Junio, 2022
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ÍNDICE PRINCIPAL
Pregón
En nuestro estilo, las palabras (IX). Nos quedan las palabras
Magisterio
Nuestra Escuela de vanguardia: Tú te llamarás maestro. Á. H.
Y habla el maestro. Á. H
Las doce virtudes del buen maestro: Piedad, dulzura y humildad. Á. H.
Colaboraciones: En vuestras manos está. T.G. Regidor
Escuela de ayer: Mis colegios, mis alumnos. Apuleyo
La Escuela es el maestro: Recuerdos de mis maestros. A. Montero
A la hora del café: Alegría y buenos modales. CUR
Undécimo “Encuentro de Primavera”: Brindis en Jerez. Á. H.
La reflexión de la mañana del “Encuentro de Primavera, 2022”. CUR
Estilo
Nuestra Escuela de vanguardia: Nuestro estilo de inmersión. CUR
La reflexión de la mañana: Los dos diccionarios. CUR
Acuarelas: Primavera
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las palabras (ix)
NOS QUEDAN LAS PALABRAS, LAS MANTENDREMOS
Habría de quedar nítidamente claro para la Historia y para los tiempos futuros lo que hoy en nuestra Escuela tenemos por logro y cimiento de nuestra concepción del mundo y consistencia de las realidades existenciales, a saber:
Las cosas no son meras realidades. El carácter verbal de las cosas recorre todo el Antiguo Testamento y llega a su plenitud con la teoría del Logos del evangelio de San Juan, según el cual existen bajo forma de palabra.
Mientras haya quien, como nosotros, mantenga en pie, con solidez semejante a la de la roca, estas palabras raíces, capitales, sobre la Escuela y la Cultura, ni la Cultura ni la Escuela habrán muerto. Seguirán en pie y vigentes.
Hoy nuestro mundo no profesa la idea que ayer iluminaba su hacer y el nuestro sobre la Escuela y sobre la Cultura. La ha retirado. Pero nosotros sostenemos, conservamos y mantenemos la palabra que da forma a toda realidad. Y la afirmamos. Es piedra nuestra afirmación. Y es vuelo de luz en su busca.
El mundo se derrumba, no parece sino que nada va a quedar en pie de cuanto valioso nos legó la Historia. Hay valores perdidos ya para siempre.
Por eso, nosotros, nos imponemos el deber de tener las cosas claras, de ser rigurosos en su formulación, de cargar con el peso de oro de nuestra mejor Historia. Y de decirlas, de repetirlas, de mantener la luz y la llama de su palabra.
A esta luz caminamos. Contra viento y marea. No podemos detenernos. Cuando el hombre cansado para, traiciona al mundo, porque reniega de su misión y de su deber supremo que es seguir.
Desde la solidez de la piedra que permanece, estamos con Salinas: “Nos llenará la vida / este puro volar sin hora quieta”.
El mar pueden guardar silencio; hasta el cielo y la ciudad; nosotros, no. Seguimos escribiendo, afirmando, profesando, pronunciando las palabras que nombran cielos.
Nos quedan las palabras y solo con ellas estamos seguros de que aseguramos la perennidad de las realidades que nombran.
En la víspera del primer día, las cosas están impacientes por nacer y Dios tiene las manos llenas y apretadas.
Los brazos de Dios, fuertes como yunques, se abren. El negro de la noche se va estrenando poco a poco, en una lluvia de estrellas, menuda y caliente, como un calabobos de verano.
Y va Dios llamando a las cosas por su nombre:
Tú te llamarás Sol. El impresionante globo rojo parece un limón lleno de heridas.
Tú te llamarás Luna. Una gran bola blanca, que se diría de yeso pero más suave, preside la noche.
Y en medio, la Tierra, corazón de cobre que encierra los tesoros de Dios, se estremece.
Y la piedra broto sobre la sombra.
Se fueron apretando las aristas
a trallazos de viento,
y quedaron tendidas a lo lejos,
en pie sobre su molde,
temblando de dolor y de firmeza
y formando en el cielo el horizonte.
Después fueron creciendo mansamente,
cual báculos de Dios, los altos pinos
y los rectos cipreses salvadores
y los chopos de sueño fugitivo.
Y se rizó la noche y se hizo mar.
En su brillante lomo, la nube de una vela
y la luna, cuajada en su cristal.
Oh, mar, verde palabra rodando por la playa,
envuelves tus entrañas en la sal,
tienes el corazón hecho de peces
y el alma de coral.
Los pájaros, cual flechas sin disparo,
se lanzan hacia Dios;
picoteando el aire, zurcen en el paisaje su canción.
Yo contemplo sus alas de comba superficie
y el iris diminuto que a veces hiere el sol.
Van santiguando al mundo
con breves aletazos de color.
El rostro de Dios adquiere ahora el tono de las cosas importantes. Se pone íntimo, con el sabor caliente de los momentos soñados. Las palabras juegan en su boca a las cuatro esquinas, y al fin una escapa lenta de sus labios, con regusto infinito:
Tú te llamarás MAESTRO.
El sol se pone alegre al escuchar el nombre y las estrellas se mueven como en un alfiletero desquiciado. El viento da tortazos a las hojas de los árboles, y los peces se restriegan de gozo contra el agua.
Es irremediable tratar de amordazar el escozor de una herida. Dios elige al maestro, y al hacerlo le hiere en tales dimensiones que hace se derrame entero hasta la última raíz, hasta la última palada de escombros. Y a medida que el maestro se desangra, va manando Dios en su interior.
Y HABLA EL MAESTRO
Dios –dice el maestro- es como un niño en la mágica noche de Reyes,
cuando llegas a ver los camellos por el ángulo aquel del balcón.
Dios es como un beso de madre. Dios es…
El cangilón del maestro roza la arena del fondo y se llena de nuevo:
Dios está por la calle, en los hombres del risco
o en los que recorren la extensa llanura.
Dios se mece en las ramas del chopo,
sostiene en sus hombros la colina leve,
y endulza los labios del hombre sediento
con el agua limpia que del cielo llueve.
Dios se hace en el mar más potente
y más dulce en la brisa a la vez.
Dios es la bahía de brazos abiertos.
Dios tiene los ojos marinos de tanto soñar,
extiende sus redes con sed, vigila en el faro
nos lleva en su barca
y tiene fatiga en los brazos de tanto remar.
Hizo Dios, de apretones de tierra, la roca
y en ella su mano reposa, rendida de tanto crear.
Está en las canciones de los campesinos
que saben cantar y rezar.
Se encuentra en los duros olivos, en la ardiente arena
y en la sangre encendida de hombres
que curten sus cuerpos al sol como enhiestas palmeras.
¿No lo has visto en las plazas en fiesta,
o sentado a la sombra de la parra verde,
aliviando el ardor de sus sienes
al frescor sereno de la vieja alberca?
Dios –dice el maestro- está entre tus cosas, queriéndolas todas, jugando con ellas.
Cuando el hombre descubre su huella, el camino es breve, la marcha serena.
Y al fin, cara a cara, el cálido abrazo de la dicha eterna.
Caminad conmigo –invita el maestro.
Y en el remolino de las altas cumbres,
donde beben el cielo lejanas estrellas
y se tienden los vientos buscando descanso,
de espaldas al tiempo,
al Dios que allí espera contemplar podremos.
Seremos dichosos con solo mirar.
No querremos cerrar nuestros ojos –insiste el maestro-,
pues en Dios los tendremos clavados y quietos,
como ancla amarrada en el fondo del mar.
ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO
Maestro. Doctor en Ciencias de la Educación. Emérito UCJC
Griñón, 1964, segundo año de Magisterio
“EN VUESTRAS MANOS ESTÁ…”
1 Hay, en primer lugar, unas manos que sostienen firmemente al Instituto lasaliano y que están unidas, desafiando la variedad de culturas y contextos: son los cerca de cien Hermanos reunidos el mes de mayo en Roma en el 46º Capítulo General y que han tratado de buscar los horizontes más claros y luminosos para el futuro de La Salle. Son ellos, desde su pluralismo cultural, educativo y aun religioso de sus contextos los que tratan de decir una palabra única y plural a la vez, que sea interpretada sabiamente por cada una de las variadas regiones del Instituto. De hecho, el Capítulo se ha congregado bajo un mismo espíritu y bajo un mismo eslogan, desde las mismas raíces históricas, desde los mismos textos fundacionales y los vigentes en la actualidad.
El lema de convocatoria ha sido: “Construir nuevos caminos para transformar vidas”. Un objetivo que va más allá de lo meramente retórico, pero que es susceptible de ser leído y proclamado desde la dolorosa situación de escasez de Hermanos en el primer mundo, hasta la esperanza del Instituto en las iglesias jóvenes. En algo está de acuerdo la plural asamblea de Hermanos capitulares: hay que transformar vidas en cada uno de los contextos en los cuales se desarrolla la misión educativa lasaliana; y para esos objetivos comunes hay que buscar “nuevos caminos”: nuevos caminos en la vida y organización de los Hermanos, nuevos estilos de comunidad, nuevos modos de vivir la amplia vocación lasaliana. Y, sobre todo, nuevos caminos que ayuden a los lasalianos a “cambiar nuestra forma de percibir el mundo”, según desean también los organizadores del Capítulo.
2 “En vuestras manos está” también el futuro de La Salle, queridos responsables de la renovación de la educación lasaliana y de la transformación de sus escuelas. Es admirable el esfuerzo renovador de la pedagogía lasaliana que se está realizando en el distrito ARLEP. Se trata de transformar el ámbito educativo y de innovar y renovar el contexto donde tiene lugar el aprendizaje. El modelo o, mejor, el nuevo paradigma de la educación de los centros lasalianos -NCA, Nuevo Contexto de Aprendizaje- es algo más que un sugerente eslogan: es la tarea emprendida de transformar la pedagogía lasaliana tradicional y encontrar esos “caminos nuevos” para que los alumnos de los centros La Salle sean capaces de “transformar sus vidas”. Las manos de los pedagogos-educadores que elaboran este nuevo paradigma están a la vez creando y sosteniendo lo que quieren ser las escuelas lasalianas de un futuro que ya está comenzando.
3 Y en tercer lugar, sí, “en vuestras manos está”, jóvenes, el futuro; no la etapa que termina con el colegio, sino la nueva etapa que comienza: desde ahora los jóvenes exalumnos de La Salle comienzan la larga etapa de la vida fuera del centro escolar y como jóvenes recién salidos de la escuela La Salle están llamados a un compromiso personal y social que vaya más allá de las hermosas frases de la fiesta de despedida. En esas manos está, aunque es fácil que de las “manos” se escape fácilmente a lo largo de los años venideros lo que llamamos La Salle: su horizonte de valores, la fe que se ha tratado de desarrollar, el estilo propio y el mensaje que va inscrito en el escudo que llevarán, quienes lo lleven, en la solapa de sus americanas.
Finalmente,
La Salle -su carisma, su escuela, su estilo de ser y de vivir- está
también en las manos de todos los que empiezan, continúan o
terminan -terminamos- la andadura y el cultivo por los campos
lasalianos. Las esperanzadoras manos de los escasos Hermanos jóvenes,
las manos débiles, pero aún seguras, de los Hermanos mayores y,
sobre todo, las manos de los educadores seglares, especialmente de
los asociados, en las que descansa el peso de la obra
educativa hoy, manos activas, generosas, entregadas… y manos que
trabajan unidas.
¡En todas estas manos está el futuro de la Salle!
Teódulo Gª REGIDOR
Día a día mantengo en la memoria
mis colegios, mis alumnos y sus padres.
No me olvido de ninguno
por más que los años pasen:
mi escuelita de Braojos de la Sierra,
mi gran cole de Buitrago al abordaje,
mi “Santa Cristina” teatrero,
mi guadalixeño Alejandro Rubio-El Parque,
mi griñonense rural,
mi grandioso “Maravillas” de Madrid La Salle.
Nombres y nombres y nombres
que no me quitará nadie
del recuerdo mientras viva
como maestro enseñante.
Siga Dios dándome aliento
hasta que me lleve con sus ángeles.
APULEYO SOTO
Maestro y poeta. Periodista. Juglar
de hombres que me hablaron con su vida
que, con verdad y esfuerzo fue vivida,
siempre fueron modelos de constancia.
Su existencia, divina circunstancia,
y es hoy su estilo la senda seguida,
porque en virtudes, siempre es renacida
y regada con la sabia observancia.
Son recuerdos presentes, no olvidados,
que imité en mis años juveniles.
Y, en mis versos, siempre recordados.
Y, aunque lejanos aquellos abriles
son, hoy día, recuerdos venerados
porque supe cuidar de mis rediles.
ANTONIO SÁNCHEZ MONTERO
* No hay lugar en el Colegio para los malos modales, la vulgaridad ni la sosería. Hasta la rebeldía que haya de surgir habrá de ser elegante.
* La dureza del trabajo, el cansancio de la convivencia, la monotonía, la disciplina… no oscurecerán el tono de luminosa distinción que ha de presidir la vida académica, el comportamiento de profesores y alumnos, la vida del centro.
* La raíz definitiva de los modales distinguidos propios de nuestro Colegio es el respeto. Somos personas, el centro es un templo en el que se oficia la sabiduría, los contenidos de los estudios son sagrados.
* En el Colegio todos han de sentirse a gusto por el horizonte que desde él se divisa, la libertad de que se disfruta, el trabajo serio que se rinde y la amabilidad de las formas sociales.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
undÉCIMO
"ENCUENTRO DE PRIMAVERA"
BRINDIS EN JEREZ
Amigos, compañeros, siempre hermanos:
tras dilatada y dolorosa espera,
hoy nos vuelve a ofrecer la primavera
ver de nuevo enlazadas nuestras manos.
Esta vez van a ser los jerezanos
testigos: han de ver de qué manera
-ayer, hoy o mañana y dondequiera-
guardamos la raíz de lasalianos.
Catedral, San Miguel… templos sagrados;
Colegio de La Salle: en la memoria,
juventud y pasión nunca olvidados.
Escuela ecuestre, doma meritoria;
y en bodega o en mesa, esperanzados,
brindar por esta unión, que sabe a gloria.
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Doce años van ya desde aquel día
en que, tras largo tiempo distanciados,
nos volvimos a unir, emocionados,
con el fin de rendir digno homenaje
a CUR, nuestro maestro y nuestro guía.
Recibe un año más nuestro mensaje
de amor y gratitud, querido Carlos,
al tiempo que, felices y hermanados
alzamos nuestras copas y brindamos
por los grandes amigos que se fueron,
que con tanto cariño nos quisieron.
Con el mismo cariño aseguramos
que siempre a nuestra mesa están sentados;
pues no caben más dicha y alegría
que gozar de tan dignos invitados.
XI ENCUENTRO DE PRIMAVERA
23 a 25 de mayo de 2022
ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO
Maestro. Doctor en Ciencias de la Educación. Emérito UCJC
Porque seguimos pensándonos y llamándonos peregrinos del Campo de Estrellas y la misma luz que había visto en el Cielo y en los ojos y los labios de Cristo Santiago el Mayor es la que nos ha traído desde la infancia hasta el lejano instante de este nuestro Encuentro de Primavera.
Los primeros cristianos se llamaban entre sí “hermanos”, lo eran, se sentían tales, discípulos del mismo Maestro, hijos de Dios, todos hermanos en el Hijo de Dios. Los templarios de la Edad Media, los de hoy también (en nuestro blog escribe el embajador de los templarios en España, José María Casillas) se dirigen unos a otros diciéndose “hermanos”. Los lazos que nos unen a nosotros son realmente fraternales, tan fuertes o más que los que nos unen a nuestros hermanos en la carne. Los primeros maestros de La Salle hacían voto de estabilidad en la Sociedad de las Escuelas Cristianas que estaban poniendo en marcha y se veían como auténticos “hermanos”, así prefirieron llamarse entre ellos y que les llamaran los demás, porque de hecho les hermanaba la educación.
Hemos venido a este mundo a cumplir una misión, no solo a sobrevivir unos años miserables, repletos de muchas miserias, efectivas y reales semejantes a las que nos pinta el libro de Job: Homo natus de muliere, brevi vivens tempore, repletur multis miseriis. Qui quasi flos egreditur et conteritur, et fugit velut umbra, et numquam in eodem statu permanet.
Nuestra misión fueron y son las Escuelas. Por descontado que Cristianas porque en nuestro propósito fue el dar a nuestra docencia toda la hondura posible y el más dilatado horizonte: Sabiduría, Buena nueva y Cultura.
A esto voy con mi reflexión lasallana de este Encuentro de Primavera 2022.
Antes quiero recordaros y que volváis vuestros ojos a la estampa de los Apóstoles, encerrados en un cenáculo, al iniciarse Pentecostés, la gran estampida universal por el norte, sur este y oeste del redondo e inmenso mundo. Aparecen sobre sus cabezas no unas hostias consagradas o un cáliz con vino de la vid hecho sangre, sino unas lenguas de fuego.
Quiero recordaros el capítulo 6 del evangelio de San Juan. Lo leímos despacio ahora hace sesenta años. Lo oí comentar, en conferencias de una hora, una semana entera, en Roma, al un eximio en Sagrada Escritura, el P. Durrwell, redentorista francés, donde el pan de vida de que allí se habla, en casi todo el relato, es más que la eucaristía, la lengua de fuego de la Buena Nueva, la palabra de fuego del “Id por el mundo entero… el que crea y se bautice se salvará” (Mc 16,15-16) y “esta es la vida eterna: Conocerte a ti como único Dios verdadero y conocer a Jesucristo” (Jn 17,3). Buena Nueva: Sabiduría bíblica y Cultura= Escuelas Cristianas, en nuestro caso, Magisterio, a secas, hondo de total hondura y de horizonte sin limites, y estilo.
La idea que del Magisterio tenemos en AFDA es la que se quedó en semilla en La Salle. A ella servimos. A ella nos aplicamos en nuestra marcha de peregrinos de Santiago y de su campo de estrellas. Quizá a nuestros años no podemos hacer más que profesarla. Pero esto nos parece ya mucho. “Nos quedan las palabras”, venimos repitiendo. En el fardel en que las guardamos y nos acompañan el oro es oro, fulge su oro.
Seguiremos en el empeño. Camino de la tumba del Apóstol que es decir, del abrazo de Dios que nos aguarda y no tiene prisa en que dejemos este polvoriento, terrestre y maravilloso camino de Santiago.
En el caso concreto del blog AFDA: portavoces de magisterio y estilo.
La gran pregunta de este Encuentro de Primavera, 2022 es esta: ¿Seguimos? ¿Qué hacer hoy, mañana, para el curso 2022-2023...?
Todo, con estilo. El estilo es algo de que no sabemos ni queremos renunciar. Pero este ya es otro cantar.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Subdirector Escuela de Magisterio La Salle
Emérito UCJC
NUESTRO ESTILO DE INMERSIÓN
De la vieja educación nos vino la alerta.
Ya entonces nuestros maestros nos alertaron. Nos señalaron dónde estaba la diana de la educación. A ella apuntaron las flechas de nuestros arcos.
Pero vivimos una gran bonanza de cuarenta (¡número bíblico!) años, fuimos lejos, pero no tanto como ellos nos apuntaron.
Hoy constatamos mejor que lo más importante no era conseguir que nuestros alumnos se aplicasen a la traducción literal y, luego, a la traducción libre de la Eneida de Virgilio, es decir, que cursaran latín y griego, como hoy sigue pidiendo Pérez Reverte, que no frecuenta el paño.
Lo decisivo, lo urgente, lo importante de veras era entonces y vemos que ahora lo es más, a causa del hedonismo y la corrupción de los tiempos, es la “inmersión” en los clásicos.
No basta con leer la Eneida, entenderla, comprender que es acertado lo que allí se aconseja y que los estudiantes acaben profesando sus consejos.
En nuestra Escuela hicimos imperativo el escuchar al poeta, la voz misma del poeta y que nos sonaran a grito de alerta sus palabras, pues que no sólo nos informa, si nos dice:
¡No os fiéis del caballo, troyanos! Equo ne credite, Teucri! (libro II, 49)
Nos sumergimos con nuestros alumnos. Ante quienes nos urgen a respetar todo criterio, porque es ley que toda opinión merece respeto, el poeta de Mantua ya nos alertó del peligro de tal “respeto”, en aquella grave ocasión del sitio de Troya: unos dicen que el caballo de madera debe quemarse y arrojarse al mar, mientras otros, que se introduzca en el recinto amurallado y otros, que es un sacra ofrenda para Minerva… Divididos, como hoy nuestro mundo.
En nuestra Escuela nos tomamos en serio la observación y la alerta de Virgilio para no ser arrastrados por el superficial y fluctuante vulgo con el que convivimos:
Divídese el vulgo fluctuante en pareceres contrarios. Scinditur incertum studia in contraria vulgus. (libro, II, 35)
No queremos que los nuestros terminen como los jóvenes troyanos danzando alrededor de un caballo trampa y que lo que estén haciendo sea celebrar por adelantado su ruina en cuanto caiga la noche.
Haciéndole corro, muchachos y jóvenes doncellas entonan cánticos sagrados.
Pueri circum innuptaeque puellae sacra canunt. (libro, II, 239)
Nuestros maestros y los clásicos nos avisaron y alertaron. Con ellos seguimos y estamos por la inmersión.
Profesamos que la educación nuestra ha de llevar a las nuevas generaciones a la inmersión en los textos de los clásicos.
Carlos Urdiales Recio
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
Los dos diccionarios que AFDA propone a sus alumnos
El estilo deportivo, alegre y positivo puede empezarse por tener un diccionario de uso y otro de papelera. Dos diccionarios en propiedad.
En el segundo colamos por su ranura las palabras que se cuelan dentro para no volver a salir, las palabras y expresiones que no vamos a usar nunca jamás:
me fastidia, detesto, odio, venganza, maldición…, triste, aburrido, depresivo, desalentado…, idiota, imbécil, miserable, ruin… no, nunca, ¡abajo!, ¡muera!…
En el primero escribimos con letras de oro las palabras y expresiones que vamos a repetir con frecuencia:
me alegra, disfruto, quiero, perdono…, animado, feliz, contento, entusiasmado…, amigo, digno, noble, caballeroso…, sí, siempre, ¡arriba!, ¡viva!…, permiso, se puede, por favor, gracias…, no importa, cuenta conmigo, enhorabuena, adelante…, Dios te bendiga, te felicito, de veras, siempre…, estilo, rigor, esfuerzo...
Carlos Urdiales Recio
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
t. g. regidor
Primavera
Nos despedimos de este curso en AFDA con un destello de la primavera madrileña. Sin rosas, sin flores. Es una pequeña caída del césped en el parque de El Retiro. Me gustan las tonalidades del verde y ese golpe de luz que contrasta con la sombra más o menos lejana. Me gustan también los troncos -luz y sombra- sin ramaje, para dar todo el protagonismo al verde de ese césped primaveral.