78 Cómo leer un cuadro





FICHAS TÉCNICAS
PARA EL ESTUDIO DE LA BELLEZA Y DE LA CRÍTICA ESTILÍSTICA
DE UNA OBRA PICTÓRICA

"El Arte es lo contrario del caos". (Stravinsky)


5 EL COLOR. SU ORIGEN FÍSICO-QUÍMICO Y SU PERCEPCIÓN CEREBRAL

El color es primariamente un fenómeno físico-químico asociado a las diferentes longitudes de onda en las vibraciones y combinaciones de la luz que reciben todos los objetos.

Este fenómeno físico-químico producido por las diferentes longitudes de onda y las infinitas combinaciones de la luz, posteriormente es interpretado por nuestro cerebro según los datos que, a su vez, le aportan las neuronas que presiden nuestra visión.

El ojo humano y el de ciertos animales, está capacitado para recibir e interpretar ondas electromagnéticas reflejadas que, finalmente, percibe e interpreta nuestro cerebro como color.

Este color contribuye a localizar, individualizar y diferenciar mejor los objetos que vemos y nos rodean.

Isaac Newton, (1642-1727) fue uno de los primeros físicos en estudiar el fenómeno de la luz y la teoría del color. Objeto de muchas de sus observaciones fue el famoso “Disco de Newton".

La colorimetría moderna tiene sus bases en los estudios de este científico inglés.

En 1666, demostró que la luz blanca se descomponía en siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

El disco cromático, pintado con colores vivos, al girar a gran velocidad nos deja ver los colores intermedios y el blanco total.

Descomposición de la luz mediante un prisma de cristal.

Nuevos hallazgos en el siglo XIX, sobre todo de Eugène Chevreul, (1786-1888), demostraban cómo obtener determinados efectos ópticos mediante el uso del color.


Los "impresionistas" llegaron muy pronto a la conclusión de que los objetos son luz y que sin ella, en la oscuridad, no existen a efectos de su representación pictórica.

Con estas teorías, el "Impresionismo" creó una nueva técnica de aplicación del color mediante pinceladas breves, aisladas, rápidas, pequeñas, sueltas y yuxtapuestas de colores complementarios, que las pupilas del vidente reintegraban al contemplar en su conjunto la obra realizada.



5.1 La fabricación artesanal del color


No siempre ha sido tan cómodo 
como lo es hoy la adquisición del color 
y de los materiales necesarios para pintar.

Ser pintor era y es un oficio y, como tal, su aprendizaje suponía y supone pasar por distintas etapas bajo la tutela de un buen maestro de reconocido prestigio social, y aprender con él y bajo su dirección, las técnicas y fórmulas necesarias para realizar bien su trabajo: preparar los lienzos, fabricarse pinceles, crear los propios colores y otros materiales que le permitan ejercer competentemente su oficio.
Hasta el siglo XIX cada artista debía prepararse sus propios colores y pigmentos. Y este trabajo era muy importante para su oficio porque el hacerlo de una forma o de otra tenía como primera consecuencia la buena o mala conservación de la pintura. Igualmente era muy importante el uso de un soporte adecuado.

Cada taller o estudio tenía sus propias fórmulas tradicionales para elaborar sus propios colores, principalmente mezclando los jugos de determinados vegetales con óxidos minerales machacados, o bien con ciertos moluscos molidos junto a otros elementos naturales. Todo ello se mezclaba con clara de huevo hasta conseguir una masa de viscosidad acuosa, apta para impregnar en ella el pincel y trasladar los pigmentos y tintes conseguidos de esa manera artesanal a la obra del artista.

Hasta el siglo XV el preparado tradicional del color tenía un inconveniente y era que la clara de huevo con la que se fabricaba se secaba rápidamente y la viscosidad se endurecía e impedía enriquecerla con nuevos y últimos matices.

Van Eyck, a mediados del siglo XV, en concreto hacia 1440, utilizó un nuevo elemento de óleo: en lugar de mezclar los jugos vegetales y minerales machacados en clara de huevo, como se venía haciendo tradicionalmente, empezó a mezclarlos con aceites de procedencia vegetal o mineral.

Esta innovación, constituyó en la pintura una verdadera revolución técnica. De hecho, durante bastantes décadas a este nuevo invento se le conoció con el misterioso nombre de "el secreto flamenco".

El aceite mineral o vegetal, tardaba mucho más tiempo en secarse que la clara de huevo y por tanto su utilización y modificación podían prolongarse durante más tiempo, tanto cuanto tardaba en secarse la obra hecha con esta nueva mezcla de aceite.

Además, el aceite dio origen a nuevos y más brillantes pigmentos e hizo posibles nuevos tipos de veladuras y matices que enriquecieron notablemente la paleta del pintor.

La creación de las pinturas en el propio taller del artista, permite a los técnicos y estudiosos actuales, conocer mejor los secretos de la pintura de cada taller y como consecuencia facilitar la atribución de obras que han llegado hasta nosotros como anónimas o sin firma.

También permite además, analizar el tipo y composición de la pintura utilizada en cada etapa del pintor y seguir así el itinerario y las influencias que un determinado artista ha ido recibiendo a su paso por distintos talleres y estudios.

Hasta el siglo XIX no aparecieron nuevos y brillantes pigmentos ni nuevos envases que permitieran la comercialización del color. En este siglo se inventaron los tubos plegables que sustituyeron a las tradicionales bolsitas de óleo, hechas con tripa de cordero. 


El aceite dio origen a nuevos 
y brillantes pigmentos e hizo posibles 
nuevas veladuras y matices que enriquecieron grandemente las posibilidades de la pintura.




5.2 Colores primarios y secundarios

"La percepción de los diferentes colores, a nivel cerebral, constituye un proceso de dos tipos de neuronas presentes en el área de la corteza visual específica para el color. Estas neuronas recogen la información emitida por los conos y la vuelven a codificar en dos dimensiones de pares antagónicos: ROJO-VERDE y AZUL- AMARILLO. O dicho de otra manera, estas células se excitan o inhiben ante la mayor o menor intensidad de la señal del ROJO frente a la del VERDE y del AZUL frente a la SUMA DE ROJO y VERDE, (amarillo)".

De esta teoría se deduce una primera división de colores en primarios y secundarios:

Los colores primarios, según acabamos de decir, son el rojo, el azul y el verde. La ausencia de estos tres colores sería el negro y la suma de todos ellos el blanco.
Con los colores primarios se pueden fabricar el resto de los colores mezclándolos de dos en dos y siempre a partes iguales.

Los colores secundarios son todos los demás que pueden conseguirse mediante mezclas de los primarios.


5.3.1 Colores cálidos y colores fríos
La segunda división de los colores en cálidos y fríos responde a una sensación psicológica y a la vez térmica que producen los colores en relación con su entorno y con la experiencia de las personas. Son cálidos los colores que van del rojo al amarillo.
Colores cálidos: escarlata, rojo, naranja, amarillo y verde limón

Los colores cálidos, crean una sensación de calor, alegría, actividad, y movimiento. Incitan a la actividad, a la diversión y a la acción. Estos colores son el escarlata, el rojo, el naranja, el amarillo y el verde-limón.

Representan también la extroversión. Llevados al extremo, también incitan a la agresividad, la competitividad, la expansión y la iniciativa. (Teoría de Francesc Subirats).
Veamos ahora, a modo de ejemplo, varios cuadros realizados mayoritariamente con colores cálidos:
Sandro Botticelli. (1445- 1510). "La Primavera".

Anotamos los colores con que está realizado este cuadro alegórico representativo del más esplendoroso Renacimiento: resaltan el escarlata y el rojo en las túnicas de Venus, (figura central) y de Mercurio, primero por la izquierda. Encima de Venus, diosa del amor, aparece Cupido (blanco rosáceo), que dirige sus flechas al grupo de las tres Gracias y en concreto a la central, Castitas, que mira de reojo a Mercurio. En el grupo de las tres Gracias sobresalen los blancos vaporosos de sus túnicas así como el de la ninfa Cloris que al ser tocada por el viento, Céfiro, primero por la derecha, se transforma en Flora, diosa de la tierra y de las flores. Sus cuerpos ondulantes exhiben el desnudo juvenil, rosado suave y y cabelleras rubias. Todo en un escenario vegetal de naranjos en los que domina el verde oscuro limón.
Fra Filippo Lippi. (1457- 1504). 
“La Adoración de los Reyes Magos”.
Ejemplo de colores cálidos.


Vemos en los primeros y últimos planos del cuadro un conjunto de personajes en cuya vestimenta predominan con abundancia los colores primarios, rojos, amarillos y azules suaves, que con sus variadísimos matices salpican la composición y la transforman en una visión alegre y optimista que se corresponde además con la interpretación bullanguera que todos atribuimos a la festividad de los Reyes Magos.
Aprovechando los conocimientos que vimos en anteriores capítulos podemos ir completando el análisis del presente cuadro de Fra Filippo, fijándonos en la composición geométrica triangular, groso modo, que forman las cabezas de los dos primeros Reyes Magos de la izquierda y la Virgen y San José, en la cúspide del triángulo para descender luego mediante el personaje en rojo arrodillado y las dos figuras de pie que cierran el triángulo por la derecha. La base del triángulo es la del propio cuadro.
El único centro de interés está en la figura del Niño Jesús y de su Santísima Madre sobre los que confluyen todas las miradas que contemplan la escena.
Ésta se prolonga por los ángulos superiores, izquierdo y derecho, que desbordando el primer plano del Nacimiento de Jesús, dan profundidad al cuadro mediante un paisaje que se pierde en horizontes lejanos.




5.3.2 Los colores fríos

Son colores fríos: los azules, verdes, lavandas, grises y sus complementarios.


Los colores fríos provocan la sensación de frío, serenidad,pasividad, recogimiento y sentimentalismo. También evocan lejanía y cautela. Estos colores son los que van del azul al verde.


5.4 La paleta de cada pintor

Entendemos por paleta del pintor el conjunto de colores que más abunda en su paleta, tabla o el lugar donde cada pintor hace sus mezclas hasta conseguir los matices deseados.

El color predominante en la paleta de cada pintor es de suma importancia en el estudio de sus cuadros, pues cada artista tiene sus colores preferidos que, a su vez, ayudan mucho a definir el carácter, temperamento y personalidad de quien lo trabajó. La paleta también delata su visión optimista o pesimista de la vida y del mundo y las influencias que ha recibido de sus maestros.

Por todo ello el color es la mejor firma de un artista y en algunas ocasiones, como en los casos de cuadros anónimos, una seguridad máxima para su atribución indiscutible. Casi total, más aún cuando quien fabricaba los colores que consumía era el propio pintor o su entorno inmediato.

El Greco. (1541- 1614). 
El martirio de S. Mauricio y la legión tebana”. 
Ejemplo de colores fríos.

La paleta del Greco es un ejemplo de colores fríos. La suavidad del color y sus tonos mortecinos de rojos, azules, grises y blancos nos invitan a una contemplación serena y pasiva, pero sin conmover nuestros sentimientos.
El Martirio de San Mauricio y la legión tebea” lo pintó el Greco para decorar una de las capillas del monasterio de San Lorenzo del Escorial por encargo de Felipe II, en 1579. 
El rey buscaba un cuadro que inspirara devoción para presidir la nueva capilla del monasterio dedicada al martirio de la Legión Tebea. A Felipe II no le gustó el cuadro, pues aunque resumía y representaba magistralmente la historia del martirio de la admirable legión, el cuadro del Greco no movía la devoción de los fieles hacia estos santos mártires que era lo que el rey buscaba. De hecho, nunca llegó a ocupar su lugar en la capilla recién creada, si bien fue muy elogiado y apreciado por sus contemporáneos.
El Padre Sigüenza escribía sobre el cuadro “que el cuadro es de mucho arte, y que su autor sabe mucho, y se ven cosas excelentes de su mano".
El artista, para vengarse de las críticas de sus contrincantes, firmó su obra en una hoja de papel que muerde una víbora, (derecha inferior del cuadro), alusión patente a los críticos envidiosos.
Los colores excesivamente fríos y el desnudo de sus personajes no gustaron a Felipe II que no le volvió a hacer ningún encargo, por lo que el Greco se retiró a Toledo, donde trabajó después con fama de gran artista, el resto de sus días.



5.5 Los colores simbólicos

Acabamos de distinguir entre colores cálidos y fríos. A esta división debemos añadir otra: la del valor simbólico del color que determinados colores han ido adquiriendo en las instituciones civiles y religiosas en razón del significado que se les ha ido atribuyendo.

En muchos casos esa simbología de los colores está siendo aprovechada actualmente por las técnicas modernas de publicidad.

En este apartado solo hablaremos de los colores simbólicos consagrados en la pintura y más concretamente en la historia de la pintura religiosa.

Las religiones han hecho siempre un uso intencionado del color como símbolo en su liturgia.

Este uso se refleja claramente en la historia del arte mayoritariamente religioso durante grandes períodos históricos.

Entre los católicos, por ejemplo, son de todos conocidos los llamados colores litúrgicos y lo que cada uno simboliza y cuándo se usan a lo largo del calendario religiosos.

El color blanco, expresa luz, pureza, alegría, inocencia, triunfo e inmortalidad. La casulla y demás complementos para la liturgia y el oficio divino son blancos en las festividades del Señor, de los confesores y en las ceremonias nupciales.

El verde, simboliza la esperanza, deseos de vida eterna. Es el color propio del año litúrgico ordinario, de gran número de fiestas y de los domingos de gran parte del año litúrgico.

El rojo, simboliza el fuego, la sangre y el amor divino. La casulla y demás complementos litúrgicos son de color rojo en las fiestas del Espíritu Santo, en las de los mártires, en tiempo de Pasión y en Pentecostés.

El negro, representa el luto y la muerte y se reserva para las misas de difuntos y Viernes Santo el morado símbolo de penitencia: adviento, cuaresma, vigilias y rogativas.

Esta rotación de colores simbólicos es muy antigua en la Iglesia y su origen fue, sin duda, bizantino y oriental.
Domenikos Theotocopoulos. 
El Greco (1541- 1614). “El Expolio”.
El color púrpura desde los más remotos tiempos orientales se atribuyó a la realeza, cuyos mantos y túnicas reales aparecen siempre en dicho color. Como Jesucristo es rey del mundo y de los cristianos, su túnica, según la vieja tradición bizantina, aparecerá siempre de color rojo púrpura como en el Expolio del Greco.
Este color ha sido siempre difícil de conseguir en la industria del tejido pues el tinte lo obtenían machacando un marisco llamado "porphyre" que se recogía en las costas orientales del Mediterráneo. Su obtención era lenta y cara y su uso se reservaba para la realeza.

El Greco, en el Expolio, pintó la túnica del Señor en rojo púrpura, precisamente por ser Jesucristo rey universal y ser el color púrpura el color simbólico para realeza. El cretense Domenikos Theotokopoulos, griego de origen, no podía ignorar la tradición bizantina de los colores simbólicos. 

(Continuará)
                               Villanueva de la Peña, 10 de febrero de 2019

 JOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ BRAVO
Maestro, doctor en Historia
Exdirector de la Universidad Laboral de Toledo

                 

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