59. HD Delibes

 
   

HE DICHO
Una mirada al pasado

Suele suceder que los críticos, investigadores, admiradores de un escritor queremos elevar a obras mayores lo que son obras menores, en este caso, de Miguel Delibes. He dicho es un libro precioso, distinto, que publicó Delibes en 1996, ahora hace 20 años. Estamos, por tanto, de celebración. El año pasado celebramos el vigésimo aniversario de He dicho, los 50 de Cinco horas con Mario, los 30 de Castilla habla, los 60 de Un novelista descubre América, los 50 de USA y yo… Con Delibes es fácil estar siempre de aniversario.
En 2016 ha tenido cierta resonancia el recuerdo de los 50 años de Cinco horas con Mario pero se ha leído poco sobre los 20 años de He dicho. No digo que no se haya escrito nada (aunque estoy atento a todo el orbe delibesiano), pero al menos yo no lo he visto. Y me parece natural que se recuerde con más interés la obra de Menchu y Mario que este libro de reflexiones varias sobre la vida. Cinco horas con Mario ha tenido históricamente más éxito de público (en su lectura y en el teatro), más difusión escolar, mayor proyección. Que una obra como Cinco horas con Mario pasara del papel a los escenarios supuso un nuevo empuje. Que Lola Herrera representase durante tantos años el papel de Menchu, mejoró todavía más el buen cartel que ya tenía el libro.
Dicho esto, sí, Cinco horas con Mario tiene más categoría que He dicho. Al final, la vida y los libros son así, unos mejor que otros, pero He dicho tiene unas virtudes que hacen su lectura interesante. En primer lugar es un libro de Miguel Delibes, persona que no escribió nada a la buena de Dios y, por tanto, persona a la que merece la pena leerlo siempre. Además, es un libro indicado para gente que busca tanto la literatura de Delibes como sus yo como persona. En He dicho nos vamos a encontrar con los pensamientos al desnudo del escritor sobre temas como la caza, el cine, la novela contemporánea, los premios literarios… Ante los libros cargados de personajes, que cazan o no, los libros autobiográficos, con caza o sin ella, este He dicho nos sumerge en el Delibes reflexivo sentado en su silla de madera de su piso de Valladolid o el Delibes meditabundo que daba paseos por Sedano. La lectura de He dicho nos acerca a las opiniones que tenía Delibes sobre el mundo que le rodeaba y sobre sus propios pasos en la vida. En las primeras páginas del libro ya nos suelta el comentario que le merece “la figura de Félix Rodríguez de la Fuente con sus teorías franciscanas sobre el lobo”. Como buen castellano, llama al pan pan y al vino vino y habla del magnetismo que tenía Félix con los animales, pero que no está de acuerdo con él en sus teorías franciscanas.
Treinta páginas después filosofa sobre la caza y sentencia: “La caza torna paleolítico al hombre civilizado y le procura unas vacaciones de humanidad.” Y añade un “matiz sustancial”, es decir, básico, a la idea de Ortega: “El hombre-cazador (...) sale al campo no sólo a darse un baño de primitivismo, sino también a competir, a comprobar si sus reflejos, sus músculos y sus nervios están a punto (...)”.
En el capítulo II el escritor reflexiona sobre el escritor: “En realidad, mi línea de trabajo ha sido la novela, aunque en ocasiones haya venido acompañada de ensayos, libros de caza o de viajes y narraciones breves”. En capítulos posteriores opina sobre el premio Nadal, el cine, los amigos, las cosas de la vida. Y todo esto, que es un tesoro en cuanto que lo cuenta Delibes, es algo que cree el escritor que “tal vez pueda interesar a alguien”, fiel a su viejo estilo de humildad y sencillez.
Miguel Delibes, se nos muestra en este libro, y así lo dejó escrito Umbral, como uno de los “grandes maestros del sentido común”. Si nos planteamos leer He dicho durante las próximas vacaciones, pensemos que lo que nos vamos a encontrar es al hombre Miguel Delibes, al yo del escritor y su circunstancia. Si eso es lo que queremos conocer, adelante.
                                                                      JORGE URDIALES YUSTE
Doctor en periodismo. Profesor
Especialista en Miguel Delibes  

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