Marzo, 2023
ÍNDICE PRINCIPAL ..............................................................................
Pregón: Magisterio ab ipso ferro
Magisterio: / Didáctica de nuestra Escuela: Con solidez, no superficialmente (II). CUR. / Escuela de vanguardia: Lo que aprendí de La Salle. Las matemáticas CUR. / En verso: Señora maestra Apuleyo / A la hora del café: Leyes de la memoria. CUR. / Apuntes de clase: El alumno centro y motor CUR / Hay que arrancar la cizaña ÁH
Estilo: Cristiandad y estilo de la mano: El "dolce stil novo" del fin de los tiempos. D. de Aza. / Reflexión de la mañana: Talante en alto vuelo. CUR
Encuentro de primavera, 2023
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Magisterio ab ipso ferro
Siempre nos creció la dificultad. El que la vida nos fuera difícil no nos importó nunca. Estábamos en línea con Horacio y con Fray Luis de León. En esto éramos y seguimos siendo romanos y españoles de la España del Renacimiento, al filo de los Siglos de Oro.
De expresar nuestro lema de marcha intelectual en un escudo tipográfico nos hubiera definido el del agustino eminente profesor de la Universidad de la Salamanca de aquellos felices años en sus Nombres de Cristo.
El poeta latino afirma que los romanos emergen de sus derrotas con vigor renovado, como la encina rebrota con fuerza redoblada al ser podada con hacha de hierro:
Duris ut ilex tonsa bipennibus
nigrae feraci frondis in Algido,
per damna, per caedis ab ipso
ducit opes animumque ferro
Como la encina, podada por las duras hachas,
de negra fronda, en el fértil Álgido,
a pesar de daños y cortes, del mismo
hierro toma fuerzas y vigor.
Oda 4.4, versos 57-60
Fray Luis de León, en su Oda XII, A Felipe Ruiz, nos dice lo mismo, que hacemos nuestro y firmamos nosotros al pie de su lira:
Bien como la ñudosa
carrasca, en alto risco desmochada
con hacha poderosa,
del ser despedazada
del hierro torna rica y esforzada.
El que la vida nos fuera difícil no nos importó nunca.
magisterio
En nuestra Escuela, con Juan Amós Comenio,
entendemos por Didáctica:
"el artificio fundamental para enseñar todo a todos,
enseñar con solidez, no superficialmente,
no con meras palabras
(II)
Alumnos con preguntas. Este colegio nuestro solo quiere alumnos con preguntas. Un alumno sin preguntas todavía no es un verdadero alumno nuestro.
(II) LO QUE APRENDÍ EN LA SALLE
pedagogía que me ha marcado de por vida
Las matemáticas
Mente cartesiana
ESTILO
CRISTIANDAD Y ESTILO DE LA MANO (vi)
EL “DOLCE STIL NOVO” DEL FIN DE LOS TIEMPOS
En tiempos del Imperio Romano, con el Niño que nació en Belén, crucificaron en la Jerusalén corazón de la Biblia y resucitó para la Eternidad como lo acreditaron con su martirio y hasta con su vida miles de paleocristianos se inició en el planeta Tierra un nuevo estilo de existir y de vivir.
Desde que Cristo apareció sobre nuestro suelo, la Tierra y el Universo tienen un nuevo estilo que señorea en nuestro mundo las inteligencias, el modo de relacionarse de los hombres y las mil maneras humanas de hacer las cosas.
Irrumpía un nuevo estilo en el mundo, el estilo propio del fin de los tiempos, de que habla la Biblia, el estilo cristiano de pensar, amar y hacer. Todo seguía en su ser, pero había nacido un nuevo “modo” de ser.
No hay manera de definir este modo de ser, el estilo cristiano no se deja reducir a concepto. Lo ve con claridad nuestra mente, sabemos de qué hablamos, lo advertimos en sus portadores, aunque hemos de confesar que es inefable.
Pasa con el estilo cristiano lo que ocurre con el estilo español: que lo único que cabe es sugerirle en símbolos, dibujarle en el aire con metáforas, señalarle hecho carne y espíritu en personas reales que lo viven, verlo hecho arte en el arte, venerarlo cuando desfila ante nosotros hecho vida y elegancia en sus héroes, pensadores y santos.
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¿En qué figura podría simbolizarse lo español, el estilo de la hispanidad? ¿En Don Quijote y Sancho, en el Cid Campeador, en el cuadro de “Las lanzas” de Velázquez donde vemos a Espínola recibiendo con gesto de suprema elegancia y benevolencia las llaves que le entrega el burgomaestre de la ciudad de Breda?
¿Y en qué símbolos y figuras, el estilo cristiano? ¿En las catacumbas de Roma, en la primera Patrística, en el seráfico San Francisco y en el soldado de Cristo San Ignacio de Loyola, en la Biblia Políglota de Cisneros, en el Cristo de Velázquez, en el Pórtico de la Gloria de Compostela, en los claustros de mil monasterios románicos, en las afiladas torres disparadas al cielo de cientos de catedrales góticas, en las alegres misas polifónicas de Tomás Luis de Victoria, en la Sagrada Familia de Gaudí…?
Curioso: en el canto XXIV, v. 57 del Purgatorio de su Divina Comedia el florentino Dante Alighieri no lo define, no lo describe, no nos dice que lo viera ni lo tocara, nos afirma que oyó una porción del luminoso y dulce estilo que nos trajo la Cristiandad: «Dal dolce stil novo ch' i' odo» (Del dulce estilo nuevo que yo oigo).
Ramiro Duque de Aza
Maestro, profesor de Teoría del conocimiento
TALANTE EN ALTO VUELO
"Le style est l’homme même”, Buffon
Hoy nos fijamos en los profesores, en su estilo. Nos fijamos.
Su estilo, en cuanto profesor, acompaña su persona de por vida. Como a toda individuo cultivado, se le identifica por su estilo.
Le nace, en cuanto maestro, de una personal preferencia absoluta, que -quizá-, fue propia de sus antepasados y que él abrazó deliberada y libérrimamente. El estilo hace referencia en él a un alto principio de finalidad. Hace algo en función de algo. Y todo en función de unos fines que tiene por supremos y no le permiten debilidades o no es profesor, maestro.
El conjunto de pensamientos o imágenes de lo absolutamente preferible para el profesor da “forma” a una determinada personalidad humana que le hace profesor cabal y le dota de estilo.
En él, como en cada uno de sus alumnos: “Le style est l’homme même”.
Carlos Urdiales Recio
Ángel Hernández Expósito
Maestros. Profesores de Lengua y literatura
Eméritos UCJC

