47. AFDA


  ÍNDICE PRINCIPAL

Pregón: En nombre del laicismo, religión a fondo
Traigamos a los clásicos. El sevillano Mateo Alemán, creador de Guzmanillo. CUR.

Leímos, oímos, vimos: La hora del divino Morales. Andrés Amorós.

Buzón teológico: ¿Cómo creer hoy en el Purgatorio? E. Malvido

Parábola del peregrino: Del adiós del peregrino a sus montañas. CUR
Filosofía de lo sagrado: Geografía de lo sagrado. Los templos. CUR

Afderías: Nuestras fascinantes siglas. RDA-JUY
Nuestros maestros: Nuevo triunfo de Baco. Diego Coca.
Alta política con estilo: Proyección universal. Ramiro.
La razón de la sinrazón. Ángel H.
Rincón de Apuleyo: Canción a la Virgen Niña
Noche de ánimas con don Juan Tenorio en el recuerdo.
Educación física: La gimnasia rítmico-expresiva en la actualidad. F. Sáez
Soneto desde el sentimiento: In memoriam. Juanjo. Ángel H.




   
EN NOMBRE DEL LAICISMO, RELIGIÓN Y A FONDO

Entre nosotros hay españoles que no han cursado ni la teoría del conocimiento del bachillerato internacional (cosa comprensible) ni se han dejado rozar por la Lógica de Aristóteles en su bachillerato y se proponen suprimir la religión, su enseñanza y su práctica. La simple sindéresis sin estudios medios les hubiera bastado. Dicen actuar movidos por el bien de sus compatriotas y de los inmigrantes que nos lleguen, en aras, desde luego, del progreso hacia la auténtica realidad de las cosas y de su verdad. Dado que están persuadidos de que la religión es el “opio del pueblo” (Marx), su voluntad es suprimirla. Quieren adelantarse a prestar este servicio a la sociedad y a sus miembros.
Pero no ha de ser esa la razón de su empeño. De serlo, de estar convencidos de que la religión es opio, lo que habrían de hacer con todo empeño –si buscan sinceramente la verdad y no es que les mueve el odio- sería llevarla a la mesa de estudio de operaciones de los sabios y de los estudiantes y, bistureada a fondo, desenmascarados y desentrañados sus adentros, mostrarnos luego, con total claridad y rigor científico, que se reduce a opio. En cuanto personas y sociedad vean que un estudio general, serio y aunado, exhaustivo y riguroso lo demuestra, la abandonarán, huirán de ella a poco que se estimen.
Ante esta falta de coherencia –de suprimir en vez de estudiar y pisar el acelerador en su dirección-, la reacción de quienes sabemos que la persona humana es un ser religado, que en principio no tiene religión, sino que consiste en religación (Zubiri), no habría de ser la de una mera actitud defensiva ante el ataque frontal al hombre y a la sociedad, a quienes se priva de su mejor y más profunda región ontológica –la dimensión religiosa-, habría de ser un cerrar filas y hacer que, si preciso fuera, en las catacumbas de los centros escolares libres, no sólo no se dé religión, sino que se prepare a los muchachos para que salgan de sus aulas teólogos de diecisiete años. Lo que no se pueda abarcar en extensión, que se gane en profundidad, pero una respuesta valiente a la incoherencia laicista habría de ser la de oleadas de promociones de teólogos de 17-18 años.
Nosotros, maestros, en esta santa cruzada, teólogos de campaña, volvemos a la retaguardia y a la artillería pesada que aprendimos en Romano Guardini y nos reafirmamos en lo que desde el Renacimiento consideramos poderoso y magnífico, para nuestros ojos, los sentidos y el entendimiento, la Naturaleza, pues que en la Naturaleza hay una profundidad numinosa, es misteriosa, creadora de todo, sagrada, huella de la Naturaleza-Dios. Nos zambullimos en la Cultura, que garantiza al hombre el sentido de su existencia. Nos entregamos al estudio de la Historia y del Arte, al de la Poesía. Naturaleza, Cultura, Historia, Arte, Ciencia… llevan en sí el carácter misterioso, sagrado, en su comienzo y en su fin. Pero este es otro tema y muy eficaz, aunque quede para mejor momento.
·         Los argumentos de que sin conocimiento del Catolicismo habría que cerrar el Museo del Prado, olvidar la Historia de España, abandonar a los clásicos de la Literatura Española, son muy flojos. Hay que tener en cuenta que lo que nuestro laicismo militante contemporáneo quiere es el borrón y cuenta nueva total que en la URRS terminó con 40 millones de muertos, millones más de esclavos y el muro de Berlín y que aquí nos prometen que no será así sino que desembocará en que “la Tierra será el Paraíso” que anunciaba ya entonces inminente la Internacional.

     
EL SEVILLANO MATEO ALEMÁN, CREADOR DEL GUZMANILLO

Un andaluz con alma castellana

El padre de Guzmán de Alfarache, el que lo engendra y echa al mundo desde la amarga imaginación certera de su pluma bien cortada, es Mateo Alemán. Es un sevillano. Tiene alma castellana. No es un caso único. En la historia de las Artes y de las Letras se dan casos parecidos. Así, Velázquez, sevillano, es un pintor tan serio, tan pausado, tan de pocas palabras que se diría que es castellano. Antonio Machado, nacido también en Sevilla,  por lo profundo, lo sobrio, lo conciso, podría haber nacido en Soria.
Mateo Alemán como sevillano de cuerpo y castellano de alma, sabe lo que quiere. Sus ideas son claras. Se dispara derecho en la dirección que toma. Es coherente. Es idealista. Le reconcome el alma un amargo pesimismo. Cree y constata que la realidad es más bien osca. No permite que le alcance la chispeante alegría del Renacimiento en triunfo en su siglo. En su obra nos dejará su malhumorada interpretación de la vida.
Si a tales datos se añaden las gotas de sangre judía que circula por sus venas, se conseguirá cerrar, en cuadratura perfecta, el marco de su personalidad.

De triunfo en triunfo

 La época del Emperador lo fue de esplendores renacentistas, de empresas felices, de anchos horizontes imperiales, de optimismo y formidables realizaciones. Entonces salió a luz  el Lazarillo de Tormes, adelantado del Guzmán de Alfarache.

La época de nuestro Mateo Alemán es la del rey Prudente, Felipe II, tiempos austeros, serios, graves. Murió el monarca y, al año siguiente, en 1599, gemían las imprentas echando al mundo la “Primara parte del pícaro Guzmán de Alfarache”. El éxito de la publicación fue enorme. Ya el primer año hubo que hacer dos ediciones nuevas. Actualmente tenemos noticia de 26 entre 1599 y 1605. Sin duda hubo alguna más.

La novela se devoraba. Las gentes curiosamente la llamaban a secas, “El Pícaro”. La verdad es que ya no se produciría nada mejor en este género y el Guzmanillo quedaría como prototipo del pícaro, el pícaro por antonomasia. El Lazarillo no había llegado tan lejos. La picaresca que vino detrás no alcanzaría su talla literaria.

Y de sobresalto en sobresalto

       Mateo Alemán estudia medicina. Nos consta que se matricula en la Universidad Complutense, en Alcalá de Henares, de los dos últimos años de la carrera. ¿Le quedó alguna asignatura pendiente? No lo sabemos. El hecho es que no ejercerá nunca.
        Repetidas veces es encarcelado por deudas que no puede pagar. En uno de esos aprietos económicos se libra de la cárcel, pero se encuentra casado en contra de sus gustos.
Entre unas y otras cosas, se pasa casi veinte años haciendo de contador de resultas de la Contaduría Mayor de Cuentas de Su Majestad el rey Felipe II.
Intenta repetidas veces pasar a la fabulosa América Española. No lo consigue. Tiene antepasados judíos. En aquellos tiempos se exigía “limpieza de sangre” para pasar a América. Conseguirá ocultar su condición judía a fuerza de engaños, trampas y dineros.
Al alejarse de España deja para siempre a dos buenos amigos en la Península, Vicente Espinel y Lope de Vega. En la flota en la que embarca rumbo a Méjico van el corcovado Juan Ruiz de Alarcón y un arzobispo del que se hace amigo. Escribirá su vida: “Sucesos de don fray García Guerra, arzobispo de Méjico”.
En Méjico muere en 1614.
CUR
Maestro. Profesor de Lengua y Literatura
Emérito UCJC


En buena didáctica

A los alumnos que estudian Literatura les interesarán las mil peripecias, aventuras y desventuras del Guzmanillo de Mateo Alemán. Son su periferia. El alumno aún no formado es periférico.
Pero, lo que más les va a importar, en cuanto con el profesor se metan en su encanto, es que se les muestre el protagonista como de verdad es e igualmente quienes le rodean, de manera que les lleguen a ser familiares sus modos de ser y de comportarse, el ambiente y el espacio humano en el que se mueven.
Les deleitará ver a los personajes directamente, de cerca, penetrar en su interior, acogerlos, comprenderlos, disculparlos, reprobarlos, sentirlos inmersos en su atmósfera, hasta entablar con ellos una seria relación y fuerte amistad. Verse en ellos.
Salvada la periferia, también les va a importar el estilo, que en el caso de “El Pícaro” tiende a la sobriedad y a la elegancia del bien decir. El período es largo y rítmico, de ampulosa construcción, pero apunta siempre hacia la concisión, la frase breve y la fuerza expresiva, un regalo.

   
En la tercera de ABC del 22 de octubre de este 2015 aparecía esta página de uno de nuestros profesores de lengua y literatura, académico, que ahora a distancia, aunque de cerca, seguimos leyendo. Profesamos muchas de sus afirmaciones en los mismos términos que él las expresa. Coincidencia en las fuentes y en la verdad de la que habla como sabio que conoce.

La hora del Divino Morales

La exposición que dedica el Museo del Prado a Luis de Morales va a suponer la definitiva revalorización de este gran artista extremeño: para la mayoría de los historiadores, el mejor pintor español del siglo XVI, si exceptuamos al Greco. Por sus temas y por su excelencia, le llamaron «el Divino» (todo lo contrario que el «humano, demasiado humano», de Nietzsche).
Su estilo singular, personalísimo, ha atraído siempre a los estudiosos. Posee, además, lo que Bergamín llamaba «percha literaria», algo que da pie a no pocas divagaciones. No ha llegado a ser popular para el gran público, aunque puede conectar bien con la sensibilidad actual (como le sucedió al Greco, revalorizado a comienzos del siglo XX). De hecho, su cotización en las subastas internacionales ha subido de modo espectacular: hace poco, una obra suya se vendió, en Sotheby’s, por 1’8 millones de euros.
“La Virgen de la leche”, Luis de Morales,
óleo sobre tabla, 84 x 64 cm, h. 1565,
Madrid, Museo Nacional del Prado.
          Se centra Morales casi obsesivamente en unos pocos temas. Ante todo, la Pasión: el Ecce Homo, Cristo atado a la columna, la Piedad; también, la Virgen con el Niño Jesús, en unas escenas hieráticas, ingenuas, muy conmovedoras. En «La Virgen de la leche», prescinde de toda posible sensualidad. Aunque tenga en brazos al Niño, María no sonríe. Incluso en las representaciones del Niño Jesús se han visto prefiguraciones de la Pasión: la cabecita infantil que su madre acaricia será coronada de espinas; los pañales anticipan el sudario…
        No hace falta ser un experto para reconocer el sello de su personalidad: los fondos oscuros, las figuras estilizadas, la piel de tonalidades azuladas, los dedos largos y delgados, los nudillos muy salientes… Todo ello respira un hondo sentimiento religioso, en una línea patética, muy crispada, que responde plenamente al estilo manierista –transición del Renacimiento al Barroco–, pero también a la atmósfera tridentina de la España de Felipe II. Morales es coetáneo de los ascetas y místicos, pero también de los herederos del erasmismo, de los alumbrados, de no pocos procesos inquisitoriales. (Una coincidencia curiosa: pinta un retablo para Barcarrota, el pueblo extremeño donde, en 1992, se ha encontrado un ejemplar de una edición desconocida del «Lazarillo de Tormes», escondida en la pared, con otros libros, por un judaizante).
Esa honda religiosidad inspira también a un polifonista tan extraordinario como Tomás Luis de Victoria, que dedica a Felipe II su «Libro de Misas»: «Desde el principio me propuse no fijarme en el solo deleite de los oídos y del ánimo (…) Pues ¿a qué mejor fin debe servir la música sino a las sagradas alabanzas de aquel Dios inmortal de quien procede el ritmo y el compás y cuyas obras están dispuestas en forma tan portentosa que ostentan cierta armonía y cánticos admirables?».
La biografía de Luis de Morales está llena de lagunas; su estilo, de misterios. Por un lado, recuerda el miniaturismo flamenco, al pintar una gota de sangre o unos cabellos tan perfectos que –según Palomino– «ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales».
A la vez, conoce y practica el «sfumatto» de Leonardo, quizá por haber estado en Italia o a través de sus discípulos españoles. «Leonardo a lo divino», lo llamó Camón Aznar.
Creo que algunas de estas contradicciones pueden explicarse por la teoría de Menéndez Pidal de los «frutos tardíos»: algunos fenómenos culturales llegan a España tarde pero con gran intensidad, con un sabor reconcentrado. (La gran mística, por ejemplo, se da en Europa, sobre todo, en la Edad Media; en la literatura española, en la segunda mitad del XVI). Según eso, Morales sería un tardío continuador del espíritu medieval, al que añade algunas técnicas de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel.
La espiritualidad que se respira en sus obras no coincide con la de los grandes místicos, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, sino con la de ascetas como Fray Luis de Granada, tal como puede verse en este texto:
«Para que sientas algo, ánima mía, ante paso tan doloroso, pon primero ante tus ojos la imagen antigua de este Señor. Mira la grandeza de su hermosura, la mesura de sus ojos, la dulzura de sus palabras, su autoridad, su mansedumbre, su serenidad… Y, después, vuelve los ojos a mirarle tal como aquí le ves, cubierto con aquella púrpura de escarnio, la caña por cetro real en la mano, aquella horrible diadema en la cabeza, aquellos ojos mortales, aquel rostro difunto… y aquella figura toda borrada con la sangre y afeada con las salivas que por todo el rostro están tendidas. Y no pienses esto como cosa ya pasada sino como presente; no como dolor ajeno sino como tuyo propio… Yo soy, Señor, tu verdugo, yo soy la causa de tu dolor».
Esta invitación a la meditación sensible, ¿no parece hermana de un «Ecce Homo» de Luis de Morales?

No cabe olvidar tampoco su origen extremeño, en una época en la que –según la frase de Rafael García Serrano– «los dioses nacían en Extremadura»: la tierra de donde salieron tantos héroes que asombraron al mundo. En pintura, eso suponía la cercanía a Sevilla (Pedro de Campaña) y a Portugal (escuela de Évora) y el ser precursor de Zurbarán. Gaya Nuño advirtió que Morales «prefirió lo seco, austero, duro y rústico… quizás obedecía a las exigencias de la clientela extremeña, gustosa de lo expresionista y austero». Pero también le encargó varias obras alguien tan refinado como el obispo San Juan de Ribera (amigo, por cierto, de Fray Luis de Granada).

El «Divino» Morales es un ejemplo más de la grandeza y la complejidad de aquella España, que no puede reducirse a tópicos manidos: la de Santa Teresa y Berruguete, San Juan de la Cruz y Hernán Cortés, Fray Luis de León y Elcano, Ignacio de Loyola y Francisco de Vitoria, el Greco y Cabezón, Cervantes y Tomás Luis de Victoria… La nación que, según J. H. Elliot, produjo «un nuevo tipo de civilización, que habría de constituir una aportación única a la tradición cultural europea». No sentir orgullo por aquella España es prueba indiscutible de ignorancia.
Nos emociona hoy Luis de Morales como un pintor sutil, misterioso, lleno de atractivos para la sensibilidad actual. Esta exposición del Museo del Prado va a marcar que ha llegado definitivamente su hora.
                                                                                                                       Andrés Amorós, escritor

 ¿CÓMO CREER HOY EN EL PURGATORIO?
Divina Comedia, canto 18. Gustavo Doré, 1832.
            El título de este artículo da a entender que en el pasado  hemos estado creyendo en el purgatorio de una manera que resulta incompatible con nuestra actual manera de pensar. Este es desde luego mi punto de vista,  y pienso que  más de uno de vosotros se encuentra en la misma situación.
            Hemos sido enseñados en que existe una realidad llamada “purgatorio” adonde van a parar los que mueren en amistad con Dios, pero que llevan consigo tales imperfecciones que tienen que sufrir la  pena de daño y la  de sentido antes de entrar en la vida propia de Dios en el cielo.
             En esta creencia va incluida la existencia de un estado intermedio entre la muerte del fiel difunto  y  su resurrección en la resurrección universal de los muertos. El sujeto del estado intermedio del purgatorio es el alma separada  del cuerpo del difunto. Se nos repetía una y otra vez que la purificación de las ánimas del purgatorio es completamente distinta del castigo de los condenados en el infierno, pero nuestra mente y nuestra imaginación admitían tan solo esta diferencia: que el purgatorio se acaba y que el infierno dura por siempre.
¿Cuándo se fijó esta doctrina sobre el purgatorio? Una vez más, como en el caso del infierno, hay que remontarse a la época medieval (II concilio de Lyon -1254-; constitución Benedictus Deus -1336-; concilio de Florencia -1439-; … y concilio de Trento -1563-) en la que la Iglesia jerárquica católica conducía a los pueblos de Occidente por el camino angosto y tenebroso de la pedagogía de la amenaza y del miedo.

¿Por qué resulta inadmisible la doctrina tradicional del magisterio católico sobre el purgatorio?
·         Porque nadie sabe nada de la entidad metafísica de la persona cuando se produce su muerte corporal. La actividad que la teología medieval católica concede al alma humana separada del cuerpo (la de contemplar y disfrutar de la compañía eterna de Dios, en el caso de los que tras la muerte entran directamente en el cielo; la de expiar las penas correspondientes a los pecados, incluso perdonados, en el caso de los justos retenidos en el purgatorio antes de unirse definitivamente con Dios) refleja claramente la concepción dualista que Platón tiene  del ser humano… La actual concepción del ser humano es contraria a la independencia y superioridad del alma o espíritu respecto del cuerpo.
Dante Alighieri. Divina Comedia.

       ·         Porque en la existencia del estado intermedio y en la temporalidad que trascurre entre la muerte del fiel difunto y su resurrección escatológica se proyecta el modo de ser y de vivir de las personas vivientes. Nosotros medimos la distancia entre los dos acontecimientos escatológicos del fallecido desde nuestro tiempo, olvidando que nuestro tiempo no es tiempo para él, sino eternidad de Dios participada… Entre la muerte individual y la resurrección universal no hay duración cronológica. En el difunto justo, al acto de morirse le sigue de inmediato el acto de ser resucitado. Al muerto le da igual llevar un instante como muerto que llevar mil años.
      ·         Si ahora miramos el objetivo final de la purificación del alma en el purgatorio (la definitiva comunión de vida con Dios), no podemos admitir las dos maneras que el ejercicio extraordinario del magisterio de la Iglesia católica establece en el acceso de los justos a la comunión de vida con la Divinidad: 1. Una manera inmediata de ingresar en la patria celestial es la de aquellos fieles difuntos que no incurrieron en pecados “purgandos”, como también la de aquellos otros que habiendo cometido pecados purgaron por ellos en esta vida; y 2. La segunda manera es la de aquellos fieles difuntos que antes de entrar y gozar de la bienaventuranza del cielo tienen que expiar las penas o castigos que merecen sus pecados, aun confesados… Ningún ser humano puede compararse con Jesucristo, el Hijo unigénito del Padre y el único que “no conoció pecado” (2 Cor 5,21; cf 1 Jn 3,5). Las diferencias entre los seres humanos en cuanto a su caudal existencial de caridad no exime a ninguno de ellos de la necesidad de purificarse cuando se presente ante el juez Jesucristo (cf Hech 10,42; Jn 5,22.27; 2 Tim 4,1). Al contrario de lo que hace la teología católica de la Edad Media, el NT no distingue entre las almas de los santos bienaventurados que no tienen nada que purgar y las de aquellos que sí tienen que purgar después de su muerte, antes de convertirse en almas bienaventuradas del cielo.

·         Porque, según la doctrina oficial de la Iglesia de Occidente, las almas del purgatorio padecen temporalmente las penas de daño y de sentido… Con este modo de expresarse ¿no se nos está insinuando que el Dios  cristiano sigue actuando justicieramente con los fieles difuntos del purgatorio como con los condenados  en el infierno, si bien estos últimos lo son para siempre?


El concilio Vaticano II mantiene la doctrina tradicional sobre el purgatorio, pero evita pronunciarse sobre la “vida” concreta de los difuntos,  ya sea en el cielo, ya sea en el purgatorio:
Alegoría. Abigarrada representación renacentista del Purgatorio.
 
 “Algunos de sus discípulos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se  purifican, mientras otros son glorificados” (Lumen Gentium 49).
Con posterioridad al concilio, se nota en los teólogos una tendencia a corregir excesos de la teología tradicional sobre el purgatorio. Esta nueva orientación se nota en el mismo Benedicto XVI, preclaro defensor en sus años de prefecto de la doctrina de la fe  del “estado intermedio” postmortem.
Así, por ejemplo, a propósito del fuego del purgatorio,  el expapa Benedicto XVI, siguiendo la interpretación de Hans Urs von Balthasar, nos dice que “el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo, el Juez y Salvador” (Spe salvi 47). En cuanto al dolor que conlleva para el alma del purgatorio la dilación del encuentro definitivo con Dios -pena de daño-, escribe en esa encíclica de 2007: “es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios… (ibidem). Y en referencia a la “duración” del alma en espera de la resurrección universal de los muertos:Está claro que no podemos calcular con las medidas cronométricas de este mundo la  de este arder que transforma. El    transformador de este encuentro está fuera del alcance del cronometraje terrenal. Es tiempo del corazón, tiempo del    a la comunión con Dios en el Cuerpo de Cristo” ( ibidem).
Después de haber rehusado con razones el modo tradicional como se nos ha enseñado en nuestra juventud la doctrina del purgatorio y después de haber apuntado la nueva manera de entender el tema del purgatorio que se va extendiendo a partir del Vaticano II, confieso mi fe en la existencia de un purgatorio que cuente con estos contenidos significativos.
1.      Cuando con el término “purgatorio” queremos decir que el difunto salvado escatológicamente tiene que ser purificado para entrar en comunión de vida con el Dios de Jesús, entonces todos los salvados, incluidos los que la Iglesia venera como santos, necesitan esa purificación divinizadora.
2.      Esa purificación divinizadora la lleva a cabo el Hijo gloriosamente humanado, Jesús resucitado, sin que los méritos de la persona fallecida la exijan.
3.      El cómo y el cuándo trasformará Dios Padre, en compañía del Espíritu Santo,  a los fieles difuntos a imagen y semejanza de su Hijo Jesucristo resucitado escapa por completo a toda imaginación y expectativa humanas.
4.    El purgatorio entendido como la condición en la que se encuentran todos los difuntos salvados escatológicamente apela únicamente al estado de los bienaventurados en el cielo, y en absoluto al inexistente infierno de los que no se salvan. (En el próximo artículo se hablará del paradero de los que no se salvan).
 
              En resumen: No creo en el purgatorio tradicional que nos han enseñado y que lo vemos representado en multitud de pinturas y esculturas. Por el contrario, sí que creo en el estado de amor esperanzado en Jesús resucitado en quien se encuentran todos los difuntos salvados escatológicamente a la espera de ser ellos mismos resucitados para la vida eterna.
 
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo

 



 
              PARÁBOLA DEL ADIÓS DEL PEREGRINO
 
                                                A SUS MONTAÑAS
 
                                
A punto de subir al último barco, el definitivo, que me llevará ya sin retorno, vuelvo la vista atrás. Se despiden mis ojos hoy de las montañas de Málaga, de las sierras de Filabres y de Gádor de mi juventud en Almería y de las de mi infancia del Guadarrama velazqueño y mío. Me duelen estas montañas mías como a Rosalía de Castro dejar definitivamente las suyas de Galicia.
Detrás de ellas, más la norte, está Castilla la Vieja. ¡Adiós, mi Castilla! ¡Adiós mi España! También me despido de mis alumnos: casi setenta años de profesor, Ponce, Ángel, Ginés, Marta, Lourdes… ¡Cordilleras me parecen! Cada uno de ellos, uno a uno, montañas sobre las cumbres del Dios de la Biblia. Su altura y nobleza les mantienen en alto. ¡Qué grandes ellos! Uno a uno, en mis tiempos de profesor, les acariciaba el viento, les cantaban las águilas de mil imperios, les llovía la luz de plata de las estrellas, les besaba la luna, les saludaba en cada amanecer el sol… Me cupo el honor de presenciar el inicio de sus vuelos de altura, yo mero catalizador.
Les inicié a volar el vuelo de las águilas.
Un ruego. Cuando lleguéis al puerto del que soy peregrino hace ya 87 octubres, traedme con vosotros las montañas de las que me estoy ahora despidiendo.
                                                                                                                                                           CUR

    
     
Geografía de lo sagrado 

1.  Lugares sagrados: los templos

El templo es un lugar sagrado. Es la casa de Dios, su palacio, su paraíso, su sala de fiestas. Donde está Dios lo está con toda su grandeza, Cielo o Paraíso, le está sirviendo su corte de ángeles y de santos, el Universo se vuelve hacia Él, la Creación se le rinde, el tiempo desemboca en la Eternidad. Entrar en el templo en el que está Dios es pisar el centro del Universo y poner pie en la misma Eternidad.
Mientras nos acercamos al templo habríamos de ir recitando o cantando algún salmo penitencial, purificándonos, poniéndonos de limpio. Nuestros pies deberían desobedecernos y detenerse en seco: ¿Cómo presentarnos nosotros en la presencia de Dios Todopoderoso y Amor Supremo?
    El atrio de los templos ¿no es un espacio de entrada para detenerse y pensar esto en serio?
    El publicano nos dio el ejemplo: Se quedó en un rincón – se trataba en su caso del templo de Jerusalén- y ni se atrevía a levantar los ojos, mientras se daba golpes de pecho.
    Franqueamos la puerta de entrada. Nos asalta la memoria de la idea bíblica de que Cristo es la única puerta de entrada en el Reino de Dios. La empujamos con reverencia, es imagen de Cristo.
     No los vemos, pero allí, junto a las jambas hay ángeles con espadas, como a la salida del Paraíso del Génesis. La burra de Balaán se detuvo, un ángel con la espada desenvainada le impedía el paso. Nos lo podían impedir a nosotros. Somos unos atrevidos si nos atenemos a lo que somos y a la casa de Dios en la que entramos.
Entramos. Allí está Él, Todopoderoso y Amor, Dios.
Saludamos como nos enseñaron de pequeños, con la señal de la cruz. Nos esmeramos en trazarla bien sobre nosotros. Doblamos la rodilla, rendidos, hacia el Sagrario. ¡Es su trono!
Nos miran desde sus altares docenas de estatuas y cuadros de santos. Son más numerosos los santos sin estatuas ni cuadros, que no vemos y asisten al Todopoderoso. Con Dios están todos sus bienaventurados. Entre ellos, nuestros padres y abuelos, nuestros amigos de la Historia de España y de la Historia de la Iglesia, la muchedumbre inmensa de que habla el Apocalipsis…

La escalera de Jacob. Bartolomé Esteban Murillo.
Es para repetir con Jacob en Betel:
“Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía”.
“¡Cuán terrible es este lugar!: es nada menos que la Morada de Dios
y la puerta del cielo” (Gen 28,16-17)
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Ciencias religiosas. Univ. Lateranensis





 
 
        NUESTRAS FASCINANTES SIGLAS
 
 
       ·         Cuando empezamos en 1961 parece que nadie se llamaba AFDA.

·         Por lo que puede comprobarse, las siglas suenan bien, tienen música, son un logro de brillante punta de flecha en el centro de su propia diana.
·         En Aragón (¡toma del frasco, Carrasco!), AFDA es una “Asociación de trastornos depresivos de Aragón”. Habría de ser ATDA. Quizá con F el trastorno les es menos depresivo. Un lío de todas las maneras.
 

 
 
·         Esta AFDA aragonesa llueve, dispara rayos y presume de sol en su icono.                              

·         A la Asociación de Federaciones Deportivas de Álava, AFDA, sí le va bien nuestro anagrama, lo hayan copiado de nosotros o no.


·         AFDA con calzador: el chileno Archivo Fotográfico Dirección Arquitectura. La iniciativa surgió de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de Chile, que a través de su Departamento de Patrimonio impulsaron un proyecto de resguardo de su colección fotográfica patrimonial, la cual constituye un registro invaluable de edificaciones públicas de carácter histórico. Se propusieron llamarse AFDA y así se llaman. 
·         Tenemos un ilustre colegio de togados en Perú que airea nuestras siglas: la Asociación de Funcionarios Diplomáticos de Perú en Actividad. www.afda.org.pe/. Para que no fueran AFDP, le añadieron lo de "en Actividad" y silenciaron el genitivo.
 

      ·         El toque fúnebre de AFDA nos lo da en Australia la “Australian Funeral Directors Association”. www.afda.org.au. Aseguran que “AFDA desarrolla y promueve estándares profesionales en la industria funeraria”. Ver internet.
·         Por narices y ya sin atenerse a iniciales para nada, en África AFDA -www.educations.com/study-abroad/afda/- es una “Escuela sudafricana de Productores de Cine y Medio Live Performance”. 
                       
    ·    En Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Durban, Cabo, Australia también hay afdas:
     ·         Australia, Perú, Sudáfrica… tienen su AFDA. ¿Es que no va a tener Francia la suya? ¿Ha perdido Francia su posición preponderante en el mundo? ¡¡Nunca!! El AFDA francés: “Asociación Francesa para la investigación en Derecho Administrativo”.
     ·         “AFDA” en Google imágenes está muy poco repartido: casi todas son para los sudafricanos. La 9ª imagen para el AFDA francés, la 15ª para el AFDA australiano… Nuestro AFDA se esconde en su castillo interior y no aparece hasta la imagen 118.
                                                                                         RDA y JUY



Nuevo triunfo de Baco,
cerámica vidriada del velazqueño Diego Coca
para la bodega de Miguel Ángel en Godojos,
donde el refrán dice que
“el queso con ojos, el pan sin ojos y el vino de Godojos”.
 
Detalles de esta cerámica, más arriba, en Addenda.
 

                     PROYECCIÓN UNIVERSAL

     Pocos pueblos sobre la faz de la historia han tenido una proyección tan universal como el nuestro. Más que asentarnos sobre nuestra piel de toro, nuestra presencia histórica en el mundo es una acción continuada hacia fuera. Nos transcendemos a nosotros mismos hacia lo que no somos, hacía un plus ultra lejano, saltamos océanos y continentes… Es lo nuestro, sobre todo, si nos sugestiona el empeño magno y el horizonte dilatado.

          Desde el siglo VIII al siglo XV no es que buscásemos integrarnos como nación. La lucha contra el Islam, el gran invasor enemigo, nos iba haciendo superar particularismos, reinos, taifas, banderías. La meta final que pasaba por la cruzada contra el moro, por la Reconquista, arrastraba consigo y solucionaba el problema menor de las diferencias locales. A España la salvarán siempre las altas y magnas misiones y se le darán por añadidura resueltos los problemas menores.

Los Reyes Católicos, lúcidos y adelantados a su tiempo, aprovechan la coyuntura histórica. Pueden hacerlo porque tienen en su mente idea del Estado, realidad que supera los planteamientos feudales vigentes en Europa, con frecuencia de mera política de aldea, de campanario o de exclusiva política de  castillo particular.
Las metas de largo horizonte se suceden en la mejor España de finales del XV. Se realiza la unidad nacional con la unión personal de Castilla y Aragón, cae el último reducto musulmán del reino nazarí de Granada, concluye la Reconquista de la Península. España se proyecta hacia América, recién descubierta. Poco más tarde, esta dimensión de universalidad tiene nuevo sol y horizonte espiritual, militar y político con el hecho formidable del Imperio. La idea europea del Imperio, herencia del Sacro Imperio Romano Germánico, prende con vigor de llama en los mejores espíritus españoles.
               El eje imperial del mundo civilizado se traslada a España. El Imperio del César Carlos se españoliza. Con Felipe II llegamos a tener conciencia de nación poderosa, con intereses propios, política propia, personalidad propia.
                La Contrarreforma es tarea que España hace suya en Trento y en Europa. Tenemos teólogos de primera en el Concilio, audaces conquistadores en América, misioneros por todo el mundo, de la India al Valle del Arauco, maestros escuchados en las universidades europeas y en casa, enjambres de pensadores, literatos y artistas que fabrican el panal de la dorada miel de dos siglos de Oro… místicos.
                En una etapa gloriosa de España, lo que se observa con claridad es que el gran horizonte de la proyección universal en la que está ocupada es el motor de su grandeza y de su vida ascendente y gloriosa. Le pasa a España lo que a los caracteres apasionados, EAS, para los que solo lo desmedido es su medida, si la cosa lo merece por su enorme verdad y grandeza.  

RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional

 
             ..la razón de la sinrazón que a mi razón se hace…  Complicada expresión, casi un retruécano, que Cervantes tomó de su contemporáneo Feliciano da Silva. Oxímoron retórico, clara expresión de los extremos a que puede llevar la obcecación. Se sumió don Quijote en la lectura de extrañas e ilusorias aventuras, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda. La ilusión puede, como en su caso, conducir a la locura y ser origen del desatino y el dislate. Y la persecución de los propios intereses, llevar al abandono de las responsabilidades contraídas.
El hidalgo manchego, de quien –en el paroxismo de la sinrazón- el filólogo catalán Jordi Bilbeny asegura que era catalán, como Santa Teresa y el propio Colón, cometió verdaderos disparates. Pero cuantos de ellos supimos le hemos disculpado. La razón, que respondían a los ideales de quien, de manera altruista y generosa se mostró siempre dispuesto a desfacer entuertos para salvar honras, vengar agravios y ayudar a los débiles.

Siempre ha habido y habrá actitudes y conductas quijotescas. Y serán bienvenidas si nacen de sinceras voluntades. No lo serán –y merecerán nuestro desprecio- si enmascaran espurias intenciones. Hay demasiados sanchos con disfraz de quijotes, que prometen andorgas satisfechas y sólo pretenden saciar la gula propia.

Resulta poco menos que imposible, en un país como el nuestro, llegar a perder la capacidad de asombro. Asombroso resulta asistir cada día a una nueva representación, cada vez más sorprendente, de quienes desafían el estado de derecho y lo hacen con aparente total impunidad. Ésta, la condición de impune, es la razón fundamental que alimenta cada día conductas irresponsables.
Desafía a la razón el hecho de que gobiernen las minorías; que grupos antisistema se sirvan del sistema para sus fines si la ocasión les es propicia; que se exhiban sin el menor pudor actitudes personales y sociales nada éticas; que se injurien y ataquen con absoluta impunidad instituciones políticas, sociales o religiosas o se manifieste abiertamente y sin reparo alguno la decidida voluntad de violentar o desobedecer las leyes que todos nos hemos impuesto en aras de una aceptable convivencia

La actitud mantenida de laxitud y no beligerancia, por razones de mal entendida prudencia ha traído los lodos que muchos lamentamos. Basta ya de poner de manera vergonzante la mejilla. Es hora de alzar la voz y despertar. La venda que cubre los ojos de la justicia es símbolo de imparcialidad, no de absoluta ceguera; la espada que sostienen sus manos debería infundir respeto a quienes pretendan ignorarla; y es preciso aceptar que el equilibrio que significa la balanza que pende de sus manos habrá de conseguirse con el prudente pero decidido ejercicio, nunca desde la cobardía o la inacción.
………     ………     ………    ……      ……


Rebaño de pastores ha acudido
y arropa con banderas y bastones
al lobo a quien sus locas pretensiones
han tornado en cordero desvalido. 


Otros lobos también han ofrecido

salvarlo, con perversas condiciones:

ruptura, inobediencias y traiciones;

pues de todo es capaz quien ha perdido.
 
Tiembla, al ser por los jueces reclamado,
el trilero falaz y pendenciero
que es, más que fiera audaz, débil cordero.
 
Juzgado se ha de ver y sentenciado
quien, de sus veleidades prisionero,
trata de hacer lo falso verdadero. 

ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO
Maestro. Psicopedagogo. Emérito UCJC
     
   
   NOCHE DE ÁNIMAS
CON DON JUAN TENORIO
                                          
                                                                    EN EL RECUERDO




Siempre vuelve “Don Juan”,
el amante primero,
aguerrido, retórico,
conquistador y apuesto,
no en primavera
sino a las puertas del Invierno,
el Don Juan de don Tirso,
el Don Juan zorrillesco,
el Don Juan sevillano
a cuerpo descubierto,
que subió a los palacios,
que bajó a los infiernos,
que navegó en ruin barco
de remos guadalquivireños,
que se hizo con Inés
moneda de recuerdos,
que abrió los claustros
y se elevó a los cielos
por obra y gracia
de unos sonantes versos.
Vivo está entre los vivos
y vivo entre los muertos.
De ahí que  le soñamos
dormidos y despiertos.
Por su imagen bravía
no pasa el tiempo.
 
Imperio del amor
imperio, imperio,
a cuya sujeción
nacimos y estaremos.
Noche de ánimas, pues.
Nada de calabazas. Padrenuestros.






            Gimnasia Moderna

LA GIMNASIA RÍTMICO-EXPRESIVA EN LA ACTUALIDAD


La Federación Internacional de Gimnasia (FIG), en su congreso de Praga de 1962, reconoció a la Gimnasia Moderna como una nueva especialidad deportiva, con reglas propias y un código de puntuación específico.
El primer Campeonato del Mundo individual se celebra en Budapest, en ese mismo año. En el año 1963 España participa en el Campeonato del Mundo, con una representación de tres profesoras de la Escuela Superior de Educación Física Femenina  “Ruiz de Alda”.
A partir de esa fecha, España participa en las Gimnastradas, y la Gimnasia Moderna experimenta una gran expansión en todo el territorio nacional, gracias a la gran importancia que le dan a esta disciplina en la citada Escuela Superior.

En 1967 se incluye la competición por equipos, utilizando los conjuntos el aro como aparato de ejecución. En 1972 se modifica el nombre de Gimnasia Moderna por el de Gimnasia Rítmica Moderna. En 1975 se fija la denominación de Gimnasia Rítmica Deportiva (GRD). Ese mismo año se celebra el Campeonato del Mundo en Madrid; algo que contribuyó al desarrollo de esta modalidad en España.
En los JJ.OO. de Los Ángeles-1984 la Gimnasia Rítmica pasa a ser disciplina olímpica, aunque solo en modalidad individual. En  los JJ.OO. de  Atlanta-1996,  la modalidad de conjuntos debuta finalmente en el calendario olímpico. El primer título olímpico lo obtuvo el conjunto de España. En 1998 la FIG decide finalmente cambiar el nombre de la especialidad suprimiendo el término “deportiva”  para dejarlo en Gimnasia Rítmica (GR).
Desde entonces la GR ha tenido una gran aceptación y desarrollo en España, hasta el punto de ser una de las principales potencias mundiales.
Las modalidades que la integran son: conjuntos e individual. El conjunto está compuesto por cinco gimnastas;  todas las pruebas se ejecutan con aparatos. Éstos son cinco: aros, pelotas, cintas, mazas y cuerdas; aquellos que Heinrich Medau había incorporado a la disciplina.
La modalidad masculina se empezó a popularizar en Asia a partir de los años 70, principalmente en Japón, culminando en la celebración del primer Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica Masculina en 2003. En la actualidad la Federación Internacional de Gimnasia ya reconoce esta modalidad.
En occidente, algunas federaciones como la española han aprobado también dicha modalidad, aunque aún no tiene un desarrollo significativo; no obstante, se celebran campeonatos a nivel nacional. La obra de Alberto Dallo y Otto Hanebuth tiene así su continuidad en el tiempo.

          Todas las disciplinas deportivas forjan unas características morfológicas específicas sólo por el hecho de practicarlas; la Gimnasia Rítmica, además, selecciona una tipología femenina muy peculiar: las gimnastas han de ser muy delgadas, estilizadas y con poca masa muscular. Las cualidades físicas más importantes a desarrollar son las capacidades motrices de coordinación y ritmo, y las capacidades condicionales de flexibilidad,  resistencia y velocidad gestual.
          Estas cualidades pueden tenerlas perfectamente niñas y adolescentes con cualquier morfología; pero sólo aquellas que responden al modelo descrito, progresarán en esta especialidad. Mas no fue así en sus inicios: allá por los años 60 y 70. Entonces se presentaban en competición de primera línea, gimnastas más “rellenitas”. La evolución de la disciplina, además de grandes exigencias técnicas, incluye también figuras muy estilizadas.
   FRANCISCO SÁEZ PASTOR
Universidad de Vigo
 

       

   






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