PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
----- 1 DE MAYO -----
NÚMERO DIECISIETE
ÍNDICE. AFDA,
1 de mayo, 2012.
Pregón: Encuentro de Primavera: A vueltas con nuestro castillo interior.
Reflexión: Fábula de la
agachadiza.
Tarimilla literaria: ¿Al filo del amanecer? Sí, AFDA
Tarimilla literaria: ¿Al filo del amanecer? Sí, AFDA
Hemos leído-hemos oído: Ética planetaria desde el gran Sur./ Ellas tan diferentes. Carmen Resino.
Nuestra Escuela de Vanguardia: Los
maestros del mañana. VIII. Preguntas y reflexiones finales.
Nuestro castillo interior: Dios encontrado.
Rincón de Apuleyo y de nuestros
poetas: A Silos desde la Historia.
Soneto desde el sentimiento: Por mayo
era, por mayo.
Afderías: Pascualerías.
Programa EP 2012: Málaga, 8-10 de junio 2012.
Programa EP 2012: Málaga, 8-10 de junio 2012.
Patio de recreo: Ensamblar pies de fotos, EP, 2012.
ADDENDA
Una frase bíblica al mes: Yo soy el camino…
Documentos de oro:
Y la esperanza soberbia de encontrar a Cristo en la última curva del camino. Delibes.
Colaboraciones: El paisaje en la pintura
impresionista.
Tarimilla literaria: Redacción. Tríptico de enfoques.
Rincón de Apuleyo: Mi primer profesor de solfeo y otros maestros. / Al hilo de la vida: los poetuits.
No necesito más que un palillo de dientes. / Andando sobre la nieve de Luis Rosales.
De la blanca nieve a la primavera en ramo. / Descripción de la vida corriente. / El fuego. A Mingote.
Rincón de Apuleyo: Mi primer profesor de solfeo y otros maestros. / Al hilo de la vida: los poetuits.
No necesito más que un palillo de dientes. / Andando sobre la nieve de Luis Rosales.
De la blanca nieve a la primavera en ramo. / Descripción de la vida corriente. / El fuego. A Mingote.
La Escuela Ilusionada: Vademécum del profesor (V).
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente en el Madrid de los cincuenta. Mi barrio, II.
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente en el Madrid de los cincuenta. Mi barrio, II.
Patio de recreo: La Viña (IV).
Pregón
ENCUENTRO DE PRIMAVERA
A VUELTAS CON EL CASTILLO INTERIOR
A VUELTAS CON EL CASTILLO INTERIOR
En el mes de junio tendremos nuestro Encuentro de Primavera, en Málaga. De cara al Mediterráneo griego, romano, hebreo y cristiano lo pasaremos bien y nos reafirmaremos en las razones de ser de nuestro castillo interior.

Las dos imágenes las hacemos nuestras.
Pretendemos que las esencias de la Europa cristiana y de la mejor España, de la educación y de la cultura, del magisterio y del estilo ni se pierdan ni se mermen. Ante la marea y a ratos maremotos como el islámico y el laicista, el de incultura y de la falta de estilo que lo arrasan todo, levantamos nuestro castillo y monasterio. En su interior el fuego más sagrado que el Cielo dio a los hombres ha de permanecer vivo y en llama.
Los monjes del Medievo lograron que no se nos perdieran para siempre ni el Panchatantra, ni los libros de Platón ni los escritos de Virgilio… Los cruzados intelectuales del Medievo, los místicos del Renacimiento y los auténticos sabios de la Ilustración, a las invasiones sucesivas de “tsunami” del Islam, del hedonista carpe diem renacentista, del ateísmo militante de la Enciclopedia… les plantaron la muralla-dique de sus castillos espirituales.
La circunstancia
hoy es bien empinada: recesión económica; resistencia a los recortes de una
población acostumbrada a vivir por encima de sus posibilidades; hipertrofia
burocrática multiplicada por las 17 Autonomías; baja natalidad; deterioro
constante del nivel educativo; radicalización del nacionalismo catalán y
peligro proetarra en las próximas autonómicas vascas; deterioro de las instituciones del Estado… En momentos así, conviene que en algunos rincones del
mundo haya quien no doble su rodilla ante el Baal de “la abominación de la
desolación” y mantenga en su pleno vigor el vino de las esencias cristianas y la
copa en que se guarda lel alma de la patria: “haber hecho grandes cosas
juntos en el pasado; querer seguir haciéndolas en el futuro” (Renan). Uno de esos rincones es nuestro monasterio
y castillo.
Nuestras armas son el magisterio y el estilo.
Cuando pensamos y hablamos de estas cosas entre nosotros, terminamos felices repitiéndonos la vieja y épica exclamación de los cruzados de las más altas causas: ¡Si así lo hacemos, que Dios nos lo premie. Y si no lo hacemos, que nos lo demande ante el ejército de sus ángeles!