81 Siglo XVIII. Don Ramón de la Cruz

           

                           

  
A MUCHA DISTANCIA YA DEL MAGISTERIO,
VUELVO A NUESTRO POBRE SIGLO XVIII,
CON RECUERDOS SUELTOS



Me encantaría charlar con quien de vosotros recuerde a Don Ramón de la Cruz, sainetero de la segunda mitad del XVIII, popular que no cabe más, de rápidas pinceladas, crítico ligero de profesiones y oficios de su tiempo, egregio...


         9 Don Ramón de la Cruz 
             

- ¿Otro literato de los que estudiamos, que se quedó a medio hacer, pues que empezó estudios que dejó sin terminar? ¿Por superficial?
- Llama la atención su afilada capacidad de observación, que pienso que es lo que le llevó a brillar ya por siempre en el panorama literario español con sus sainetes.
- ¿De veras que estamos ante un continuador de Lope de Rueda y de los Entremeses cervantinos?
- Yo me quedo con lo que los sainetes de Don Ramón tienen de chispeante diálogo, ingenioso, que mantiene él solo la tensa atención del espectador. ¿Y mi interlocutor?
- ¿Alguno de vosotros tiene más o menos a mano la traducción que hizo del Hamlet de Shakespeare? ¿Os merece la pena?
- Si de sus 400 sainetes nos quedamos con media docena, yo me quedo con Las castañeras picadas, El Prado por la tarde, El Rastro por la mañana, El petimetre Los bandos del Avapiés.
¿Vosotros?
Las castañeras picadas. Monumento a los sainteros, Madrid

- De representarse hoy, no me perdería su piececita dramática El teatro por dentro, por lo que tiene de busilis de “teatro dentro del teatro”.
-¿Le damos la razón cuando escribe “yo escribo y la verdad me dicta” y con ello la medalla de plata o de oro de genial observador?
- De volver a mis añoradas clases, a mis alumnos les haría leer hoy el animado cuadro de Los bandos del Avapiés, para pedirles luego un paralelo de los dos populares barrios madrileños de Lavapiés y de Barquillo con los de hoy o con otros a convenir con ellos.
Carlos Urdiales Recio
Maestro, viejo profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC

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