ÍNDICE PRINCIPAL
Pregón: La filosofía, de vuelta a su papel de gran señora.
Reflexión mensual: La leyenda de los indios navajos. CUR
Traigamos a los clásicos. Gabriel Miró. CUR
Buzón teológico: Gracias al Dios Creador y Resucitador, el cosmos pervivirá... E. Malvido
Parábolas del peregrino: En la posada con buena lumbre. CUR
Alta política con estilo: Los partidos políticos, al banquillo. Ramiro D. de Aza
Alta política con estilo: Los partidos políticos, al banquillo. Ramiro D. de Aza
El paso de los días: La fuente de Garcilaso. Teódulo
Filosofía de lo sagrado: El sagrado templo de la Cultura. CUR
Rincón de Apuleyo: Rimas para gustos y colores.
Educación física: Capacidades condicionales: La resistencia. F. Sáez
Soneto desde el sentimiento: Brindis en Segovia. Ángel Hdez.
Noticias. Encuentro La Salle, Segovia, 2016. Apuleyo
LA FILOSOFÍA:
¡DE VUELTA A SU PAPEL DE GRAN SEÑORA!
Si nos determinamos, como pregona AFDA, a “traer a los
clásicos” fue por escuchar su literario lenguaje de dioses pero, sobre todo,
para aprender desde su atalaya a ver con mirada de filósofos la vida, al
hombre, a la historia, a la Patria, a la Biblia y al mismo Dios.
El hombre nace filósofo –es una constante de nuestra
Escuela-, nos repetimos. Pensamos que no merecemos consideración de personas si
de hecho no somos filósofos. Ya el primer vicario de Cristo, San Pedro, nos
apremiaba como cristianos a ser filósofos de la fe, a “dar razón de nuestra fe”
(1Pe 3,15). Por eso, el cristiano o es
filósofo o no es cristiano.
Hace unos días que Olegario González de Cardedal, en una
tercera de ABC, citaba a Umberto Eco, cuando alertaba a su nieto sobre la
inmediatez en la que vive su generación. Convivimos con una generación
que absolutiza el presente y ha olvidado el pensamiento eterno, es decir, sus raíces filosóficas. Prefiere abandonarse
al vaivén de la superficie de la realidad -¡asistimos a una perversión
constante de la auténtica realidad!- y
con ello renuncia a la condición humana que, con el ejercicio de su libertad, habría
de señorear toda realidad, la inmediata y la permanente.
¡Urge que vuelva la
Filosofía a su papel de gran señora de la Escuela!
No basta con la filosofía que se enseña hace tiempo como si
fuera un programa ligero de TV, tortilla de nominalismos, cotilleo de aporías
de filósofos griegos, de mónadas de Leibniz y de otras ocurrencias de Hegel o de
Heidegger y cuatro realidades más, cogidas con pinzas: mero arañazo, superficie,
piel, barniz, meta de examen, trámite de paso que no deja huella.
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Escultura de barrendero en la plaza de Benavente, Madrid. |
El estudiante que termina su bachillerato sin haber aprendido
a preguntar y preguntarse por lo que como hombre más le importa, que repita
curso. No tiene derecho a entrar al
servicio de la sociedad. Primero que aprenda a pensar como hombre.
Devolvedlo a la Escuela. Ni para barrer las calles de la ciudad nos sirve. Unamuno
pretendía que los zapateros para su pedestre y digno oficio hicieran suyo un
alto empeño religioso, decía él y quería decir, empeño filosófico.
LA LEYENDA DE LOS
INDIOS NAVAJOS

Para los griegos, al
hijo de Zeus, Dioniso, se lo comen los titanes. Zeus les lanza sus rayos y
mueren. De sus cenizas nace la especie humana, mezcla de parte terrena perversa
y de parte divina, la del dios Dioniso.
La leyenda de los indios navajos dice algo semejante.

¿Quién ganará la contienda?
Aquel de los dos al que el indio navajo alimente.
CUR
Maestro. Profesor de teoría de conocimiento.
Bachillerato internacional.
GABRIEL MIRÓ
Prosa limpia, fina y
dibujada
Los profesores de Lengua y
literatura le profesamos particular devoción a Gabriel Miró porque es uno de los grandes maestros al que
mandamos a nuestros alumnos para que velen sus armas de escritores con su
lectura y salgan de su palacio de preciosismos armados como caballeros en
redacción.
En Gabriel Miró aprendimos, yendo
para profesores, y aprenderán nuestros alumnos a manejar la prosa limpia, prodigiosamente fina, a
cuajarla de dibujos, a crearla rica en sabores y perfumes, a que todo les
sepa a lírica y a encanto. Cada frase suya es un perla en sí, redonda,
perfecta, luminosa, preciosa, única. No tiene par con la que la precede en el
discurso, ni con la que la sigue. El perfume de cada frase es singular en Miró,
no se parece a la que lleva delante ni adelanta a la que viene detrás.
Recuerda su prosa el
impresionismo de la pintura.
Maestro de la morosidad
Gabriel Miró es una de los
mayores prosistas de la lengua castellana de todos los tiempos.
Su
vocabulario es unas veces refinadamente culto y otras,
novedosamente moderno. Exhala el perfume
de la madera recién cortada, como si sus voces se acabaran de acuñar. Siempre
es certero y de ordinario prodigiosamente exquisito.
Escribe
sin prisa. Es un maestro de la
morosidad, esa palabra que venimos repitiendo -desde que empezó a
interesarnos la didáctica de la expresión escrita- que debería escribirse con
letras enormes a lo largo de las tapias de todo centro de estudios.
Algo tiene el novelista
alicantino del modernismo de su tiempo y de anticipo del Grupo del 27. Luminoso es como Sorolla y claro como
el sol de su Mediterráneo. Ni Dámaso Alonso, ni Gerardo Diego, ni Vicente
Alexandre… se explicarían sin él.
Trabajo a fondo
Hay un ejemplo en su biografía que ofrecer a nuestros alumnos de
redacción. Fue decisivo en su caso y lo será en el de los alumnos. Trabajó un tiempo en la elaboración de una
enciclopedia bíblica. No llegó a publicarse la enciclopedia, pero tras la
flor del paciente trabajo, llegó el fruto. Se familiarizó con el valor
exacto de muchas voces y expresiones
hebreas. Aprendió a sopesarlas y a medirlas, a justipreciarlas en la balanza de
joyero que necesitaban. Llegó el momento en el que se movía con total desahogo
entre la maraña recia de los texto bíblicos. En esa inmersión en su trabajo
aprendió no sólo aliento sagrado, sino detenimiento en la observación, el
respeto por la filigrana del significado de los términos y ciertas maneras
orientales de ver las cosas… En esta peripecia biográfica también es ejemplar
para los alumnos. Les será muy útil a estos que, sin esperar a la universidad,
aborden con toda seriedad y detalle un
trabajo a fondo, lo que nosotros hemos llamado “el primer ensayo del bachiller”, si preciso fuera, aun con merma
de las asignaturas del curso. Con la inmersión que sugerimos, habrán hecho en
sus estudios más camino que con la media docena de asignaturas troncales del
curso. Tenemos experiencia.
CUR
Maestro.
Profesor de Lengua y Literatura
Emérito
UCJC
GRACIAS AL DIOS CREADOR Y RESUCITADOR,
EL COSMOS PERVIVIRÁ SIEMPRE
El NT, tan
elocuente a la hora de tratar desde Cristo y en Cristo los dos contenidos del
cielo que hemos mencionado (la participación de los bienaventurados en la vida
eterna y en el amor altruista de Dios), ahora se manifiesta sobrio y dubitativo
cuando se refiere al tercer elemento que integra la felicidad plena del cielo:
la pervivencia del cosmos y las actividades que el hombre (=homo) ha de desplegar como parte y señor del universo
en la vida bienaventurada.
En el NT, en
los relatos sobre los últimos tiempos, se nota mucho el lenguaje y la
mentalidad catastrofista de la apocalíptica sobre la marcha de la historia.
Pero más que la impresión angustiosa que los hechos históricos producían en los
escritores del NT, por su inmediatez
y repercusión personal y comunitaria, debemos recordar que la fe, esperanza y
caridad de los primeros cristianos se nutrían de dos grandes acontecimientos
salvíficos, que constituían el fondo roqueño e inquebrantable de sus
pensamientos, actitudes y sentimientos: el acontecimiento de la creación y el
de la resurrección de Jesús. Hoy día los cristianos tenemos informaciones
valiosas desde el punto de vista de las ciencias experimentales (paleontología,
física, química, astronomía, genética, historia…) que nos hacen distinguir y
considerar la acción creadora de Dios como un hecho que es compaginable hasta
ciertos niveles con los datos confirmados por las actuales ciencias experimentales,
pero que al mismo tiempo pertenece a otro orden superior del objeto de las
investigaciones científicas.
Dios no es solamente el Autor de la creación desde la
nada (“creatio ex nihilo”), sino también de la creación continua (“creatio
continua”). La 2ª ley de la termodinámica nos habla de la “entropía”, que la
ciencia física entiende como la tendencia de un sistema aislado de energía al desorden, al caos. Hemos oído muchas veces
la frase “big bang”, la gran explosión de energía. La entropía vendría a ser el
agotamiento total de la energía del universo.
No se debe poner ese predecible acontecimiento físico
al par de la creación continua por parte del Creador. Nadie sabe nada de la
interacción que Dios creador mantiene con el cosmos.
La degradación final
de la energía del “big bang” prueba que el mundo no es autosuficiente.
La energía inicial de la “gran explosión” no surgió de la misma energía, sino
que corresponde a Dios creador. El Creador sabe y puede controlar la energía en
su nacimiento, desarrollo y defunción. La morosa marcha aparente de la
naturaleza hacia su destrucción, según la 2ª ley de la termodinámica, está
dominada por la acción creadora inmanente de Dios hacia la culminación de la
vida.
Otra de las causas amenazadoras de la pervivencia del
orbe terráqueo es la guerra nuclear. Esta catástrofe total de nuestro planeta,
posible por primera vez en nuestros días, tampoco debe herir de muerte la fe de
quienes creemos en un Dios que decidió crear el universo o, mejor dicho, el
pluriverso, y que se comprometió en su perpetua conservación.
A continuación cambiamos de enfoque: en lugar de mirar
el cosmos desde la acción creadora de Dios, creación inicial y creación
continua, nos fijaremos en la acción resucitadora de Dios realizada ya en
Jesucristo.
Vamos a dar tres razones teológicas de la pervivencia
del mundo en la era definitiva de los hijos de Dios resucitados a imagen y
semejanza del Hijo Jesucristo:
1.
El Dios
resucitador es el mismo Dios creador. Es inconcebible que la acción
resucitadora de Dios no lleve a feliz término el mismo mundo que ha brotado de
sus manos creadoras.
2. El Hijo humanado gloriosamente es la misma Persona que
subsistió en la humanización histórica de Dios Hijo. La Segunda Persona
humanada escatológicamente continúa relacionada, aunque de forma superior, con
este cosmos con el que se comprometió para siempre el día en que fue engendrado
en el seno de María.
3. Los hombres nuevos, inmortales, no serán seres creados
por Dios de la nada, sino que la fe
cristiana proclama la resurrección de los hombres muertos. Esta pervivencia
perpetua de la anterior personalidad humana comporta la continuidad de este
mundo material, en el cual los resucitados hijos de Dios ejercerán plenamente
el señorío que Dios les otorgó al
crearlos (cf Gen 1,28).
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J.M.S. |
Del primero son estos versos
entresacados de su Canto espiritual,
según la traducción del también poeta cristiano J. M. Valverde:
“¡Es
igual! Este mundo, como sea,
tan
extenso, diverso y temporal,
esta
tierra con todo lo que engendra
es mi
patria, Señor, ¿y no podría
ser
también una patria celestial?”
J. M. Souvirón, gran poeta malagueño, se declara poeta
creyente en su libro Del nuevo amor (1943).
Personalmente me cautivó la lectura de este libro, por su forma y por el
contenido, que versa sobre el Amor con mayúscula. Entre su amplia producción
poética, selecciono los siguientes versos de la poesía La gran
sorpresa, que responde bellamente al deseo humano de que este mundo
permanezca por los siglos de los siglos.
La gran
sorpresa
“Será
saber de pronto
que
no hemos dejado el mundo en que vivíamos,
que
ese mundo nos sigue y acompaña
con
sus paisajes y sus cánticos.
Mundo
perfectamente realizado
en un tiempo distinto.
……………………………..
Tal vez en un
minuto
se
hayan cumplido los tres días de Pascua.
¿Adónde
iremos?
No
tendremos que ir; nos quedaremos
vivos
de otra manera, pero vivos,
en
sitios cuyo nombre aún ignoramos,
cuyos
límites hoy no conocemos,
pero
que serán sitios adorables
donde
habíamos estado sin saberlo.
La
gran sorpresa será conocer
que
no habíamos muerto.”
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo
PARÁBOLA DEL PEREGRINO
EN LA POSADA CON BUENA LUMBRE
El peregrino ahora, a sus
años y tras su largo caminar, acaba de parar en una nueva posada. En su hogar
arden leños de madera de chopo que dan una hermosa lumbre. El peregrino se calienta con el fuego de los
chopos. El peregrino tiene frío. Siempre
lo tuvo. Ahora, más.
El lengüeteo de las llamas
le lleva al peregrino a dibujar en su mente la parábola del día. La posada en
la que está haciendo noche le parece que habría de llevar el nombre de la
primera encíclica de Benedicto XVI: Deus
caritas est. En el hogar, la llama que arde poderosa –por continuar la
parábola- quema el versillo de la
primera carta del apóstol san Juan, 1Jn
7,8; “Dios es amor”.
El peregrino, que de joven
se recorrió entera la sierra de la filosofía griega, sabe lo que es la esencia para los griegos y para todo cristiano con luces: aquello
en lo que se consiste. La esencia de
Dios es ser amor. Dios no consiste en nada, Dios es. Dios es lo que es. El
versillo de San Juan lo dice claro y sabio: Dios
es amor. A estas alturas del camino, bueno es caer en la cuenta de su
hondura, y no es tarde, por más que ya sea noche cerrada.
El peregrino, filósofo,
también sabe lo que quiso decir el oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo y sabe que eres un mortal y no un dios” y se
ha esforzado por conocerse a sí mismo a fondo para reconocerse mortal y
consentir en su condición perecedera, desistiendo de pretenderse superior a sí
mismo y de ofender con ello a la Divinidad. El peregrino teme a Dios. El
peregrino sabe que no es un dios y que ha de tener clara su condición de
dependencia, veneración y acatamiento de la Divinidad, que eso es temer a Dios.
Es una criatura de Dios. Dios le creó a él por su nombre. Es persona singular,
no es uno de una serie. Es él. Dios le miró y mira a los ojos, al centro de su
alma, a este su singular hijo queridísimo.
El peregrino sabe lo que
es la persona humana, una entidad singular, irrepetible, única. Tiene
conciencia de que Dios quiso crearle a él, persona, nombre y apellidos. Por ser
caridad pura lo hizo con conciencia de Dios y singular cariño divino. Cuando lo
creaba no pensaba en otro, pensaba solamente en él.
Por nada del mundo quiere Dios perderlo. Consintió en la muerte en
cruz de su Hijo por salvar al hijo que echó a peregrinar por un tiempo en un
corto espacio, el suyo.
El peregrino se pierde en
sus cavilaciones junto al fuego que lengüetea poderoso. Teme y tiembla. ¿Habrá cumplido la misión que se le encargó?,
¿habrá trabajado la viña del Señor como Dios Labrador quería? ¿Su talento está
bien guardado en su pañuelo, estéril? ¿Dónde están los talentos producidos?...
El peregrino deja su
imaginación suspendida o reducida. Calla. Un silencio de sepulcro cruza de un
extremo a otro de la eternidad. Se agarra al consejo de los trenos, versillo
que le acompaña desde su juventud, cuando, en fabordones, cantaba los trenos de
Jeremías en Semana Santa: Bonum est praestolari cum silentio salutare
Dei, bueno es esperar en silencio la salud de Dios. (Tr. 3,26 )
¿Puede Dios, que es Padre,
perder al hijo que creo con amor de Dios y al que ha acompañado en su caminar
de peregrino?
CUR
LOS PARTIDOS POLÍTICOS,
AL BANQUILLO
No nos merece el mínimo respeto la corrección política
que se invoca en detrimento de la verdad de un juicio bien fundado. Por eso
diremos que el veredicto que nos merecen los partidos políticos es
decididamente condenatorio.
De primeras, porque los partidos políticos se
enfrentan a la justicia y a la moralidad, precisamente en cuanto partidos. Su
nacimiento se debe al hecho de la pérdida de la conciencia de que existe una
realidad por encima de los hombres y de su mundo: una verdad, un bien y una
belleza que han de ser el norte de su razón de ser como personas y de su misión
universal como pueblos (Recuérdese la expresión “Rey o Caudillo por la gracia
de Dios. Hoy se hace chirigota y chanza de ella. No pretendía tal expresión otra
cosa que afirmar que por encima de la voluntad de mando del monarca o del
caudillo estaba siempre la Voluntad divina y el Orden del Universo a los que
doblaría siempre el juicio recto y también el capricho del monarca o del
caudillo. Y, como quiera que cuanto viene de Dios es una gracia de su amor
divino, se llamaba gracia a la potestad de manejar el timón de la Patria). El nacimiento de los partidos políticos –al prescindir
de esta dependencia transcendente-, por esta razón, resulta desordenado,
antisocial y contra naturaleza.
Los pueblos son pueblos porque han de administrar la herencia recibida de sus progenitores históricos, quienes les dejaron sobre este suelo como vecinos del pueblo que les vio nacer y, al enriquecerles culturalmente, les echaron sobre los hombros la hermosa tarea de compartir con el resto del mundo la riqueza heredada y la que habrían de crear.
De hecho, ¿cómo se nos muestran los partidos políticos
de la actual democracia? Como un conjunto de hombres que se asocia expresa o
tácitamente para influir, uniendo sus fuerzas, sobre la sociedad civil para
ponerla al servicio de sus propios criterios e intereses. El partido persigue
como fin propio el propio provecho, no la verdad objetiva de la justicia
social, ni la belleza de la cultura, ni el bien de la equidad y de la moralidad
sociales.
- El beneficio
propio, de clase. Acaba de apuntarse.
Unos miembros de la sociedad erigidos en partido tratan de conservar y defender
determinados privilegios frente al resto de la sociedad. No manejan verdades
sino “opiniones” (en el sentido despectivo que esta palabra tenía en el mundo
del pensamiento clásico griego). El programa del partido es la suma de sus
“opiniones” sobre el comportamiento de personas y de cosas. Buscan el apoyo
numérico de los más, no porque la verdad que está por encima de sus “opiniones”
lo pida, sino porque lo reclama la seguridad del triunfo de la clase social
organizada en partido. La fuerza de su poder no radica en la verdad que por
encima de ellos nos preside, sino en el valor de mercado de las ventajas que
logran.
- Las pasiones
humanas. No es la verdad histórica ni
moral lo que les mueve, sino la oposición a los derechos ajenos. Les mueve la
contraposición, el desquite, en gran medida el rencor a los de arriba o el
desprecio a los que se juzga inferiores. El partido levanta las pasiones de los
hombres a extremos. Nubla la consideración respetuosa de los valores y su
jerarquía e introduce como razón suprema el imperativo de sus “opiniones”,
despreocupándose de la justicia y de la verdad. El partido altera en los hombres la serenidad que necesitan para no perder pie
social y mantenerse derechos en el lugar que como sociedad les corresponde en
la armonía del mundo. Son una solución antipersonalista de la sociedad y, a la
vez, causa del oscurecimiento del bien común.
Las consecuencias son graves. Los partidos políticos triunfan sobre el hombre, venciéndole y sometiéndole a la acción de intereses bastardos. Dicen aspirar a la perfección social, pero, en el mejor de los casos, es a la reducida suya. La mirada no les llega más allá de sus propios intereses. Para ellos la política no es una noble vocación de servicio social sino un juego de intereses para el triunfo del más listo.

Sépase bien: alcanzada la supremacía, el partido
dominante actuaría como soberano y desplegaría su acción no con subordinación a
un orden supremo y a unas exigencias profundas de la sociedad, sino como tal
partido, visión de parte, tuerta, de la realidad civil, algo ciertamente alicorto
y pobre, cuando no, inconfesable.
El buen
camino. Vuelta a la educación, estudio del hombre
–antropología cristiana- como próximo del hombre y organización de la sociedad
como servicio, deberes y derechos, catolicismo (entiéndase bien, no
clericlarismo) que abra, alegre y serene
a las personas y los ambientes sociales, escala y jerarquía de valores, y una
buena dosis de generosidad, de rigor intelectual y de ascesis o de disciplina,
cultura.
Alimentar la idea de patria recibida y de patria como
misión de servicio universal.
Democracia, quizá, pero no partitocracia.
El
marxismo aparece en el siglo XIX. Con él, la lucha de clases, la vida como
lucha. Ortega y Gasset lo ve claro:
“La sociedad será en su
propia esencia lucha y nada más que lucha. Convivir es pelear, franca o
artificiosamente (…). Puesto que la vida social es constitutivamente lucha- se
dijo- , dediquémonos todos de manera concienzuda a luchar. Neguemos el derecho
a hacer otra cosa. Y como la lucha necesita de grupos beligerantes, hagamos de
estos la forma sustantiva de existencia humana. Lo más importante del mundo
será el partido, la organización sobreindividual para el combate. Los
individuos no interesan, porque mueren, y es preciso perpetuar los partidos.
Todo hombre será miembro de algún partido, y sus ideas y sentimientos serán
partidistas. Nada de ajustarse a la verdad, al buen sentido, a lo justo y a lo
oportuno. No hay una verdad ni una justicia; hay solo lo que al partido
convenga, y esa será la verdad y la justicia- se entiende que habrá otras
tantas cuantos partidos haya”.
Ortega y
Gasset, José
Artículos,
1930. Obras completas
Revista de Occidente, Madrid, 1966, vol. IV, p. 81
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional
EL PASO DE LOS DÍAS
LA FUENTE DE GARCILASO
No hay antiguo morador de Griñón que
no recuerde, entre nostálgico y
gozoso, las excursiones a Batres,
que nosotros llamábamos, en nuestro argot particular griñonés, “paseos extraordinarios”.
La pedagogía nueva de los institucionistas de caminar por las laderas del Guadarrama, iniciada por
F. Giner, era practicada con tanto o más fervor
por los educadores anónimos de Griñón
en el llamado “Monte de Batres”. No hay ningún antiguo novicio menor que haya
olvidado el castillo y el río, los
campos con regaliz de palo y… la fuente
de Garcilaso.
1. La excursión a
Batres fue también
una de las primeras prácticas de los moradores iniciales del Griñón lasaliano. El pueblo de Batres, no
solo el monte y el río. Quizás nosotros veíamos el torreón del Castillo y pasábamos
de largo, después de echarle un vistazo
por entre la arboleda que bordeaba el río. De chavales nos interesaba
más la naturaleza que la cultura… y caminábamos veloces al agua y a las
laderas. Pero nuestros antepasados descubrieron el castillo, gozaron de su
hermosura y riqueza y dieron cuenta de ellas. En los primeros años (1920) sorprendía
a los “paseantes” aquel viejo castillo, lugar histórico y artístico, alzado
sobre el riachuelo de y sobre la Fuente de Garcilaso. Los primeros novicios
menores de la Casa de Griñón describían así una de sus primeras visitas: “Luego visitamos el Castillo: su interior,
la plaza de armas, en cuyo centro hay un pozo; contemplamos con toda
satisfacción sus muros, obras de defensa, almenas, torreones y baluartes; la
puerta de entrada, encima de la cual hay grabado un hermoso escudo de nobleza.
Visitamos también los pisos superiores y en todos ellos vimos restos de algún
tiempo que fue y que revelaba su primitiva grandeza. Por fin subimos hasta la
terraza, desde donde se divisaba el
hermoso panorama de los alrededores”. Sin embargo, nada decían de la Fuente…
Nosotros, en cambio,
no nos deteníamos en el castillo. Quizás era ya lugar privado de algún
acaudalado y era inútil llamar a sus puertas. Así que, en una primera parada, bebíamos
agua fresca de la fuente grande, de
enorme fachada de granito. Y descendíamos un poco al riachuelo y mirábamos a la izquierda –incluso nos atrevíamos a desafiar la maleza para
descubrir la verdadera fuente-. Pues alguien entendido nos había dicho que la
fuente de Garcilaso no era la grande, sino otra escondida…

Pero
algunos no se conforman, y buscan… y si
no encuentran el manantial, sí recuerdan
su historia, evocan el lugar que fue de peregrinación de poetas y hombres de letras. Y dicen a
quienes lo ignoran que “dentro del huerto del Castillo de Batres permanece un perenne recuerdo del
gran poeta renacentista. Se trata de la Fuente de Garcilaso, durante un tiempo lugar de peregrinación de excelsos
caballeros de letras como Lope de Vega, López de Zárate y miembros de la Generación del 27”. Dos placas de
mármol recuerdan la aportación hecha por Garcilaso a la poesía española. Una
(parece) que dice:
“Si la memoria
vuelves a esta fuente,
juzgarás que
con vena eterna llora
al
varón que a su Patria más honora,
docto
en la espada y en la pluma ardiente.”
Los expertos nos ayudan a clarificar la historia: parece ser que “Garcilaso comenzó
su Égloga II con una
famosa descripción de una fuente; su tercer comentarista, Tomás Tamayo de
Vargas, propuso identificarla con la que «hoy tiene en Batres, antigua posesión
de los Señores de esta casa, el nombre de Garcilaso, y como ilustre monumento
de sus escritos se venera» (Garcilaso de
la Vega, Madrid, 1622, fol. 45r). «No obstante, es preciso insistir
en que el poeta no fue jamás Señor de Batres», aunque «tuvo sí la poética
facultad de enseñorear su ambiente» (Antonio Marichalar, «Lares de Garcilaso:
Batres», en Clavileño, II, núm. 7
[1951], pág. 15).
3. Los que
cuidan la realidad y la memoria de esta fuente muestran al final su resignación y se
limitan a decir que “es triste que si bien durante el segundo cuarto del siglo
XX era un lugar de libre acceso y de reunión de grandes poetas, en la iniciada
segunda década del siglo XXI, no sea un monumento de acceso público y en poder
el Excmo. Ayuntamiento de Batres. ¿Qué no haría Alemania por una Fuente de Goethe, Francia por otra de Verlaine
o Italia por una de Dante? ¿Ya no es rentable Garcilaso? Los gentiles de
Batres decían en la década de los 60 que ahora era propiedad del castillo para
que no se perdiera la fuente, la realidad es que ahora es de uso y disfrute de
los modernos "señoritos". Y se revuelven contra el destino de la
fuente, y se preguntan si no sería posible volver a ver aquel fluir de plata,
aquellos lugares umbrosos, aquella sed mitigada tanto por el agua fresca como
por los versos de Garcilaso o de sus
amigos. Lope de Vega sigue invitando a los
caminantes de hoy como invitaba a los del siglo de oro con los siguientes versos:
en esta fuente la Aurora,
mientras su
deidad sonora
dulces números dilata.
Sus ondas de viva plata,
caracteres cristalinos,
trasladad, ¡oh peregrinos!
y a vuestros dichosos labios,
en perlas, conceptos sabios,
y en cristal, versos divinos.
(Lope
de Vega)
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Valgan estor renglones, mal trazados y peor
hilvanados, para recordar algo que formó parte entrañable de nuestro paisaje en
los años de juventud. Antes de que el agua de nuestra memoria deje de fluir… ¿por qué no acercarnos a
redescubrir la Fuente de Garcilaso y a beber de sus frescas aguas? Quizás
reviviera nuestra juventud.
TEÓDULO GARCÍA REGIDOR
Maestro. Director de Institución La Salle, Madrid
Profesor del Centro Universitario La Salle
Cultura de lo sagrado
1.
El sagrado templo de la Cultura
Contraponemos la cultura y la
civilización a la naturaleza y al
espontáneo y primitivo ser de las cosas. Cultura es cultivo. El cultivo es una
elaboración ordenada de lo espontáneo y natural. El cultivo exige un
pensamiento previo, anterior a la acción sobre la realidad natural de las
cosas.
El Diccionario de la
Real Academia de la Lengua define la cultura como “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de
desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”
Un pueblo no es culto sin una ascética histórica, sin
una selección de costumbres hacia lo mejor, sin un arte que exprese condensados
sus mejores momentos de pensamiento, de sentimiento o de acción y sin una industria que acorte el camino para sus
logros colectivos.
Tal elaboración
-en definitiva intelectual- tiene un centro que tira de él hacia unos valores que el pueblo hace propios y
termina profesándolos como diana de
su existencia.
La cultura de
un pueblo se manifiesta mejor que en cualquier otra muestra precisamente en el
prototipo de persona que quiere alcanzar. Todo el bagaje mental y material de
un pueblo, si tiene verdadera cultura, tenderá a alcanzar una cima de humanidad
y, todo lo valioso que emprenda en esa dirección, siempre será un peldaño de su
ascensión.
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Ara pacis. Roma. Gravitas et dignitas. |
El “Ara
pacis” que consagró Augusto el año 9 d.C. es un altar a la paz y también la
afirmación en mármol blanco de la
“gravitas” y de la “dignitas” romanas, los dos pilares que hicieron de Roma
“alma mater” del Imperio. Tras el emperador marchan los sacerdotes,los altos
funcionarios del Estado y la familia imperial: todos revestidos de gravedad y
dignidad.
Central e ideal fue en España el
tipo humano del caballero cristiano;
en el Reino Unido, el del gentleman inglés;
en Roma lo fue la gravitas y la dignitas del varón romano; y la belleza y la bondad en la Grecia clásica.
La cultura viene a ser una aventura del hombre y de los pueblos, en
súplica y esfuerzos por acertar con lo
más sagrado que les define como
hombres y como pueblo.
El corazón de un
pueblo lo bombean sus valores, es decir,
lo sagrado de que es portador. Si ese su corazón se para, el pueblo muere
como pueblo, desaparece una civilización, se pierde una cultura…
Afortunadamente
los valores no mueren, son eternos. No será su portador ese pueblo, pero podrán
sus valores encarnarse y florecer en otros. En buena parte, por ejemplo, en la
historia de España se dieron unos valores idénticos a los que había paseado por
el desierto e introducido en la Tierra Prometida el pueblo hebreo, hasta
rechazar al Mesías que Yahvé les mandó.
Los
pueblos creadores de cultura van dejando
detrás de sí obras de arte magníficas, logros culturales, ejemplos de
humanidad, en definitiva, condensaciones
de valores. Nos cabe insertarnos en la marcha de esas obras hacia lo alto
–toda obra cultural, artística o literaria no está fijada en la Historia como
una mariposa con alfiler en su vitrina, lo
es en vuelo hacia el Valor Supremo.
Su roce y contacto nos recrea y eleva. (De ahí
nuestro grito de ¡Volvamos a los clásicos!)
Su cultura ya hecha es un templo sagrado;
haciéndose, una forma de oración a la Divinidad.
Comentario 1. Yo me imagino a Dios en su trono de eterna gloria contemplando feliz
a las criaturas que creó una a una, con todo cariño, encantado de las mil cosas
buenas de hacen, esperanzado porque tomen buen rumbo hacia Él… Y sin merma de
esa personal mirada a cada individuo, fijarse en los pueblos a los que Él ha
dotado de singulares cualidades patrias. A Dios le encantan las colectividades,
lo organizado con los elementos que Él nos dejó para que los domináramos. La
Biblia dice que la luz era buena, que las semillas y los vegetales eran buenos,
que el sol y la luna eran buenos para presidir el día y la noche… toda la
ecología está en alza ante Él en el Génesis. Pero a Él se le ve más feliz con
el hombre y la primera mujer, “animales políticos”. Y en la Biblia –a decir de
los más entendidos- más por Israel que
por el Firmamento, por lo elaborado culturalmente que por lo espontáneo,
por la Ciencia más que por la Naturaleza.
¿Decepción para los
ecologistas? Estúdiese, si hay dudas. Consúltese a Évode Beaucamp o a Alonso
Schökel.
Comentario 2. El diagnóstico cultural de un pueblo, de una época, de una
generación, podría muy bien intentarse observando cuidadosamente las zonas
alicortas, blandas o en descomposición de su habla.
Definición
de cultura en la Iglesia católica
Con la palabra cultura se indica, en
sentido general, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus
innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo
orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social,
tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las
costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo expresa, comunica y
conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que
sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el género humano.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Ciencias
religiosas. Univ. Lateranensis
a la aragonesa,
a la catalana,
a la castellana,
a la galleguesa…
a la cortesana
a la pata plana,
a la milanesa,
a la portuguesa,
la inglesa o
francesa…
la inglesa o
francesa…
A la sevillana,
a la riojana,
a la zamorana,
a la cordobesa,
o a la murciana
de tomate y fresa…
A la coruñesa
y pontevedresa,
verde, lisa y llana
según lo que pesa
y es huerta compresa
de hoy y de mañana…
A la segoviana,
a la burgalesa,
a la leonesa
y a la salmantesa
clase tejarana
de estudiantes presa…
A la bullabesa
sopa marsellesa,
a la toledana
y garcilasiana
tierra circuncesa,
a la muy montesa
A la ciudadana
española empresa,
a la muy gitana
que canta y que besa,
a la capitana
de la mar turquesa…
Vaya esta sabuesa
copla casquivana,
vaya esta pavana
y chúpate esa,
galán o galana
de la marca hispana
que otras atraviesa
con la rima ilesa
por mi real gana.
Capacidades condicionales
LA RESISTENCIA
La resistencia tomada como una de las capacidades condicionales del ejercicio físico puede considerarse
como la posibilidad de soportar un esfuerzo de mayor o menor intensidad durante
el mayor tiempo posible. Establece el límite de tiempo durante el cual el
trabajo efectuado a una intensidad significativa puede realizarse; también, la
capacidad de mantener trabajos de larga duración. Incluso, puede incluir
aspectos de tipo psicológico, de voluntad; a veces, decisivos en la consecución
de un trabajo o prueba deportiva.
La resistencia, desde el aspecto de esfuerzo físico, está muy
relacionada con la utilización de energía por parte del músculo. La realización de cualquier
esfuerzo exige unos gastos de energía
específicos. La única fuente de energía para la contracción muscular es el adenosintrifosfasto
(ATP), molécula de alto poder energético. Todo aporte de alimento que
ingerimos o las reservas energéticas presentes en nuestro organismo deberán
transformarse en ATP para que pueda ser utilizado por el músculo. Es como la
gasolina para el cuerpo. 
Tipos de resistencia
Según su
intensidad, o el tiempo que dure el esfuerzo, así será el tipo de resistencia que
manifestará una persona. El trabajo en uno u otro régimen de resistencia,
aeróbica o anaeróbica, no es absoluto. Deberá tratarse en clave de porcentaje.
Un ejercicio aeróbico siempre tendrá algo de anaeróbico; y también a la
inversa. En la prueba de los 1500 metros lisos de atletismo, que dura unos
cuatro minutos aproximadamente, se considera que los atletas entran al 50% en
cada tipo de resistencia; en la prueba de maratón, paradigma del esfuerzo
aeróbico, un 2% de su energía se produce por vía anaeróbica.
-
Resistencia
aeróbica
Es
la capacidad de soportar un esfuerzo de intensidad mediana durante un tiempo
prolongado. Involucra a todo el organismo. La contracción muscular se produce
en presencia de oxígeno. Se establece un equilibrio entre el aporte y el
consumo de oxígeno.
Implica al corazón, con capacidad de impulsar
mucha más sangre; a los pulmones, para aumentar su capacidad y favorecer el
intercambio de oxígeno por dióxido de carbono; a los vasos sanguíneos, para
permitir mayor volumen de sangre; etc. Son ejemplos deportivos típicos en
atletismo los 10.000 metros y la maratón (42.195metros); las carreras de
ciclismo en carretera; y las distancias en natación a partir de los 1.500
metros.
-
Resistencia
anaeróbica
Es
la capacidad de soportar un esfuerzo de gran intensidad el mayor tiempo
posible; este tiempo suele ser limitado. El esfuerzo está localizado en unos
determinados grupos musculares; se denomina también resistencia muscular.

La resistencia muscular o anaeróbica se divide a su vez en dos, teniendo en cuenta si se produce o no, ácido láctico: resistencia anaeróbica láctica y resistencia anaeróbica aláctica.
Se entra en régimen de resistencia anaeróbica láctica
cuando la duración del esfuerzo
se prolonga desde los 20 o 30 segundos hasta los 3 minutos, aproximadamente;
los músculos trabajan sin presencia de oxígeno y producen ácido láctico.
Son ejemplos deportivos: los 400 y los 800 metros de atletismo; y los 100 y los
200 metros en natación. Esfuerzos que suelen durar uno y dos minutos
respectivamente. También, los ejercicios de suelo de la gimnasia artística.
Se entra en
régimen de resistencia anaeróbica
aláctica cuando la duración del
esfuerzo se sitúa entre los 10 y 20
segundos como máximo; con esa duración del esfuerzo no se produce ácido láctico.
Las acciones son muy cortas y de alta intensidad. Ejemplos deportivos son: los
100 metros lisos o el salto de longitud en atletismo; series gimnásticas de
acrobacia; jugadas rápidas e intensas de deportes de equipo; etc.
Esquema de
clasificación de la resistencia
El ácido láctico es el producto último de
desecho cuando el músculo quema glucosa sin presencia de oxígeno durante un
tiempo significativo. Tiene efectos paralizantes sobre el músculo; puede
considerársele, por tanto, a este ácido como un factor decisivo en el mecanismo
de defensa del organismo ante esfuerzos muy intensos y prolongados para limitar
su continuación y evitar un colapso orgánico
Francisco
Sáez Pastor
Universidad de Vigo
EP
2016
ENCUENTRO
LA SALLE
SEGOVIA 2016
LA SALLE
SEGOVIA 2016
Bienvenidos a Segovia
los
lasallanos habientes
que
por La Salle dais todo,
os
cueste lo que os cueste,
siguiendo
a Carlos Urdiales
allí
donde esté él presente,
como
aquí, donde su Aurora
sus
firmes pasos mantiene.

tanto sabe, tanto invierte
en ponernos a su lado
de buen guía permanente,
que merece el homenaje
de los que somos sus fieles
desde el Escolasticado
de los arcos griñoneses
con cristales para ver
y leer libros simientes:
aquel Poema del Cid,
aquel Berceo ferviente,
aquel Romancero Viejo,
aquel golondrino Bécquer,
aquel Gracián aforístico,
aquel Azorín luciente,
claro como el agua clara
del manantial de una fuente,
cuyas frases eran flechas
o surcos llenos de mieses,
y aquel Ortega y Gasset
y aquel Machado docente
y aquel Menéndez Pelayo
“martillo de los herejes”,
y aquel Fray Luis de León
de versos salmanticenses,
y aquel Balmes y aquel Diego,
Lorca o Juan Ramón Jiménez
que nos tuvieron en vilo
en
tiempos adolescente.
En
la tarde del amor
vedle
sabio, hondo, ardiente
como
a un San Juan de la Cruz
por
los montes carmelitas
cantando
suaves motetes.
¿Dónde te escondiste, Amado?,
repite, sin abstenerse,
y el gregoriano resuen
remezclado con sus preces
recordándonos la historia
de la educación pendiente,
gracias a su magisterio,
que no debe de perderse.
En este día de mayo
Siendo como sois discípulos
Clara,
Ana, Lola, Nieves,

No
he hecho más que recordar
repite, sin abstenerse,
y el gregoriano resuen
remezclado con sus preces
recordándonos la historia
de la educación pendiente,
gracias a su magisterio,
que no debe de perderse.
En este día de mayo
marianista
y floreciente,
salve
sea en la Fuencisla
desparramada
de ver
después
de ver el Alcázar
con
sus torres renacientes,
la
calle de los turistas
francos,
chinos, japoneses…
el
Parral junto al Clamores
yéndose,
yéndose, yéndose,
la
Judería y el Corpus,
el
acueducto aquiescente,
la
Santa Cruz de la SEK
que
hoy su capilla pervierte
haciéndola
paraninfo
de
incultos actos solemnes,
y
más y más virguerías
del
arte sobresaliente
que
domina la ciudad
que
visitó el Arcipreste
buscando
fembras fermosas,
ay
quién se las encontrese!
Hoy,
colegas lasallanos,
Dios
se nos ha hecho presente,
vestido
de geografía
-su
más inconsútil veste-
para
celebrar la gloria
de
encontrarnos frente a frente
en
un concilio amistoso
que
a otros más se pareciese,
como
el de la Zaragoza
o
la Málaga caliente,
o
la Sevilla encantada
del
Guadalquivir por suerte
caminito
de la mar
coloreada
de peces.

Siendo como sois discípulos
del
Maestro hasta la muerte,
profes
más altos seréis,
cosas
más altas veredes
en
tanto siga la estela
de
estos encuentros profeses.
¡Arriba
los corazones.
Arriba
manos y mentes.
Arriba
los hombres justos
con
sus muy justas mujeres:
Maribel,
Chelo y Aurora,

y
las demás que no nombro
en
gráficos caracteres:
las
que apoyo firme y fiel
de
sus maridos lo fueren
en
cualesquiera ocasión
juntas
como un ramo verde.
Luego
de vuelta a Madrid
y
a vuestros propios quehaceres,
recordad
que mi Segovia
se
os entregó, qué inocente;
os
trató como a quien sois
doctos
en muchos saberes
y
os dejó una huella crónica
para
volver si quisiéredes
a
esta real villa y urbe
abierta
por sus paredes:
judíos,
moros, cristianos,
gratos
en reconocerse.
Me
abstengo de más deciros,
con
lo dicho es suficiente.
Ahora levantad la copa
y gritad conmigo fuerte:
¡Por la Estrella de La Salle.
Por su Capitán teniente.
Por la Fuencisla y San Juan
labrados en piedra agreste.
Por Teresa la abadesa
abulense arborescente.
Por nosotros, por España…
Por la escuela… eternamente!
Dios nos coja confesados
como a Él y a nos conviene.

lo
que a todos es vidente
que
unidos nos salvaremos,
que
juntos nadie nos puede
Salud,
profetas del bien,
y
hasta el Congreso… que viene.
Buenas
tardes, buenas noches,
buenos
pasos consiguientes.
A
Georgina mi perdón
y
a don Diego igualamente
por
no haber sido cautivo
de
su música. Otras veces.
Y mañana Dios dirá,
que mañana ¿quién la advierte?
Adiós con el corazón.
Sosegaos. Paz y bienes.
Apuleyo Soto