63. 377A,MH Delibes



               MADERA DE HÉROE



Delibes fue marinero antes que escritor. Y antes estudiante. Pasó la Primaria en el colegio de las Carmelitas de Valladolid. El Bachillerato en el Colegio de Lourdes de los Hermanos de La Salle. Todo con notables y sobresalientes. Delibes concluye el Bachillerato al acabar el curso 1935-36. Su padre, entonces, lo matricula en Peritaje Mercantil y en la Escuela de Artes y Oficios en la disciplina de escultura y modelado. Los ratos de ocio los pasa con los amigos en una buhardilla que les deja su madre. En Valladolid, su ciudad, se respira un aire de verdadera liberación durante la guerra, aspecto que no menciona ni en escritos ni en entrevistas posteriores. Llegado el año 1938, Delibes y varios de sus amigos se alistan como voluntarios a la Marina. Los nacionales cuentan por entonces con cuatro cruceros. En uno de ellos permanecerá Delibes durante meses.

Antes, en febrero de 1938, Delibes ingresará en el buque-escuela Galatea en período de instrucción. Allí permanecerá hasta el mes de abril.

El buque-escuela Galatea ha sido uno de los buques legendarios de la Marina española. Por él han pasado miles de marineros durante el siglo XX. Este buque se había botado en los astilleros de Glasgow en 1896 y pasó a ser español en 1922. Navegó durante treinta y siete años bajo pabellón español y después permaneció incluso otros veintitrés como buque-escuela amarrado a los muelles de El Ferrol. Acabó sus días vendido como chatarra por ocho millones de pesetas a la Clyde Maritime de Glasgow. Cuentan las crónicas que la travesía fue durísima. Por esos mares de Dios y con un casco tan estropeado, ¡casi no llega!


El buque-escuela Galatea, tan nombrado en los círculos de la Armada española, fue también destino del escritor Miguel Delibes por unos meses. Lo que supo después de barcos el escritor se lo debe fundamentalmente al buque-escuela. Fueron en total sesenta años como buque de la Armada, hasta que en 1982 causaba definitivamente baja como barco de nuestra Marina de Guerra.

El mar dejó huella en Delibes básicamente en 1938 y 1939. Su paso por el buque-escuela Galatea en período de instrucción y por el crucero Canarias ya en acciones de guerra le aportan al novelista decenas de vocablos marineros y le llevan a escribir su novela Madera de héroe. Las distintas partes del barco, la vestimenta de los marineros, el oleaje, los nudos… se graban en él y nos los ofrece en pequeñas o grandes dosis en estos libros: Aún es de día, El camino, La partida, Siestas con viento sur, Diario de un emigrante, Parábola de náufrago, Mi vida al aire libre y 377 A Madera de héroe. Destacan por el número de términos empleados La partida y, sobre todo, Madera de héroe.

Todo este vocabulario lo aprendió Delibes durante la Guerra Civil cuando, en 1938, sirvió como voluntario de las fuerzas nacionales en el crucero Canarias. Se sabe que Madera de héroe es, en cierto modo, autobiográfica. Nos cuenta las experiencias de Gervasio García de la Lastra a bordo de un crucero. Es, por tanto, un libro marinero lleno de palabras relacionadas con el mar y la navegación.

El tiempo ha ido pasando. Una década y otra y otra… Hoy algunas de esas palabras empleadas por Delibes nombran objetos y partes del barco que ya no existen. La navegación se ha ido modernizando y los barcos que conoció Delibes están en los museos.

De siempre Delibes fue un gran observador. Se quedaba con los nombres de las cosas. De su período en la Armada de los nacionales durante la guerra conservamos casi un centenar de palabras en sus libros: baquetear, coy, driza, lepanto, rebenque, sollado…

Crucero Canarias 

La mayoría de estas palabras nombran objetos, situaciones del buque-escuela Galatea y del crucero Canarias (abisinio, camareta, heliógrafo, Salve marinera, tejuelo…). Algunos se dan solo en el buque-escuela (arboladura, juanete, marchapié). Otros los conoció Delibes exclusivamente en el Canarias (telemetrista, tubo acústico). Los hay relativos a las aguas del mar (cabrillear, galerna, mistral) y del puerto (dársena, espigón, grao).

Todo un mundo desconocido para el lector de tierra adentro. Me atrevo a decir que para el lector de Delibes. Descubrir detrás de estas palabras al marinero Miguel Delibes es toda una aventura. Él, y todos nosotros, somos las palabras que nombramos. Él no es solo un cazador, un pescador, periodista, ciclista… también fue un marinero profesional y ¡en tiempos de guerra!

El lenguaje de Delibes nos lleva al Mar Mediterráneo en los años 30, cuando España buscaba un rumbo mejor. El mar marcó a Delibes mucho más de lo que pudiéramos imaginar, empezando por sus palabras y siguiendo por este libro, Madera de héroe, el único del escritor basado en la Guerra Civil.

                                                                       JORGE URDIALES YUSTE
Doctor en periodismo. Profesor
Especialista en Miguel Delibes

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