Marzo,
2020
ÍNDICE
PRINCIPAL
Pregón: ¡Dios!
Cuadros
sobre el más allá (VI):
La conversión de Miguel Ángel. E.
Malvido
Páginas
recuperadas (6):
Galdós y los “santos” modernos. Teódulo
G.R.
Alta
política con estilo: Temario
para aspirantes a políticos.
R.
Duque de Aza
Casicuento:
Super Tiago. Á.
H.
Soneto
desde el sentimiento:
Arte e Historia. Á.H.
Rincón
de Apuleyo: Una
lata de membrillo. A Santiago López Navia
Afderías,
6: La tortuga.
CUR
Educación
física: La
EF de base psicomotriz.
F.
Sáez
¡DIOS!
Nuestra
Escuela, que tiene como centro al alumno y su circunstancia, no
empieza por el alumno ni por el maestro ni por ningún otro elemento esencial
de su misión. Empieza por la idea de Dios, es decir, por lo más
serio de toda realidad, por su principio, sentido y fundamento. Si
miramos hacia lo alto, nuestra Escuela empieza por el Cielo al que es
llamada en vuelo desde lo más profundo de su ser de Escuela. De Dios
y en Dios alcanza su sentido y razón de ser.
Solo
que en nuestra Escuela, cuando mentamos a Dios, no mentamos una mera
idea o un puro concepto, sino al Dios que está más allá de todo
más allá, al Dios verdadero, el que sea, el que es, a Dios.
Nuestra
Escuela mira con recelo a los teólogos que, con frecuencia, no nos
hablan de este Dios nuestro al que apuntamos y estamos abiertos. Con
frecuencia nuestro Dios no coincide con el que los teólogos tienen
encerrado en sus construcciones doctrinales.
Tampoco
coincidimos del todo con el Dios que el aprendiz de religión posee
definido, y por ello encerrado, en su manual.

Tampoco
suele ser nuestro Dios el del católico piadoso que le posee
encerrado en la propia experiencia que le trasmitieron unos u otros y
que hizo posterior y voluntariosamente suya.
Nos
resultan insoportable tales “posesiones” de Dios. El Dios de
nuestra Escuela es otro, más allá de todos esos dioses en posesión,
aunque se les escriba con inicial mayúscula.

Nuestra
Escuela, a decir verdad, se ve más fuerte cuando espera y busca que
cuando posee y tiene. En este caso, adora y espera en silencio al
Dios transcendente del que no tiene imagen final ni siquiera
concepto definitivo, Realidad primigenia y última, que más que se
poseerse, se busca, Alfa y Omega.
(VI)
El segundo dibujo es más completo. Se trata de otra Piedad dibujada a lápiz por Miguel Ángel a sus 65 años, muy distinta de la Piedad del Vaticano tallada en mármol en 1499, cuando el escultor florentino tenía solo 24 años.


En esta Piedad de 1540 saltan a la vista varias innovaciones que no se daban en la conocida iconografía miguelangelesca. En primer lugar, el Cristo muerto, inerte, sostenido por dos niños-ángeles, cuya presencia se justifica únicamente para dar equilibrio al conjunto de la escena. La anatomía del cuerpo del Cristo muerto es perfecta, pero mueve más a la compasión su cuerpo herido de muerte. Luego tenemos el gesto dramático de la Madre, que alza sus brazos al cielo pidiendo alguna explicación del porqué la crueldad humana se ha ensañado contra su hijo. Finalmente, en el madero detrás de la cabeza de la Virgen se leen estas palabras del poeta Dante: “Non vi si pensa quanto sangue costa” (No se piensa cuánta sangre cuesta), palabras que señalan el precio que Jesucristo tuvo que pagar por nuestra justificación.
PÁGINAS RECUPERADAS (6)
Este año
recuperamos a don Benito Galdós, insigne notario de la realidad de
la España y del Madrid del siglo XIX. El retrato de España no lo
realiza sólo en los Episodios Nacionales, sino también en
sus novelas. Por estas pasan personajes creados por el propio
novelista, pero también hombres y mujeres tomados de la realidad, a
los que describe como si pintara del natural: el fondo y la trama de
su vida es real, aunque ciertos rasgos sean fruto de su imaginación
y fantasía. Marañón llega a afirmar que “no hay
personaje de Galdós que no sea retrato de una persona a la que ha
conocido, hombre o mujer de carne y hueso...”
Si traemos a AFDA a Galdós no es sólo porque celebremos el centenario de su muerte, sino porque en ese desfile de “tipos y paisajes” de la España del siglo XIX, aparece, en las páginas excelentes de la novela Fortunata y Jacinta, la serena admiración por una mujer, doña Guillermina en la ficción, a la que él llama la santa, y que no es otra que doña Ernestina Manuel de Villena, la mujer que trajo a los primeros Hermanos de las Escuelas Cristianas a España y una de las personas más auténticamente cristianas del Madrid del ochocientos. Vamos, pues, a dejar que sean algunos textos recuperados de Galdós – ¡del anticlerical Galdós!- los que nos describan la recia personalidad de Guillermina-Ernestina; así intentaremos a la vez recordar al novelista y destacar algunos rasgos de la santa.
TEMARIO PARA ASPIRANTES A
Cuestionario previo al que responder con imprescindible rigor histórico y suficiente visión de futuro a quienes pretendan ejercer de políticos en nuestra España del siglo XXI. Examen escrito de tres horas sobre el temario completo (doce minutos por tema) y posterior exposición oral de media docena de temas a elección del tribunal (cinco minutos por tema).

(VI)
En
mi anterior comentario al “Juicio final”, dejé malparado al
artista florentino haciendo caer también sobre él la condena al
infierno. No me quedé tranquilo porque dicha pintura no marcaba el
final de la vida de Miguel Ángel Buonarroti, sino que puede hablarse
de la conversión posterior del genial artista a la fe en Cristo
redentor.
Aun
reconociendo que una conversión religiosa es una experiencia íntima
que pasa desapercibida a los ojos del público, a no ser que haya
pruebas que la manifiesten explícitamente (un testimonio escrito del
nuevo converso, recepción de algún rito litúrgico propio de esa
religión…), pienso que puede hablarse de la conversión de Miguel
Ángel Buonarroti a la fe cristiana centrada en Jesucristo. Vamos a
mostrar dicha conversión mediante los cambios plásticos que se
observan en las representaciones artísticas realizadas por el genial
artista florentino a partir y en el tiempo posterior a la obra
pictórica del “Juicio universal” (1537-1541).
En
el proceso de la conversión de Miguel Ángel a la fe en la salvación
por medio de Jesucristo, hay que tener en cuenta al menos estos dos
factores: la dura y belicosa confrontación entre católicos y
protestantes sobre la salvación eterna; y la amistad entre la
poetisa Vittoria Colonna y el artista polifacético Miguel Ángel.
En
cuanto al primer factor, la pugna entre los teólogos de la Reforma
protestante y los teólogos de la Contrarreforma católica estaba
centrada en el modo de concebir la justificación o la salvación de
los creyentes cristianos. Los católicos daban primacía a las obras
sobre la fe, mientras que los protestantes valoraban más la fe que
las obras. Yendo más al fondo de esta discrepancia entre unos y
otros, habría que ir a parar a que los católicos consideran que el
pecado original de Adán y Eva causó en su descendencia una “caída”
de la naturaleza humana, desde el estado de justicia o gracia
original en que Dios creó a nuestros protoparentes; en el caso de
los protestantes, la pérdida de la justicia o de la gracia original
de los padres de la humanidad supuso un empeoramiento mayor de la
naturaleza humana: el resultado fue una naturaleza humana corrompida
o pecadora a la hora de actuar en esta vida…
Pues
bien, en medio de estas contrapuestas ideas en ebullición sobre el
tema trascendente de la salvación eterna se encontraba nuestro
artista de la Toscana. Ciertamente, el “Juicio final” refleja la
postura de la Iglesia católica insistiendo sobre todo en las buenas
obras. Entre los salvados del “Juicio final” destacan los
mártires san Bartolomé, santa Catalina de Alejandría, san
Sebastián, san Lorenzo, san Blas…, acompañados respectivamente de
sus instrumentos martiriales. Miguel Ángel era muy consciente de su
vida de pecador. Era natural que pintara a Jesucristo como Juez
airado y que se incluyera él mismo entre los amenazados seriamente
con la condenación eterna: así lo da a entender su atormentado
autorretrato en el pellejo que cuelga de la mano izquierda de san
Bartolomé.
En
cuanto a Vittoria Colonna (1490-1547), los expertos en la biografía
de los dos personajes señalan el período 1536-38 como el tiempo en
que se conocieron y empezaron a labrar una gran amistad de mutua
admiración. Entre ellos no solo hubo una alta afinidad en aspectos
artísticos e intelectuales, sino también en la dimensión
religiosa. Fue en la experiencia de la vida cristiana donde hay que
resaltar la enorme influencia que la marquesa de Pescara ejerció en
el genio florentino, influencia que llegó a cambiar la misma
expresión iconográfica de Miguel Ángel, como veremos.
La
poetisa Vittoria Colonna se dejó guiar por personas más próximas
al protestantismo que al catolicismo a la hora de abordar el complejo
tema de la justificación o de la salvación.
En los encuentros que tenían los reformistas espirituales y en los
que Vittoria Colonna y Miguel Ángel también tomaban parte, se
insistía, por un lado, en la debilidad humana y en la imposibilidad
de vivir como cristianos en nuestra actual condición humana
corrompida, y se recalcaba, por otro lado, en la expiación de
nuestros pecados realizada por Jesucristo en su pasión y muerte y en
confiar totalmente en nuestro Señor Jesucristo el negocio de nuestra
eterna salvación.
Existen
al menos dos dibujos enviados por Miguel Ángel en el año 1540 a
petición de la culta y piadosa marquesa de Pescara para que le
ayudaran en sus oraciones particulares.
A
diferencia de las imágenes tradicionales que presentan muerto al
Crucificado, este “disegno” de Miguel Ángel tiene el rostro de
Cristo levantado y mirando al cielo, como quien pide al Padre que
santifique o justifique por él a la humanidad pecadora.
El segundo dibujo es más completo. Se trata de otra Piedad dibujada a lápiz por Miguel Ángel a sus 65 años, muy distinta de la Piedad del Vaticano tallada en mármol en 1499, cuando el escultor florentino tenía solo 24 años.


En esta Piedad de 1540 saltan a la vista varias innovaciones que no se daban en la conocida iconografía miguelangelesca. En primer lugar, el Cristo muerto, inerte, sostenido por dos niños-ángeles, cuya presencia se justifica únicamente para dar equilibrio al conjunto de la escena. La anatomía del cuerpo del Cristo muerto es perfecta, pero mueve más a la compasión su cuerpo herido de muerte. Luego tenemos el gesto dramático de la Madre, que alza sus brazos al cielo pidiendo alguna explicación del porqué la crueldad humana se ha ensañado contra su hijo. Finalmente, en el madero detrás de la cabeza de la Virgen se leen estas palabras del poeta Dante: “Non vi si pensa quanto sangue costa” (No se piensa cuánta sangre cuesta), palabras que señalan el precio que Jesucristo tuvo que pagar por nuestra justificación.
Vittoria
Colonna murió en 1547 a sus 57 años de edad. La muerte de su
admirada amiga sumió al genio florentino en profunda turbación. Su
guía espiritual había partido de esta vida y él ni siquiera pudo
despedirse de ella como él habría querido. Escribió el propio
Miguel Ángel que se sentía profundamente dolido por haberla dejado
partir “sin haberle besado la frente, ni el rostro, como le besé
la mano cuando fui a verla en su lecho de muerte”.
Fue
en esta atmósfera de tristeza y desolación por el fallecimiento de
la amiga y amada Vittoria, cuando el genial escultor talló el
siguiente grupo de figuras, que recibe el nombre de “La Piedad de
la catedral de Florencia” (1547-¿1549?), o “Piedad florentina”:
La
escena representa más bien la traslación del cuerpo de Jesús a
cargo de José de Arimatea, de la Madre de Jesús y de María
Magdalena. El centro de la composición piramidal corresponde al
Cristo muerto. Su cuerpo serpenteado da la sensación de estar
derrumbándose constantemente de arriba abajo. El contraste con el
Cristo del “Juicio final” es hiriente. Este Cristo así
maltratado por los humanos es el que atrae y seduce a Miguel Ángel,
representado en la cara de José de Arimatea, anciano como él.
Las
dos mujeres, con sus cuerpos empequeñecidos, ensanchan la base del
triángulo escultórico. La Madre abraza nostálgica y pesarosa al
hijo que salió lleno de vida de sus entrañas. María Magdalena
acoge al Cristo muerto por nuestro amor. Al situar a María Magdalena
en lugar del discípulo amado, que tradicionalmente figura al pie de
la cruz junto a la madre de Jesús, ¿pensó Miguel Ángel en
Vittoria Colonna, la mujer que le ayudó a confiar sin objeciones en
el amor perdonador del Crucificado?
Todavía
contamos con otra escultura más tallada en mármol que expresa
iconográficamente la conversión personal de Miguel Ángel
Buonarroti a Cristo redentor: la llamada “Piedad Rondanini”:
Ya anciano, nuestro Artista se dedicó a elaborar una nueva Piedad. Dicen que la estuvo trabajando hasta 6 días antes de su muerte, acaecida en 1564, a sus 89 años de edad.
Ya anciano, nuestro Artista se dedicó a elaborar una nueva Piedad. Dicen que la estuvo trabajando hasta 6 días antes de su muerte, acaecida en 1564, a sus 89 años de edad.
La
“Piedad Rondanini” cuenta solo con dos figuras, la de Cristo y la
de su Madre. Parece que se trata del descendimiento de Jesús de la
cruz. Las esculturas están inacabadas, no porque el extraordinario
Maestro no las haya dedicado tiempo, sino más bien por sentirse
incapaz el propio Miguel Ángel de expresar en el mármol la entrega
de Jesucristo hasta el sacrificio de su propia vida por la salvación
de la humanidad pecadora.
Miguel
Ángel Buonarroti esculpía o pintaba en sus años de juventud y
madurez las sublimes “ideas” quitando del mármol o de la pared
pintada la materia que sobraba. En sus obras más conocidas hay un
admirable reflejo de la belleza pagana del interior en la forma
exterior de la materia.
Tanto
en los dibujos dados por Miguel Ángel a Vittoria Colonna como las
dos esculturas que hemos presentado y comentado rompen el “concepto”
de belleza (pagana) y la plasmación artística a los que el
polifacético florentino nos tenía acostumbrados.
A
partir de la influencia en Miguel Ángel de los reformistas
espirituales y sobre todo de su amada Vittoria Colonna, cambió no
solamente sus “conceptos” platónicos en “conceptos”
religiosos cristianos, sino también sus representaciones
iconográficas.
Si
comparamos el Jesús de los diseños entregados a la marquesa de
Pescara y el Jesús de la Piedad del Duomo de Florencia y de la
Piedad de Rondanini con el Cristo de la Piedad del Vaticano, es
innegable que existe notable cambio no solo en el “concepto”
pagano de grandiosidad y de intemporalidad que contiene el Jesucristo
de la Piedad del Vaticano esculpido por el joven Miguel Ángel (y,
por extensión, sus conocidas esculturas y las pinturas de la Capilla
Sixtina), frente al “concepto” cristiano reformista de debilidad
y de historia trágica que encierran los Cristos del Miguel Ángel
entrado ya en años de lacerante deterioro, sino también en su
plasmación iconográfica.
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo

PÁGINAS RECUPERADAS (6)
Galdós
y los “Santos modernos”
Si traemos a AFDA a Galdós no es sólo porque celebremos el centenario de su muerte, sino porque en ese desfile de “tipos y paisajes” de la España del siglo XIX, aparece, en las páginas excelentes de la novela Fortunata y Jacinta, la serena admiración por una mujer, doña Guillermina en la ficción, a la que él llama la santa, y que no es otra que doña Ernestina Manuel de Villena, la mujer que trajo a los primeros Hermanos de las Escuelas Cristianas a España y una de las personas más auténticamente cristianas del Madrid del ochocientos. Vamos, pues, a dejar que sean algunos textos recuperados de Galdós – ¡del anticlerical Galdós!- los que nos describan la recia personalidad de Guillermina-Ernestina; así intentaremos a la vez recordar al novelista y destacar algunos rasgos de la santa.
La que
luego sería para Galdós una “santa madrileña” y “una santa
mundana” es una señorita cultivada de la aristocracia, que
alterna con lo más selecto de la capital pero que, al mismo
tiempo, siente una revolución interior que le llevará a
dejar lujos y festejos para darse por entero a lo que ella ve como
el reverso de esta estampa mundana de lujo y riqueza: los pobres de
los barrios marginados de Madrid. Al tiempo que asistía a fiestas y
veladas “crecía en ella, se nos dice, una necesidad de vivir de
veras el desafío cristiano sin caretas ni convenciones sociales”
(P. M. Lamet, La Santa de Galdós, Trotta, Madrid, 2000p.
131).
Don
Benito describe su imagen recia, decidida, optimista, alegre,
emprendedora y con un alto grado de independencia en la novela
antes citada. Dice Galdós que “Era mujer que cuando
se proponía algo iba a su fin, derecha como una bala, con
perseverancia grandiosa, sin torcerse nunca ni desmayar un momento,
inflexible y serena” (Fortunata, I, 264). Podríamos
seleccionar abundantes textos que reflejan ese carácter
recio y emprendedor de Ernestina, su fuerza moral, su decisión para
abordar los problemas sociales, sus contactos con los nobles y
adinerados y su continua solicitud para con los necesitados de los
pobres de Madrid, lo que se denominaba “el cuarto estado”.
Pero
dejemos por ahora la novela Fortunata y Jacinta. La impresión
que le produjo a Galdós doña Ernestina le llevó a escribir un
artículo, fuera de la novela, titulado Santos modernos,
dedicado a hablar de los santos de su tiempo; aunque Galdós decía
que por entonces no se canonizaba a muchos, sí reconocía la
existencia de santos y santas de un pieza en la vida real. Y
destacaba por encima de todos a esa santa mujer. Esta referencia
directa a doña Ernestina es un dato lleno de fuerza y de viveza:
el propio Galdós identifica en este artículo a la Guillermina de
la novela con la Ernestina de la vida real madrileña. Tan sólo ha
cambiado el nombre: todo lo demás es real como la sociedad que
describe: “Lo verdaderamente auténtico y real es la figura
de la santa Guillermina Pacheco. Tan solo me he tomado la licencia de
cambiar el nombre. La santa dama fundadora se llamaba en el siglo
doña Ernestina. Recaudando cuantiosas limosnas, así en los palacios
como en las cabañas creó un asilo en cuya iglesia reposan sus
cenizas. Esta gloriosa personalidad merece a todas luces la
canonización” (En B. Pérez Galdós, Santos
modernos, reproducido en P. M. Lamet, La Santa de Galdós,
255-269).


Esta
“santa moderna” es alguien que, olvidada de sí misma, lleva una
existencia entregada a los demás: “Durante treinta
años doña Ernestina ha vivido consagrada a proporcionar recursos a
los necesitados, implorando la caridad pública. Todo Madrid
ha visto a esa valerosa mujer vestida con traje humilde,
aunque sin afectación de pobreza, recorriendo las calles, penetrando
en todas las moradas, desde las más ricas a las más pobres, en unas
para pedir socorros, en otras para llevarlos. Había llegado a
adquirir tal serenidad de espíritu, que se presentaba al Rey con
igual talante que al último de los ciudadanos. Al primero le hablaba
sin lisonja, y al segundo sin altanería” (Los
santos modernos, reproducido por P. M. Lamet, o.c. 257).
Para Galdós “Doña Ernestina es la honra de su tiempo y de
su raza”.
La
noble figura de doña Ernestina, expresada a través del personaje
galdosiano de Guillermina Pacheco, pudiera parecer a algunos una
fina crítica del Galdós anticlerical. Pero más bien es la
expresión de una admiración sincera. Doña Ernestina, afirma
Galdós, “es una persona a quien tengo por santa de
veras, y no es broma” (“Santos modernos”, en P.
M. Lamet, o.c. 256). Y ante el argumento de no ser
canonizada por falta de milagros, Galdós responde citando los
“otros milagros” hechos por la santa. Y además de los
auxilios y ayudas sin cuento a los más necesitados... “Doña
Ernestina ha levantado en Madrid el Asilo de Huérfanos del Sagrado
Corazón, magnífico y espacioso edificio que representa un coste de
seis u ocho millones. ¿Cómo lo ha hecho? Pues de una manera muy
sencilla: reuniendo el dinero cuarto a cuarto” (“Santos
modernos”, en P. Miguel Lamet, o.c. 258).
Para terminar citaré de nuevo a P. M. Lamet, biógrafo de Dª Ernestina, quien afirma que Galdós “nos ha proporcionado el retrato de su alma, que solo la recreación literaria puede evocar adecuadamente para rellenar el hueco de los datos históricos y objetivos, que identifican historia y ficción. Pocos santos, o posibles aspirantes a tales como Ernestina Manuel de Villena han tenido en la historia la suerte de verse abocetados por la genial pluma de un maestro de la literatura, como Galdós” (P.M. Lamet, o.c. p. 100).
Para terminar citaré de nuevo a P. M. Lamet, biógrafo de Dª Ernestina, quien afirma que Galdós “nos ha proporcionado el retrato de su alma, que solo la recreación literaria puede evocar adecuadamente para rellenar el hueco de los datos históricos y objetivos, que identifican historia y ficción. Pocos santos, o posibles aspirantes a tales como Ernestina Manuel de Villena han tenido en la historia la suerte de verse abocetados por la genial pluma de un maestro de la literatura, como Galdós” (P.M. Lamet, o.c. p. 100).
Teódulo
GARCÍA REGIDOR
TEMARIO PARA ASPIRANTES A
POLÍTICOS
EN ESPAÑA
Cuestionario previo al que responder con imprescindible rigor histórico y suficiente visión de futuro a quienes pretendan ejercer de políticos en nuestra España del siglo XXI. Examen escrito de tres horas sobre el temario completo (doce minutos por tema) y posterior exposición oral de media docena de temas a elección del tribunal (cinco minutos por tema).
REALIDADES
QUE EUROPA Y EL MUNDO LE DEBEN A ESPAÑA
1
Quince siglos de
presencia activa en Europa tras el III Concilio de Toledo, momento
del nacimiento de España.
2
Aceptación del Derecho romano. Abjuración del arrianismo, profesión
nacional de catolicismo.
3
San Isidoro de Sevilla. Vigoroso movimiento cultural del Medievo que
desemboca en la creación de Universidades.
4
La Reconquista, que rechaza la dominación musulmana de Europa.
5
La incorporación de buena parte de las culturas oriental, griega y
romana a través de cristianos, árabes y judíos, principalmente con
la Escuela de Toledo de los tiempos de Alfonso X, el Sabio.
6
La forma social de vasallaje en lugar del feudalismo medieval.
7
El testamento y el espíritu de Isabel la Católica.
8
El concepto de fraternidad universal, del libre albedrío y de la
dignidad de la persona por los profesores de la Universidad de
Salamanca, que orientan la conquista de América.
9
España paladín de la lucha frente a la Reforma protestante y motor
de la Contrarreforma católica.
10
Los siglos de Oro de la literatura española. Cervantes. Velázquez…
11
La caballerosidad y la palabra liberal, realidad y concepto español.
12
El fracaso de Napoleón Bonaparte en la Guerra de la Independencia.
13
El servicio a Europa por su neutralidad en las dos grandes contiendas
del siglo XX: no triunfa el totalitarismo, intercambio de
prisioneros, vidas de judíos salvadas…
14
Colaboración con los EE.UU. frente a la Rusia comunista. Gran
servicio a Europa.
15
El alto ejemplo de los mártires de la Guerra del 36. La creación de
una clase media y otras realizaciones de la España de la etapa de
Franco.

RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional
"SUPER TIAGO”
Todo comenzó hace apenas cuatro meses, mediado el pasado mes de octubre de 2018. El pequeño Tiago, de tan solo diez años de edad, regresaba a casa tras concluir el habitual entrenamiento con sus compañeros de equipo. Pero desde hacía ya algunas semanas, al finalizar los entrenamientos se sentía especialmente fatigado. Algo que, dado el natural dinámico y resistencia a la fatiga de Tiago, motivó la preocupación de sus padres.
A la pertinente consulta al médico de familia siguió la intervención de varios especialistas. El manifiesto cansancio y la aparición de pequeños hematomas en diferentes zonas del cuerpo hacían pensar en un posible caso de leucemia. A las preceptivas pruebas médicas siguió un diagnóstico claro: aplasia medular grave. Las células madres encargadas de producir células sanguíneas se habían reducido y prácticamente desaparecido. Sólo un trasplante de médula ósea podría detener y revertir la evolución de la enfermedad. Y no resulta fácil dar con un donante compatible. De hecho, estadísticamente, sólo uno de cada cuatro pacientes con aplasia medular encuentran en su entorno familiar esa compatibilidad.
La incertidumbre de la espera, particularmente para los padres y allegados, resulta dolorosa. Afortunadamente para Tiago, esta fue relativamente corta. Transcurridos apenas tres meses, el 24 de enero, llegó la noticia: dos donantes compatibles, entre los que los facultativos se decantaron por una joven alemana, que siempre contará con la infinita gratitud de Tiago y su familia.
UNA LATA DE MEMBRILLO
"SUPER TIAGO”
Todo comenzó hace apenas cuatro meses, mediado el pasado mes de octubre de 2018. El pequeño Tiago, de tan solo diez años de edad, regresaba a casa tras concluir el habitual entrenamiento con sus compañeros de equipo. Pero desde hacía ya algunas semanas, al finalizar los entrenamientos se sentía especialmente fatigado. Algo que, dado el natural dinámico y resistencia a la fatiga de Tiago, motivó la preocupación de sus padres.
A la pertinente consulta al médico de familia siguió la intervención de varios especialistas. El manifiesto cansancio y la aparición de pequeños hematomas en diferentes zonas del cuerpo hacían pensar en un posible caso de leucemia. A las preceptivas pruebas médicas siguió un diagnóstico claro: aplasia medular grave. Las células madres encargadas de producir células sanguíneas se habían reducido y prácticamente desaparecido. Sólo un trasplante de médula ósea podría detener y revertir la evolución de la enfermedad. Y no resulta fácil dar con un donante compatible. De hecho, estadísticamente, sólo uno de cada cuatro pacientes con aplasia medular encuentran en su entorno familiar esa compatibilidad.
El
decaimiento de Tiago y la falta de defensas hicieron necesario su
internamiento en un centro hospitalario. Desde primeros de noviembre,
el pequeño ha permanecido hospitalizado, primero en La Coruña y
luego en el Clínico Universitario de Santiago, con el tratamiento
médico adecuado y a la espera de una donación salvadora. Cada año
en España son diagnosticadas de algún tipo de leucemia en torno a
6.400 personas. Afortunadamente, España se encuentra entre los
países más claramente solidarios, y son muchas las personas
inscritas en el registro de donantes. La condición, estar entre los
18 y los 60 años de edad –aunque el resultado clínico es
positivamente mayor cuanto más joven sea el sujeto- y no padecer
enfermedad susceptible de ser trasmitida al receptor o que pueda
poner en peligro la vida del donante.
En
el tiempo que Tiago permaneció recluido en el hospital, las muestras
de solidaridad de su entorno más próximo fueron constantes. Desde
la distancia, el pequeño paciente no dejó de sentir el calor de
cuantos le manifestaban su cariño. Tiago militaba como alevín en el
“Imperator”, club futbolístico coruñés. Sus compañeros de
equipo se volcaron desde el principio en una campaña de ánimo a
favor de su amigo. Encargaron camisetas con el mensaje “Ánimo,
Tiago”, inundaron las redes sociales con menajes de ánimo, y
comienzan cada entrenamiento y cada competición con un cántico
esperanzado: “1, 2, 3, ánimo, Tiago”.
Desde
muy diversas personas y entidades le llegaron al pequeño mensajes
solidarios. Álex Bergantiños, centrocampista del ‘Dépor’
reconocido por Tiago como uno de sus ídolos deportivos; Carlos
Martínez, en representación del Básquet Coruña; el Hockey Club
Liceo; las jugadoras del ‘Dépor’ femenino; la plantilla de la
Sociedad Deportiva Compostelana; los jugadores de básquet del Leyma;
el cuerpo técnico del Deportivo Abanca, con su mensaje “Forza,
Tiago”… y, singularmente, el “Imperator” en pleno. La
solidaridad con Tiago traspasó fronteras, y reconocidos deportistas,
como Pampero y Gastón, internacionales con la Selección de Uruguay
de Fútbol Playa o Denis Montoya, técnico de la Federación de
Fútbol Playa de Costa Rica, entre otros, hicieron llegar al alevín
su menaje de ánimo.
La incertidumbre de la espera, particularmente para los padres y allegados, resulta dolorosa. Afortunadamente para Tiago, esta fue relativamente corta. Transcurridos apenas tres meses, el 24 de enero, llegó la noticia: dos donantes compatibles, entre los que los facultativos se decantaron por una joven alemana, que siempre contará con la infinita gratitud de Tiago y su familia.
El
organismo de Tiago ha asimilado el trasplante, y su cuerpo comienza a
generar sus propias defensas. La intervención ha resultado exitosa,
y todos nos congratulamos por ello. Especialmente significativo, el
acto que el CEIP Labaca, donde Tiago cursa su quinto año de
primaria, ha organizado con motivo de la feliz intervención.
Trescientos escolares, disfrazados de ‘Súper Tiago’, un nuevo
superhéroe coruñés que no es otro que su compañero de colegio
Tiago Rodríguez Fraga, con túnicas negras, capas amarillas y la
inicial T recortada en su pecho y entonando el Wi
are the champions le
han enviado un mensaje muy especial. Un acto multitudinario al que su
destinatario no puedo asistir, pero del que recibió cumplida noticia
a través de fotos y vídeos grabados por familiares y amigos. “Todo
esto va por ti”, gritaban los compañeros, a quienes Tiago podía
escuchar a través de un teléfono móvil. Como colofón, una
antorcha olímpica encendida en el fuego que tras la Olimpiada de
Barcelona de 1992, cedió al colegio un padre de familia que compitió
en aquellas.
A
la satisfacción de Andrés Soto, director del centro y organizador
del evento, se une la gratificante sorpresa de Lucía Fraga, madre
del pequeño. “Nos han dado la noticia de que, por fin, puede salir
de su aislamiento, y en un plazo aproximado de un mes podrá volver a
casa”, comentaba esta, tras señalar que la recepción del vídeo
que recoge el mensaje de los escolares ha supuesto para él un
verdadero ‘subidón’ de defensas. “Casi
se le saltaban las lágrimas cuando vio a esa cantidad de Súper
Tiagos,
a sus compañeros, profesores, padres, madres… A nosotros y a toda
la familia y amigos, cada vez que vemos ese vídeo se nos mueve algo
por dentro y no somos capaces de verlo sin soltar alguna lagrimilla”.
Siempre
es doloroso sentir cerca la huella de la enfermedad. Y el dolor es
mayor cuando quien la sufre es un niño. Visitar de vez en cuando un
hospital resulta, sin duda, excelente catarsis. Y más cuando la
inocencia de un pequeño paciente se envuelve en una sonrisa que
induce esperanza. El de Tiago no es, desgraciadamente, un caso
aislado. La campaña desarrollada en torno a él y la singular
iniciativa llevada a cabo en su colegio lo han convertido en
mediático. Y es estupendo que así haya ocurrido, y que la
divulgación de su proceso, con una resolución especialmente feliz,
sirva para que tomemos conciencia de lo que significa, empaticemos
con Tiago y con cuantos como él necesitan del apoyo de sus
semejantes y nos animemos a colaborar. Sobre el pódium de los
vencedores, quienes como Tiago, sienten cerca una grave amenaza y
luchan por superarla. La imagen de solidaridad de los ‘Súper
Tiagos’, claramente aleccionadora. “Sin él la clase no tiene
gracia”, comentaba un compañero; “Es un guerrero, está
aguantando y no se queja”, decía otra niña de su clase. “Ponte
las pilas, que sin ti no es lo mismo, te echamos de menos”, “Hasta
ahora te dejaba ganar, porque estabas malo, pero en cuanto estés
bueno, te gano, seguro”. Expresiones cargadas de afecto, de
quienes, seguramente por sus pocos años, rebosan optimismo.
No
es Tiago un personaje de ficción;
tampoco es ficticio el relato de su proceso y curación. Pero consideramos que bien puede este considerarse un ‘casicuento” y como tal lo presentamos. Porque tiene los rasgos con que quisimos definir este subgénero: suceso al que, en su evidente realidad, acompaña un elemento que la trasciende e infunde en ella un halo especialmente positivo: el que nace de la bondad, la generosidad y el calor humanos. Especialmente clarificador, el comentario del articulista en una de las notas de prensa de estos días: “El milagro de Tiago tiene mucho que ver con la fe y con la amistad, que también curan”.
tampoco es ficticio el relato de su proceso y curación. Pero consideramos que bien puede este considerarse un ‘casicuento” y como tal lo presentamos. Porque tiene los rasgos con que quisimos definir este subgénero: suceso al que, en su evidente realidad, acompaña un elemento que la trasciende e infunde en ella un halo especialmente positivo: el que nace de la bondad, la generosidad y el calor humanos. Especialmente clarificador, el comentario del articulista en una de las notas de prensa de estos días: “El milagro de Tiago tiene mucho que ver con la fe y con la amistad, que también curan”.
ÁNGEL
HERNÁNDEZ EXPÓSITO
Maestro.
Doctor en Ciencias de la Educación. Emérito UCJC
UNA LATA DE MEMBRILLO
No
paro de recordar
una
lata de membrillo
que
en mi pobre y dulce hogar
brillaba
con su amarillo
y
suave tintinear
de
plata en el colodrillo.
Mis
cinco sentidos son
congregados
de repente
en
el bello recipiente
que
causaba mi ilusión:
saborear
su crujiente
carne
enlatada en latón.
¿cómo
no tener en cuenta
la
clara y tierna avidez
del
membrillo que revienta
con
la misma esplendidez
que
un rayo de la tormenta?
Cato,
cato, cato, cato
y
no paro de catar
aquella
carne en el plato
tras
la tapa destapar.
¿Era
caro o era barato?
No
lo sabré concretar.
Una
lata de membrillo
conservo
yo en mi escritorio.
Hay
un niño perentorio
que
a escribir con ese brillo
dedica
el tiempo amarillo
como
anciano vejestorio.
Tinta
y papel guardo en ella,
sigue
siendo una centella
que
enciende mi corazón
y
también es una estrella
bella,
bella, bella, bella,
que
surte mi inspiración.
de
Puentegenil decora
mi
despacho cada hora
desde
que era aquel chiquillo
que
aún lo sigue siendo ahora,
ay,
quizás, con menos brillo.
Tened
de él compasión.
Tanto
busca, tanto indaga,
que
no le importa la paga
que
merezca su atención
y
aquí sin duda se apaga
lo que os deja como un don.
lo que os deja como un don.
A
SANTIAGO LÓPEZ NAVIA,
PROFESOR
Y EDITOR
Santiago
López-Navia, el muy Discreto
profesor
y editor en una pieza,
tiene
bien amueblada la cabeza
y
el noble corazón, de amor repleto.
Le
trato con soltura y con respeto,
amo
su compostura y ligereza,
me
encantan su bondad y su fineza
y
en sus libros retóricos me meto.
Barba
reverencial muestra en la cara,
usa
la persuasión, hoy cosa rara,
de
tomo y lomo es su maestría.
Que
amigo mío es, nadie pensara
salvo
aquel que a los dos nos enseñara:
Cervantes
en su prosa y poesía.
-
A juzgar por su cuello largo y rugoso toda tortuga es vieja, muy revieja.
-
Ha dado en la locura de creerse cura de misa solemne y no se quita para nada la casulla de pontifical que viste.
-
Los niños de mi tiempo, inmisericordes con los animales, le daban puntapiés, como si fuera una pelota. Cansados del juego, la abandonaban dejándola panza arriba.
-
La verdad es que nunca faltaba una persona mayor que la socorriera en su indecorosa postura.
-
Ella no decía nada, ni se quejaba, daba las gracias a su manera, que era echar a andar, como si nada hubiera pasado: silencio del perdón.
CUR

La
E.F.B. o psicomotriz es una educación general del ser a través del
movimiento corporal. Implica a la persona teniendo en cuenta sus
percepciones, sus sentimientos, sus actuaciones... Abarca desde que
finalizan los reflejos básicos de movimiento –en el primer año de
vida aproximadamente– y se prolonga durante toda la niñez, hasta
que se producen los cambios de la pubertad.
La
diferencia con la Educación física tradicional radica en que ésta
es abordada desde un punto de vista anatómico-fisiológico y está
pensada para adultos, mientras que la educación psicomotriz es una
tentativa de integración de los datos aportados por la psicología
del niño, la psicología genética, la neuropsicología y el
psicoanálisis en una aproximación corporal de la personalidad del
niño. Es una tentativa de considerar al ser en su unidad y en su
globalidad (Maigre y Destrooper, 1984). Desarrolla las capacidades
perceptivo-motrices de coordinación y de percepción del propio
cuerpo y del entorno.
El
término psicomotricidad,
fue acuñado por Dupré en 1909 (citado por Ramos, 1979).
Su
primera formulación en la vertiente educativa se debe a los trabajos
de Guillmain en 1935 y 1948, basada sobre las concepciones
psicobiológicas desarrolladas por Wallon (1934). Nació como método
de rehabilitación para niños deficientes y con trastornos del
comportamiento; después se aplicó como método educativo para niños
con retraso (Picq y Bayer, 1969). Tras un largo periodo durante el
cual la psicomotricidad fue pasando de la esfera de los conceptos
teóricos a la planificación práctica, el término ha sido definido
y redefinido de acuerdo con las corrientes de pensamiento
psiquiátricas, psicológicas y psicopedagógicas.
A partir
de su incorporación a la Educación Infantil y Primaria
el
niño empieza a recibir una educación psicomotriz sistemática,
llevada a cabo por el profesorado especializado en educación física.
No
existe un criterio unificado de los métodos que se aplican en este
tipo de educación. Hay diferentes concepciones de la psicomotricidad
y, también, diferentes puntos de vista a la hora de ponerlos en
práctica.
Desde
el punto de vista de la ejecución práctica, existen tres modelos
básicos de praxis a partir de los cuales se han desarrollado todas
las técnicas de trabajo psicomotriz (Maigre y Destrooper, 1984).
- 1. Un modelo psicopedagógico, cuyos iniciadores son Picq y Vayer (1969).
- 2 Un modelo científico de la educación física, creado por Le Boulch (1971) y basado en la educación por el movimiento.
- 3 Un modelo inspirado en Ajuriaguerra (1970) con dos vertientes:
- Terapia
relacional
fundamentada
en
el psicoanálisis.
Desarrollaremos
estos modelos en la próxima entrega.
Francisco Sáez Pastor
Universidad de Vigo