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113 Magisterio. Primer ensayo del bachiller (V 1/2)

 


   
CORONACIÓN DEL MÉTODO 



PRIMER ENSAYO DEL BACHILLER (V)


Como ejemplo: LA NOCHE

FASE B


3. PROPEDÉUTICA LITERARIA (B)



OTROS POEMAS NOTABLES SOBRE LA NOCHE


- LOS SIETE PRIMEROS -



1.“Noche oscura del alma” 2. Noche de la fe 3. La noche y el poeta romántico 4. En la noche nos visitan fantasmas alegres 5. Noche: cansancio y muerte, oración, doliente 6. Noche: desolación 7. Noche: para el amor secreto que no sabe nadie 8. La noche de los que se separan 9. Noche de Bécquer 10. Noche y sueño 11. Noche de Todos los Santos 12. Noche e ilusiones de corazón adentro 13. Noche, semilla del día.


    💢Al poeta, si de hecho lo es, se le ha dado entrada laboriosa, pero libre, a la entraña de las realidades. A variados poemas que ha producido la historia de la literatura habrá de ir a buscar el aprendiz de ensayista, en el caso concreto de la noche, la entraña de la noche sobre la que versa su ensayo.

    💢Uno a uno, los poemas bien seleccionados los llevará a la mesa de operaciones, les someterá al túnel de las resonancias magnéticas, les hará placas de rayos X y, por seguir la alegoría médica, les extenderá la ficha completa de su natural expresión espontánea y más interior, fenómeno y noúmeno. 

    💢De un poema a otro habrá que variar la técnica de análisis, como quería Dámaso Alonso, para que no se le escape la revelación que supone la singular intuición poética de cada autor sobre el fenómeno de la noche.

    💢El aprendiz de ensayista encontrará informaciones que le den pistas en su labor de asalto a la noche desde el poema. Le serán útiles. Habrá de comprobar su carga de verdad y anotarla. Aquí le apuntamos algunas informaciones sueltas. Él habrá de sistematizar lo que encuentre de valioso y elaborar con esas ajenas informaciones y su criterio personal, la entraña y las características de la noche en cada poema.

    💢Para mayor inteligencia del poema, le ayudará al aprendiz establecer un correlato con otras formas de expresión que no sean las literarias (música, escultura, arquitectura, pintura…), como se hace aquí con la oda a la noche de José Luis Borges: encontrarle verso a verso una foto que los exprese uno a uno.


    1. NOCHE OSCURA DEL ALMA

    San Juan de la Cruz, místico reformador del Carmelo con Santa Teresa, doctor de la Iglesia, sabe que los principiantes de la vida interior religiosa progresan en perfección atravesando la “noche del sentido”, que les purifica y alcanza “la divina unión con Dios” a través de tremendas purificaciones en que consiste la “noche del espíritu”.

    Más allá de esta oscura noche del sentido y del espíritu, “horrenda noche”, pasadas las moradas sexta y séptima de Santa Teresa, está la “unión transformativa” y así la noche oscura resulta también noche maravillosa, “amable más que la alborada”.

    En una noche escura,

    con ansias en amores inflamada,

    ¡oh dichosa ventura!,

    salí sin ser notada,

    estando ya mi casa sosegada.

    A escuras y segura

    por la secreta escala, disfrazada,

    ¡oh dichosa ventura!,

    a escuras y en celada,

    estando ya mi casa sosegada.

    En la noche dichosa,

    en secreto, que nadie me veía

    ni yo miraba cosa,

    sin otra luz y guía

    sino la que en el corazón ardía.

    Aquesta me guiaba

    más cierto que la luz del mediodía,

    adonde me esperaba

    quien yo bien me sabía,

    en parte donde nadie parecía.

     

    ¡Oh noche, que guiaste;

    oh noche amable más que el alborada;

    oh noche que juntaste

    Amado con amada,

    amada, con el Amado transformada!

    En mi pecho florido,

    que entero para él solo se guardaba,

    allí quedó dormido,

    y yo le regalaba

    y el ventalle de cedros aire daba.

    El aire del almena,

    cuando yo sus cabellos esparcía,

    con su mano serena

    en mi cuello hería

    y todos mis sentidos suspendía.

    Quedéme y olvidéme,

    el rostro recliné sobre el Amado;

    cesó todo y dejéme,

    dejando mi cuidado

    entre las azucenas olvidado.

    San Juan de la Cruz, Noche oscura del alma


     2. NOCHE DE LA FE

    San Juan de la Cruz compone los siguientes versos de inquietante belleza y fuerza interior en la larga noche de su prisión en Toledo. La fe ilumina su noche.

    La experiencia es mística. Orden superior. El alumno lee lo que tiene delante, el caso de una joven (la amada o la esposa) que desea el amor de su amado o esposo. Y ha de ver a lo que el poeta simboliza, al alma que se alegra de conocer a Dios en la noche de la fe, conocimiento divino.

    Fuente y noche”, contradictorias, transparencia y oscuridad.

    El agua que sale de la roca es como el surgir del misterio. La noche fuerza oculta que fermenta el devenir. En San Juan de la Cruz nunca es negativa.

    Siempre es de noche para la fe.

      ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
      aunque es de noche!
      I
      Aquella eterna fonte está ascondida.
      ¡Que bien sé yo do tiene su manida
      aunque es de noche!
      II
      Su origen no lo sé pues no le tiene
      mas sé que todo origen della viene
      aunque es de noche.
      III
      Sé que no puede ser cosa tan bella,
      y que cielos y tierra beben della
      aunque es de noche.
      IV
      Bien sé que suelo en ella no se halla
      y que ninguno puede vadealla
      aunque es de noche.
      V
      Su claridad nunca es escurecida
      y sé que toda luz de ella es venida
      aunque es de noche.
      VI
      Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
      que infiernos cielos riegan y a las gentes
      aunque es de noche.
      VII
      El corriente que nace desta fuente
      bien sé que es tan capaz y omnipotente
      aunque es de noche.
      VIII
      El corriente que de estas dos procede
      sé que ninguna de ellas le precede
      aunque es de noche.
      IX
      Aquesta eterna fonte está escondida
      en este vivo pan por darnos vida
      aunque es de noche.
      X
      Aquí se está llamando a las criaturas
      y de esta agua se hartan, aunque a escuras
      porque es de noche.
      XI
      Aquesta viva fuente que deseo
      en este pan de vida yo la veo
      aunque es de noche.

      Cantar del alma... 

    San Juan de la Cruz compone esos veros de inquietante belleza y fuerza interior en la larga noche de su prisión en Toledo.





    3. LA NOCHE Y EL POETA ROMÁNTICO


El poeta romántico reacciona sentimentalmente frente a la noche. No la desentraña. Le conmueve.


CHOPIN NOCTURNO

A mi amigo el notable pianista Narciso L. Salicrup

(en su día - 1893)

                                                                                            Es media noche... la vecina selva,

la playa, el monte, el mar... todo es silencio!

Y el artista, la frente enardecida,

en el jardín, a solas con sus sueños.


Como notas de luz en el pentagrama

inmenso de los cielos,

se miran las estrellas esparcidas

por el Eterno Artista... Los abetos,

los pinos melancólicos, los sauces,

como a gigantes liras hiere el viento;

¡Extraña sinfonía de los bosques

acompañando el himno de los cielos!


Puesto el oído al eco de la noche,

a la voz de las ondas y los vientos,

viajera el alma en el país brumoso

de lejanos, tristísimos recuerdos,

el grande artista sueña... ya lo invade

la inspiración del genio,

la encarnación del arte

ya informa el ideal de su cerebro...


Después... febril, apasionado, loco,

luz en los ojos y en la frente fuego

intérnase en la sombra

el gran salón desierto...

Y acariciando el piano adormecido

le cuenta sus ensueños...

Escuchad!... ¡es el canto de los astros,

la armonía del alma y de los cielos!


Carlos Borges, venezolano


    4. EN LA NOCHE NOS VISITAN FANTASMAS ALEGRES


El poeta romántico siente la noche y reacciona ante ella sin penetrar dentro de su realidad. Vaga y le rodea y envuelve la noche y, libre, se deja llevar de su fantasía.

Con frecuencia le gustan los ambientes nocturnos de tenue encanto, los ensueños, lo crepuscular, indefinido y mágico.

Zorrilla, que es siempre musical, ve así a la noche:


                                            

                     

                              Me han dicho que en la noche silenciosa

Los espíritus vagan en el viento,

Que flotan en la niebla misteriosa

Sílfides blancas de aromado aliento,

Que las aéreas sombras bienhadadas

De los que eran aquí nuestros amigos,

Vienen sobre las brisas desatadas,

Del nocturno reposo a ser testigos.

Me han dicho que en los bosques apartados,

En las márgenes frescas de los ríos,

Por el agua y las hojas arrullados,

En torno de los árboles sombríos,

Danzan alegres, de su paz gozando,

Y a los que en vida, con afán querían,

Desde la turba de su alegre bando

Ilusiones dulcísimas envían.

Y dicen que esos son los halagüeños

Fantasmas que en la noche nos embriagan,

Esos los blancos y amorosos sueños

Que en nuestra mente adormecida vagan.

Tal vez será verdad; vendrán acaso

Nuestra vida a endulzar esas visiones,

Y de una estrella al resplandor escaso,

Entonarán sus mágicas canciones.

Sí; tal vez a sus madres amorosas

Colmarán de purísimos cariños

Las transparentes sombras vaporosas

De los risueños inocentes niños.

Orientales. José Zorrilla




5. NOCHE, CANSANCIO Y MUERTE, ORACIÓN, DOLIENTE


La poetisa chilena le abre un campo de imágenes nuevo a la noche, la Pasión y Muerte de Cristo, negra noche, humana noche del alma paralela a la noche de la Pasión y Muerte.

Mira a sus adentros y ve desfilar, con detalles concretos –costado abierto, el beso de Judas, el lienzo de la Verónica…-, dentro de su amargura el relato de la pasión de los evangelistas.

En la Pasión de Cristo Dios se ha olvidado de su Hijo, lo ha abandonado.

Su pregunta síntesis del poema es la misma: “¡Padre… por qué me has desamparado!”

                                                                   NOCTURNO

Padre Nuestro, que estás en los cielos,
¡por qué te has olvidado de mí!
Te acordaste del fruto en febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado,
y no quieres mirar hacia mí!

Te acordaste del negro racimo,
y lo diste al lagar carmesí;
y aventaste las hojas del álamo,
con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aun no quieres mi pecho oprimir!

Caminando vi abrir las violetas;
el falerno del viento bebí,
y he bajado, amarillos, mis párpados,
por no ver más enero ni abril.

Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
y quieres volverte hacia mí!

Me vendió el que besó mi mejilla;
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
como Tú sobre el paño, le di,
y en mi noche del Huerto, me han sido
Juan cobarde y el Ángel hostil.

Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin:
el cansancio del día que muere
y el del alba que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!

Ahora suelto la mártir sandalia
y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche, levanto
el clamor aprendido deTi:
¡Padre Nuestro, que estás en los cielos,
por qué te has olvidado de mí!

Gabriela Mistral, chilena


             6. NOCHE: DESOLACIÓN 

NOCTURNO


Soledad, silencio y sombra
que mis pensamientos surcan
con temblor de fuegos fatuos...
El corazón de la noche
se pulsa en el monorritmo
de la canción de los grillos..

Cuando la luna se asoma,
por el silencio del campo
echo a andar como un autómata...

Tras de mí, la luna llena;
delante de mí, mi sombra,
y la única realidad
en el ámbito del mundo,
es ese gris de mi sombra
circundada por un nimbo
fosforescente de luna,
la música de los grillos,
una arboleda lejana,
y el gravitar de los astros
sobre mi cuerpo fantasma.
                                                                                                       M. A. Osorio B., venezolano



7. NOCHE PARA EL AMOR SECRETO QUE NO SABE NADIE

                                            REVELACIÓN

     

¡Cómo volaba el pensamiento mío!...

Fue un dulce anochecer. Se adivinaba

por su rumor, bajo la peña, el río,

y la mano del viento preludiaba

un aria triste en el pinar sombrío.

Como una bruma de melancolía,

no sé qué dulce calma bienhechora

pasó rozando con el alma mía...

Tú que en mí estás, mujer a toda hora,

¡nunca has estado en mí como aquel día!

Quise gritar mi pena.

Y ante la soledad de los caminos

alfombrados de luna y la serena

quietud de muerte de la noche, llena

de olor de flores y rumor de pinos,

" ¡La quiero! ", dije con fervor sincero.

" ¡La quiero! ", repetí y el aire blando,

con un rodar de voces, fue gritando

desde la sierra hasta el pinar: " ¡La quiero!..."

Callé y calló la noche. El alma mía

volvió a encerrarse en la melancolía

de este secreto amor hondo y austero,

que nadie sabe y del que nada espero...

¡Sólo lo supo el agua que corría

y una flor desvelada, que tenía

una cita de amor con un lucero...!

                     José María Pemán



    CARLOS URDIALES RECIO

    Maestro. Profesor de Lengua y literatura

       Emérito UCJC


CONTINUARÁ

                                                     



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