PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
----- 10 JUNIO -----
NÚMERO VEINTISIETE
Pregón: Magisterio vitalicio.
Reflexión: Parábola del tallo y sus raíces. CUR
Soneto desde el sentimiento: A Antonio Arriscado. Á. Hdez
Rincón de Apuleyo: Al hilo de la vida.
Nuestro castillo interior: Dios y mar. Carmen Conde. E. Malvido.
Seguir en pie. AH.
Patrimonio vital. Braulio Vivas
Sala de profesores: Estilo de gran maestro. R.D.de Aza.
Patio de recreo: Educación, imbéciles. Apuleyo
Manos amigas informan: Depresión infantil. Aure Bascuñana.
Educación Física: Las raíces de la educación física (I). Francisco Sáez.
Recordar es agradecer: En Griñón. Encuentro de primavera, 2013. AH.
Noticias: Breve crónica de un venturoso abrazo. A. Hdez.
ADDENDA
Frase bíblica del mes: El cántico nuevo. Sal 149,1. QerhuteV.
Documentos de oro: Iniciativa e invención. Paul Grieger.
Colaboraciones: El expresionismo. JM Gutiérrez Bravo.
Esperanza cristiana. Antonio Peregrín.
Me bajo un rato a la calle: Aventuras, vivencias y descubrimientos (XII). AH.
Me bajo un rato a la calle: Aventuras, vivencias y descubrimientos (XII). AH.
Tarimilla literaria: Redactar: enfoques. CUR
Obra pública y estilo: Las presas, generalidades. Fric.
Leímos, oímos, vimos: Van Gogh. Relación obsesiva. Diego Coca.
EP 2013: “Lección magistral” CUR
Mensaje para lasalianos del XXI. Juárez
Maestros 50 años después. Teódulo
Amigos, compañeros, siempre hermanos. Griñón. AH
El canto a la Educación lasaliana. Apuleyo
Página fotográfica.
Antonio Arriscado: Soneto, gracias, homenaje.
MAGISTERIO VITALICIO
Nuestro magisterio es vitalicio, es decir, de por vida. Hasta que la muerte se lo lleve y a él con nosotros a brillar como estrellas por las eternidades que nos garantizó como palabra de Dios el profeta Daniel.
Nuestra riqueza no son nuestros dineros, pobre de nosotros, maestros escuela. Lo que hay del Cielo en nosotros esa es nuestra riqueza, el magisterio a disposición de Él y de los suyos, de la Humanidad entera. De niños se nos grabó a fuego una tremenda afirmación quizá de San Jerónimo: “¡Cristianos, daremos cuenta de la salvación del mundo entero!”.
A esto como maestros nos aplicamos, en medio de la apostasía general, de la desbandada general hacia la vulgaridad y el achabacanamiento, que recuerda la piara de cerdos del Evangelio que a una señal se precipitó al mar.
Nos lo venimos diciendo a nosotros mismos mensualmente en el blog AFDA y nos lo acabamos de repetir en el EP 2013. Nosotros levantamos castillos interiores habilitados para caballeros de la Cristiandad. Son una especie entre academia platónica y monasterio laico, como hoy querría La Salle de nosotros.
Dentro de nuestro espacio y con vistas al mundo que está fuera de nuestras bardas de maestros laicos, “copiaremos” y guardaremos, conservaremos y recrearemos, cultivaremos, como los copistas del medievo, como los monjes medievales en medio de un mundo que había dejado de ser clásico, el “epos” de la cristiana civilización de la historia. Es lo nuestro. Ha de ser lo nuestro.
Ahora atravesamos como españoles y europeos una histórica noche oscura. Algún día vendrá un Renacimiento que necesite volver a las semillas del “epos” cristiano, español y europeo, que hoy son granos de trigo en nuestras manos y, bien mirado, pepitas de oro para un futuro renacimiento.

Las raíces callaban, porque por eran raíces. Perforaban la tierra en silencio y a oscuras, sin hacer ruido. Era lo suyo. Buscaban cada vez mayor profundidad. Deslizaban los canalillos finísimos de sus pelos absorbentes. Absorbían sin descanso. Estaban convencidas de que su misión era levantar el tallo alto, crear hojas verdes y alimentar con buena salud sus flores.

- También las casas altas tienen sus cimientos enterrados. El asfalto liso y brillante de la carretera tiene por debajo un firme grueso y sólido. Los barcos sobre el mar llevan una quilla sumergida dentro del agua.
Así razonaban las silenciosas raíces mientras se enterraban.
Sólo una vez parece que se les oyó decir:
- ¡Qué pocas plantas hay sin raíces!
CUR
Cuida la finca,
dijo el padre al hijo.
A la rebatiña
con los grajos pijos,
y a las malas hierbas
a hierro fijo.
Tú busca a los topos
en sus escondrijos.
Yo ya soy anciano.
Por eso te elijo.
El hijo le oyó
como si lloviera,
pero caso no,
nunca lo hiciera.
¿Termino el poema?
No, no, por favor.
Me da mucha pena.
DIOS Y MAR
Fe es fiarse totalmente de Dios. Pero esta confianza absoluta en Dios incluye el sí de la razón ante la realidad que la supera y la desborda. Por ejemplo, ante la realidad de la primavera, la razón admite que las rosas no han brotado por casualidad como tampoco por la pericia del jardinero. Nuestra razón intuye que tiene que haber Alguien capaz de pensar previamente, a diferencia del azar, cómo puede surgir pétalo a pétalo una rosa en el correr de los siglos, y capaz de verla florecida, a diferencia del jardinero, antes de que la rosa naciera a la luz del sol, y antes de que existiera el sol, y antes de que existiera nada… Nuestra razón queda obnubilada ante ese Alguien, lo entrevé a espaldas de las nubes, no sabe cómo es, pero reconoce que ese Alguien tiene que estar ahí, desde el principio, en la suavidad y elegancia últimas de las rosas.
Tengo la convicción de que muchos cristianos hablan de la fe como de un acto de confianza ciega en Dios, de un acto de entrega total de la persona a Dios al margen de la razón e incluso en contra de la razón. Creer de esta manera no es propio de un cristiano creyente, sino de un cristiano crédulo.
El estudio de la teología me ha enseñado hace tiempo a distinguir entre fe y fideísmo. Esta diferencia fundamental la he encontrado sorprendentemente en un poema de la poetisa natural de Cartagena Carmen Conde (1907-1996), titulado Dios y el mar. Los poetas inventan metáforas que no pocas veces facilitan la comprensión de realidades hermosas y sutiles que los teólogos se ven con grandes dificultades para aclarárnoslas, y sin lograrlo muchas veces.
La que fuera maestra y la primera mujer en ingresar en la Real Academia de la Lengua Española, Carmen Conde, compara la vida humana con el “agua gruesa del mar”. Sólo al oír la palabra “mar” nos ponemos a temblar. ¡La de riesgos que nos vienen a la mente al recordar la travesía de nuestra vida por entre las olas del mar y sobre todo cuando avistamos el horizonte del mar donde acaba nuestro vivir! Pero también la autora de poesías y de obras de teatro para niños, Carmen Conde, nos dice que en el mar de nuestra vida y de nuestra muerte se encuentra Dios, y que Dios es el mar y su mano como las olas del mar. Y añade que quien confía plenamente en Dios no cree en Él a ciegas y se lanza, por si acaso, a nadar y a nadar en solitario, sino que opta por ir en la vida y en la muerte flotando “en la inmensa ola azul” de la mano de Dios, flotando en la mano “abierta, infinita mano, ilimitada, que sostiene mi cuerpo sin tensión”. En esa mano de Dios podemos tendernos de espaldas e ir viviendo y muriendo con esperanza de salvación, porque nuestra razón adivina que en esta vida rebosante de misterios tiene que haber Alguien…, a quien los cristianos y Carmen Conde llamamos Dios.
Eduardo Malvido
Como nadando, abandonada
al agua gruesa del mar.
O mejor que si nadara: flotante
en ondas firmes, en ondas fuertes,
en una inmensa ola azul
que se juntara
con otra inmensa ola azul. Hasta los cielos.
Así, en tu mano.
Igual que en el mar, en la mano tuya:
abierta, infinita mano ilimitada,
que sostiene mi cuerpo, sin tensión…
Tú, el mar. El mar, Tú.
La ola, tu mano; la mano, tu ola.
Abandonándome a los dos, ciega
y sorda y vuestra. Con fe.
¡No hay peligro de ahogarse,
ni de morir sin alegría de que la muerte
no sea bellísima liberación
hacia Ti!
El misterio de la confianza
reside en nadar, en flotar, en abandonarse
plenamente a Ti,
sola y eternamente a Ti.
Al mar.
PATRIMONIO VITAL
Y OTRAS PARÁBOLAS
Te adjunto una cosa para que valores qué destino le puedo dar.
Ha surgido de una manera espontánea de una experiencia personal
un tanto "retro" (como podrás leer en el texto).
El texto primigenio, era tan breve como para poder ser el de un e-mail
en el que adjuntaba a unos familiares de Almería
unas fotografías encontradas de agosto del 71.
Pero conforme lo concluía me sentí inspirado por el Salmo de las Rosas
que había leído unos días antes en el número de mayo de AFDA.
Y es cuando se me ocurrió reelaborarlo
de modo que ofreciera un cierto "enganche" con la línea de AFDA.
Resumen. Por puro azar, acabo de encontrar unas fotografías de las vacaciones de mi familia en la playa de Almería (agosto de 1971). Al contemplarlas, he vivido la experiencia gozosa de mi acceso al pasado.

Patrimonio vital, que podríamos describir como ese "conjunto de recuerdos con el que una persona/familia se identifica, por sentirlo testimonio y símbolo de su existencia[1]". Está constituido por el cúmulo de vivencias que todos tenemos y que su contemplación, "a toro pasado", nos proporciona un gozo que no tiene parangón. Es vivir dos veces; y en la segunda, como mucho mayor deleite que en la primera, porque estamos más preparados para apreciar lo que fue y porque en la primera repartíamos nuestra atención en los acontecimientos conexos. Hoy nuestra atención, es cautiva de aquél.


[Una acotación quiero añadir que tiene que ver con la edad del agente: la rehabilitación del patrimonio, debe hacerse cuando hay distancia temporal de los sucesos que lo nutren; a más distancia, más valor. Aquí el tiempo juega un papel muy importante; porque de una parte aprecia mejor el suceso (cuenta con mejor juicio) y de otra, atenúa lo desfavorable. Pero llamo también a los jóvenes a la tarea: la de documentar las situaciones; sin material documental, no se pueden luego construir visualizaciones].
Esta suerte de "patrimonio" (intangible), que no admite representación en números es, empero, más "estable" que otros que sí lo requieren, por no estar sometido a contingencias. Como fue, así queda; como queda la rosa aprisionada entre las hojas de ese libro, al que se refiere el poeta José María Valverde. Lo que pueda pasar después, (¿una desdicha, acaso?), será otra cosa; pero lo que fue, es indestructible; ha quedado blindado, encapsulado en su mismidad; en la del momento original. Es pues, imperecedero.
Ahora, cuando creo haber descrito el fenómeno conceptualizado del Patrimonio Vital (una suerte de "realidad aumentada" -¡otra parábola!-), es llegado el momento de ceder el paso a los últimos versos del "Salmo de las rosas":
"…Mas ¡qué importa morir cuando se ha sido y tanto!
Yo os doy la eternidad que os quitaba el ser bellas.
Os tengo en mi recuerdo lo mismo que un libro,
evocándome mayos, muchachas y ciudades,
al hallaros de pronto, cuando pasan las hojas.
Voy contando mis años por relevos de rosas.
De rosas repetidas, de eternidad de rosas
que me animan, diciéndome que el Señor sigue en pie."
(José María Valverde, "Salmo de las rosas").
La parábola poética, está servida. Ocho versos prestados han bastado para expresar con maestría, lo que me he afanado en explicar desde el principio, casi con regla y cartabón…
Braulio Vivas Moreno
ESTILO DE GRAN MAESTRO
En esta ocasión, el recreo de la mañana fue monográfico.
El profesor de historia nos mentó a Manio Curio Dentato.
No se habló de otra cosa en aquella media hora.
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Curio Dentato rechaza los regalos de los samnitas
Jacopo Amiconi
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Manio Curio Dentato, que murió el año 270 a.C., fue un romano de origen plebeyo de los primeros tiempos de la República. Acabó con las guerras samnitas y venció a Pirro, el rey de Epiro. La derrota sobre el formidable Pirro fue tan completa que obligó a éste a salir de Italia. El botín que Curio Dentato logró en la batalla de Benevento fue entregado por entero a la República. Curio solo se quedó con un vaso de madera que utilizaría para ceremonias del culto de los dioses.
Tras vencer a Pirro, el último general griego a quien se le compara con Alejandro Magno, Manio Curio Dentato se volvió a su pequeño terruño a sembrar su trigo y dedicarse a las demás faenas del campo, como hacía antes de lograr con las armas tanto honor para la República.
Ramiro Duque de Aza
EDUCACIÓN, IMBÉCILES





DEPRESIÓN INFANTIL

Así le hablaba una madre a su hijo, de aproximadamente siete años, que por una nimiedad entró en crisis mientras jugaba en el parque con un amigo.
Cuando todo se tranquilizó su mamá le comentaba a la madre de Daniel que estaba muy preocupada con Luis porque, desde hacía algún tiempo, estaba muy raro.
- Unas veces parece que nada le importa y otras se irrita desproporcionadamente por cualquier cosa, está como apático, la mayoría de los días no quiere quedarse jugando al volver del colegio e incluso alguna noche se ha hecho pis en la cama.
Hasta hace muy poco se pensaba que la depresión la padecían exclusivamente los adultos. Hoy es un hecho indiscutible que los niños pueden padecerla. Las estadísticas revelan que aproximadamente un 5% de la población infantil ha padecido algún grado de depresión que dependiendo de la intensidad y duración ha incidido o no en el desarrollo normal del niño.
Detectar una depresión infantil no es fácil, puesto que casi todos los problemas de desajuste psíquico en los niños están impregnados de ansiedad y de depresión, pero no siempre estamos ante un estado de depresión infantil.
Quienes pueden alertar mejor de una depresión infantil son las personas más cercanas y que más horas conviven con el niño; es decir, los padres y los profesores. Ellos son los que mejor pueden observar sus comportamientos, ver si persisten y si interfieren en su normal desarrollo.
Los criterios generales, para diagnosticar la depresión infantil, son la presencia de estados de ánimo que afectan a diferentes aspectos cognitivos, afectivos y motrices:
· El niño se siente triste, llora con facilidad y deja de disfrutar con las cosas que antes disfrutaba.
· Se altera la capacidad de comprensión y atención.
· Se cansa sin motivo y su nivel de actividad desciende mucho.
· Se perciben también aspectos psicosomáticos como alteración en el sueño, pérdida o aumento del apetito, cefaleas, vómitos, dolores abdominales…
· Tienden a descalificarse ( no sé, soy tonto, todo lo hago mal).
· Se comunican poco y tienen problemas de relación.
· Piensan en escaparse de casa, suicidarse o autodestruirse.
· Reaccionan desproporcionadamente ante pequeñas frustraciones.
· Eligen finales tristes para sus historias.
· Pueden tener regresiones (por ejemplo, no controlar esfínteres mientras duermen).
Los factores desencadenantes pueden ser variados:
· Acontecimientos inesperados o estresantes.
· Las normas demasiado rígidas o excesivamente permisivas.
· Los conflictos familiares repetidos o mantenidos.
· El fracaso escolar.
· La marginación social entre sus iguales.

Si tenemos indicios de que puede estar atravesando una depresión, debemos prestarle más atención de la normal, dedicarle tiempo sin prisas ni tensiones, jugar con él, propiciar momentos especiales y relajados donde se pueda crear un clima de confianza y empatía para que nos hable de lo que siente, de cómo se siente y que vea que él es lo único y más importante para nosotros y, sobre todo, que sienta que NO le culpamos de su problema.
Cuando los síntomas se dilatan en el tiempo o interfieren en el desarrollo normal, hay que buscar la ayuda de un psicólogo.
El diagnóstico y tratamiento temprano son esenciales para que la terapia dé resultados satisfactorios.
Aure Bascuñana
Pontevedra
LAS RAÍCES DE LA EDUCACIÓN FÍSICA (I)
La EF, como forma de educación escolar a través del movimiento corporal, se desarrolla y sienta sus bases en el siglo XIX con las Escuelas Gimnásticas europeas. Pero previamente había surgido un germen que hizo posible que esta actividad aflorase.
Como en tantas otras ocasiones, la idea es expuesta por un intelectual en el campo teórico, y otras personas recogen dicha idea y la ponen en práctica. Expondremos a continuación cómo brota esta disciplina. Son sus raíces.
Raíces de la EF
Una vez superada la era gimnástica antigua de la Grecia clásica y la depresión del Medievo, en el que existía una cierta idea de desprecio hacia el cuerpo para salvar el alma, emerge lentamente con el Renacimiento una tendencia encaminada hacia el cuidado del propio cuerpo a través de la actividad física con intenciones formativas –gimnástica–. Pero esta tendencia tardaría varios siglos en abrirse camino.
Hasta el siglo XIX no se plasmaría esta actividad. Surge en Alemania, pero rápidamente se extendería hacia otros países europeos por la influencia de la Ilustración.
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Juan Jacobo Rousseau |
Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) influye en la implantación del ejercicio físico a través de su obra El Emilio. En esta obra se resalta una educación ideal, donde el ejercicio físico posee una importante función. Menciona Rousseau que esta actividad puede contribuir al logro de los objetivos establecidos para la salud y el desarrollo de un cuerpo vigoroso. Enfatizaba que la mente y el cuerpo son una entidad indivisible y que ambos se encuentran integrados. Su obra no constituye método, sino intención del retorno a la vida natural. Ejerce un notable influjo en la educación.
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Juan Enrique Pestalozzi |
La labor que realiza Pestalozzi con niños huérfanos y mendigos muestra lo que podría considerarse el posible origen de la educación especial para niños con situaciones difíciles de adaptación social. En el año 1800 desarrolla un centro de enseñanzas y formación de profesores en Iverdon (Suiza) con el cual alcanzó un punto culminante en su trabajo pedagógico.
Incluyó también la práctica de ejercicios físicos como medio de fortaleza y resistencia corporal, cerrando así el ciclo de una educación integral, que va desde lo más espiritual a lo puramente corporal.
Incluyó también la práctica de ejercicios físicos como medio de fortaleza y resistencia corporal, cerrando así el ciclo de una educación integral, que va desde lo más espiritual a lo puramente corporal.
En GRIÑÓN, a 1 de junio de 2013
AMIGOS, COMPAÑEROS, SIEMPRE HERMANOS
Quisieron Dios y la fortuna traernos hace algunas décadas hasta esta santa casa, llamados a cumplir una ardua tarea, escasamente reconocida, pero digna donde las haya: la educación de la juventud, la tutela de su aprendizaje desde una didáctica sabiamente diseñada por el señor de La Salle y que no han logrado mejorar los vientos de las distintas metodologías.
Se nos reclutó -y considero bien traído el término militar, pues a una esforzada milicia se nos convocaba- en nuestro pueblo o ciudad de origen. Aceptamos el reto, seguramente no del todo conscientes de la renuncia que ello representaba y del esfuerzo que se hacía necesario; pero ilusionados ante una aventura que se nos ofrecía amable y esperanzadora.
El Noviciado Menor transcurrió, superada la adaptación inicial, en una atmósfera serena y saludable, en la que el estudio y la oración se conjugaban con la práctica del deporte, el juego y el sano esparcimiento. Todo ello concienzuda y discretamente salpicado de ratos de oración y reflexión, que se derramaban sobre la cera blanda de nuestras almas y las modelaban conformándolas al espíritu lasaliano.
Vino luego el postulantado, esa fase en la que había que sacar pecho y aguantar el tirón. Hacerte acreedor a la confianza de los educadores, y ser al mismo tiempo espejo donde habían de mirarse los que, algo más jóvenes, nos observaban con un sentimiento de sana envidia y rendida admiración. Y al fin, el Noviciado: el momento esperado, la primera meta conseguida: vestir el hábito, lucir impoluto el babero y cubrir de dignidad la coronilla con el pequeño solideo. Oración, renuncia, meditación, aprendizaje y mejora personal.
Finalmente, el Escolasticado. Tres años de estudio, de formación y preparación para un fecundo magisterio. Estudio y oración aderezados, como en los años anteriores, con ratos de esparcimiento, la dedicación a tareas de servicio comunitario y las prácticas docentes en la pequeña escuela anexa.
Y todas las etapas: aspirantado, noviciado, escolasticado, salpicadas de actividades transversales que creaban fuertes lazos de cohesión entre cuantos aquí crecíamos ; para unos suponía la exigencia de necesaria ejemplaridad hacia los más pequeños, y para otros la ocasión de sentir próxima la etapa a la que ilusionadamente se aspiraba.
Enhorabuena a los que en este 2013 celebran las bodas de oro de su Magisterio. Enhorabuena también a los que ya lo hicieron y a los que estamos a las puertas de conseguirlo. Y enhorabuena a quienes bajo estos benditos muros nos recibieron un día, se esforzaron por entregarnos lo mejor que tenían y hoy siguen brindando por nosotros allá donde se encuentren. Gracias, queridos Hermanos, mil gracias.
No quiero concluir estas palabras sin un recuerdo emocionado para nuestro querido compañero y amigo Antonio Arriscado y para su doliente esposa Puri. Para ellos, para cuantos aquí nos encontramos y para cuantos quisieron estar pero no pudieron hacerlo, los versos esperanzados de este soneto:
AMIGOS, COMPAÑEROS, SIEMPRE HERMANOS
Volvemos, compañeros, convocados
a Griñón, el lugar en que crecimos,
el nido protector donde vivimos
y compartimos sueños, confiados.
Alzamos luego el vuelo; ilusionados,
por sendas diferentes perseguimos
horizontes distintos, y hoy venimos
a compartir los logros alcanzados.
Hoy vuelve la camada a estar unida,
y nos vemos de nuevo muy cercanos,
pues no está tan lejana la partida.
Que el señor de La Salle, entre sus manos
nos guarde hasta el final de nuestra vida
y sigamos sintiéndonos hermanos.
Ángel Hernández
Viernes, 31 de mayo, Madrid
La cita fue en la Plaza Mayor al pie de la estatua a caballo de Felipe III. |
La tarde se nos fue en un paseo por el viejo Madrid de los Austrias y la incursión en el más próximo Madrid de los Borbones: Plaza Mayor, Arco de Cuchilleros, Mercado de San Miguel, Calle Mayor, Catedral de la Almudena, Palacio Real, Jardines de Sabatini, Plaza de España, Senado, Plaza de Oriente, Teatro Real, Plaza de la Ópera, calle Arenal, Puerta del Sol... Hermoso paseo que puso espléndido marco a nuestra animada conversación. Mucho había que decir, mucho que contar y mucho que disfrutar.
El puente de la Playa de Riazor lo habíamos cruzado hacía tres años. El río sonaba a crecido y a la vez nos cantaban sus aguas los nombres de los ausentes. |
Sábado, 1 de junio, Griñón y Madrid

Llegados que fuimos a la bendita 'casa madre', recorrimos, entre nostálgicos y entusiasmados, los lares que albergaron nuestra tercera infancia y adolescencia y dieron principio a una ilusionada primera juventud: claustros, capilla, aulas... Todo resultaba más pequeño, aunque -salvo honrosas excepciones- no nos hubiéramos hecho más grandes; seguramente, esto sí, algo más lentos. Recorrimos aulas, claustros, capilla, aulas... Y en una de éstas, la más capaz, recibimos, atentos y aplicados, el mensaje que, dejando a un lado la nostalgia, nos llevaba al recuerdo agradecido, al reconocimiento de lo que fuimos y a la experiencia agridulce de lo que conseguimos y lo que quedó por conseguir. La lección magistral de Carlos Urdiales, nuestro eterno profesor; las disertaciones de Jesús Juárez y Teódulo García sobre la que fue y ha seguido siendo nuestra vocación docente, y mi crónica, sencilla y sentida, de los años vividos en Griñón.
Acto académico. La vuelta a clase a los 50 años. "El niño nace filósofo". |
Luego, la solemne celebración eucarística. El canto gregoriano -bajo la dirección de Manuel Romero y envuelto en los acordes del órgano en manos de Auxencio- nos trasladó en el tiempo y nos hizo recordar, con sana nostalgia, los buenos momentos vividos a los pies de nuestra Inmaculada.
Finalmente, un ágape festivo, rematado con la entrega de placas conmemorativas a Carlos Urdiales y Juan José Díez, profesores que, allí presentes, representaban a cuantos tuvieron en su mano y modelaron con esmero la cera blanda de nuestra juventud. Y el broche de oro: los versos siempre diestros y sentidos de Apuleyo, nuestro juglar de cabecera.
En "La Ópera de Madrid" se cena bien y se prolonga el Auditorio Nacional: arias madrileñas, coplillas gaditanas y piano sevillano. |
Preciosos recuerdos, que permanecerán vivos en nosotros y habrán de encadenarse con las vivencias, sin duda igualmente gratificantes, de nuestro próximo encuentro. Zaragoza, para el 2014, y Carlos y Maribel al frente, tienen la palabra.