PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
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1 MARZO -----
NÚMERO VEINTICUATRO
ÍNDICE. AFDA, 1 de marzo, 2013
Pregón: En tiempo de crisis, vuelta al primitivo ser de las cosas.
Reflexión: Parábola que enseña a
poner el alma entera. CUR.
Nuestra
Escuela de Vanguardia: A pie de aula. Itinerario pedagógico por Madrid. Teódulo G. Regidor
Sala de
profesores: Un día se habló
del 98. R. Duque de Aza.
Actualidad de fray Gerundio. Apuleyo.
¡Ojo
con los libros de texto. Qhreuthz.
Tarimilla
literaria: Papa Benedictus. Ángel Hernández.
Antonio Machado no se
ha ido de Segovia todavía.
Apuleyo.
Rincón de
Apuleyo: Regreso a Granada. El arte sublime de la
educación.
Soneto desde
el sentimiento: La última
lección. Á. Hdez
Nuestro
castillo interior: Endecha por los niños de África. Miguel Combarros. E. Malvido.
Afderías: Disparatorio escolar.
CUR
Manos
amigas informan: Tengo un hijo disléxico. Aure Bascuñana
Educación
Física: 5. La Escuela
Francesa de Gimnasia. Francisco Sáez.
EP 2013: Encuentro de primavera, 2013.
EP 2013: Encuentro de primavera, 2013.
ADDENDA
Frase
bíblica del mes: Dios nos bendiga y muestre su rostro
radiante. Sal 67,2 QerhuteV.
Documentos de oro: Declaratio. Benedicto XVI.
Colaboraciones: Deudas históricas del arte y de la cultura. JM Gutiérrez
Bravo.
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente .. . Aventuras, vivencias y descubrimientos (IX). AH.
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente .. . Aventuras, vivencias y descubrimientos (IX). AH.
Tarimilla
literaria: Así nació el Sistema Redacta. Didáctica de 6-8
años. Carriles. CUR
Tarimilla
literaria: La gallina del “No pasarán”. R. Duque de
Aza
Lectura
detenida de viejos textos de oro: La Didajé (VI). CUR.
Nuestra
Escuela de Vanguardia: Institución La Salle. Cincuentenario (I)
H. Celestino.
Carta a
los señores obispos: Sobre dónde
poner el acento desde el Magisterio. AFDA.
En tiempo de crisis, vuelta al primitivo ser de las cosas

·
Si es
profesor de literatura, sabe lo suficiente del Cantar de Mío Cid y,
al leer con sus alumnos ya el primer verso, se emociona. Está viendo con el
juglar del Cantar a Rodrigo Díaz de Vivar que se despide de los suyos, vuelve
la cabeza, mira y llora recio en silencio:
De los sos ojos tan fuertemientre llorando,
tornava la cabeça e estávalos catando.
No repite ante sus alumnos hecho concepto y fórmula más o menos
precisa lo que sabe. Pretende que
ellos, saltando por encima del concepto, se levanten y alcancen la intuición del Cantar, que no se
detengan en el Cantar hecho cifra por la crítica literaria y que se instalen en
el Cantar vivo, palpitante, recién copiado por Per Abat o que está en esos
momentos recitando el juglar en la plaza
de un pueblo castellano o en un castillo medieval. Que lo lean y vivan por
dentro.
En tiempos de
crisis hay que recobrar la dimensión de
profundidad. El alumno se interesará por lo que le enseñamos si somos
profundos. Los conceptos en tiempo de crisis están devaluados, manoseados y
marchitos. Hay que volver a las intuiciones y a la sencillez de las parábolas.
Todo habrá de recordar la mañana de la Creación del mundo. Todo ha de ser
nuevo. Todo, estar naciendo.
·
Otro caso. El profesor de
religión
ha de salir al encuentro de las realidades religiosas y no quedarse encerrado y
feliz en su construcción doctrinal por muy ortodoxa que sea. El alumno no puede
contentarse con el Dios que tiene encerrado en su manual de clase. Profesor y
alumno han de ponerse en marcha hacia el Deus absconditus por conocer en la
Creación, en la Cultura, en los Evangelios, en la Iglesia…, buscarlo. Tiene más
a Dios consigo quien lo busca que quien cree poseerlo definitivamente. No que
uno y otro, profesor y alumno, hagan menos teología, sino precisamente que
hagan más y mejor teología. Una teología modesta, sin duda -talla de
adolescente o de profesor de instituto-, pero que tenga la audacia de la
inteligencia y del salto, más allá del concepto, que se alce a la intuición de
las realidades transcendentes.
Tercer
ejemplo: el año de la fe. De consistir su pedagogía en repetir como
hasta hoy el Credo y los artículos de la fe, será un año estéril. Es preciso
que la Buena Nueva resuene como tal buena
nueva, como primera noticia y como buena. ¿Solamente eso? ¡Solamente!


PARÁBOLA QUE ENSEÑA A PONER EL ALMA ENTERA
A
los sesenta años del Descubrimiento de 1492, a finales del reinado del
Emperador Carlos I, las tierras de América habían cambiado sorprendentemente:
se habían edificado piedra a piedra ciudades para vivir en ellas
definitivamente. Algunas superaban a las de la Península con su Universidad,
sus colegios, su catedral, su imprenta, el movimiento de su navegación y
comercio, la vida agrícola y el pastoreo, las vastas obras de riego, las
comunicaciones… Había indios que habían aprendido el latín y componían versos…
Las “Nuevas Leyes” del Emperador para el gobierno de aquellas tierras presidían
y daban seguridad a su próspero crecimiento.
Conquistadores
y misioneros habían puesto el alma entera
en lo que hacían y emprendían. No estaban de paso, sino de cuerpo entero
en su labor. Por eso, a las obras de su imaginación, de su voluntad y de sus
manos les fueron poniendo los nombres que les eran más entrañables: Nueva
España, Nueva Granada, Toledo, Madrid, Cartagena… El Salvador, Nuestra Señora
de los Buenos Aires, San José… como si fueran hijos suyos.
Proyección didáctica
- Delante de cada hombre, esperándole, hay siempre una “América” por descubrir.
- Luego, navegar hacia ella, en tres carabelas: la imaginación, la voluntad indesmayable y la pasión por la obra bien hecha.
- Finalmente: manos a la obra y piedra a piedra.
A PIE DE
AULA
VI.
ITINERARIO PEDAGÓGICO POR MADRID
1. En el quehacer diario en la Universidad no todo es
estar “a pie de aula”. También se vive, en ocasiones, “a pie de calle” y convertimos calles y plazas en un aula amplia,
variada, multiforme; una memoria viva de algo de lo que fue la educación en
nuestra historia. Pues bien,
todos los años suelo hacer con un grupo de alumnos un recorrido que suelo bautizar con el nombre de
“itinerario pedagógico”. Ciertamente es selectivo, limitado; no representa toda
nuestra educación, especialmente la fecunda historia de las “escuelas
cristianas”, de la educación católica;
pero es altamente significativo. Los alumnos lo recorren expectantes y lo terminan
gratamente satisfechos.

Desde aquí echamos una mirada –en
fotos la mayor parte de las veces- hacia un centro emblemático de la
reforma educativa española del primer
tercio del siglo XX: el llamado “Instituto-Escuela”, creado desde el espíritu educativo de la Institución
Libre de Enseñanza con el deseo de renovar la Enseñanza Secundaria en
España y construido junto al parque de
El Retiro, un espacio verde que aseguraba la “proximidad a la naturaleza”, para ser fiel a uno de los caracteres de la
Escuela Nueva. Hoy es, ampliado, el Instituto Isabel la Católica.
2. Subiendo por el Paseo del Prado y bordeando el Jardín Botánico y el Museo de El Prado,
avistamos el Palacio de Las Cortes y, en parada breve, recordamos el
lugar donde nacen las leyes de educación, después de un proceso generalmente
largo y arduo de gestación. Al contrario de la Ley Moyano, el diálogo y el
consenso parecen haberse perdido en
nuestras últimas reformas, según conocen bien los alumnos.
Unos pasos más y nos
encontramos en la calle de Alcalá ante a
lo que hoy es el Ministerio de Educación. Frente a su vistosa fachada
recordamos el nacimiento de este Ministerio en el año 1900, sus primeros pasos, sus objetivos ambiciosos y
los vaivenes que, a lo largo de su historia ha sufrido. Este llamado
“ministerio de entrada”, en el que los noveles e inexpertos políticos hacían
méritos, ha sido uno de los ministerios más inestables, y cambiantes de
titular. De ahí la excesiva producción de decretos y de órdenes… Hoy está ahí no
sólo como recuerdo histórico, sino como centro impulsor –a pesar de lo limitado
de sus competencias de ámbito nacional- de los nuevos caminos de la educación
española. Y caminando por la calle de
Alcalá llegamos a la Puerta del Sol, ese corazón de Madrid, siempre latiendo
como signo de vida de la capital. Aquí recordamos tres datos importantes de
nuestra educación: uno, los tiempos de la Ilustración y la lucha contra los
franceses y los afrancesados…; dos, la Segunda República, proclamada desde el
balcón del Palacio de Correos, que imprimió un giro radical a la educación española; entre el
bullicio general de este lugar nos dio tiempo a
destacar las luces y las sombras de la educación de la República; y
tres, ahí reside la sede de la Autonomía madrileña: el corazón
administrativo de la educación
traspasada desde el Ministerio a las Comunidades, desde el centro a la periferia.
Extraño caso el de esta periferia educativa situada en el mismísimo
corazón de Madrid.
3. De nuevo reanudamos el camino. En metro llegamos a la
estación de Iglesia. Descendemos por el paseo de Martínez Campos. Vamos
buscando un edificio emblemático e histórico de la educación española; los
alumnos apuntan a alguno de los grandes edificios que bordean la acera de la
derecha. No aciertan. Localizamos un pequeño, humilde edificio, ahora en obras,
que albergó lo que ellos han estudiado entre la
sorpresa y la admiración: la Institución Libre de Enseñanza. Aquí
tuvo su sede definitiva –entonces las afueras
de Madrid y en el llamado Paseo del
Obelisco- la obra creada por Francisco Giner de los Ríos. Aquí, en el segundo
piso de este humilde edificio, vivió y
murió el que ha sido uno de los grandes de la educación española, el que no
sólo influyó en la educación de no pocos españoles, sino en la política
educativa y en la política sin más; el que, denostado por unos y ensalzado por
otros, nos dejó un modelo educativo avanzado y moderno. Sé de sobra que muchos
–la Iglesia y los católicos de nuestro país- aborrecieron esta institución educativa,
especialmente por ser modelo educativo
laico. Sé que después de la Guerra Civil
se borró su recuerdo, y que sólo ha sido recuperado cuando España ha vuelto a
la democracia. Sé que la “Fundación Francisco Giner de los Ríos” está
reedificando el lugar, reestructurando la Institución, reordenando el archivo.
Sé también que es un lugar que los alumnos –y no sólo ellos- admiran como una de las reliquias vivas de
nuestro pasado educativo.

Teódulo GARCÍA REGIDOR
UN
DÍA
SE HABLÓ DEL 98
Se dijo:


Se olvida, por bastardas sinrazones
políticas, al hermano de Antonio, Manuel Machado, a Ramiro de Maeztu, que sólo
por su “Defensa de la Hispanidad” es una torre entre castillos, además de ser
“uno de los tres” iniciales de la Generación. Se relega a Jacinto Benavente,
que llenó el teatro español durante seis décadas y estaba de cartelera el mismo
día de su muerte. Se mienta a Ángel Ganivet como precursor, pero no se valora
su enorme talento, aunque sólo fuera por el breve y denso tomito de su
“Idearium español”.
No se suelen mentar, esta vez por
atender a criterios de género literario, a Menéndez Pidal. Rubén Darío es plena
Generación del 98.
Si se leyera a estos grandes,
algunos querrían saber de dónde vienen y se encontrarían con Galdós, con
Valera, con Zorrilla, con Larra… Y, aguas arriba, con Jovellanos y el Padre
Feijoo, Moratín, Cadalso… Y, un paso más, y los siglos de Oro de la literatura
y el pensamiento españoles.
Naturalmente, estos eminentes
estuvieron acompañados por una anónima selecta nube de maestros del pensamiento y la
literatura. No se citan sus nombres, pero fueron gente eficaz, decisiva, en
ocasiones más que los eminentes. Sus discípulos y los discípulos de los
discípulos saben quiénes fueron.
En nuestra generación, entre
nosotros, se han dado maestros que no nos parecían inferiores en pensamiento a
Unamuno, en prosa a Azorín o en verso denso y medido a los Machado: Nazario
González, Orizana, Guillermo Félix, Rafael Velandia, Emiliano Mencía, Manuel
Domingo…
Ramiro
Duque de Aza
Por esta rampa de facilidades le ayudan a deslizarse los libros de texto que
la sociedad pone en sus manos. En vez de
facilitar el aprendizaje del alumno, con frecuencia, el libro de texto le desgana y anula.
Si el alumno de Platón se sabe de
memoria la Ilíada es porque la ha oído muchas veces. Se le ha ido hecho familiar con la repetición de ocasiones. Conoce la Ilíada a fondo. Puede relacionar su vida y su entorno con
ella. Le va acompañando por donde vaya.





REGRESO A GRANADA
Apuleyo Soto

¡El
problema del mal! Cuántas veces hemos dudado de que exista un Dios que permite
tantas injusticias como se cometen en el
mundo. Si fácilmente admitimos y
proclamamos nuestra fe en la existencia
de Dios como Creador de la naturaleza, a la vista de los reveses injustos de la
vida nos sentimos llevados, quizás
muchas veces más, a negar que exista…
MANOS AMIGAS INFORMAN
Y Apuleyo lo llevó a los papeles, en El punto:
Mal rayo la parta, mala
liendre la pique –disculpad los leísmos o laísmos por amor a Delibes-, cuán
aturullada y desenvuelta de costumbres éticas y morales anda, si es que anda y
no se está quieta y hundida la sociedad española actual, que no hay por donde
cogerla limpia de los polvos que amontona, llámense explícitamente expolios,
tentaciones, corrupciones, ocultaciones, tresporcientos, espionajes, desahucios,
dosieres, malos eres, omisiones, malversaciones, prevaricaciones y
receptaciones irregulares varias, entre otras flores que huelen mal en este
país. (Y eso, por delante y por detrás de las huelgas sevillano-granadinas-onubenses
y madrileñas de los basureros “bienpagaos”). ¡Ale, ole! Baile de datos y cifras
flamencas, para tapar la impunidad. Y que todo siga igual. O peor.
¡Qué bueno sería que volviera
aquí, a este congreso y senado parlamentarios vanamente forrados y bífidos, que
proclaman que se desnudan económicamente hablando pero no lo hacen de verdad, porque
esconden sus vergüenzas con los subterfugios ilusorios de las declaraciones de
la renta amañadas, de PP a PSOE e IU y aun demás partidos. ¡Qué bueno que
volviera, repito, el excelentísimo Padre jesuita José Francisco de Isla, que allá en el
décimo octavo siglo denunció las lacras sermoneadoras de la Iglesia, otra que
tal, en su famosísima diatriba novelesca intitulada “Fray Gerundio de Campazas”,
predicador de altos vuelos eruditos que intentaba sanear los púlpitos y los
altares, hijo sin embargo de Antón Zotes! Zotes a tope es igual a tonto, pero
cuántos tontos de parecido semblante y “cara oblonga” han resultado listos
útiles para sí mismos. Mucho pregonar, pero no dar trigo, igual que entonces. Y
en esas, tan tiesas, estamos que no nos sostenemos los que somos dignos y
probos de toda probidad.
Vivimos en un sin vivir en nosotros
mismos, y tan alta vida esperamos, que morimos porque no morimos, a pesar de lo
cual sí que muchos paisanos depauperados y desesperados se tiran de la casa propia
para abajo antes de que se la quiten. Vamos de cráneo todos, señor, porque el
cráneo lo tenemos o lo tienen lleno de serrín.
Y la prensa en estos casos
puntuales se escandaliza con razón, pero encuentra tantas trabas, tantas
ataduras, tanta confusión en el desenfreno y tejemaneje de los dineros
bastardos, barceneros, gurtelianos, gasolineros, peperos o psoeces, que no
acierta a resolverlos y un día y otro se confunde, se obceca, se desmiente a sí
misma, se contradice, y sigue la casa de la patria sin barrer. ¿Hasta cuándo?
Estamos, he escrito, en
tiempos de obcecación y de malversación de unos pocos frente a otros
innumerables, y no salimos del atolladero/matadero.
Yo, por eso, también soy un indignado.
Fray Gerundio no intentó cargarse a la Iglesia Católica, sino a su modo
satírico purificarla. Con él estoy. Esta es la lección de mi columna. Me debo a
la actualidad.
APULEYO
SOTO
SE HABLÓ DE LIBROS DE TEXTO
SE DIJO QUE OJO CON
LOS LIBROS DE TEXTO (I)
1. Porque dan pensado el pensamiento que habría
de surgir del fondo del alumno
De José Cadalso y Vázquez de
Andrade, gaditano, es la sátira breve y ligera titulada Eruditos a la violeta. La publicó “en obsequio de los que pretenden
saber mucho estudiando poco”.
Hoy, nuestros “estudiantes-masa”
no pretenden saber mucho. Acuden a los centros escolares porque no les queda
otro remedio. En ellos se defienden de los profesores que tratan de enseñarles cuatro cosas o tres, de los exámenes que habrán de sortear y de las asignaturas
que les será preciso aprobar entre junio y setiembre, un año u otro. A lo
mejor, nuestros “estudiantes-masa” de hoy no llegan ni siquiera a eruditos a la
violeta. Cadalso, en este caso, no se metería con ellos. El “estudiante-masa”
de nuestros días pretende ir a su aire por el camino del bienestar que le
tienen abierto delante de su marcha. Si logra, al final de los estudios, una
colocación en un organismo oficial que le asegure unas perras y le exija escaso
esfuerzo, habrá alcanzado su paraíso en la tierra.

Lo que debería ser un manantial
de vida cultivada y encender el afán innato de saber que trae el hombre a este
mundo, apaga la llama de su espíritu inquisitivo y convierte el texto en cuestión en un recetario de respuestas por las que el alumno ni ha preguntado.
El
libro de texto le dispensa al alumno del esfuerzo de pensar. En él se
la da pensado el pensamiento del autor. El libro no le lleva a razonar. Por más
que no debiera ser así, le lleva a repetir. No sabe más porque el libro tenga
más información y el alumno la lea. En todo caso, habrá almacenado más
conocimientos solamente. Sólo se podrá decir de él tan poca cosa como que tiene
la cabeza bien amueblada.
El
hecho no es nuevo. Cinco siglos antes de nuestra era, Platón, en varios pasajes de sus obras
nos pone en guardia contra la enseñanza basada en la escritura y la lectura,
entonces en pañales. Platón se decantaba en su tiempo por la enseñanza
tradicional, basada en el aprendizaje de los poemas homéricos.

Quien sólo ha leído la Ilíada una
vez y la guarda en su casa, puede pensar
que la conoce perfectamente ya que la tiene a mano y en cualquier
momento puede volver a leerla. Pero su conocimiento es superficial. Para Platón
el conocimiento que este alumno tiene de la Ilíada es un saber sino un
pseudo-saber. Platón quiere algo de más calado. Nosotros, también.
ANTONIO
MACHADO NO SE HA IDO DE SEGOVIA, TODAVÍA
![]() |
Antonio Machado. Segovia. Escultura de Emiliano Barral. |
El
22 de febrero de 1939, hace pues 7 décadas, moría desterrado junto al mar en
Collioure, Francia, el poeta “del tiempo”, don Antonio Machado “el bueno”, que
había residido en Segovia como profesor de francés durante 17 años, algunos más
que en Soria con Leonor. Apunto el dato para distinguir y resaltar la desidia
con que hemos tratado y promocionado hasta ahora su estancia intelectual y
física entre nosotros, frente a la divulgación numantina popular con la que nos
cogió la delantera la ciudad en la que “el Duero traza su curva de ballesta”.
El
Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, que dirige con intenso acierto y
entusiasmo Gonzalo Santonja, le ha homenajeado en el “Juan Bravo” con una
exposición de los manuscritos de “Campos de Castilla”, cartas, libros, borradores
con tachaduras, documentos varios y otras herencias del artista sevillano, y lo
ha hecho con el apoyo de la Diputación Provincial Segoviana. Así se hace,
Monsalve, aunque sea tarde. Eso está de perlas. Gracias.

Lo
ha contado maravillosamente bien Rodrigo González Martín en “El Adelantado” y
yo sumo mi pluma a la suya y a la del protagonista, Machado, con el que “hoy es
siempre todavía”. Y mañana, también. ¿Por qué no, si la poesía es “palabra
esencial en el tiempo”?
Ahora,
la Academia de San Quirce, propietaria de la pensión y el jardincillo con el
busto que le esculpió Emiliano Barral en piedra rosada de Sepúlveda, y que
tanto ha dado que hablar y escribir, recibe el testigo de parte de las
“tertulias martianas” de Ignacio Sanz en la fenecida Caja Segovia. (Ignacio
debe de estar ahíto ya y hasta el moño de desconsolaciones literarias recibidas
en su tierra de Mar de Pinares).
Está reciclando, la Academia, digo, la
aclamación anual del “sevillano universal”, que contará sin duda con la pléyade
de poetas profesores españoles que coordina Norberto García Hernánz, iluminado,
ensimismado y obnubilado poeta/profesor también, que se derrama día a día,
machaconamente, por la virtual y eficacísima Internet. Que así siga siendo, Maestro
Norberto.
Yo
seré un escuchador y observador más del recital machadiano a las puertas
segovianas de la primavera, porque hay mucho que me asemeja e identifica con el
que “nació en un patio de Sevilla en el que florecía el limonero”, entre otros
pormenores o por mayores, los de fumar en pipa y tomarle en consideración al
tiempo que nos lleva.
Lo
dicho: Que aquel poeta perenne ante cuya tumba me arrodillé para rezarle una
mañana de abril de 1971 en Collioure, siga más vivo que nunca. Y en Segovia.
Aunque no nos devuelvan su cuerpo, podremos gozar de su alma.
Apuleyo Soto


Papa
Bendictus, benedictus este: bendito seas, papa
Benedicto.
’Amigo
Benedicto, no cae usted nada bien’. Así iniciaba mi comentario en el post del
pasado 13 de diciembre, donde me aventuraba a comentar las sorprendentes
afirmaciones que Su Santidad hace en su obra ‘La infancia de Jesús’, y en las
que, pareciendo ignorar la tradición de siglos, pone en tela de juicio,
entre otras curiosidades, la presencia de la mula y el buey en el portal
de Belén, la del establo convertido en improvisada cuna para el neonato,
o la procedencia de los Magos que siempre creímos ver llegar por Oriente.
Tras la publicación de esa entrada, un
buen amigo me enviaba el libro en cuestión, y me sugería su atenta lectura. He
de reconocer que mis afirmaciones de entonces, guiadas más por la apreciación y
comentario generales que por la exégesis objetiva del texto, no contaban con el
necesario rigor.
En cualquier caso, mi valoración del que
fue y seguirá siendo cardenal Joseph Ratzinger, ha experimentado ahora, a
raíz de sus últimas declaraciones, una sustancial modificación.
En
recientes manifestaciones, el Pontífice parecía dar a entender su posible
renuncia, que nadie pareció adivinar. Cuando un Papa alcanza la clara
conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a
cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta
el deber, de dimitir, opinaba el propio Benedicto XVI en la entrevista concedida hace un par de años al
periodista alemán Peter Seewald. Palabras llenas de lógica y buen
criterio, pero que la evidencia de siglos no conducía a calificar
de premonitorias.
Sólo dos papas, a lo largo de más de
veinte siglos, renunciaron a su función pontifical. Celestino V, en 1294,
y Gregorio XII, en 1415. La condición de eremita impenitente del primero le
llevó a la renuncia y retirada tras sólo seis meses de pontificado. Actitud que
los fieles no parecieron perdonar, y que llevó a Bonifacio VIII, su sucesor en
la silla de San Pedro, a apresarlo y encarcelarlo hasta la muerte. El propio
Dante, en La Divina Comedia, tilda al Papa Celestino de cobarde, y
lo sitúa, con los inútiles y neutrales, en el vestíbulo del infierno. Por su
parte, el cese de Gregorio XII no se debió a la renuncia de éste, sino que fue
resultado de las controversias surgidas tras el que se conoce como Cisma de
Occidente, y que, tras una convulsa sucesión de papas y antipapas, acabó con el
nombramiento de Martín V y relegó al Papa Celestino V, electo en 1406,
a la muerte de Inocencio VII, a regentar hasta su muerte el arzobispado
de Porto.
Muchas y muy distintas interpretaciones
están surgiendo tras la sorprendente y al parecer irrevocable
decisión del Sumo Pontífice de renunciar a sus responsabilidades como máximo
representante de la Iglesia y cabeza visible de Cristo, y retirarse a la
soledad y el silencio de la clausura monacal para dedicar los años que le
resten a la meditación, la oración y el disfrute de sus aficiones preferidas:
la escritura y la música. Sus publicaciones se cuentan por decenas y son
conocidas sus aptitudes de pianista y su melomanía, de manera especial
por las composiciones de Mozart.
La
versión oficial: la debilidad de su salud y la natural fatiga correspondiente a
su avanzada edad. Repetidas operaciones de corazón, reiterados episodios
de mareo, algunas caídas con evidente riesgo para su integridad, alguna
fractura… Esas y no otras razones son las esgrimidas por el propio
Pontífice para justificar su dimisión.
A nadie se le escapan las intrigas y
tensiones. que muy bien podrían calificarse de palaciegas y a las que
ninguna corte -la del Vaticano no había de ser menos- escapa. La Institución de
la Iglesia, comunidad constituida y regida por seres humanos, no puede soslayar
las debilidades de éstos, sus conflictos de intereses y sus diferentes
criterios a la hora de interpretar la realidad social o tratar de ensayar y
abrir nuevos caminos a la espiritualidad y a la moral.
Estamos convencidos de que la decisión,
histórica sin duda, ha correspondido al propio Ratzinger. Las razones que, con
mayor o menor peso hayan podido acompañar a la debilidad física y a la
mediatización que ésta supone para el buen desempeño de la labor pastoral al
frente de la Iglesia, se nos escapan. Desde dónde y con qué fuerza hayan
podido surgir consideraciones, sugerencias o presiones, es algo que por el
momento nadie parece reconocer, aunque algunos, benévola o
malévolamente, parecen sugerir.
En cualquier caso, y desde la proximidad
o la distancia a las ideas del todavía Jefe de la Iglesia, y a su actitud más
conservadora que progresista, que unos celebran y a otros enerva, ha de serle
reconocido un claro mérito: el de una decisión que hace frente a la historia y
a la tradición casi milenaria, que necesariamente ha de agradar a unos y
disgustar a otros, pero que en cualquier caso merece ser calificada de
juiciosa. El honor puede ser vitalicio; el desempeño de una misión que requiere
la mayor claridad mental y equilibrio, tienen, es preciso reconocerlo, fecha de
caducidad. Más de un dirigente de otras sedes no muy lejanas al Vaticano
deberían tomar lección.

Enhorabuena,
Benedicto XVI. Felicidades por una decisión que le honra y que sienta un claro
precedente. Y ojo, señor cardenal a quien haya de corresponder la sucesión:
puede que la imagen que hasta hoy resultaba impensable, acabe más pronto que
tarde -ojalá no tenga nunca lugar- convertida en novedosa realidad:
manifestantes convocados en la Plaza de San Pedro, vociferando un lema
ensayado, ante los ojos atónitos de la guardia suiza: ¡Váyase, señor
Pontífice!
Desde
aquí, nuestro reconocimiento a quien, ocupando el más alto privilegio, supo
reconocer su condición humana y sus limitaciones, y no dudó en renunciar a
aquél, en beneficio de quienes hasta allí quisieron encumbrarle. Ningún aval
mejor para lo que aquí afirmamos, que las palabras que el propio Ratzinger pronunció
en su discurso de investidura, en abril de 2005: Queridos hermanos y
hermanas: después del gran papa Juan Pablo II, los señores
cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del
Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar
incluso con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras
oraciones.
Ángel Hernández
Con los nuevos
tiempos
ya no es como era
la laguna verde
de las Siete Yeguas,
aquella tan sola
cubierta de yerba,
en la que mojaron
sueños de grandeza
unos niños áureos
en su adolescencia.
Hoy quise acercarme
a la ventisquera
por la veredita
que es una culebra
de piel escamada,
repta que te repta.
Hoy quise acercarme
y no hubo manera.
Desde Solynieve,
prohibida la senda.
Adiós las canciones
porque ya no suenan
ni el corazón salta
igual que una cierva
herida de amor
en la edad sincera.
No sube el tranvía,
las aves no vuelan;
no hay muchachos
corzos
subiendo la cuesta,
ni piafan caballos
al pie del Veleta.
“Atrás, atrás
todos”,
reza la leyenda
del turismo en masa:
“Hay que dar la
vuelta”.
Pero ¿vuelta a qué?
Las yeguas monteras
ya tampoco pacen.
¡Ausencia, ay,
ausencia!
¡Ay, los tristes
tiempos
de la edad moderna
en los que se exilia
la Naturaleza!
¿Cuándo volveremos
a la edad de piedra,
nieve recamada
y agua placentera,
en que conquistamos
el sol de la alteza
con los pies
calzados,
las almas enhiestas,
los brazos abiertos,
fuertes las caderas,
la frente nimbada
con rubor de
estrellas?
Recuerdos, ternuras,
infancias,
destrezas,
amistades limpias,
nubes pasajeras…
Somos, somos, somos
lo que fuimos, ea,
granadas granadas,
granadas abiertas.
(A Carlos Alda y Gonzalo
Rodríguez, con los que volví al Veleta en junio de 2011)

EL
ARTE SUBLIME DE LA EDUCACIÓN
¡Educación, educación!
Ay, cuánta hermosa lección
que dictar a sombra y soles.
¿Dónde están los profesores
que derramen sus amores
en tan digna profesión?
Todo lo demás son flores
huecas sin pasión ni son
ni olores.
Apuleyo Soto

Muchos
abandonan a Dios porque no les resuelve mágicamente los problemas y los
fracasos de su historia personal. Y son muchos más los que niegan la existencia
de Dios porque juzgan incompatible a Dios con el espectáculo dantesco del
sufrimiento humano, particularmente de los seres humanos inocentes y
socialmente más débiles…
El poeta
leonés Miguel Combarros (Barrientos
de la Vega, 1930-), por su experiencia de misionero, conoce de cerca el mayor
de los crímenes perpetrados por los hombres civilizados: la muerte por hambre
de miles de niños cada día en África.
Antes de nombrar al culpable, nuestro vate, en diálogo con Dios, da detalles hirientes del sufrimiento de esos
niños: “¿Por qué se van sin estrenar la
vida/ sin sentir otros besos/ que los besos de fuego de la fiebre…/ y sin otras
caricias/ que el azote del hambre en sus entrañas…?”
El Dios
del redentorista Miguel Combarros es el Dios de Jesús, un Dios que es Amor y Ternura y Padre, y que,
por tanto, no puede ser el causante del horrible genocidio de esos niños,
precisamente Él que los ha llamado uno a uno “a la vida y a la dicha”. Y el
poeta rechaza de plano la solución
espontánea y recurrente en labios de muchos cristianos: que intervenga el Dios
Todopoderoso y convierta las piedras en panes…
No, no
será la intervención portentosa de Dios la que detendrá esa sangría incesante
de niños africanos matados por el hambre. Miguel Combarros apunta certeramente
al único culpable del cruel
infanticidio: “Basta sólo romper el
egoísmo/ del corazón humano”. Claro que este culpable genocida y al mismo
tiempo la única solución contra la hambruna africana no somos ni tú ni yo, sino que son los gobernantes
de las naciones los que de común acuerdo
tienen que poner fin a la matanza de niños en África. En cambio,
nosotros también deformamos el rostro del Dios de Jesús cuando recurrimos a Él para que nos salve
milagrosamente de nuestros propios fracasos
y desgracias o de los infortunios que
afectan a nuestros seres queridos. Aún
actuaríamos peor si pensáramos que Dios
mismo es el que nos envía cualquier tipo de mal (físico, laboral, psíquico,
social…) por nuestros pecados…
Eduardo Malvido
(N.B. El
apellido del poeta le habrá hecho preguntarse a más de uno:
“¿Tendrá algo que
ver este poeta con el H. Tarsicio –Francisco Combarros-?”
Pues sí, señor.
Miguel Combarros es resobrino del H. Tarsicio,
a quien dedicó un
magnífico poema en el libro “Oficio de la luz”)
ENDECHA POR LOS NIÑOS
DE ÁFRICA
Los niños
no, Señor,
que no
mueran los niños.
¿Cómo puedo
creer que sean tus hijos
tantos miles
de niños africanos
que se
mueren de hambre cada día?
¿Por qué se
van sin estrenar la vida,
sin sentir
otros besos
que los
besos de fuego de la fiebre
como sol
tropical que los consume,
y sin otras
caricias
que el azote
del hambre en sus entrañas
sobre su
cuerpo frágil y desnudo?
Les cerca la
certeza de la muerte
como una
espesa selva impenetrable.
Ya sé que eres
amor y que alimentas
a pájaros y
lirios.
¿Cómo vas a
dejar abandonado
el fruto de
tu sangre y tu ternura?
Bien sé que
son tus hijos y conoces
su nombre
uno por uno y por su nombre
los llamaste
a la vida y a la dicha.
Ellos
también te llaman “Padre”
y te cantan
alegres en las noches de luna.
Para estos
niños de ébano
que se
mueren de hambre,
porque todos
les niegan
su mínima
ración de vida y canto,
que no saben
reír porque nadie los ama,
sólo te pido
amor,
siquiera
unas migajas
del amor que
trajiste Tú a la tierra.
No hace
falta el milagro
de convertir
en pan
las piedras
del camino.
Basta sólo
romper el egoísmo
del corazón
humano,
y brotará
espontáneo en el desierto
ese bíblico
río de amor y de abundancia
que saciará
a la tierra.
Miguel COMBARROS
DISPARATORIO
Juro por las barbas del Profeta
que un día, sobre la mesa de clase de un alumno,
se escribió o dijo lo que
sigue:
Epíteto: lo que se escribe sobre las tumbas. (Matilde
O)
Poeta
nicaragüense, “príncipe de las letras castellanas”, primera figura del
modernismo: Rubén Diario.(Luis Carlos M)
Los versos
de La vida es sueño de Calderón: Ay mísero de mí, y ay,
infelice! Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así qué
delito cometí contra vosotros naciendo. El alumno declama: ¡Ay, mísero
de mí, ay, infieles! (José
Miguel V)
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Epíteto: "Lo que se escribe sobre las tumbas" |
Tórtolas.
Uno de nosotros lee en voz alta el evangelio del ída de la Presentación del
Niño Jesús en el templo de Jerusalén: La
ley de Moisés decía que todo varón primogénito sería consagrado al Señor y
ofrecer en sacrificio, como todos los hebreos pobres, un par de tortillas… (Después
de esto, MSS, no cambió de mote, le seguimos llamando “Aramba” porque no
pronunciaba el sonido k).
Obra capital
del Mester de Clerecía, de Gonzalo de Bercero: La
Virgen de Lourdes. (Marta T)
Autor de “La
rebelión de las masas”: Ortega y Casset: (Jaime P)
Barroco: Estilo de las columnas retorcidas del templo
de Salomón. (Francisco P)
Sujeto de la
oración omitido: Sujeto epiléptico. (Patricia
R)
Quevedo era cojo, pero de un solo pie. (¿?)
Fray Luis de
León compuso una oda al campo: “A la vida en el Retiro” (Rafael L). El profesor: En el Retiro de Madrid y Velázquez pintó “Las mellizas”.
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Cuando menos se espera, salta la liebre |
Don Andrés
Hibernón, inspector, pregunta por máximas del Santo Evangelio en el Colegio de
Santa Susana, Madrid: Cuando menos se espera, salta la liebre. (Francisco
S).
Crispín es
un gran señor, y Leandro, su escudero en una obra cumbre de Benavente: Los intereses criados. (Alex S)
Hábleme de
los etruscos: Su rey era Etrurio y la capital de su reino, Etrusca. (Examen de
Estado, oral. El profesor levanta la caja de cerillas que tapa la casilla de la
nota, mueve en redondo su lápiz y vuelve a tapar la casilla). ¡Siguiente!
CUR
MANOS AMIGAS INFORMAN
Me
llama una amiga para comentarme que ha estado en el colegio de su hijo, tiene ocho años y cursa 3º de Educación
Primaria, y le han dicho que
posiblemente tenga dislexia. Le han hecho pruebas y han comprobado que su
rendimiento y los resultados académicos, que no son buenos, nada tienen que ver
con su cociente intelectual que está algo por encima de la media. También le
han dicho que la fluidez lectora no alcanza el nivel exigido teniendo en cuenta
su edad y el curso al que pertenece. Cuando escribe invierte fonemas y sílabas,
omite y cambia palabras y su escritura
al dictado es deficiente
Me
pide consejo porque, como madre, no sabe qué puede hacer para ayudarle.
En
primer lugar me dispongo, de manera sucinta, a explicarle en qué consiste la
dislexia.
La dislexia es un trastorno de origen neurobiológico. Se
manifiesta en la dificultad para el aprendizaje de la lectura, escritura,
problemas de orientación espacial y temporal, en ocasiones puede afectar en el
cálculo y la lógica matemática y de igual forma existen niños disléxicos que
presentan problemas a nivel motriz.
¿Cuales son los síntomas?
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Lectura
El niño disléxico confunde letras, cambia sílabas, y sustituyen unas palabras por otras. Lee sin comprender.
Al leer presenta repeticiones, omisiones /adiciones de letras o palabras.
Al realizar
actividades de lectoescritura se queja de sentir o percibir movimientos que en
realidad no existen.
Escritura y ortografía
Tiene problemas en la escritura y en el copiado: hace inversiones, omisiones, adiciones y sustituciones de letras y palabras.
A menudo la
escritura varía pudiendo ser ilegible en algunos momentos.
Su ortografía
es fonética e inconstante; comete a menudo errores ortográficos.
La manera de tomar el lápiz es diferente, hace demasiada presión sobre el papel.
La manera de tomar el lápiz es diferente, hace demasiada presión sobre el papel.
Teniendo en
cuenta que en el colegio, tanto en el aula como en el Departamento de
Orientación, se ocuparán en trabajarle la orientación espacial, la orientación
temporal, la lateralidad, la psicomotricidad, la grafomotricidad, las seriaciones,
etc, la labor de los padres es la siguiente:
Reforzarle la autoestima. El niño debe saber que no es
tonto ni tampoco vago y que sus padres se interesan por él y le van a ayudar.
No trasmitirle ansiedad. La ansiedad de los padres
puede traer problemas emocionales añadidos
Darle pautas claras cuando se le encomienda una tarea y
no exigirle que esté bien hecha a la primera pero tampoco consentirle que la
deje inacabada o mal hecha sin haberse esforzado por conseguir los mejores
resultados.
Sistematizar los procesos.
Valorarle el esfuerzo y el interés mostrado al
realizar la tarea, más que el propio resultado.
No compararle nunca con un igual (hermano, amigo o
compañero).
Debemos entenderle y atenderle pero nunca sobre
protegerle ni compadecerle. Hay que tener siempre presente que es un niño normal al que tenemos que
ayudar a superar algunas dificultades.
Espero que a mi
amiga le sirvan de ayuda mis recomendaciones y que su hijo, poco a poco, con la
ayuda de todos los que intervienen en su proceso educativo y, sobre todo, con
la comprensión, atención y exigencia de
los que le quieren, supere esas dificultades.
Aure Bascuñana

LA ESCUELA FRANCESA DE
GIMNASIA
Durante el siglo XIX hubo en Europa tres
escuelas de gimnasia más una deportiva. Tuvieron vigencia durante todo ese
siglo. A partir del siglo XX se produce una evolución hacia los llamados
Movimientos Gimnásticos.
Una de las escuelas gimnásticas es la
francesa. Hablar de Escuela Francesa es hablar de Francisco Amorós y Ondeano,
conde de Sotelo (Valencia, 1770-París, 1848), coronel del ejército español,
exiliado en Francia por “afrancesado”, en 1814.
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Francisco Amorós y Ondeano, conde de Sotelo. |
En 1818 se funda en París la Escuela Gimnástica
Militar, cuya dirección se encarga al nuevo súbdito francés Francisco Amorós,
gracias al prestigio adquirido años atrás pos sus cursos de gimnasia impartidos
en el ámbito militar. Dos años después se agrega la sección civil. Las bases de
la Escuela Francesa
de gimnasia estaban sentadas.
Pero, ¿qué formación
poseía Amorós para obtener tal prestigio en poco tiempo en su nuevo país? Para
responder a este interrogante regresaremos 30 años en el tiempo.
Como oficial del ejército español con 23
años, en 1790, instruye a los soldados en los ejercicios físicos inspirado en
las ideas de Pestalozzi. Métodos que adapta y aplica según considera oportuno.
Pero no estaba solo.
Ilustrados de gran influencia, como Gaspar de Jovellanos o Francisco de Cabarrús, ya planteaban la actividad física como
recurso educativo. En aquél ambiente, Amorós gestó sus métodos educativos que
culminaron en un sistema original de
Educación Física, Gimnástica y Moral.
Y fue, efectivamente, un sistema
original. Tanto los ejercicios físicos que proponía como los aparatos que
construyó, fueron anteriores a los que surgen en las escuelas sueca y alemana.
Diversos autores empiezan a contar el método amorosiano a partir de 1830, cuando publica su gran obra; “Manuel d´education physique, gymnastique et
morale”. Toda una filosofía y un tratado educativo de dos tomos de unas 500
páginas cada uno. Pero su método ya estaba forjado desde finales del siglo
XVIII, antes de que dichas escuelas surgieran.
Desgraciadamente su
obra estuvo vetada en España por su condición de afrancesado, aunque en La Habana y en Méjico,
discípulos de Amorós fundaron escuelas
de gimnasia. Su método, no solo podría haber
sido la Escuela
Española de Gimnasia, sino que hubiera sido la pionera en Europa de no haber
mediado la terrible tragedia de la
Guerra de la Independencia.
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Aparatos de gimnasia amorosiana. |
Amorós, hombre ilustrado, de gran
formación humanística, alcanzó el grado de coronel del ejército español en
1803. Perteneció a una familia noble y tuvo una posición influyente en la España de su tiempo; llegó
a ser secretario particular de Carlos IV, ostentando diversos cargos políticos
y militares. También fue instructor del infante don Francisco de Paula. Gracias
a estas influencias consiguió la importante suma de 1.000.000 de francos para
la creación del Instituto Pestalozziano en 1806. Allí desarrollaría su método
en la brevísima existencia del Centro.
Es interesante revisar
su método. Incluía ejercicios físicos de suspensión con barras, trapecios,
pértigas y escalas; también contenía ejercicios de equilibrio y su aplicación a
salvamentos, saltos, marchas con zancos, etc. Durante el ejercicio los
participantes cantaban a coro canciones compuestas por músicos de la Corte. Y en los descansos
de esta actividad daba clases de anatomía, música y planteamientos éticos y
morales. También les hacía rellenar una “hoja fisiológica”.
Su línea de trabajo puede considerarse
que fue muy adelantada para su tiempo. Su método respondía a la educación
corporal y moral que se venía demandando desde el Renacimiento, según el modelo heleno del ciudadano integral.
En Francia sube en la escala social,
adquiriendo gran prestigio. Es nombrado Inspector General de todos los
gimnasios estatales. El rey Carlos XVIII le confía la educación física del Príncipe
de Artois, heredero de la corona.
Escribió también muchos
libros de educación básica, nutrición y enfermedades, entre otros temas. Amorós
no desligó nunca lo físico de lo intelectual y de lo moral. Tan importante era
para él tener un cuerpo fuerte como poseer unas actitudes morales y religiosas
íntegras.
Su educación física puede considerarse
muy moderna; incluso, superior en muchos aspectos a la que actualmente se
imparte en España, llena de trabas y fobias, donde se incide sobre lo superfluo
y se soslaya lo fundamental.
Bibliografía
consultada:
-Caldito,
Elena y otros (2011) “Francisco Amorós. El
Primer Gimnasiarca” Español”. http://www.museodel juego.org.
-Fernández Sirvent, Rafael. (2002). Aproximación a la obra de un afrancesado: el
coronel Francisco Amorós y Ondeano. Pasado
y Memoria. Revista de Historia Contemporánea. Universidad de Alicante.
Alicante
-
Fernández Sirvent, Rafael. (2006) Francisco
Amorós, alma mater del Instituto pestalozziano. Universidad de Alicante.
Alicante
-Langlade, A. y Rey
de Langlade, N. (1986). Teoría General de
la Gimnasia ”.
Buenos Aires: Stadium.
- Martínez, Mª Eugenia y Hernández, Juan
Luis. “Francisco Amorós y
Ondeano. Las investigaciones actuales y la revisión de su trabajo y su método”.
http://www.cafyd.com
31 de mayo, viernes:
Encuentro
en la Plaza Mayor y paseo vespertino.
Cena,
junto a Cuchilleros, para reponernos del paseo.
1 de junio, sábado:
Encuentro
en Griñón con los Hermanos y con los recuerdos.
Breve
sesión académica y ensayo coral.
Santa
Misa de acción de gracias.
Almuerzo
y sobremesa, con dimes y diretes.
Concierto
en Madrid (sala sinfónica del Auditorio Nacional).
Cena
junto al Teatro Real, salpicada de arias y canciones.