ÍNDICE PRINCIPAL
Pregón: Artesanos de la obra bien hecha.
Reflexión
mensual: Siste, viator.CUR
Traigamos
a los clásicos. Fray Benito Jerónimo Feijoo. CUR
Buzón
teológico: Gracias a Jesús resucitado, accedemos a la vida eterna de
Dios. E. Malvido
Parábolas
del peregrino: Parábola del peregrino y el porqué de los ángeles de su
camino. CUR
Filosofía
de lo sagrado: Psicología de lo sagrado. Pietas. CUR
Afderías: AFDA
1961-1963. CUR
Alta
política con estilo: El trabajo deber y bien moral.Ramiro D. de Aza
Rincón
de Apuleyo. Jilgueros. Flores.
Soneto
desde el sentimiento: ¡Resurrexit! ¡Aleluya! Ángel Hdez.
Educación
física: Cualidades físicas. Capacidades coordinativas. F. Sáez
Cartel
que anuncia el EP 2016

ARTESANOS DE LA OBRA BIEN HECHA

Sencillos artesanos de pura raza hispana: artesanos de la
madera, del teclado informático, del aula en las escuelas, de la medicina y de
la milicia, de la oficina de siempre y del barrido de las calles, del “buen
gusto” de la Reina Católica y de la elegante distinción de los buenos modales
con todos… y del político de largo
horizonte, sin una palabra de más, preciso y a punto.
España habría de ser toda ella una república de artesanos, todos
artesanos. Los mejores de los nuestros soñaron con que un día no lejano lo
fuera. Desde el labrador que trabaja con sus manos sus tierras al refinado maestro
orfebre de magisterios y estilo.
La política marrullera al día y el contemporáneo ruido y hasta
triunfo de los vulgares y desarrapados no ahogará con su estruendo el silencioso
y alegre canto de barítono de los nobles de la obra bien hecha, del
artesano español, rey o villano, villano en su rincón o rey en la soledad de su
despacho monacal, como un Felipe II en su Escorial.
La perfección y gusto por
el resultado de lo
que sabemos hacer cada uno según su corazón y cerebro en el servicio a los
demás coloca muy alto el valor de la faena
bien hecha, desde quien rompe a paso de tractor el surco para la siembra, al
poeta que afina el último endecasílabo del soneto que, con justicia, ha de colocar la historia de la literatura en
el mismo estante de prestigio de los mejores sonetos de Quevedo y Lope.
Que nadie quiebre la
obra bien terminada.
Ni el que la hizo ni el incapaz que la envidia. Porque el hombre jamás tiene derecho sobre la obra que hizo bien. El
derecho de la obra es superior al derecho de él. Y el deber del hombre está en
sacrificarse por su obra de artesano y jamás en sacrificarla a otros fines. La
obra puede ser un hijo en el seno materno, un día de la historia de España o una nueva
Venus de Milo.
¿Que el mundo se envenena y achabacana? Nosotros lo contrarrestamos, nos exigimos mayor precisión de artesanos de las cosas que se nos dio
manejar y de la propia conciencia, labrada como una Venus o un Apolo griegos,
para hacer que sintonicen con las estrellas, como quería Emerson, digna de
nuestros padres en la santidad y en sus hazañas de héroes, los que mienta la
Historia y los que hemos conocido y que, codo a codo con nosotros, ya
desfilaron en silencio hacia la Eternidad que
era su meta y corona de la obra bien hecha.
«Todo pasa. Pasan pompas y vanidades. Pasa la nombradía como la
obscuridad. Nada quedará a fin de cuentas, de lo que hoy es la dulzura o el
dolor de tus horas, su fatiga o su satisfacción. Una sola cosa, Aprendiz, Estudiante,
hijo mío, una sola cosa te será contada, y es tu Obra Bien Hecha.»
Aprendizaje y heroísmo, Eugenio D'Ors
El trigo grana sin saber que da pan.
El servicio de quienes militamos en AFDA –escribiendo, comulgando
con sus planteamientos, leyéndola, aplaudiéndola…- a favor de España, de Europa
y del Reino de Dios sobre la Tierra, es tan hermoso y tan honroso servicio, que
bien merece la pena que detengamos el tiempo, de cuando en cuando, para
reafirmarnos en nuestro amanecer y en
nuestro filo, mientras el Cielo
quiera que granen nuestras mieses tan ajenas al
pan.
Nos detenemos un breve y denso tiempo, como el romano y el peregrino
del Medievo frente al lugar de un hito histórico: ¡Detente, caminante!, Siste,
viator!
Pretendemos que con los años el filo presente incluso mejor
corte que tuvo en el amanecer de aquel clarinazo de luz de 1961 y siguientes, cuando andábamos
por la Escuela: horizonte sin rayas limitadoras y el sol amaneciendo.
El Encuentro será en Segovia, en el próximo mes de mayo. Tres
días entre Segovia y Madrid. Será
nuestro séptimo encuentro oficial de primavera, el del año 2016, EP 2016. Para los de la Borrasca y entrañables compañeros de
viaje y de Escuela, también aborrascados.
La
circunstancia es una perla. Más que detenernos a ver de nuevo las estrellas del
firmamento de nuestra juventud –que eso, también- quede de nuevo claro que con
este encuentro, lo que nos importa es seguir soñando mientras las vemos. Seguir
soñando y peleando, con nuevo brío inteligente, las batallas de Dios, de la Escuela y del Estilo,
las tres pasiones de nuestras vidas, de entonces acá.
CUR
Maestro, profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional
FRAY BENITO JERÓNIMO
FEIJOO
FEIJOO
En busca del “ciudadano libre
de la República de las Letras”
Si vamos a verle recién nacido,
nos iremos a Galicia. En Galicia, a Orense. Y en Orense a Casdemiro, donde le
están naciendo el 8 de octubre de 1676 (preside las Españas y su Imperio Carlos
II, el Hechizado). Podemos asistir a sus
clases en la Universidad de Oviedo o irle a buscar a su celda del grandioso
monasterio de San Vicente, donde atiende a todos con ingenio y generosidad.
Sabe muchísimo porque es un enorme trabajador y un observador tenaz. Es un polígrafo, una enciclopedia en pie
de guerra, o, mejor, él solo una universidad singular y
personalizada. Se le conoce en España entera y más allá de sus fronteras, en
Europa y en América. Sus obras se leen en castellano y en varios idiomas
cultos.
Físicamente es un hombrachón,
grande, fuerte. Uno de sus compañeros de monasterio nos ha dejado escrito que
era “de estatura prócer, como de unos
ocho palmos o algo más; de cuerpo derecho, aún en el último tercio de su vida;
de miembros robustos y proporcionados”.
Intelectualmente, está dotado de
una magnífica inquietud por el saber: Nada le es indiferente: la medicina, las
ciencias naturales, la física, las matemáticas, la astronomía, la sociología,
la filosofía, la teología, la estética… Su saber enciclopédico la va muy bien a
su siglo XVIII.
A los cincuenta, como Don
Quijote, polémica y silencio
El Padre Feijoo alcanza su
plenitud de hombre tarde. Es un fenómeno que se ha dado con alguna frecuencia
en la historia del pensamiento humano. El momento en que aparece su primer
volumen, brioso y seguro, ha cumplido los cincuenta años. El medio siglo nos
hace pensar en los que frisaba nuestro Don Quijote al alba de sus andanzas por
los campos de La Mancha.

En 14 años, entre 1726 y 1740, termina su Teatro crítico universal, nueve volúmenes (Teatro en el sentido de Panorama). En los 18 que van de 1742 a 1760, sus Cartas eruditas y curiosas, cinco volúmenes.
En su Historia de los heterodoxos españoles (1882), Menéndez Pelayo
cuenta al menos quince ediciones de las obras completas de Feijoo.
Su éxito es ruidoso. “Sus aplausos suenan en toda Francia”,
constata sin ensoberbecerse el mismo Feijoo.
Muere nuestro fraile en 1764 – a
punto de cumplir 88- y tras una enorme polvareda que levantan sus partidarios y
detractores en virulenta pugna, cae el silencio sobre su obra, hasta la primera
mitad del siglo XIX.
Estilo benedictino, muy personal
Obras y estilo le hacen figura
primerísima de la Primera Ilustración Española.
Clava su mirada en la naturaleza
con profundidad. Nadie le aventaja en el esfuerzo por dar con la verdad de las
causas de lo que examina. Todo lo comprueba y, si es posible, lo experimenta.
Se equivoca, pero siempre está dispuesto a corregir errores y primero los
suyos. Todo un ejemplo para afilar el estilo y dejar obras inmortales.
“El Padre Feijoo nunca miente” se
dice en los ambientes monacales y universitarios que le tratan.

No hay tema que se le resista: la
piedra filosofal, la psiquiatría y los endemoniados, la astronomía… y mil cosas
curiosas, no sólo las profundas, como la leyenda del judío errante, con
escrupulosidad científica. Y hasta chistes.
CUR
Maestro.
Profesor de Lengua y Literatura
Emérito
UCJC
GRACIAS A
JESÚS RESUCITADO,
ACCEDEREMOS
A LA VIDA ETERNA DE DIOS
Al abordar el tema presente, no sé por qué, me vino a
la memoria una letrilla de la canción “Bamba”: “Para subir al cielo se necesita
una escalera larga”. ¿La recordáis? Al oír la musiquilla, yo me decía: “Es
imposible que levantemos una escalera para subir al cielo. Totalmente imposible. ¿En qué suelo la vamos
a fijar? ¿Cómo vamos a alargarla para tocar el azul del cielo? ¿Y dónde la
vamos a enganchar en las alturas celestes?”.
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Escalera
infinita hacia el cielo de Australia.
Escultura de
McCracken. Peldaños de aluminio.
|
Al rato me centré en el título del artículo de hoy.
Pues, anda, que esto de entrar a formar parte de la vida eterna de Dios unas
creaturas como nosotros: temporales, apegados a esta vida de pequeños placeres,
con ojos abiertos a colores suaves de amaneceres y a sangrientos de
atardeceres, con dedos lanzados a sentir el agua fresca, la madera dormida, la
piel imantada… Sí, me parece mucho más imposible que imaginemos participar de
la misma vida eterna de Dios… Pero en ese momento inesperado caí en la cuenta
súbitamente de que ha sido Dios el que desde el cielo nos ha tendido una
escalera larga y segura. Y algo mucho más asombroso: que el Hijo bajó a hacerse
hombre como nosotros y que ya subió como Hijo glorioso adonde el Padre y el
Espíritu Santo.
Así que empecé a responder al tema de nuestra
participación en el cielo de Dios centrándome en Jesucristo, en la Escalera que
Dios mismo se tendió para bajar y subir
por ella. En este artículo me fijaré en que, gracias a Jesús resucitado,
también nosotros podemos subir y entrar en la vida eterna de Dios.
Los cristianos tendemos a reducir la mediación de
Jesucristo entre Dios y los hombres a su intervención redentora, según aquello
de que “hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres,
Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos”
(1Tim 2,5-6). ¡Gracias a Dios!, Jesucristo continúa con su mediación en el
cielo.
La mediación
de la humanidad glorificada del Hijo es algo necesario y esencial
para que el cielo exista como tal para nosotros, e incluso para que Dios Uno y
Trino se comunique y conviva con nosotros.
Nosotros solemos entender y expresar humanamente la
vida eterna como “visión de Dios”. “Ver a Dios” es una expresión que proviene
del AT: Moisés afirma que nadie puede
ver el rostro de Dios y quedar con vida (cf Ex 33,20). En el NT, en cambio, se lee que los limpios de
corazón “verán a Dios” (Mt 5,8) y también que los ángeles de los pequeños del
reino “ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mt
18,11).
Estas y otras frases del NT que hablan de una visión directa de Dios en el cielo por parte
de los limpios de corazón y por parte de los ángeles de los pequeños del reino es
lo que ha hecho decir a la teología medieval que las almas santas de los
difuntos, antes de la resurrección de los muertos, ven “la divina esencia con visión intuitiva y
también cara a cara” y que la divina esencia se muestra a las almas
bienaventuradas “de modo inmediato y desnudo, clara y patentemente” (frases del
papa Benedicto XII en el año 1336).
La teología elaborada especulativamente ha olvidado
mirar al NT en general y a los Evangelios en particular donde se
encuentran frases explícitas y
categóricas, según las cuales ningún ser humano, ni terrenal ni celestial,
puede relacionarse directamente con Dios, a no ser que lo haga por medio del
Hijo unigénito, humanado históricamente, en primer lugar, y humanado
escatológicamente, en segundo lugar.
En el mismo Evangelio
de Mateo se insinúan las relaciones de intimidad única y directa existentes
entre el Padre y el Hijo humanado en la historia: “Todo me ha sido entregado
por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre lo conoce nadie
sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11,27).
Pero es sobre todo el
evangelista Juan el que más resalta la mediación necesaria y universal de
Jesucristo para que los seres humanos puedan acceder a la visión de Dios y a la
comunicación amorosa y fruitiva (=gozosa) con Él.
Ya en esta vida Jesucristo ha ejercido la mediación
reveladora del Padre. La filiación divina única de Jesús es el fundamento de
dicha función reveladora: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito,
que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (Jn 1,18; cf 3,31-32; 6,46;
7,29; 14,5-10; 1Jn 1,1-3).
Juan habla asimismo de la mediación reveladora de
Jesucristo en la vida del cielo: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo” (Jn 17,3; cf 1Jn
5,20).
Debemos, pues, seguir contando con la mediación de
Cristo hombre en la eternidad del cielo. No debemos limitarnos a contar sólo,
como solemos hacer, con “la mediación histórica y moral del Hijo del hombre
durante su vida terrena”. El mismo autor de estas últimas palabras da la
siguiente razón para seguir contando con Cristo mediador en la visión celestial
de Dios: “En la eternidad sólo se puede contemplar al Padre a través del Hijo;
y se le contempla inmediatamente precisamente de ese modo, pues la inmediatez
de la visión de Dios no niega la eterna mediación de Cristo hombre” (K. Rahner).
Juan recurre asimismo a las metáforas para expresar que el Hijo unigénito humanado
gloriosamente constituye el cielo para todos: para las Personas divinas y para
las personas humanas. Por esto un escritor español, J. M. Cabodevilla, nos pide
que no digamos que “Cristo está en el cielo”, sino que “el cielo está donde
está Cristo”. Juan utiliza concretamente estos dos símbolos: la
luz y el templo.
En el prólogo de su Evangelio, Jesús es
denominado la luz. La luz es
identificada en dicho prólogo con la Palabra, la cual estaba en el principio
junto a Dios; la Palabra era Dios; el mundo fue hecho por Ella; todo se hizo
por Ella y sin Ella no se hizo nada…
En Jn 8,12 se proclama el alcance absoluto, divino, de
la luz salvadora: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la
oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida”.

Ya está. Lo que nos parecía imposible (construir una
escalera para subir al cielo) Dios Padre y Dios Espíritu Santo nos lo han hecho
factible gracias a que Jesús nos ha precedido con su resurrección y a que nos
ha dejado la Escalera, que es él mismo, para que nosotros algún día, tras la
resurrección universal de los muertos, subamos por ella y entremos y
disfrutemos de la vida eterna de Dios.
EDUARDO
MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo
PARÁBOLA
DEL PEREGRINO
Y DEL PORQUÉ DE LOS ÁNGELES DE SU
CAMINO
Atento al camino y con la
meta en mente, el peregrino apenas si vio los bíblicos pies de quien marchaba a su lado sobre montes
y valles. Algunos, numerosos, eran precisamente ángeles. Es que no miraba a los
caminantes a los ojos. El peregrino, eso
sí, se sentía acompañado y caminó hasta hoy enfrascado en lo sacro de su
empresa y de su marcha campo a través. Hoy sabe que tuvo de continuo a los
ángeles codo con ala.
Difícil le resultaba adivinar que eran ángeles, por más que le dejaban el
camino iluminado por el oro del sol del día y por la luz de plata de luna de la
noche. El peregrino con frecuencia fue mero polvo de superficie que ni vio ni
oyó lo mejor que le iba ocurriendo.
El peregrino, hoy, se
imagina de dónde le arrancó su
vocación-regalo de los Cielos de peregrino. Os descubrirá aquí lo que cuenta
por primera vez:
La cosa fue que, desde que
le nacieron en una casa cuartel del Puente de Vallecas, ahora está seguro de
que le acompañaron los ángeles que le fue mandando el Hijo de la Gloriosa. El
mismo Nazareno hacía camino con él, con toda su carga de dios y de Dios
Todopoderoso. El peregrino, entonces, ni idea o poco menos.

El peregrino es peregrino, pues, por la gracia de Dios de aquellos babis. Y la gracia de Dios le
vino como premio que el Todopoderoso,
Señor de los ángeles, le dio a su madre.
¡Bendita sea la señora
Leo, que goza ya de su gloria con los ángeles de Dios!
CUR
EL TRABAJO, DEBER Y BIEN MORAL
El trabajo, el capital, la propiedad
y la economía son instrumentos del bienestar de las personas y de las
sociedades.

Una sociedad sana no soportará ni a
zánganos ni a convidados gorrones. Todos
tienen en ella una función social que cumplir, por la que alcanzar la
perfección como personas y la dignidad de “animales políticos”, sin la que no
serían hombres cabales.
Para el hombre de la Biblia –y el cristiano lo
es- el trabajo es un don de Dios: “Que el
hombre coma y beba y disfrute de todo su trabajo es don de Dios” (Ec 3,13).
El Cohelet entiende por trabajo la actividad del hombre, elegida libremente o
no, pero querida por él hasta identificarse con ella, un don de Dios (2,24),
para el hombre “su porción”, su “paga”, “suerte” suya (5,17).

Más. Un albañil al sol de justicia de julio y agosto no habría por qué
tener un salario inferior al del
arquitecto que diseña el edificio por más que aquel lo levante con solo su
sudor y su deterioro físico. El arquitecto llegó a serlo porque la sociedad le
dio medios para ser universitario de la arquitectura, cosa que seguramente negó
al albañil. En esto el arquitecto tiene
una deuda mayor con la sociedad que lo encumbró a los refinamientos
intelectuales de que disfruta en su trabajo y fuera de él.
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional
Psicología de lo sagrado
1.
Actitud ante lo sagrado: la pietas
Piedad
· La pietas latina. La piedad es una forma de amor reverente que une y distancia al hombre de
sí y de los seres del entorno.
· A la vez nos distancia y nos acerca y une a los
objetos sagrados.
· Nos distancia:
por reverencia ante las realidades que albergan en su ser de criaturas la
huella del Creador que las hizo. Invadidos por el Misterio, nos detienen a su
puerta, sobrecogidos.
·
Nos acerca y
une: la piedad implica un profundo arraigo y una gravitación hacia lo más
valioso.
·
Nuestros abuelos, labriegos, recogían con piedad las cosechas y
enseñaban a nuestros padres y nos enseñaron a nosotros a besar el pan. El trigo
dorado en sus eras era oro, don de Dios. El campo donde había crecido el cereal
y donde lo habían segado ya en sazón, era para ellos un paraíso de misterios,
lugar sagrado que les invitaba a la alabanza de Dios y de sus obras, a la
oración y al agradecimiento.
·
Toda la capacidad poética del espíritu humano arranca
del asombro religioso ante la Naturaleza y la Historia vista con los ojos de la
fe, como Historia sagrada que es para todos y no sólo para el pueblo de Israel.
El poeta por su naturaleza de poeta
es un hombre piadoso.

·
De la piedad nace el optimismo y la magnanimidad, fruto de la fidelidad al ser de las cosas. Uno ve en las realidades su
dimensión sagrada y eso le lleva a consagrarse a su realidad total, sin la
tentación de reducirlas a objetos manejables a su antojo y provecho primero.
·
La piedad es humilde y reverente amor al
misterio de la Realidad. Lleva consigo una implacable intransigencia ante la
auténtica verdad del ser de las cosas. No se puede detener y contentar con la
mera opinión, necesita descansar en la certeza del ser de las cosas.
·
Y es que la piedad no es otra cosa que el amor
reverente al misterio de las cosas, por otra parte, insondable.
·
El hombre piadoso no espera quieto la llegada a él del
misterio. Va a su encuentro. Es el irrequietum agustiniano. Por obra
del espíritu que le hace superar la quietud
obligada y fatal de la Naturaleza. Por respeto a la densidad
ontológicamente mayor de las capas más profundas de la realidad, entabla una
relación con ellas de presencia y diálogo, que le hacen perderse en sus fondos
sin fondo.
·
El hombre piadoso se debate y es un ser viador entre
dos polos ontológicos: Dios, quietud plena, y la Naturaleza, quietud vacía.
Nunca está el hombre en su casa, es un transeúnte, un ser en perpetuo camino del vacío a la plenitud,
constitutivamente “viator”, que decían los escolásticos.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Ciencias
religiosas. Univ. Lateranensis
AFDA 1961-1963
Llegó ¡El filo!
Cuidado, que corta.
El filo:
- ¡Para mi filo, el amanecer!
Conjunción de filo y
alba. Se emparejan filo y amanecer, en el filo del feliz horizonte
de un primero de marzo de 1961.
Nacía
AFDA.
·
La
primera AFDA marchó al Cielo en 1963, niña, con sólo dos cursos de edad.
·
AFDA,
al filo del amanecer fue un ángel. Con el tiempo –AFDA segunda y tercera- seguirá siendo un ángel con el alba de días
sin fin.
·
AFDA
no se sentó a llorar sobre las itálicas ruinas de las murallas de su tiempo.
De los sauces
colgaban las cítaras. Nadie cantaba. Sólo se oía la monótona salmodia de las
aguas del río y de los canales de Babilonia. Se fijó en sus rocas y piedras.
Las limpió. Las recogió. Levantó un castillo, su “Castillo interior”. En él,
dentro de él, canta una sempiterna primavera.
·
Principal
y Addenda. Pregón en llamas. Reflexión lasallana. Los clásicos, de regreso
glorioso, ocupan nuestro castillo interior. Delibes dentro y de ruta por
Castilla. Santa Teresa en corro con los gigantes de su tiempo. Atrevida antena
con el Vaticano del papa Francisco y con los obispos tan calladitos de España.
Sistema Redacta por reforzar lo del estilo…
· La teoría del conocimiento, la ficha que le falta al ajedrez del Sistema pedagógico español; la metafísica de lo sagrado, a poéticos relámpagos de luz; la lengua al retortero, que no falte una coma; el peregrino y sus parábolas; la cohetería de los EP del XXI; y por último, Segovia, empeño de segovianos…
·
Magisterio
militante: aplomado y platino de Teódulo, festivo de Apuleyo, matrícula de
Ángel, teológicamente universitario de Malvido, político joseantoniano de
Ramiro, bíblico de un discípulo en armas de Beaucamp y Spadafora…
·
Sacramental.
Dices AFDA y el diablo huye como del agua bendita y de la señal de la cruz.

·
Hablo
por mí. Lo que más me duele es que mi gran maestro Orizana no llegase a ver
niña, doncella y matrona a AFDA, ni su amanecer ni sus esplendores ni su
semilla de corte bíblico de cedro del Líbano que ha sido y es. En ella soy un
peón, quizá, si se me apura, un alfil, y me he movido y muevo en silencioso e
intenso homenaje a su magisterio. Mi deuda con él: la pasión por Jesucristo, el
amor a la Patria, el culto al Estilo y el que me sepan a jamón de bellota
pensadores y clásicos. Cuando me llamen y entre definitivamente en las Moradas
eternas, he de buscarle de seguida y, deudor, he de saldar mi deuda con él al
ofrecerle lo que en el oro de AFDA pueda haber de modesta voluntad mía.
·
Tras
el último primero de mes que AFDA enseñe su último filo y su último amanecer,
cuando en aquella lejana tarde ya casi noche se torne romo su filo y la tarde
se haga noche y la noche, noche cerrada, y el filo definitivamente se embote y
el amanecer sea ya atardecer…, el ángel custodio de AFDA, desde su eternidad hará
sonar su trompeta de juicio final –trueno de oro de marcha triunfal a lo Rubén
Darío-, y gritará, llenando su pregón el valle de Josafat: ¡AFDA fue un sueño,
un sueño, sólo un sueño!
Y todos asentiremos
felices: ¡Fue un sueño! Y añadiremos: ¡pero muy hermoso!
·
¿No
queríamos para nosotros un Paraíso militante, al servicio de Dios por los
siglos de los siglos, para agradecerle,
con nuestra milicia, el regalo de su
eternidad de gloria? “Un Paraíso donde no
se descanse nunca”, en el que se nos permita seguir con el blog AFDA, AFDA
resucitada y gloriosa.
CUR
- El rincón de Apuleyo –también en de
nuestros poetas de la Escuela AFDA- lo visitan la musas de la poesía, ninfas de las
fuentes, que bajan de su Olimpo, donde viven, a conversar, cantar y bailar con
Apuleyo y Ángel, principalmente: Calíope, la de la bella
voz; Erato, la amorosa; Talía, la festiva; la danzarina Terpsijore; la didáctica Urania; Euterpe, la muy placentera, y Polimnia,
la de los himnos sagrados y la poesía sacra.
Las nueve musas de Homero y las siete de las Artes liberales de la Edad Media.

FLORES
se esparcen y resaltan las flores cual quimeras
por el campo vistoso. ¡Quién supiera
pintarlas como el Sandro florentino a tal manera!
Apuleyo Soto
CUALIDADES FÍSICAS
Capacidades coordinativas
Las
cualidades físicas abarcan diferentes aspectos de la motricidad que se
manifiestan en iguales características de movimiento; poseen mecanismos
bioquímicos y fisiológicos análogos. Permiten desarrollar principios comunes de
trabajo físico, independientemente del tipo de movimiento del que se trate. Se
dividen en dos grandes grupos: capacidades perceptivo-motrices y capacidades
condicionales.
Capacidades
perceptivo-motrices
Las
capacidades perceptivo-motrices están muy asociadas al sistema nervioso; capacitan
para hacer ajustes de movimientos en relación con exigencias externas y con el
tiempo; también están relacionadas con las posibilidades de percibir el
entorno, percibir objetos y percibirse a sí mismo. Se componen de capacidades
coordinativas y percepciones
espacio-temporales.
En el ámbito de la Educación física estas
capacidades están muy encauzadas hacia las primeras etapas evolutivas; hasta
que madura el sistema nervios en suficiente grado como para afianzar
movimientos y conductas motoras. La última de estas etapas de aprendizaje llega
hasta la pubertad en los programas escolares; después, se suponen logradas y se
afrontan otro tipo de objetivos.
Desgraciadamente, y aunque la Educación física en
Infantil y Primaria es obligatoria, no suele estimularse adecuadamente a los
niños, por falta de preparación del profesorado, con detrimento de una gran
posibilidad de desarrollo de estas capacidades en el alumnado. El profesorado
de Educación física más preparado debería asistir a cursos que desarrollen estas
etapas; por su parte, el Sistema educativo español la relega hasta el último
puesto.
Las capacidades coordinativas
Hacen referencia a las posibilidades de movimiento
de la persona, de manera que la faculta para solventar situaciones dinámicas
tanto si implican a todo el cuerpo como si se trata de uno o varios de sus
segmentos. Le Boulch (1986) define la praxis de la coordinación como “un
sistema de movimientos ajustados entre sí según el objetivo a lograr”.
Con el control y dominio de los movimientos, el
niño es capaz de poder hacer “uso de sí” (Vayer, 1973). En la evolución del
individuo existe una etapa sensible de óptimo desarrollo de la
coordinación; etapa que debe aprovecharse para potenciar esta capacidad. Esta
etapa se produce desde la edad escolar temprana hasta la primera fase de la
pubertad, como ya habíamos apuntado.
Existen
diversas clases de coordinaciones; expondremos aquí aquellas que consideramos
básicas: según los
grupos musculares involucrados y según la precisión de los movimientos.
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Coordinación global o dinámica-general.
|
Según los grupos musculares involucrados, nos
encontramos con dos clases de coordinación teniendo en cuenta las partes del
cuerpo que intervienen; cuando se involucra el conjunto del cuerpo se denomina coordinación global o dinámica general; si participa sólo una parte del mismo, se
establece la coordinación segmentaria u
óculo-manual.
La coordinación global o dinámica-general, según Le Boulch (1986),
requiere ajustes en el conjunto del cuerpo; en la mayoría de los movimientos
implica locomoción. Son los actos de caminar, de saltar, de superar o esquivar obstáculos
y de los desplazamientos en cuadrupedia o reptando.
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Coordinación segmentaria u óculo-manual.
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La coordinación segmentaria u óculo-manual.-
Requiere control de la vista sobre los movimientos. Son los ejercicios de
control y dominio en el manejo de objetos con desplazamientos de trayectorias
inciertas, tales como botar una pelota de manera seguida, atraparla en la recepción de un lanzamiento o,
también, lanzar con puntería.
Suponen ajustes segmentarios para
mover con precisión tanto brazos como piernas y tratar de conseguir el objetivo
propuesto. Este tipo de coordinación se amplía también al control de objetos
con el pie, como es el caso de controlar un balón con el pie o darle patadas con precisión, óculo-pédica.
Según
la
precisión de los movimientos, existen movimientos que no requieren
mucha precisión en su ejecución; sólo conseguir el objetivo de movimiento.
Otros en cambio, necesitan unos ajustes finos con un adecuado control sinérgico.
Se establecen dos tipos de coordinación teniendo en cuenta estas premisas (Le
Boulch, 1986): una es la coordinación
gruesa, de baja precisión muscular, con movimientos de carácter global que
no requieren muchos ajustes musculares para conseguir el objetivo.
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Coordinación fina.
|
Otra es la coordinación fina, que implica a los segmentos más distales y que
requieren movimientos de precisión, tales como escribir, dibujar, manipular,
coser o encestar el balón. Es una coordinación de alta precisión muscular con
gran control de la función muscular sinérgica.
Francisco Sáez Pastor
Universidad
de Vigo