81 Azorín (II/III)


                   
AZORÍN - LA CRISIS DE VALORES Y SU LUGAR GEOMÉTRICO

 EJEMPLARES MODELOS DE BULTO (II)


El inteligente maestro de primaria que explica geometría elemental no pierde su tiempo en largas y abstractas explicaciones sobre las figuras geométricas. Saca de uno de los cajones en los que guarda materiales de clase unos tarugos de madera y los pone en las manos de sus alumnos, mientras les va diciendo y examinando con ellos: “Esto es la pirámide, esto es el prisma, esto el tronco de cono...”.

En las grandes épocas de “crisis de valores”, como la nuestra, cuando Dios quiere dictar al mundo una solución de urgencia y recordarle lo que es la caridad, la esperanza o la fe, saca del hondo archivo de sus recursos providenciales a algunos de sus elegidos y los planta en la Historia: “He aquí la virtud de la caridad, Teresa de Calcuta; la esperanza que espera en silencio la salvación de Dios”, Edith Stein; la fe en una sólida pieza de hombre, Juan Pablo II”. Los santos siempre han sido para la Humanidad una divina pedagogía de figuras de bulto.

Pero, la Providencia de Dios no gobierna sólo el mundo religioso y espiritual, gobierna con su Sabiduría el Universo entero, sociedad y cultura. Él, que envía a las grandes figuras de la Historia, ha dejado adensada una buena carga de valores en numerosas obras de arte, elaboradas por sus criaturas. Las variopintas culturas, obra de pueblos enteros, también son de Dios, para que, acercando nuestras manos, necesitadas de valores, a esas figuras de bulto que son las civilizaciones, palpemos los hombres las excelencias humanas y las riquezas culturales a las que Dios nos quiere conducir como personas y como grupos humanos.

En el caso de Azorín, Dios plantó ante nuestro ojos una figura de bulto para el estilo. Azorín es la figura geométrica con la que Dios nos ha dicho: esto es el estilo. Ahí lo tenéis de golpe, en una pieza. Que cada cual busque su estilo clavando sus ojos en Azorín. Tirad de su estilo literario hacia la plenitud del estilo.

Lo que a nosotros nos apremia es no dar la espalda a la vigorosa y formidable fuerza de los modelos, Azorín y demás, estilo y valores. Es preciso salir a su encuentro y verlos, no sólo con los ojos de la cara, sino también con los del espíritu y, sobre todo, con lo que los psicólogos llaman el “yo profundo” y los místicos, el “centro del alma”.

Es preciso zambullirse en estas ejemplares realidades de bulto. Si queremos salvar con éxito lo que llamamos “crisis de valores” y, en verdad, es nuestra propia crisis de perezosos que sobrevolamos las realidades sin penetrar dentro de ellas. Tendremos que aplicarnos a los modelos, mirarlos de hito en hito. En esa mirada de fondo a fondo está el lugar geométrico por donde empezará a salvarse la crisis de valores.

Carlos Urdiales Recio

Maestro. Profesor emérito, Universidad Camilo José Cela


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