52. AFDA


ÍNDICE PRINCIPAL
Pregón: Artesanos de la obra bien hecha.
Reflexión mensual: Siste, viator.CUR
Traigamos a los clásicos. Fray Benito Jerónimo Feijoo. CUR
Buzón teológico: Gracias a Jesús resucitado, accedemos a la vida eterna de Dios. E. Malvido
Parábolas del peregrino: Parábola del peregrino y el porqué de los ángeles de su camino. CUR
Filosofía de lo sagrado: Psicología de lo sagrado. Pietas. CUR
Afderías: AFDA 1961-1963. CUR
Alta política con estilo: El trabajo deber y bien moral.Ramiro D. de Aza
Rincón de Apuleyo. Jilgueros. Flores.
Soneto desde el sentimiento: ¡Resurrexit! ¡Aleluya! Ángel Hdez.
Educación física: Cualidades físicas. Capacidades coordinativas. F. Sáez
Cartel que anuncia el EP 2016
 
                

   ARTESANOS DE LA OBRA BIEN HECHA
   Mientras haya un puñado de españoles que sigan siendo artesanos de pura raza hispana, España no habrá desaparecido del mapa mundial; la semilla de españolidad que en ellos permanece sana y recia, cuando florezca, hará que vuelva a reír la primavera en los trigales de la Patria que, en tiempos,  fue granero de Roma y, hasta hoy, espiritual y moralmente, silo del oro espiritual del mundo.
Sencillos artesanos de pura raza hispana: artesanos de la madera, del teclado informático, del aula en las escuelas, de la medicina y de la milicia, de la oficina de siempre y del barrido de las calles, del “buen gusto” de la Reina Católica y de la elegante distinción de los buenos modales con todos…  y del político de largo horizonte, sin una palabra de más, preciso y a punto.  
España habría de ser toda ella una república de artesanos, todos artesanos. Los mejores de los nuestros soñaron con que un día no lejano lo fuera. Desde el labrador que trabaja con sus manos sus tierras al refinado maestro orfebre de magisterios y estilo.
La política marrullera al día y el contemporáneo ruido y hasta triunfo de los vulgares y desarrapados no ahogará con su estruendo el silencioso y alegre canto de barítono de los nobles de la obra bien hecha, del artesano español, rey o villano, villano en su rincón o rey en la soledad de su despacho monacal, como un Felipe II en su Escorial.
La perfección y gusto por el resultado de lo que sabemos hacer cada uno según su corazón y cerebro en el servicio a los demás coloca muy alto el valor de la faena bien hecha, desde quien rompe a paso de tractor el surco para la siembra, al poeta que afina el último endecasílabo del soneto que, con justicia,  ha de colocar la historia de la literatura en el mismo estante de prestigio de los mejores sonetos de Quevedo y Lope.
Que nadie quiebre la obra bien terminada. Ni el que la hizo ni el incapaz que la envidia. Porque el hombre jamás tiene derecho sobre la obra que hizo bien. El derecho de la obra es superior al derecho de él. Y el deber del hombre está en sacrificarse por su obra de artesano y jamás en sacrificarla a otros fines. La obra puede ser un hijo en el seno materno, un día de la historia de España o una nueva Venus de Milo.
¿Que el mundo se envenena y achabacana? Nosotros lo contrarrestamos, nos exigimos mayor precisión de artesanos de las cosas que se nos dio manejar y de la propia conciencia, labrada como una Venus o un Apolo griegos, para hacer que sintonicen con las estrellas, como quería Emerson, digna de nuestros padres en la santidad y en sus hazañas de héroes, los que mienta la Historia y los que hemos conocido y que, codo a codo con nosotros, ya desfilaron en silencio hacia la Eternidad que era su meta y corona de la obra bien hecha.

«Todo pasa. Pasan pompas y vanidades. Pasa la nombradía como la obscuridad. Nada quedará a fin de cuentas, de lo que hoy es la dulzura o el dolor de tus horas, su fatiga o su satisfacción. Una sola cosa, Aprendiz, Estudiante, hijo mío, una sola cosa te será contada, y es tu Obra Bien Hecha.»
 Aprendizaje y heroísmo, Eugenio D'Ors

         SISTE, VIATOR!
El trigo grana sin saber que da pan.
El servicio de quienes militamos en AFDA –escribiendo, comulgando con sus planteamientos, leyéndola, aplaudiéndola…- a favor de España, de Europa y del Reino de Dios sobre la Tierra, es tan hermoso y tan honroso servicio, que bien merece la pena que detengamos el tiempo, de cuando en cuando, para reafirmarnos en nuestro amanecer y en nuestro filo, mientras el Cielo quiera que granen nuestras mieses  tan ajenas al pan.
Nos detenemos un breve y denso tiempo, como el romano y el peregrino del Medievo frente al lugar de un hito histórico: ¡Detente, caminante!, Siste, viator!
Pretendemos que con los años el filo presente incluso mejor corte que tuvo en el amanecer de aquel clarinazo de luz de 1961 y siguientes, cuando andábamos por la Escuela: horizonte sin rayas limitadoras y el sol amaneciendo.
El Encuentro será en Segovia, en el próximo mes de mayo. Tres días entre Segovia y Madrid. Será  nuestro séptimo encuentro oficial de primavera, el del año 2016, EP 2016. Para los de la Borrasca y entrañables compañeros de viaje y de Escuela, también aborrascados.
La circunstancia es una perla. Más que detenernos a ver de nuevo las estrellas del firmamento de nuestra juventud –que eso, también- quede de nuevo claro que con este encuentro, lo que nos importa es seguir soñando mientras las vemos. Seguir soñando y peleando, con nuevo brío inteligente, las batallas de Dios, de la Escuela y del Estilo, las tres pasiones de nuestras vidas, de entonces acá. 
 CUR
Maestro, profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional


          

 
FRAY BENITO JERÓNIMO

FEIJOO


En busca del “ciudadano libre de la República de las Letras”
Si vamos a verle recién nacido, nos iremos a Galicia. En Galicia, a Orense. Y en Orense a Casdemiro, donde le están naciendo el 8 de octubre de 1676 (preside las Españas y su Imperio Carlos II, el Hechizado).  Podemos asistir a sus clases en la Universidad de Oviedo o irle a buscar a su celda del grandioso monasterio de San Vicente, donde atiende a todos con ingenio y generosidad. Sabe muchísimo porque es un enorme trabajador y un observador tenaz. Es un polígrafo, una enciclopedia en pie de guerra, o, mejor, él solo una universidad singular y personalizada. Se le conoce en España entera y más allá de sus fronteras, en Europa y en América. Sus obras se leen en castellano y en varios idiomas cultos.
Físicamente es un hombrachón, grande, fuerte. Uno de sus compañeros de monasterio nos ha dejado escrito que era “de estatura prócer, como de unos ocho palmos o algo más; de cuerpo derecho, aún en el último tercio de su vida; de miembros robustos y proporcionados”.
Intelectualmente, está dotado de una magnífica inquietud por el saber: Nada le es indiferente: la medicina, las ciencias naturales, la física, las matemáticas, la astronomía, la sociología, la filosofía, la teología, la estética… Su saber enciclopédico la va muy bien a su siglo XVIII.

A los cincuenta, como Don Quijote, polémica y silencio
El Padre Feijoo alcanza su plenitud de hombre tarde. Es un fenómeno que se ha dado con alguna frecuencia en la historia del pensamiento humano. El momento en que aparece su primer volumen, brioso y seguro, ha cumplido los cincuenta años. El medio siglo nos hace pensar en los que frisaba nuestro Don Quijote al alba de sus andanzas por los campos de La Mancha.


En 14 años, entre 1726 y 1740, termina su Teatro crítico universal, nueve volúmenes (Teatro en el sentido de Panorama). En los 18 que van de 1742 a 1760, sus Cartas eruditas y curiosas, cinco volúmenes. 
En su Historia de los heterodoxos españoles (1882), Menéndez Pelayo cuenta al menos quince ediciones de las obras completas de Feijoo.
Su éxito es ruidoso. “Sus aplausos suenan en toda Francia”, constata sin ensoberbecerse el mismo Feijoo.
Muere nuestro fraile en 1764 – a punto de cumplir 88- y tras una enorme polvareda que levantan sus partidarios y detractores en virulenta pugna, cae el silencio sobre su obra, hasta la primera mitad del siglo XIX.


Estilo benedictino, muy personal
Obras y estilo le hacen figura primerísima de la Primera Ilustración Española.
Clava su mirada en la naturaleza con profundidad. Nadie le aventaja en el esfuerzo por dar con la verdad de las causas de lo que examina. Todo lo comprueba y, si es posible, lo experimenta. Se equivoca, pero siempre está dispuesto a corregir errores y primero los suyos. Todo un ejemplo para afilar el estilo y dejar obras inmortales.
“El Padre Feijoo nunca miente” se dice en los ambientes monacales y universitarios que le tratan.
Claridad de científico, sencillez benedictina, rigurosa exactitud, frase breve, polémico si se tercia, afán patriótico, repetitivo como buen maestro, siempre independiente… Negativamante: galicismos… Marañón le considera creador del lenguaje científico entre nosotros. 
No hay tema que se le resista: la piedra filosofal, la psiquiatría y los endemoniados, la astronomía… y mil cosas curiosas, no sólo las profundas, como la leyenda del judío errante, con escrupulosidad científica. Y hasta chistes.
CUR
Maestro. Profesor de Lengua y Literatura
Emérito UCJC
GRACIAS A JESÚS RESUCITADO,

ACCEDEREMOS A LA VIDA ETERNA DE DIOS


Al abordar el tema presente, no sé por qué, me vino a la memoria una letrilla de la canción “Bamba”: “Para subir al cielo se necesita una escalera larga”. ¿La recordáis? Al oír la musiquilla, yo me decía: “Es imposible que levantemos una escalera para subir al cielo.  Totalmente imposible. ¿En qué suelo la vamos a fijar? ¿Cómo vamos a alargarla para tocar el azul del cielo? ¿Y dónde la vamos a enganchar en las alturas celestes?”.

Escalera infinita hacia el cielo de Australia.
Escultura de McCracken. Peldaños de aluminio.
Al rato me centré en el título del artículo de hoy. Pues, anda, que esto de entrar a formar parte de la vida eterna de Dios unas creaturas como nosotros: temporales, apegados a esta vida de pequeños placeres, con ojos abiertos a colores suaves de amaneceres y a sangrientos de atardeceres, con dedos lanzados a sentir el agua fresca, la madera dormida, la piel imantada… Sí, me parece mucho más imposible que imaginemos participar de la misma vida eterna de Dios… Pero en ese momento inesperado caí en la cuenta súbitamente de que ha sido Dios el que desde el cielo nos ha tendido una escalera larga y segura. Y algo mucho más asombroso: que el Hijo bajó a hacerse hombre como nosotros y que ya subió como Hijo glorioso adonde el Padre y el Espíritu Santo.
Así que empecé a responder al tema de nuestra participación en el cielo de Dios centrándome en Jesucristo, en la Escalera que Dios mismo se tendió para  bajar y subir por ella. En este artículo me fijaré en que, gracias a Jesús resucitado, también nosotros podemos subir y entrar en la vida eterna de Dios.

Los cristianos tendemos a reducir la mediación de Jesucristo entre Dios y los hombres a su intervención redentora, según aquello de que “hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos” (1Tim 2,5-6). ¡Gracias a Dios!, Jesucristo continúa con su mediación en el cielo.



Sueño de Jacob

Joan Josep Ribera Cucó, el Españoleto.
La mediación de la humanidad glorificada del Hijo es algo necesario y esencial para que el cielo exista como tal para nosotros, e incluso para que Dios Uno y Trino se comunique y conviva con nosotros.

Nosotros solemos entender y expresar humanamente la vida eterna como “visión de Dios”. “Ver a Dios” es una expresión que proviene del AT: Moisés afirma que nadie puede ver el rostro de Dios y quedar con vida (cf Ex 33,20). En el NT, en cambio, se lee que los limpios de corazón “verán a Dios” (Mt 5,8) y también que los ángeles de los pequeños del reino “ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mt 18,11).

Estas y otras frases del NT que hablan de una visión directa de Dios en el cielo por parte de los limpios de corazón y por parte de los ángeles de los pequeños del reino es lo que ha hecho decir a la teología medieval que las almas santas de los difuntos, antes de la resurrección de los muertos,  ven “la divina esencia con visión intuitiva y también cara a cara” y que la divina esencia se muestra a las almas bienaventuradas “de modo inmediato y desnudo, clara y patentemente” (frases del papa Benedicto XII en el año 1336).

La teología elaborada especulativamente ha olvidado mirar al NT en general y a los Evangelios en particular donde se encuentran frases  explícitas y categóricas, según las cuales ningún ser humano, ni terrenal ni celestial, puede relacionarse directamente con Dios, a no ser que lo haga por medio del Hijo unigénito, humanado históricamente, en primer lugar, y humanado escatológicamente, en segundo lugar.
En el mismo Evangelio de Mateo se insinúan las relaciones de intimidad única y directa existentes entre el Padre y el Hijo humanado en la historia: “Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre lo conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11,27).

Pero es sobre todo el evangelista Juan el que más resalta la mediación necesaria y universal de Jesucristo para que los seres humanos puedan acceder a la visión de Dios y a la comunicación amorosa y fruitiva (=gozosa) con Él.

Ya en esta vida Jesucristo ha ejercido la mediación reveladora del Padre. La filiación divina única de Jesús es el fundamento de dicha función reveladora: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (Jn 1,18; cf 3,31-32; 6,46; 7,29; 14,5-10; 1Jn 1,1-3).
         
Juan habla asimismo de la mediación reveladora de Jesucristo en la vida del cielo: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo” (Jn 17,3; cf 1Jn 5,20).
    
Debemos, pues, seguir contando con la mediación de Cristo hombre en la eternidad del cielo. No debemos limitarnos a contar sólo, como solemos hacer, con “la mediación histórica y moral del Hijo del hombre durante su vida terrena”. El mismo autor de estas últimas palabras da la siguiente razón para seguir contando con Cristo mediador en la visión celestial de Dios: “En la eternidad sólo se puede contemplar al Padre a través del Hijo; y se le contempla inmediatamente precisamente de ese modo, pues la inmediatez de la visión de Dios no niega la eterna mediación de Cristo hombre” (K. Rahner).

Juan recurre asimismo a las metáforas para expresar que el Hijo unigénito humanado gloriosamente constituye el cielo para todos: para las Personas divinas y para las personas humanas. Por esto un escritor español, J. M. Cabodevilla, nos pide que no digamos que “Cristo está en el cielo”, sino que “el cielo está donde está Cristo”. Juan utiliza concretamente estos dos símbolos: la  luz y el templo.

En el prólogo de su Evangelio,  Jesús es denominado la luz. La luz es identificada en dicho prólogo con la Palabra, la cual estaba en el principio junto a Dios; la Palabra era Dios; el mundo fue hecho por Ella; todo se hizo por Ella y sin Ella no se hizo nada…

En Jn 8,12 se proclama el alcance absoluto, divino, de la luz salvadora: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida”.

El segundo símbolo empleado por Juan es el del templo. Ya en el capítulo 2 de su Evangelio, o sea, al comienzo del Evangelio, Juan presenta a Jesús como el Templo único de Dios en sustitución definitiva del templo de Jerusalén. La morada por excelencia de Dios es Jesús resucitado. Cuando Jesús anuncia que el templo judío va a ser destruido y reemplazado por otro eterno, Juan añade la siguiente explicación: “Pero él hablaba del santuario de su cuerpo. Cuando fue levantado, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús” (Jn 2,21-22).

 Los Evangelios sinópticos refieren también, aunque en el relato último de la pasión, o sea, al final de sus respectivos Evangelios, las palabras de Jesús sobre la destrucción del templo de Jerusalén, pero los tres omiten la alusión explícita al nuevo Templo erigido por Dios mediante la resurrección de Jesús (cf Mt 27,39-40 y par.). Tan sólo insinúan el hecho simbólico de que con motivo de la muerte de Jesús “el velo del santuario [la Morada por excelencia de Yahvé] se rasgó en dos, de arriba abajo” (cf Mt 27,51 y par.).

Ya está. Lo que nos parecía imposible (construir una escalera para subir al cielo) Dios Padre y Dios Espíritu Santo nos lo han hecho factible gracias a que Jesús nos ha precedido con su resurrección y a que nos ha dejado la Escalera, que es él mismo, para que nosotros algún día, tras la resurrección universal de los muertos, subamos por ella y entremos y disfrutemos de la vida eterna de Dios.

EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo

      

PARÁBOLA DEL PEREGRINO


Y DEL PORQUÉ DE LOS ÁNGELES DE SU CAMINO


Atento al camino y con la meta en mente, el peregrino apenas si vio los bíblicos  pies de quien marchaba a su lado sobre montes y valles. Algunos, numerosos, eran precisamente ángeles. Es que no miraba a los caminantes a los ojos. El peregrino, eso sí, se sentía acompañado y caminó hasta hoy enfrascado en lo sacro de su empresa y de su marcha campo a través. Hoy sabe que tuvo de continuo a los ángeles codo con ala.

Difícil le resultaba adivinar que eran ángeles, por más que le dejaban el camino iluminado por el oro del sol del día y por la luz de plata de luna de la noche. El peregrino con frecuencia fue mero polvo de superficie que ni vio ni oyó lo mejor que le iba ocurriendo.

El peregrino, hoy, se imagina de dónde le arrancó su vocación-regalo de los Cielos de peregrino. Os descubrirá aquí lo que cuenta por primera vez:

La cosa fue que, desde que le nacieron en una casa cuartel del Puente de Vallecas, ahora está seguro de que le acompañaron los ángeles que le fue mandando el Hijo de la Gloriosa. El mismo Nazareno hacía camino con él, con toda su carga de dios y de Dios Todopoderoso. El peregrino, entonces, ni idea o poco menos.

La mamá del peregrino, cuando él nació, con telas del Monte de Piedad, les hizo babis a los niños, que eran tropa en aquel caserón cuartel, trozo de cielo del Puente de Vallecas. Ellos, los niños del caseron, se dejaban y ella nos tenía limpios –a ellos  a mí- como príncipes, con agua en palancana y jabón de olor. El Hijo de la Gloriosa bendecía a la madre del peregrino, sonriéndole y añadiendo ángeles a los ángeles que destinaba al servicio del hijo peregrino. Todo un feliz comienzo en el patio de aquella casa cuartel de vecinos.
El peregrino es peregrino, pues, por la gracia de Dios de aquellos babis. Y la gracia de Dios le vino como premio que el Todopoderoso, Señor de los ángeles, le dio a su madre.

¡Bendita sea la señora Leo, que goza ya de su gloria con los ángeles de Dios!

CUR



EL TRABAJO, DEBER Y BIEN MORAL                                    


El trabajo, el capital, la propiedad y la economía son instrumentos del bienestar de las personas y de las sociedades.
Detengámonos en el trabajo. El trabajo es una actividad específicamente humana, que ennoblece al hombre. Es porción que Dios le ha dado al hombre: Se deteriora el concepto de trabajo cuando se le ve como un mero recurso que soportar para ganarse el sustento trabajando. El hombre se cumple en el trabajo. No es la suya una prestación forzosa para obtener un salario. Es un deber y un bien moral al que nadie debe sustraerse mientras las fuerzas de la inteligencia o del brazo no se doblen.
Una sociedad sana no soportará ni a zánganos ni a convidados gorrones. Todos tienen en ella una función social que cumplir, por la que alcanzar la perfección como personas y la dignidad de “animales políticos”, sin la que no serían hombres cabales.
Para el hombre de la Biblia –y el cristiano lo es- el trabajo es un don de Dios: “Que el hombre coma y beba y disfrute de todo su trabajo es don de Dios” (Ec 3,13). El Cohelet entiende por trabajo la actividad del hombre, elegida libremente o no, pero querida por él hasta identificarse con ella, un don de Dios (2,24), para el hombre “su porción”, su “paga”, “suerte” suya (5,17).
Tampoco soportará una sociedad sana, cristiana, el reparto en peldaños sociales por la especie de trabajo que realicen sus miembros. El agua ha de correr; el camino, acercar, y el sol, calentar. Todo tiene su función propia. El universo es armonía, cosmos. Lo rige una ley de amor. Y es más el que más ama desempeñando el papel que le asignó la Providencia como su tarea exacta. No es más el intelectual por serlo que quien trabaja con sus manos. Intelectuales hay que no pasan de peones camineros de la inteligencia y peones de mano o zapateros remendones que resultan ingenieros de la calidad. Es antihumana la discriminación del trabajo por diferencias que no sean las de la calidad y el servicio social bien hecho. Políticos muy considerados hay que destruyen amargados la patria a la que habrían de servir y labradores que cantan tractor adelante dejando los surcos abiertos a la alegría de una nueva cosecha del pan nuestro, de todos, de cada día. El esfuerzo personal y la alegría de la labor en la adecuada dirección que eleva a la sociedad, ese habría de ser el criterio en la jerárquica valoración de los trabajos.
Más. Un albañil al sol de justicia de julio y agosto no habría por qué tener un salario inferior al del arquitecto que diseña el edificio por más que aquel lo levante con solo su sudor y su deterioro físico. El arquitecto llegó a serlo porque la sociedad le dio medios para ser universitario de la arquitectura, cosa que seguramente negó al albañil. En esto el arquitecto tiene una deuda mayor con la sociedad que lo encumbró a los refinamientos intelectuales de que disfruta en su trabajo y fuera de él.
RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional


Psicología de lo sagrado

1.    Actitud ante lo sagrado: la pietas
Piedad
       ·        La pietas latina. La piedad es una forma de amor reverente que une y distancia al hombre de sí y de los seres del entorno.
       ·        A la vez nos distancia y nos acerca y une a los objetos sagrados.
        ·        Nos distancia: por reverencia ante las realidades que albergan en su ser de criaturas la huella del Creador que las hizo. Invadidos por el Misterio, nos detienen a su puerta, sobrecogidos.
        ·         Nos acerca y une: la piedad implica un profundo arraigo y una gravitación hacia lo más valioso.
        ·         Nuestros abuelos, labriegos, recogían con piedad las cosechas y enseñaban a nuestros padres y nos enseñaron a nosotros a besar el pan. El trigo dorado en sus eras era oro, don de Dios. El campo donde había crecido el cereal y donde lo habían segado ya en sazón, era para ellos un paraíso de misterios, lugar sagrado que les invitaba a la alabanza de Dios y de sus obras, a la oración y al agradecimiento.

       ·         Toda la capacidad poética del espíritu humano arranca del asombro religioso ante la Naturaleza y la Historia vista con los ojos de la fe, como Historia sagrada que es para todos y no sólo para el pueblo de Israel. El poeta por su naturaleza de poeta es un hombre piadoso.
      ·         Admiramos en Virgilio al pius Eneas. Eneas siempre es calificado como «pío» por Virgilio, temeroso de los dioses y disciplinado, con un alto sentido del deber y la obediencia, rasgos sobrios que encajan con el carácter romano y que es diametralmente opuesto al de los héroes griegos.
      ·         De la piedad nace el optimismo y la magnanimidad, fruto de la fidelidad al ser de las cosas. Uno ve en las realidades su dimensión sagrada y eso le lleva a consagrarse a su realidad total, sin la tentación de reducirlas a objetos manejables a su antojo y provecho primero.
      ·         La piedad es humilde y reverente amor al misterio de la Realidad. Lleva consigo una implacable intransigencia ante la auténtica verdad del ser de las cosas. No se puede detener y contentar con la mera opinión, necesita descansar en la certeza del ser de las cosas.
      ·         Y es que la piedad no es otra cosa que el amor reverente al misterio de las cosas, por otra parte, insondable.
      ·         El hombre piadoso no espera quieto la llegada a él del misterio. Va a su encuentro. Es el irrequietum agustiniano. Por obra del espíritu que le hace superar la quietud  obligada y fatal de la Naturaleza. Por respeto a la densidad ontológicamente mayor de las capas más profundas de la realidad, entabla una relación con ellas de presencia y diálogo, que le hacen perderse en sus fondos sin fondo.
      ·         El hombre piadoso se debate y es un ser viador entre dos polos ontológicos: Dios, quietud plena, y la Naturaleza, quietud vacía. Nunca está el hombre en su casa, es un transeúnte, un ser en perpetuo camino del vacío a la plenitud, constitutivamente “viator”, que decían los escolásticos. 

CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Ciencias religiosas. Univ. Lateranensis
 
                                    AFDA 1961-1963
 

      ·         1961, Escuela de Magisterio:
Llegó ¡El filo!
Cuidado, que corta.
El filo:
- ¡Para mi filo, el amanecer!
Conjunción de filo y alba. Se emparejan filo y amanecer, en el filo del feliz horizonte de un primero de marzo de 1961.
Nacía AFDA.
·         La primera AFDA marchó al Cielo en 1963, niña, con sólo dos cursos de edad.
 
·         AFDA, al filo del amanecer fue un ángel. Con el tiempo –AFDA segunda y tercera-  seguirá siendo un ángel con el alba de días sin fin.
 
·         AFDA no se sentó a llorar sobre las itálicas ruinas de las murallas de su tiempo.
De los sauces colgaban las cítaras. Nadie cantaba. Sólo se oía la monótona salmodia de las aguas del río y de los canales de Babilonia. Se fijó en sus rocas y piedras. Las limpió. Las recogió. Levantó un castillo, su “Castillo interior”. En él, dentro de él, canta una sempiterna primavera.  
 
·         Principal y Addenda. Pregón en llamas. Reflexión lasallana. Los clásicos, de regreso glorioso, ocupan nuestro castillo interior. Delibes dentro y de ruta por Castilla. Santa Teresa en corro con los gigantes de su tiempo. Atrevida antena con el Vaticano del papa Francisco y con los obispos tan calladitos de España. Sistema Redacta por reforzar lo del estilo…

·         La teoría del conocimiento, la ficha que le falta al ajedrez del Sistema pedagógico español; la metafísica de lo sagrado, a poéticos relámpagos de luz;  la lengua al retortero, que no falte una coma; el peregrino y sus parábolas; la cohetería de los EP del XXI; y por último, Segovia, empeño de segovianos…
·         Magisterio militante: aplomado y platino de Teódulo, festivo de Apuleyo, matrícula de Ángel, teológicamente universitario de Malvido, político joseantoniano de Ramiro, bíblico de un discípulo en armas de Beaucamp y Spadafora…
 
      ·         Sacramental. Dices AFDA y el diablo huye como del agua bendita y de la señal de la cruz.
 
    ·         Podrá leerse la última A del amanecer de AFDA como Atardecer y también como Anochecer, pero siempre el suyo será el filo del amanecer del atardecer y el filo en el anochecer del amanecer.

      ·         Hablo por mí. Lo que más me duele es que mi gran maestro Orizana no llegase a ver niña, doncella y matrona a AFDA, ni su amanecer ni sus esplendores ni su semilla de corte bíblico de cedro del Líbano que ha sido y es. En ella soy un peón, quizá, si se me apura, un alfil, y me he movido y muevo en silencioso e intenso homenaje a su magisterio. Mi deuda con él: la pasión por Jesucristo, el amor a la Patria, el culto al Estilo y el que me sepan a jamón de bellota pensadores y clásicos. Cuando me llamen y entre definitivamente en las Moradas eternas, he de buscarle de seguida y, deudor, he de saldar mi deuda con él al ofrecerle lo que en el oro de AFDA pueda haber de modesta voluntad mía. 

·         La A inicial de AFDA es la flecha que se dispara al horizonte por donde sale el sol. La A final, “la del alba sería…” de don Quijote. La F la del filósofo con que nos nacieron –que así se nos decía en la Escuela: “El hombre nace filósofo…”. La D es plenitud, es la D de Dios. Para Él militamos siempre al filo del amanecer, AFDA.
 
·         Tras el último primero de mes que AFDA enseñe su último filo y su último amanecer, cuando en aquella lejana tarde ya casi noche se torne romo su filo y la tarde se haga noche y la noche, noche cerrada, y el filo definitivamente se embote y el amanecer sea ya atardecer…, el ángel custodio de AFDA, desde su eternidad hará sonar su trompeta de juicio final –trueno de oro de marcha triunfal a lo Rubén Darío-, y gritará, llenando su pregón el valle de Josafat: ¡AFDA fue un sueño, un sueño, sólo un sueño!
Y todos asentiremos felices: ¡Fue un sueño! Y añadiremos: ¡pero muy hermoso!
¡Sigamos, pues, durmiendo, eternamente durmientes! 

     ·         ¿No queríamos para nosotros un Paraíso militante, al servicio de Dios por los siglos  de los siglos, para agradecerle, con nuestra milicia,  el regalo de su eternidad de gloria? “Un Paraíso donde no se descanse nunca”, en el que se nos permita seguir con el blog AFDA, AFDA resucitada y gloriosa.
CUR




-        El rincón de Apuleyo –también en de nuestros poetas de la Escuela AFDA- lo visitan la musas de la poesía, ninfas de las fuentes, que bajan de su Olimpo, donde viven, a conversar, cantar y bailar con Apuleyo y Ángel, principalmente: Calíope, la de la bella voz; Erato, la amorosa; Talía, la festiva; la danzarina Terpsijore; la didáctica Urania; Euterpe, la muy placentera, y Polimnia, la de los himnos sagrados y la poesía sacra.

Las nueve musas de Homero y las siete de las Artes liberales de la Edad Media.
 




FLORES

Ahora que se anuncia la donna Primavera
se esparcen y resaltan las flores cual quimeras
por el campo vistoso. ¡Quién supiera
pintarlas como el Sandro florentino a tal manera!

                                                     Apuleyo Soto

 
 



CUALIDADES FÍSICAS
Capacidades coordinativas
 
Las cualidades físicas abarcan diferentes aspectos de la motricidad que se manifiestan en iguales características de movimiento; poseen mecanismos bioquímicos y fisiológicos análogos. Permiten desarrollar principios comunes de trabajo físico, independientemente del tipo de movimiento del que se trate. Se dividen en dos grandes grupos: capacidades perceptivo-motrices y capacidades condicionales.
 
Capacidades perceptivo-motrices
Las capacidades perceptivo-motrices están muy asociadas al sistema nervioso; capacitan para hacer ajustes de movimientos en relación con exigencias externas y con el tiempo; también están relacionadas con las posibilidades de percibir el entorno, percibir objetos y percibirse a sí mismo. Se componen de  capacidades coordinativas y percepciones espacio-temporales.
En el ámbito de la Educación física estas capacidades están muy encauzadas hacia las primeras etapas evolutivas; hasta que madura el sistema nervios en suficiente grado como para afianzar movimientos y conductas motoras. La última de estas etapas de aprendizaje llega hasta la pubertad en los programas escolares; después, se suponen logradas y se afrontan otro tipo de objetivos.
Desgraciadamente, y aunque la Educación física en Infantil y Primaria es obligatoria, no suele estimularse adecuadamente a los niños, por falta de preparación del profesorado, con detrimento de una gran posibilidad de desarrollo de estas capacidades en el alumnado. El profesorado de Educación física más preparado debería asistir a cursos que desarrollen estas etapas; por su parte, el Sistema educativo español la relega hasta el último puesto.
 

Las capacidades coordinativas
Hacen referencia a las posibilidades de movimiento de la persona, de manera que la faculta para solventar situaciones dinámicas tanto si implican a todo el cuerpo como si se trata de uno o varios de sus segmentos. Le Boulch (1986) define la praxis de la coordinación como “un sistema de movimientos ajustados entre sí según el objetivo a lograr”.
Con el control y dominio de los movimientos, el niño es capaz de poder hacer “uso de sí” (Vayer, 1973). En la evolución del individuo existe una etapa sensible de óptimo desarrollo de la coordinación; etapa que debe aprovecharse para potenciar esta capacidad. Esta etapa se produce desde la edad escolar temprana hasta la primera fase de la pubertad, como ya habíamos apuntado.
Existen diversas clases de coordinaciones; expondremos aquí aquellas que consideramos básicas: según los grupos musculares involucrados y según la precisión de los movimientos.

     Coordinación global o dinámica-general.
 
Según los grupos musculares involucrados, nos encontramos con dos clases de coordinación teniendo en cuenta las partes del cuerpo que intervienen; cuando se involucra el conjunto del cuerpo se denomina coordinación global o dinámica general; si participa sólo una parte del mismo, se establece la coordinación segmentaria u óculo-manual.
La coordinación global o dinámica-general, según Le Boulch (1986), requiere ajustes en el conjunto del cuerpo; en la mayoría de los movimientos implica locomoción. Son los actos de caminar, de saltar, de superar o esquivar obstáculos y de los desplazamientos en cuadrupedia o reptando.

    Coordinación segmentaria u óculo-manual.
La coordinación segmentaria u óculo-manual.- Requiere control de la vista sobre los movimientos. Son los ejercicios de control y dominio en el manejo de objetos con desplazamientos de trayectorias inciertas, tales como botar una pelota de manera seguida,  atraparla en la recepción de un lanzamiento o, también, lanzar con puntería.
Suponen ajustes segmentarios para mover con precisión tanto brazos como piernas y tratar de conseguir el objetivo propuesto. Este tipo de coordinación se amplía también al control de objetos con el pie, como es el caso de controlar un balón con el pie o darle  patadas con precisión, óculo-pédica.
 
Según la precisión de los movimientos, existen movimientos que no requieren mucha precisión en su ejecución; sólo conseguir el objetivo de movimiento. Otros en cambio, necesitan unos ajustes finos con un adecuado control sinérgico. Se establecen dos tipos de coordinación teniendo en cuenta estas premisas (Le Boulch, 1986): una es la coordinación gruesa, de baja precisión muscular, con movimientos de carácter global que no requieren muchos ajustes musculares para conseguir el objetivo.

                  Coordinación fina.
Otra es la coordinación fina, que implica a los segmentos más distales y que requieren movimientos de precisión, tales como escribir, dibujar, manipular, coser o encestar el balón. Es una coordinación de alta precisión muscular con gran control de la función muscular sinérgica.
Francisco Sáez Pastor
Universidad de Vigo



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