ÍNDICE PRINCIPAL
Pregón: AFDA 50. Bodas de
oro.
Reflexión
mensual: Absolutamente inalcanzable. R. Duque de Aza
Traigamos a los clásicos. El
zumbón del padre Isla. CUR
Nuestra
Escuela de vanguardia: El paso de los días. Griñón 1916. Teódulo
Escuela de intuiciones. Ramiro D. de Aza
Parábolas del peregrino: Parábola del maestro estrellero. CUR
Buzón teológico: Jesús resucitado y el modelo platónico… E. Malvido
Afderías:
Afderías del filo del amanecer. A.Labajo. CUR
Nuestro
castillo interior: Catolicismo de corte español. Ramiro D. de Aza
Filosofía de lo sagrado: Geografía de lo sagrado. El templo barroco. CUR
Alta política con estilo: Esta democracia, al banquillo. Ramiro
D. de Aza
Soneto desde el sentimiento: Aventura y experiencia. Ángel Hdez.
Nuestras perlas: Bodas de oro de AFDA. Apuleyo y Ángel Hdez.
Educación física: Organización gimnástica. F. Sáez

Llegamos con este número 50 a las bodas de oro del
blog AFDA.
Largo camino hemos hecho. Al paso alegre del estilo y
del magisterio que nos propusimos, portavoces y cruzados de hermosos horizontes.

Venimos de lejos. Somos hijos, nietos y biznietos del
primer director de nuestra Escuela de Magisterio, el egregio H. Nazario
González, poeta Orizana, uno de los
mejores cerebros que le quedaron a España tras la Guerra Civil. Gran maestro.
El oro de hoy es más suyo que nuestro.
Él y ellos pusieron al alcance de nuestras manos los
grandes tesoros del Magisterio -los que tocan el Magisterio eterno- en sus
personales recipientes vocacionales: el “vir
bonus docendi peritus” de Quintiliano, La
Conduite des Écoles Chrétiennes, las Doce
virtudes del buen maestro de José Gonlieu, H. Agatón, los Tratados de psicología pedagógica y
diferencial de Luis Vives, la Didáctica
magna de Comenio …


Por donde fuimos -escuelitas, colegios, talleres,
instituciones, centros culturales y universidades-, dejamos sembrado el campo
de prensa escolar y profesional, cargadas de pensamiento y exigentes para el estilo.
Por ejemplo, la Héptada de la
Institución Educativa SEK, siete periódicos de siete centros internacionales,
durante 10 años.
Santoral
propio. Sépase que el oro de estos
cincuenta blog AFDA se debe en muy buena parte al santoral propio. Nos protegieron
nuestros santos del cielo. Mientras escribimos nosotros y escriben los nuestros
sobre la tierra, nos protegen, entre otros muchos: san Marcelo, pintor y
gramático, san Félix, músico a lo Francisco Salinas, san Julio Tadeo, san
Juanjo Díez, inocente y doctor, el arcangélico san Marino, recreador del fray
Gerundio del P. Isla, san Antonio Arriscado,
manchego de pro,… y, también, san Martín, el Humano, que nos hizo la guerra y
dio el nombre de la Borrasca a una de
nuestras falanges de corte griego; hoy, vela
por nosotros en el mismo Cielo que se nos tiene prometido.

Más adelante, en el pregón del número 3, dábamos la
razón última de nuestra irrupción en el mundo. Decíamos ayer: “Nuestra pasión radical de hombres es
Cristo. Todas nuestras demás pasiones están flageladas por ella”.
En el nº 2, de cabecero de un artículo sobre la Guerra
Civil: “Picó a los caballos para que
arrancasen, y estos emprendieron el vuelo entre la tierra y el estrellado cielo
( Ilíada 3,41)”.
De mucho más
atrás. El blog, de 50 números atrás,
pero fue posible porque nosotros veníamos de mucho más lejos.
Didáctica. En
pantalla la palabra Dios arriba, con letras grandes. Abajo, la palabra
hombre, letra pequeña. Entre una y otra, una línea de puntos interrumpida
por medio para sugerir que en nuestra mente habría de ser infinita la línea.
Al
final de la reflexión se cubre de polvo de luz la palabra Dios de forma que no
se haya borrado, pero que ya no se lea bien. La palabra hombre desaparece
remplazada por un puntito mínimo.
ABSOLUTAMENTE
INALCANZABLE
DIOS MUY ARRIBA, TÚ
AQUÍ ABAJO
A medio paso del ateísmo andamos los cristianos por estas
tierras (Ver, por ejemplo, a Hans Küng). Nos estamos olvidando de Dios.
Habremos de volver a la filosofía. A la que lo es realmente nadie le ha puesto
el cartelito de cerrada por defunción. Nos ayudará. De la mano marcha de la
teología. Gemelas son.
El Cohelet es claro y sigue siendo palabra de Dios: Dios está en el Cielo y tú en la tierra (Ecl
5,1b) Para el Cohelet el mundo de Dios -absolutamente inalcanzable para los
hombres- es muy diverso de su mundo. Son irreconciliables. Esta transcendencia
absoluta está en otros muchos lugares de la Biblia. Por ejemplo, en Oseas: “Dios es Dios y no hombre” (Os 11,9), en
Job: “Dios es más grande que el hombre”
(Job 33,12), etc. En ellos se acude a la
imagen vertical de arriba y abajo. El Cielo, reservado a Dios solo, arriba;
abajo, el abismo y la tierra, su Creación.
La expresión del Cohelet es lapidaria, inmoviliza. Su
correlato, el silencio y un profundo
respeto. “¡Silencio en presencia del
Señor!” (Sof 1,7). Sublime confesión de la grandeza y transcendencia
divinas. Por parte de quien se siente
muy pequeño, ínfimo, frente a Dios.

El gran maestro Nicolás de Cusa es agustiniano en su
expresión y siempre penetrante: “Solamente
sé que sé que yo no sé qué veo y que jamás podré saberlo. Y no sé nombrarte, ya
que no sé lo que eres. Si alguien me dijese que eres nombrado con este o aquel
nombre, por el mismo hecho de darte un nombre sé que ese no es tu nombre” (La visión de Dios, cap. XIII).
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del
conocimiento
Bachillerato Internacional
EL
ZUMBÓN DEL PADRE ISLA
A mayor gloria de Dios, de la
Compañía y de su Patria
El 24 de marzo de 1703, en la
villa de Vidanes, en León, viene al mundo, -AMDG, de la Compañía y de España-
el que había de ser el padre José Francisco
de Isla de la Torre y Rojo. Pronto se vio que había llegado a este mundo toda
una singular promesa literaria. El niño era precoz y muy despierto, independiente,
y mostraba una inteligencia de las cosas nada común. Le encantaba leer, leía
mucho. A los 11 años, prodigio o casi,
ya se gradúa de bachiller. Con 16 ingresa, “a mayor gloria de Dios”, en la
Compañía de Jesús. Terminado su noviciado, en Villagarcía de Campos –donde el
histórico encuentro de Felipe II y su hermano, el futuro vencedor de Lepanto,
don Juan de Austria-, sus superiores le mandan a estudiar a la Universidad de
Salamanca filosofía y teología y lo que el joven pueda aprender.
Habla y escribe el mejor
castellano que mamó y le acompañó por Castilla, conoce bien el francés y a los
19 le encontramos traduciendo de la
lengua vecina la Historia del
emperador Teodosio, que había escrito el reputado obispo de Nîmes, Esprit
Fléchier. Trabaja en serio en lo que puede resultar gloria para la Compañía y,
como es un buen patriota, en lo que mejore y ponga en su sitio el honor de su
Patria. Por esto, traduce el Compendio de
Historia de España, del jesuita padre Duchesne, traducción que carga de
notas y comentarios desenfadados y muy libres, más que meros puntos sobre las íes,
al autor francés. La historia de España merece un respeto. Traduce también el Año cristiano del padre Jean Croisset… y
más.
. El traducir dice Isla, es sumamente fácil a cualquientre tanta
epidemia de ellos”.
Un jesuita que piensa que el
chocolate de la Compañía es demasiado claro
Para acabar con la tropa
gerundiana de predicadores gongorinos de su tiempo, se le ocurre echar al mundo
un nuevo don Quijote de la Mancha. El nuevo héroe será fray Gerundio. La obra, 1758: Historia del famoso predicador fray
Gerundio de Campazas, alias
Zotes. Esta su novela es una serie de lanzadas de bisturí a la
hinchazón retórica de la España de su tiempo. Guarda un parecido global con el
Quijote, al que recuerda de lejos. Por darle parecido, le pone a su héroe por
padrino el nombre de Quijano.
La verdad es que a la hora de observar, el padre Isla es menos señor de los recursos que Cervantes lo es de los suyos. La distancia es enorme.
La verdad es que a la hora de observar, el padre Isla es menos señor de los recursos que Cervantes lo es de los suyos. La distancia es enorme.

La verdad es que pocas cosas detienen
al padre Isla y la cencerrada o al menos la zumba que le merecen diversas
actitudes de frailes y de clérigos, de historiadores y de franceses vecinos, inocencias
y despistes frailunos… se la sirven en bandeja. Tiene sus particulares puntos
de vista y los lanza con regocijo, sin mayor inquina. Así del chocolate de la
Compañía piensa que es demasiado claro y en sus clases de filosofía y de
teología en Segovia, Santiago de Compostela, Medina del Campo o Pamplona, donde
es ingenioso y brillante maestro, presumirá de ser tan claro como el chocolate de la Compañía.
El Conde de Aranda nos lo
destierra a Bolonia
El Conde de Aranda, como el padre
Isla, también tiene sobre los temas de su tiempo ideas propias. No le gusta la
Compañía y expulsa a la Orden de España. El monarca Borbón, Carlos III, por
causas “justas y necesarias que reserva en su real ánimo” firma la orden. La
salida ha de ser y es fulminante.
Al padre Isla parte para el destierro en Pontevedra.
Es el año 1767. Muy enfermo, marcha al exilio. Pone pie en Córcega y en distintas
ciudades italianas hasta llegar a Bolonia.
Allí tiene suerte, le hospedan en su Palazzo los condes de Tedeschi. En Bolonia
se apagará su llama y para siempre su brío satírico y zumbón. Entrará en
contacto con los estudiantes del Real Colegio de España que fundara el conquense
cardenal Gil Álvarez de Albornoz. Mientras
se apagan sus días, no ceja, mantiene una intensa correspondencia, le da
tiempo para realizar voluminosas traducciones de importancia, entre ellas, la menor,
la famosa novela picaresca de Alain René Lesage, Gil Blas de Santillana. En su prólogo arremete contra el autor
francés al que acusa de entrar a saco en diferentes novelas españolas para
componer la suya. Antes de comenzar el siglo XX la traducción del Gil Blas del
padre Isla cuenta ya con 56 reimpresiones.
El padre Isla se nos muere, lejos
de su Patria, en Bolonia, el día de los difuntos de 1781.
CUR
Maestro.
Profesor de Lengua y Literatura
Emérito
UCJC
EL PASO DE LOS DÍAS
GRIÑÓN 1916
El paso de los días, inexorable, llega a fechas que, tiempo
atrás, nos parecían inalcanzables, lejanísimas. Este año celebramos los cien
años de presencia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Griñón. Un
acontecimiento importante. Una efemérides singular y gratificante. El próximo
mes de octubre se cumplirá un siglo desde que comenzó a brillar la estrella
lasaliana en las amplias llanuras de la
meseta castellana. Para quienes hemos vivido en Griñón, sobre todo en los años
definitorios -¿y definitivos?- de nuestra adolescencia y juventud, este lugar
emblemático ha dejado huellas difíciles de borrar. Por eso, el recuerdo del centenario no solo es memoria
del tiempo que pasó, sino celebración de
lo que fue y de lo que somos de la vida que surgió y se alimentó en su suelo
nutricio.
Griñón, lugar de
encuentro
Griñón ha sido para nosotros un lugar de encuentro. De encuentro, en primer lugar, con nosotros
como grupos o “tandas” que, después de unos días de tanteos y sorpresas
comenzábamos la tarea de conocernos, aceptarnos, acompañarnos, querernos. Casi la
totalidad de quienes pensamos ahora en
los años pasados en Griñón nos encontramos
allí por primera vez y allí estrenamos
compañía, convivencia, amistad.
Pero también ha sido encuentro con otras cosas. En primer lugar,
encuentro con la cultura. Aquí
también muchos de nosotros, especialmente llegados de los sencillos y pequeños pueblos
de España, salíamos de la precariedad y de la pobreza cultural para
encontrarnos con lo que sería uno de nuestros alimentos continuos: la riqueza
de la cultura. En Griñón aprendimos a ver con otros ojos, a ampliar el alcance
de nuestros horizontes, a vislumbrar campos que, sembrados por otros, nosotros
debíamos hacer germinar; a entrar, en definitiva, en un mundo que antes nos
estaba vedado. Y este encuentro con
la cultura es lo que , en gran medida, nos
ayudó a ser lo que somos.
Pero también el
encuentro fue con otro mundo insospechado: el mundo de Dios, que comenzó siendo más
bien una inmersión en lo religioso,
pero que poco a poco (a fuerza de ir sacando la cabeza del agua y de respirar por nosotros mismos)
fue haciéndose parte consciente, voluntaria y libre –también gratificante- de
nuestra vida. Y después de Griñón hemos seguido
llevados por “el río de la vida y de
la fe”, en ocasiones arrastrados por la corriente y en otras,
nadando contracorriente. Pero allí nos
encontramos con la luz de un Dios que no hemos perdido de vista, a pesar de los
necesarios e inesperados eclipses
Pero el encuentro también fue con una familia a la que muchos
de nosotros no conocíamos antes de pisar Griñón: la familia de La Salle. El encuentro fue
sorprendente al principio, aunque enseguida fuimos conociendo personas,
lugares, fechas, lenguaje… y aceptando una herencia espiritual que hicimos
nuestra poco a poco y que se convirtió en parte fundamental de nuestra
personalidad y en horizonte particular y
compartido de nuestras vidas. Griñón fue el lugar donde “nació” para nosotros Juan Bautista de la
Salle, donde aprendimos a oír su nombre
y a invocarlo diariamente, donde
recorrimos su vida, donde
comenzamos a gustar algo sabroso que nos decían que se llamaba
“espíritu” y que luego nos lo han
rebautizado como “carisma”. En Griñón nos encontramos con este gran hombre y
con otros que, como al Maestro de Nazaret, le siguieron por caminos
insospechados.
Lugar de crecimiento

Pero Griñón nos facilitó el crecimiento personal, la formación
–he ahí la palabra clave- en un modo de ser, en unos valores, en un itinerario
personal y grupal… condicionado sí, por la cultura del tiempo y marcado por señalado
por la necesidad de configurar una personalidad concreta: la de educadores
lasalianos. Creo que, con errores y aciertos, esa personalidad se formó, al
menos de manera incipiente, en los años de ejercitaciones religiosas y
profesionales, y que esa sementera que
fue Griñón, llegó a germinar, crecer y fructificar en el campo
de tierra buena que éramos nosotros.
Crecimiento, también porque, gracias al nuestro, pudimos
colaborar al crecimiento de los otros. De nuestra espiga, más o menos granada,
iniciamos, cientos y cientos de maestros lasalianos, la siembra en escuelas y
colegios de una sociedad sedienta de saber y hambrienta de cultura. Por lo menos en los años duros de
nuestro querido siglo XX. Griñón propició
la formación de generaciones de maestros que hicieron posible el crecimiento de la cultura, en la España
necesitada y agradecida.
Lugar de celebración
Pero Griñón no solo fue lugar de trascendencias, sino también
de realidades más cercanas, humanas, vitales. En Griñón hemos celebrado muchas
cosas: desde la amistad incipiente a
cierta felicidad compartida; desde el contacto con la naturaleza hasta la asimilación y
recreación de la herencia cultural; desde la hondura religiosa a ciertos
acontecimientos plenamente seculares; desde el arte religioso al arte profano…
Y, quizás lo más importante, hemos celebrado acontecimientos de nuestra vida,
jalones de nuestra existencia que eran como los “ritos de paso” (o de pasaje) y
como caminos de acceso a la madurez anhelada: “toma de hábito”, “emisión de
votos”, título de maestro, salida “a comunidad”. Y hemos celebrado también situaciones de vida que, sin ser tan importantes, alegraban nuestra
existencia: los paseos a Batres, los juegos, las jornadas de vendimia, el contacto
con la naturaleza…
*** ***
***
Celebrar los cien años de Griñón tiene varias dimensiones.
Quizás yo he subrayado más la personal y, en cierto modo, afectiva; pero también está
el significado social de una Escuela de Magisterio como la de nuestro
Escolasticado, abriendo caminos nuevos a la pedagogía, la presencia de un
Noviciado como testimonio de vida consagrada, quizás más patente y conocido por la gente en su segunda etapa
(1979-2005) que en la primera; la acción educadora que, a través de la Escuela
gratuita –hoy “Colegio La Salle”-, se fue generando en la comarca; la búsqueda de nuevos caminos de formación en la
vida religiosa; la emergencia de
generaciones de educadores y maestros que, sin costarle apenas nada al Estado,
fueron luego factores decisivos en la elevación del gentes y pueblos de España. Y digo basta aquí.
Durante casi un curso entero (2016-2017) celebraremos el
Centenario de la presencia de La Salle en Griñón. Se nos convocará a evocar,
rememorar, celebrar, compartir. Espero que el fuego de aquella llama primera o
la luz que recibimos de la estrella lasaliana sean estímulos para tensar
nuestro espíritu y templar nuestro corazón de lasalianos griñoneses. Hasta
pronto.
TEÓDULO GARCÍA REGIDOR, FSC
Profesor del Centro Universitario La Salle
ESCUELA DE INTUICIONES
A nosotros, como maestros, se nos enseñó a no quedarnos en la
periferia de nada. En todo habríamos de llevar por delante de nuestro ser y
hacer al filósofo que somos, el que pensaba Sócrates, el semejante al perro,
que no se queda en el hueso, sino que le clava el diente para dar con la
médula. Lo nuestro era no descansar hasta dar con la entraña y sustancia de las
cosas.
Entre nosotros la Escuela enseña y educa. No puede por menos si es
escuela. No puede contentarse con
trasmitir conceptos, la periferia de las cosas, su terminación límite, la delgadísima
línea quebrada que dibuja los polígonos. Con ellos puede bastar para manejarse en la
geometría de la vida, no más. Pura superficie. No nos habría de bastar a
nosotros.
![]() |
Henri Bergson |
A nosotros nos enseñaron a saltar
a la entraña de las cosas, al centro del polígono, al interior del área de
toda realidad. Más allá del conocer por conceptos la realidad, intus ire, se nos decía, ir dentro, hay que intuirla, llegar a
ella mediante la intuición. Y se nos
acercaba a la idea de la intuición de Henri Bergson, “mediante la que nos transportamos al interior de un objeto para
coincidir en lo que tiene de único y, en consecuencia, de inexpresable”
(Introduction à la Metaphysique, pág. 3).
En la persona hay tres zonas de trato con las cosas. Sucesivamente,
de fuera a dentro: la de los sentidos,
la de las facultades y la del yo profundo o centro del alma.
Por ejemplo, la luz la perciben nuestros ojos (zona de los sentidos); la
entienden y tocan como realidad física y metafísica la inteligencia, la
voluntad y la sensibilidad (zona de las
facultades); la ve como realidad inefable,
cuya entidad se aplica a Dios, Luz de Luz, a una materia casi espiritual en las
catedrales góticas y a la mera luz del
día, maravilla indefinible capaz de desmayo –como en el endecasílabo de Quevedo:
“desmayarse la luz y anochecerse”-, que nos amanece a diario y encerramos en
bombillas.
El poeta y el filósofo están en mejores condiciones de ver la luz en su entraña y, por ello,
todo hombre, pues que a todos nos nacieron poetas y filósofos y lo seguimos
siendo, si es que no dejamos que se nos muriera el poeta-filósofo con el que
nacimos, entre las circunstancias mediocres de la vida.
En gran parte la mediocridad de nuestra educación española al día
proviene de que nos hemos ido quedando en los conceptos. De las grandes
realidades: la persona, Dios, la cultura, la historia, la palabra… en la
escuela española se manejan hoy conceptos, no intuiciones.
Al alumno -otro ejemplo- se le da a lo sumo la definición más
precisa y clásica de persona, la de Boecio: “sustancia espiritual de naturaleza
racional, naturæ rationalis individua
substantia”. Y ahí nos quedamos, con su conceptualización. No estremece al
profesor ni al alumno en su yo profundo la realidad inefable y maravillosa de
la persona porque ni uno ni otro parten o llegan a su intuición. No se le dan
al alumno condiciones para dar el salto intuitivo, a lo Bergson.
De darse el salto, realidades como el reverente respeto al prójimo,
el aborto asesino, la cobarde eutanasia… estarían claros y casi resueltos. Eso,
sin caer en la ingenuidad de Sócrates de que el hombre deja de ser injusto en
cuanto sabe lo que es la justicia. Aunque Sócrates pensara en conocerla por la
intuición de que hablamos, la libertad del hombre es tal que puede negarse y
rechazar la misma luz. Lo que el NT llama el pecado contra el Espíritu. De ahí
nuestro “casi resueltos” de más arriba.
Volveremos sobre el tema, con ejemplos.
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de
Teoría del conocimiento
Bachillerato
Internacional
“¿Reparasteis alguna
vez en un perro que encuentra un hueso con tuétano? Como dice Platón (Libro II
De la República), el perro es el animal más filósofo del mundo. Si lo habéis visto,
habréis podido observar con qué devoción lo mira, con qué cuidado lo considera,
con qué fervor lo coge, con qué prudencia empieza a succionarlo, con qué afecto
lo parte, con qué diligencia lo lame. ¿Quién le ha inducido a hacer eso? ¿Qué
espera conseguir? ¿Qué bien pretende? Nada más que un poco de tuétano. Verdad
es que ese poco es más delicioso que cualquier otro alimento, ya que es una
sustancia nutritiva que Natura elabora con perfección…
Según este ejemplo,
os conviene ser mesurados para gustar, sentir y estimar estos bellos libros,
graciosos por fuera, ligeros en la persecución y osados en el encuentro; luego,
leyendo con curiosidad y meditando frecuentemente, quebrad el hueso y chupad la
sustancia medula…”
Gargantúa y
Pantagruel
(1532). Francois Rabelais
PARÁBOLA DEL PEREGRINO MAESTRO
ESTRELLERO
Fui maestro. Señalaba a
mis alumnos con el índice de mi mano derecha hacia donde tenían que mirar. Les
enseñé a mirar a las estrellas. Yo estaba feliz con que levantaran la vista
hacia el alto cielo. Y ellos, ricos con la plata que les llovía de las estrellas
de la noche.
La plata que ellos
recogieron del suelo que puso a sus pies mi magisterio, me sirve para pagar mi
último pasaje ahora hacia el firmamento definitivo, la plata que a ellos les
hizo ricos.
Con ella pago mi pasaje a
la eternidad.
Me veneraron como maestro.
No hice más que señalarles con el índice.
Su plata alcanzó para
ellos y para mí.
CUR
Contrariamente a la manera de expresarse del NT, los
Símbolos de la fe cristiana (=Credos) dan a entender que fue el propio Jesús de
Nazaret quien se resucitó a sí mismo (“y resucitó al tercer día”). El tiempo en
que se elaboraron los Símbolos de la fe fue un tiempo influido grandemente por
el helenismo y por la forma conceptual de expresión metafísica. Sólo el
contexto de la cultura helenística explica
la aparición en el Credo del término “homoousios” (=misma substancia), así como
la proclamación de que Jesucristo “resucitó de entre los muertos” como Dios que es, “Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero”… En el
predominante contexto cultural judío del NT, tales fórmulas de expresión son
inconcebibles.
2. Los Apóstoles proclaman la
resurrección de Jesús como un hecho que sólo ha podido ser producido directamente por el poder
soberano y libre de Dios: “a este Jesús Dios lo resucitó” (Hech 2,32). Los
filósofos griegos, en cambio, aseguran la ascensión inmediata al cielo de las
almas de los justos fallecidos, basándose para ello en la naturaleza inmortal
del espíritu humano. La esperanza escatológica de los cristianos se fundamenta
en la fe en el Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos. La esperanza
escatológica de los filósofos griegos es una conclusión derivada racionalmente
de la esencia inmortal de sus propias almas.
Es algo muy
natural y espontáneo que, ante la humillante visión que la muerte deja en el
cuerpo del fallecido, los cristianos se adhieran razonablemente a la doctrina
de Platón sobre la inmortalidad del alma del muerto y que se consuelen pensando
que el alma del querido difunto esté ya disfrutando de la vida inmortal de Dios. Es mucho más difícil
creer y fiarse de un Dios que resucitó a su Hijo Jesús antes de caer bajo el
dominio total de la muerte y que resucitará al fiel difunto después de que su
cuerpo se haya convertido en polvo. Quien de verdad se fía de un Dios creador y
resucitador de cuerpos y almas logrará superar la tentación de consolarse
recurriendo a la teoría no probada de que el alma humana es en sí y por ella
sola inmortal.
JESÚS RESUCITADO
Y EL MODELO PLATÓNICO DE VENCER A LA MUERTE
Hace algunos años el protestante Óscar Cullmann
escribió un libro con el siguiente título: ¿Inmortalidad
del alma o resurrección de los muertos? El famoso teólogo, invitado por
Pablo VI como observador en el concilio Vaticano II, compara la modalidad
platónica de entender el destino final del ser humano con la modalidad
cristiana, y advierte seriamente: “Existe una diferencia radical entre la
esperanza cristiana de la resurrección de los muertos y la creencia griega de
la inmortalidad del alma” (p. 8). Y unas páginas más adelante (p. 15) denuncia
como “uno de los errores más graves en relación con el cristianismo” la
práctica identificación que muchos cristianos establecen entre ambas modalidades.
Aquí me voy a limitar a poner de manifiesto cómo son, efectivamente, muchos los cristianos que se vuelven
platónicos de cara al destino del ser humano tras la muerte.
Comienzo por exponer la fe de la Iglesia católica en
la resurrección de Jesús de Nazaret. Tengamos en cuenta que los fieles cristianos estamos de acuerdo en
la confesión de los hechos que tienen que ver con la resurrección de
Jesús, y no con los cómos: cómo se produjo
la resurrección de Jesús, cómo es un Resucitado, cómo se apareció Jesús
resucitado a sus testigos… Pienso que la resurrección de los muertos es una acción
que solamente Dios puede llevarla a cabo y que escapa por completo a las
entendederas humanas. Otro tanto se puede asegurar respecto de la creación. El
cosmos es una realidad evidente, pero nosotros los humanos no sabemos ni
sabremos nunca cómo ha tenido lugar.
Pues bien, la fe cristiana afirma los siguientes
hechos sobre el destino final de Jesucristo:
·
Dios, mediante la
resurrección, ha constituido a Jesucristo en el primogénito o en la primicia de
los muertos (Col 1,18; 1 Cor 15,20; Ap 1,5). Jesucristo es el primero y hasta
ahora el único resucitado de entre los muertos.
·
Cuando los
cristianos afirman que Dios ha resucitado a Jesús de Nazaret de entre los
muertos, declaran que el Crucificado Jesús no continúa muerto entre los muertos, sino que su persona
está viva en cuerpo y alma, y que su yo, al mismo tiempo,
ha sido trasformado en cuerpo y alma gloriosos.
·
Los primeros
cristianos insisten, por un lado, en que la sepultura donde había sido
introducido su cuerpo muerto fue encontrada vacía (Lc 24,5: “¿Por qué buscáis
entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”) y, por otro
lado, afirman de Jesús de Nazaret que, a diferencia del admirado rey David, y a diferencia de cualquier otro
muerto, el Muerto por crucifixión “ni
fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción” (Hech 2,31;
cf 13,37). Si el cuerpo de Jesús se
hubiese corrompido, si hubiese caído bajo el dominio absoluto de la muerte, si
se hubiese convertido en cadáver, en modo alguno podría hablarse de la
resurrección de Jesús de Nazaret.
Semejante acción, que ha hecho vivir al Crucificado
Jesús de Nazaret y convertirlo a la vez en el primer hombre de la era
escatológica plena, no puede ser obra más que de Dios. El NT es constante en
atribuir a Dios la resurrección de Jesús. Ya sea con una formulación activa
(“Dios lo resucitó de entre los muertos”), ya sea con una formulación pasiva
(“fue resucitado por Dios de entre los muertos”), el NT considera la
resurrección de Jesús como la acción que lleva en exclusiva la firma de Dios
(cf Hech 2,32; Rom 4,24; 1 Cor 5,15; …). Sólo hay dos textos que hablan de la
resurrección como de una acción cuyo sujeto agente es el propio resucitado
Jesús de Nazaret (cf Rom 8,34 y 1Tes 4,14). El sujeto de la muerte en cruz,
Jesús, continúa siendo el mismo sujeto en el hecho de la resurrección: “Cristo
Jesús, el que murió, más aún, el que resucitó”. Jesús aparece como sujeto de la
resurrección simplemente por mantener la continuidad sintáctica del sujeto. El
único autor de la resurrección de Jesús es Dios.

El acontecimiento de la resurrección de Jesús
significó para los primeros cristianos el destino último del hombre Jesús y su
vuelta como Hijo glorioso a la vida eterna de comunión entre las divinas
Personas.
Es el momento de contrastar finalmente el modo de vencer a la muerte por parte de la
fe cristiana en la resurrección de Jesús y en la de los muertos con el modelo
que propone Platón.
1. El cristianismo proclama la resurrección de Jesús
de entre los muertos como la única modalidad de vida bienaventurada, mientras
que los seguidores de la doctrina escatológica de Platón defienden como única
la felicidad celestial de las almas. Lo extraño que resultaba a los griegos el
anuncio de la resurrección de los muertos se ve claramente en la reacción de
los atenienses cuando Pablo les notificó que Dios había resucitado de entre los
muertos a un hombre, a Jesús de Nazaret (Hech 17,34: “Al oír la resurrección de
los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: Sobre esto ya te oiremos otra
vez”).

3. En la vida del cielo,
Jesucristo resucitado continúa ejerciendo, a un nivel u orden superior, la
mediación reveladora y salvadora entre Dios y los seres humanos que el Hijo
eterno realizó en sus días de hombre histórico. En el ámbito celestial de los
espíritus desencarnados de la doctrina de Platón, por el contrario, no se habla
de ningún Mediador particular en las relaciones entre los espíritus y la
divinidad.
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo
CATOLICISMO DE CORTE
ESPAÑOL
![]() |
Catedral gótica de Ulm,
Alemania
|
Todo es poco. Cuanto más aumenta extramuros la desbandada hacia el abismo,
el derrumbe de cuanto noble hasta ayer se mantenía en pie y la nada y la miseria
se presenten como Paraíso, más ha de adensarse la inteligencia, la vida
espiritual y la fuerza interior dentro de nuestro castillo.
Que nada noble se
pierda de las
vigorosas culturas que alimentaron la historia de nuestro planeta. Nuestro
Cristianismo puede salvar todo lo bueno que nos dejaron en herencia. Lo fue
salvando y mejorando en el trascurso de la historia al acercarse a ellas. Se
puso a imitar el Imperio romano y creó el Sacro Imperio Romano Germánico; leyó
a Aristóteles y a Platón y creó la Suma Teológica de Santo Tomás y la
Escolástica, el Breviloquium Itinerarium
mentis in Deum y las 94 obras de San Buenaventura; se fijó en Altamira y en
el arte rupestre y llenó el mundo de cuadros cristianos medievales,
renacentistas y barrocos; a la sombra de los cedros del Líbano levantó
catedrales góticas para la eternidad…
Siempre fue hacia
adelante y, siempre,
como le ocurre a la vida vigorosa, rebasaba su propio sistema, superaba su
propia zancada y excedía su propio plan.
Y eso, con hombres, es decir, con sujetos imperfectos, torpes y hasta corruptos.
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Cedros del Líbano, símbolo de inmortalidad. |
Mayor cantidad de vida no hay sistema filosófico vitalista
que supere al Cristianismo.
Al fuego de esta vida cristiana es al que echamos leños secos
en nuestro castillo interior. La llama
ha de arder sin interrupción. En el bosque del misterio del Catolicismo del
entrañable estilo español cortamos la
madera de su verdad, de su belleza y de su bondad, troncos eternos para un
fuego perdurable, tesoro y reserva
espiritual del mundo.
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del
conocimiento
Bachillerato Internacional
Geografía de lo sagrado
5. EL TEMPLO BARROCO, SALA DE CELEBRACIONES
El estremecimiento
de lo sagrado no sacude menos en el siglo XVII y XVIII los templos barrocos que
sacudió siglos atrás los robustos muros de los monasterios románicos y el vuelo
en piedra y vidrieras de las catedrales góticas.
No es de extrañar
que se levantaran iglesias en las que se respira la alegría de músicas,
ornamentos, luces y colores propios de las salas de baile de los palacios. Allí está Su Divina
Majestad, asistida por su Corte celestial en pleno. La Iglesia militante
celebra: festeja y ora. El Reino de los Cielos ya ha empezado en la tierra. Los
cristianos son santos, lo dice la Biblia y lo reafirma y escribe con letras
para siglos el Concilio de Trento. Los templos son antesalas del Cielo. Con los
santos de la tierra han de estar presentes los bienaventurados de la Gloria en
la fiesta que, principalmente, es de banquete de bodas (la misa).
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Iglesia del Carmen. Antequera. |
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Iglesia de los Santos Mártires. Málaga |
Formado en la lucha
de la Contrarreforma, el barroco vino a representar una cultura que vive
inmersa en un triunfante momento de exaltación creadora, que se consume en Dios
y en el hombre, cultura antieconómica que gasta su oro y su capital, alegre y
espléndidamente, en un todo o nada. Todo por el amor de Dios y de su
Cristiandad, aunque se pierda el mundo.
Fiesta y respeto sagrado. Nos purificamos. Tomamos agua bendita al entrar en el templo. Se nos exige ritual vestido de fiesta en el alma pues que vamos a sentarnos a la mesa del banquete de bodas del Hijo de Dios. Sagrada ocasión.
Fiesta y respeto sagrado. Nos purificamos. Tomamos agua bendita al entrar en el templo. Se nos exige ritual vestido de fiesta en el alma pues que vamos a sentarnos a la mesa del banquete de bodas del Hijo de Dios. Sagrada ocasión.
Calderón ha
compuesto una obra magna, genial, síntesis: “El gran teatro del mundo”. El
barroco es arte altamente teatral, pero lo es desde su clave metafísica, que
abarcando lo clásico, lo finito, puede fundirlo con lo infinito. Dios vuelve al
mundo, a su palacio, a su templo, a deleitarse con los hijos de los hombres.
Afirma el barroco el mundo y su carácter sacro, se rinde extático ante el Dios
de todos los Esplendores. Si la Edad Media fue, en alguna medida, una primavera
inocente e infantil, el barroco era el otoño que tiene conciencia de la medida
de su propia grandeza y de la herencia temporal que ha recibido. Esto hizo que
su rendición ante Dios fuera una magna obra de arte.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro.
Ciencias religiosas. Univ. Lateranensis
ESTA DEMOCRACIA, AL BANQUILLO
Hoy se admite no sólo sin rebozo sino
como indiscutible verdad que la democracia al día es el supremo valor de las
sociedades. Incluso pasa por encima de la realidad nación, de forma que la patria,
tal como ha sido y en buena parte continúa siendo, puede desdibujarse en la
lejanía desplazada por una mera veleidad democrática. Lo permanente hoy es la democracia, no la nación. La patria no pasa
de considerarse como una hierba que a la mañana creció y a la tarde puede marchitarse
y morir, un mero suspiro de siglos.
El sistema democrático ha ganado tal
prestigio que las sociedades no democráticas estructuradas políticamente tratan
por todos los medios de exhibir cualidades democráticas.
Aristóteles, hace 26 siglos tenía mayor
horizonte. Para el peripatético el gobierno de las sociedades admitía tres
formas: la monárquica (un único jefe, rey o caudillo), la aristocrática
(gobierno de los mejores) y la democrática (gobierno del pueblo). Para
Aristóteles estas tres formas de gobierno las justificaba el servicio de la sociedad,
la sociedad era la gran señora; la forma de gobierno, monarquía, aristocracia o
democracia, el modo o medio de servirla y de mantenerla grande y mejor.

La democracia
como ideal supremo es una mera ilusión
y su realización concreta despersonaliza si no es que ya es beligerantemente antipersonal
y antisocial.
Si lo que se pretende es no
escandalizar a quienes veneran el vocablo democracia, presentándola como el
menor de los malos sistemas de organización política, entonces podremos hablar
de democracia a sabiendas de que con este término expresamos realidades
distintas.
La democracia, desde el arranque de
su etimología, es el gobierno del pueblo. Naturalmente si gobierna el pueblo su
gobierno será en beneficio del pueblo y para el pueblo. La justicia –aspiración
social- que se supone innata en el pueblo se va a confundir con la legalidad
–elemento de gobierno-, confusión con la que
se corre el peligro de eliminar o la justicia o la legalidad con
riesgo para el mantenimiento del orden,
sin el que ni lo justo ni lo legal
perduran.
La democracia vigente se propone la
igualdad, la libertad y una fraternidad universal sin padre. Pero una igualdad
y una libertad sin contenidos, puramente formal, son vacías, no ofrecen nada ni a las personas ni a las sociedades.
Asentada la libertad y la igualdad como fuentes de valores se ofrece al pueblo
una fuente sin agua. Mejor sería ofrecerle agua que mane sin caño, a que el
caño de bronce o de oro luzca seco.

Esta democracia nuestra se ha negado
a levantar sus ojos al cielo. El tiempo de los luceros se lo ha prohibido a sí
misma. Marcha con la vista en el suelo
del más puro materialismo capitalista o comunista. Todo se reduce en ella a
economía y comercio de mercancías. Las naciones democráticas hoy son patrias
sin misión de destino espiritual o cultural en lo universal. Hemos vuelto, sin
gracia, al pan y circo del paganismo. Esta democracia nos funde con la tierra,
no pasamos de ser tierra, pura tierra, con un juego de formalidades para
sentirnos gusanos iguales, libres y hermanados en masas.
No es una casualidad el hecho de que
su desarrollo corra parejas con la degeneración de la que la
democracia es a la vez, causa y efecto.
(Habrá que continuar estas consideraciones)
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional
BODAS
DE ORO DE AFDA
Mi “Magisterio y Estilo”,
siempre “al filo
del amanecer”,
celebra sus bodas de oro.
¡Cuán insólito placer”.
Un poema voyle a hacer
para que quede constancia
de que educar a la infancia
es derecho y es deber.

¡Maestros, a la enseñanza!,
que al fin tendréis la alabanza
que os sea menester,
aunque este párvulo mundo
no aprecie vuestro fecundo
trabajo a más no poder.
Bodas de oro, y a seguir
plantando pedagogía
por toda la geografía
del conocer y el sentir.
Apuleyo Soto
BODAS
DE ORO
Doblaba sus mitades el siglo en Almería
y un sol de juventudes su filo
amanecía.
Aurelio y Federico y Urdiales y Mencía
se asomaban gozosos: el cielo sonreía.
Oscura, turbia nube de necia
jerarquía
Mas no apagó el rescoldó que el viento avivaría:
el fuego crece siempre, la nube
está vacía.
Una década solo, y ese sol volvería
al soplo de una brisa que a refrescar
venía.
“Borrasca” la llamara quien su caudal temía,
cuando era savia fresca que vida nos traía.
AFDA volvió de nuevo, la antorcha se encendía
de Amistad Lasaliana: el rescoldo vivía.
Cientos de amaneceres que Aurelio nos servía
cargados de experiencia, de luz que renacía.
Y hace solo unos años nueva antorcha prendía
y en tallos virtuales sus pétalos abría;
fecundo pensamiento, que en nueva flor ardía;
fue CUR quien nos la trajo: AFDA, bella, lucía.
ORGANIZACIÓN GIMNÁSTICA
![]() |
Federación Internacional de Gimnasia |
En el ámbito
reglado y deportivo, la gimnasia está regida por la Federación Internacional de
Gimnasia (FIG), fundada en Lieja (Holanda) en 1881, y cuyo primer presidente
fue Nicolás J. Cuperus. La FIG coordina y une a las respectivas
federaciones de ámbito nacional. En España la institución que ostenta su máxima
competencia es la Real Federación Española de Gimnasia (RFEG); supeditadas a
ella, están las federaciones autonómicas. Todas estas entidades responden y
respetan, por orden jerárquico, unos mismos criterios de tipo estructural y
organizativo.
La FIG
integra unas determinadas disciplinas afines pero reglamentariamente
independientes: son las modalidades
gimnásticas o, según la última tendencia de la de la RFEG, especialidades
gimnásticas. De hecho son disciplinas deportivas diferentes entre sí. Éstas son siete: Gimnasia
artística masculina, Gimnasia artística femenina, Gimnasia rítmica, Gimnasia
trampolín, Gimnasia aeróbica, Gimnasia acrobática y Gimnasia para todos.
La Gimnasia
artística masculina es la modalidad original del primitivo turnen alemán; la Gimnasia artística femenina fue una adaptación
posterior a las condiciones femeninas; el trampolín surge a partir de la
creación de los aparatos altamente elásticos; la Gimnasia acrobática,
desarrollada en Rusia a principios del siglo XX, es una de las derivaciones del
turnen; la Gimnasia para todos, demostrativa y no competitiva, aflora
con el movimiento neosueco.

La modalidad
de Gimnasia rítmica deportiva, predominantemente femenina, tiene sus orígenes
en la evolución de la “Gimnasia moderna” o de expresión rítmica; la Gimnasia
aeróbica, es la más joven de las modalidades, cuyas raíces se encuentran en la gimnasia jazz, creada por la profesora
sueca de EF Mónica Beckman en 1963; es una conjunción de la gimnasia neosueca
y la gimnasia moderna,
basada en los ritmos afroamericanos con su música sincopada precursora del
jazz, el ragtime.
Cada
modalidad está integrada por unas determinadas pruebas o aparatos. La tendencia
actual se encamina a aumentar el número de modalidades en vigencia con la
diversificación que caracteriza el modelo deportivo actual. Se observa también,
una tendencia a hacer combinaciones de las modalidades gimnásticas existentes,
incluso con simbiosis de otras no gimnásticas como el aquagim, con el fin de incrementar el caudal de posibilidades de
ejecución gimnástica. Otro ejemplo de éstas asociaciones
la encontramos en la unión de las modalidades de Gimnasia acrobática y el
Aeróbic; da como resultado el acroaeróbic.
- Gimnasia artística masculina: suelo,
caballo con arcos, anillas, caballo de salto, barras paralelas y barra fija.
- Gimnasia artística femenina: caballo de
saltos, paralelas asimétricas, barra de equilibrios y suelo.
La modalidad de Trampolín, afín a la Gimnasia artística,
consta de las tres pruebas siguientes: suelo acrobático (tumbling),
doble miminitramp y cama elástica. Ésta última es el trampolín que le da nombre
a la modalidad
FRANCISCO SÁEZ
PASTOR
Maestro. Universidad de Vigo