque a veces intento ser más del que soy.
  • La diversidad de los otros me completa a mí.
Cuanto más viajo más me quedo en mí mismo.
  • El conocimiento es insondable; por eso naufrago en él de continuo.
  • Si no hubiera libros no existiría yo, así que no sé qué haré cuando desaparezcan.
Me tengo por hombre, pero querría convertirme en árbol también, para ver más desde su altura.
  • Hora a hora me desnudo en mis artículos y no me da vergüenza.
Mejor abrir la boca que cerrarla. Uso las llaves sólo para abrir los corazones de los demás.
  • Vivo de milagro porque  lo que observo a mi alrededor no me contenta, y ni hay quien lo aguante.
Estar y sentirse ausente resulta a veces lo más presente. Te echan de menos.

PENSAMIENTILLOS II
  •  El silencio no se calla, habla por sí solo.
Las palabras encubren lo que no sabemos ni logramos explicar.
 
·         Irse por la boca es correrse en falso siempre en un sí bemol triste, nada cadencioso para sublimarnos.
 
Al que no te asuma no le des pie ni candela porque no sabe sumar ni iluminar.
 
·         Estate quieto y llegarás más lejos de lo que te presupones.
 
Callar es resistir en blanco. El lenguaje dispone de muy varias tonalidades en música y color. Úsalas y allá tú y allá ellos, los oyentes y videntes.
 
·         Con decirte que sí no digo que cuentes conmigo. Apáñatelas y sabrás lo que es un corredor de fondo.
Subir es más difícil que bajar, pero en ambos estadios nos encontraremos.
·         Al que te pide, dale, y serás recompensado cuando menos lo esperes.
 
Los amigos se despiden como la gaseosa, sin decirte ni adiós. Se vacían solos. Pero acaso se ausentaron de ti antes de que tú fueras consciente de su desapego.
 
·         No te inquietes. Lo más favorable  a tus intereses es mantenerte quieto.
Arquímedes encontró su punto crucial en las aguas movedizas.




Poesías cristianas aberrantes

ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del  diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací  un día
que  Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico… y no saben
por qué en mi verso chirrían,
-oscuro sinsabor de féretro-,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.


                                      

Reconozco que me ha costado mucho entender, y más aún compartir sentimentalmente,  esta poesía del peruano César Vallejo (1892-1938), si es que he llegado a hacer diana en su interpretación. Si no he desistido en el empeño, ha sido porque la primera vez que leí “Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo” me sonó a falta de respeto y de consideración  de la criatura para con el  Dios creador. Sí, es cierto que el poeta habla en nombre propio y desde su cuerpo mordido por la tuberculosis o por alguna rara enfermedad, pero el “yo” de César Vallejo conlleva un tono humano universal.
Primeramente  tuve que captar el significado de algunas palabras: “espergesia”, “luyidos”, “meridiano”, “lindes” (con minúscula ), “Lindes” (con  mayúscula)… Dicen los estudiosos del autor de Los heraldos negros (1918) que “espergesia” puede ser un término compuesto de “esperma” y “génesis”; que “luyidos” equivaldría a “desgastados”; que “meridiano” aludiría  a cualquiera de los círculos máximos de la esfera terrestre en donde trascurre la vida temporal de los seres humanos; que “lindes” son líneas que indican el final de algo calculable (plan, terreno, aventuras…); mientras que “Lindes” se refiere al término indescifrable  de la vida humana…
Más difícil  todavía me resultó adivinar el sentido de las metáforas y antítesis  que  el poeta utiliza: “diciembre” ¿querrá decir  todo  cuanto acaba: la vida, la esperanza, las ilusiones, los ideales…? Y “enero” ¿será sinónimo de principio, origen, nacimiento…? El “vacío metafísico” que dice padecer el polifacético escritor peruano ¿designará  la imposibilidad  de  detectar  el fallo cometido por Dios al crear al ser humano, pero que el poeta César Vallejo intentó  romper  esa imposibilidad (el compacto “silencio”  que caracteriza  a un “claustro”  conventual)  mediante el  fuego de su palabra apasionada? Probablemente el poeta no quiere pasar por esta vida superficialmente, sobrevolando la contradictoria realidad,  y por eso afirma “que no me vaya” de esta existencia “sin llevar diciembres, sin dejar eneros”. El lector encuentra  otra antítesis más  entre la vida elemental  y la muerte,  siempre inseparable de la vida cotidiana,  cuando el poeta andino asegura que “todos saben que vivo,/ que mastico”, y, por el contrario, la gente ignora que en sus versos indagadores, con “oscuro sinsabor  de féretro” (muerte), “chirrían… luyidos vientos/ desenroscados de la esfinge/  preguntona del Desierto”.  En la penúltima estrofa el lector se topa con dos antítesis sorpresivas: “la Luz es tísica”, “la Sombra [es] gorda”. A  estas alturas del comentario cualquiera intuye que la “Luz” tiene que ver con  vida, felicidad, éxito, gozo…, y la “Sombra” con  enfermedad,  desdicha,  fracaso,  angustia… Pero fijémonos cómo el poeta,  ya a sus  26 años,  se inclina  hacia  la muerte: “la Luz es tísica”, enfermiza, perecedera; y “la Sombra” es encima “gorda”,  lo negativo va aumentando con el paso del tiempo. Y casi al final el Autor de este poema  nos saca a relucir la clásica metáfora de la muerte,  que vestida con una negra capa, y en actitud de segar con su guadaña las vidas humanas, deja asomar  en su espalda una enorme joroba, “musical y triste”…
Si toda esta manera de expresarse de César Vallejo reflejase  un pesimismo  sobre la existencia humana elaborado filosóficamente, similar a los que definen al ser humano como “Ser para la muerte”,  no me habría preocupado demasiado. Pero César Vallejo no esgrime razones, sino que su pesimismo le rezuma emocionalmente, primitivamente, con toda naturalidad. Y lo peor es que César Vallejo traslada su sensación de haber nacido enfermo al mismo Dios Creador: “Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo”. Y, cuando en las dos últimas estrofas nuestro poeta mira al final de la vida humana, entonces  se siente más gravemente enfermo y  nos  informa de que, simultáneamente,  a Dios, ante la muerte, se le agrava todavía más la enfermedad: “Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo/ grave”.  Uno no puede más que calificar de aberrante para el creyente cristiano el modo vallejiano de ver al Dios Creador  tan débilmente  humano en el origen y al término de la vida humana.
 
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo


Movimiento  del  Oeste  (I)

Se conoce con tal nombre el conjunto de actividades del ejercicio físico que surgen a partir de la última década del siglo XIX en Francia. Sería la continuación de la Escuela Francesa de Gimnasia, ya tratada anteriormente.
 
Como en el Movimiento del Norte, éste también presenta dos manifestaciones: la científica y la técnico-pedagógica. No obstante, este Movimiento comenzaría una década antes que el escandinavo. 
Análisis del movimiento. Marey
La manifestación científica, que afloraría antes que la técnico-pedagógica, tuvo un nivel muy elevado. Integraron esta manifestación figuras de singular valor en el campo de las ciencias  biológicas y médicas. Con sus obras contribuyeron a elevar el nivel científico del enfoque de la gimnasia, logrando que alcanzara una jerarquía y consideración no conocidas hasta entonces en otros países de mayor tradición en este campo. La participación y el interés de la Universidad en los problemas de la gimnasia se plasmó en una producción literaria de gran volumen y un valor tal que asombró al mundo gimnástico.
Esteban Marey.
Los principales representantes de la manifestación científica  fueron los siguientes: Esteban MAREY (1830-1904), físico, se dedicó al estudio del movimiento. Creó  métodos gráficos y cronofotográficos de estudio del movimiento, precursores del cinematógrafo, que surgiría posteriormente en Francia; también descubrió el principio del “giro del gato”. Éste consiste en colocar un gato panza arriba a un metro de altura y soltarlo; cuando inicia la caída reacciona con unos rápidos movimientos para girar su cuerpo y llegar al suelo sobre cuatro patas. Este gesto presentaba un problema de la mecánica newtoniana de debate científico. 
Fernand LAGRANGE (1845-1909) y Philippe TISSIÉ (1852-1935), médicos; estudiaron y divulgaron los efectos fisiológicos e higiénicos del ejercicio físico. Establecieron más objetivos terapéuticos que pedagógicos al relacionar el ejercicio con la salud y la enfermedad. También fueron organizadores y divulgadores de la gimnasia. Sus aportaciones fueron muy importantes, y en algunos casos han mantenido su vigencia hasta nuestros días.
George Demeny.

Georges DEMENY (1850-1917), fisiólogo y pedagogo, fue director del curso de Superación de Educación Física de la Universidad de París; formó parte del círculo de gimnasia racional desde 1881 hasta 1886, y participó en innumerables eventos tanto en Francia como en otros países. Siendo un científico, aportó también ideas prácticas en el campo de la gimnasia. Demeny llegó a la conclusión de que ninguno de los sistemas existentes en Europa tenía base científica, puesto que utilizaban ejercicios que no satisfacían las exigencias del desarrollo físico; preparó, por tanto, un sistema en el que ambas manifestaciones tuvieran cabida.  Su método fue reconocido como “Ecléctico” o “Escuela Francesa”. 

 Sus principales aportaciones en el campo científico fueron las de aplicar a la educación física las ciencias biológicas. Estudió el movimiento humano y animal; creó y mejoró aparatos para dichos análisis; también, técnicas para establecer controles sobre la práctica del ejercicio físico. Su propuesta de ejecución de los ejercicios se  basaba en que éstos debían ser dinámicos y con movimientos amplios; así mismo proponía que los músculos que no participasen deberían estar relajados. Fue crítico con la gimnasia sueca.
 
Análisi del movimiento. Marey.
 El sistema de Demeny influyó en el desarrollo de la gimnasia escolar y la gimnasia femenina. Su método se conoció con el nombre de Gimnasia de Aplicación. En 1925 se publicó el Método Francés de Educación Física, basado en sus aportaciones. No obstante, la principal aportación práctica de la gimnasia francesa aún estaría por llegar.

                                                             Francisco Sáez Pastor
                                                             Universidad de Vigo

FLAGRANTE MADRID
Blanco Corredoira
Ed. Huerga y Fierro. Editores/Poesía
Madrid, 2014


         Nuestro amigo y compañero de redacción del blog AFDA José María Blanco Corredoira sorprende a Madrid in fragranti (del latín in flagranti) y escribe a continuación este libro. Nuevo Diablo Cojuelo a su manera, el autor va levantando, con 32 pinceladas sueltas, tejados muestra de un Madrid del que tienen él y los madrileños costumbre, para asomarles a la lírica interior que lo hace entrañable.
 
Es imprescindible tener los ojos bien afilados para la poesía y haber observado mucho y bien para decir de Madrid lo que se lee como un descubrimiento cierto.
 
Blanco Corredoira muestra con este su último libro la pupila-láser de nacimiento con el que le nacieron, instrumento con el que ha podido perforar en busca de la entraña poética de normales realidades. Queda también patente su hábito de observar que a fuerza de ejercicio ha contraído como periodista y es un regalo para el lector.
 
          En su colegio de Ciudalcampo Blanco Corredoira tuvo un profesor especialista en expresión escrita que preparaba a todos sus alumnos para escritores. En pocas cosas insistía más para lograrlo que en la observación: ¡Observar, observar, observar! Luego, decía él, vendrá el escribir lo visto que, con un poco de disciplina mental, saldrá vivo y bordado.
                    En la página 21 se le escapa al autor esta confesión: “Porque yo miro, nunca descanso; he aprendido a mirar”.
            A aquel profesor, Blanco Corredoira le hizo feliz entonces. Iba más allá de lo que le pedía. En este libro hay unas ochenta páginas que muestran a las claras que efectivamente ha ido y sigue yendo.
 
                      Dos consejos:
1.           1. Para vuestros alumnos de redacción, el libro es un modelo que les llevará a observar.
2.          2. Si conocéis algún madrileño al que obsequiar, que querríais que os agradezca de por vida el regalo, pasadle este libro.
                                                                                                                                                                                                                                      CUR
Informaciones sobre el EP 2014 Zaragoza,
en “Páginas”