20. AFDA


PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO


----- 1 NOVIEMBRE -----


NÚMERO VEINTE


 
ÍNDICE. AFDA, 1 de noviembre, 2012. 

Pregón: Tres puntos para la educación de Europa.
Reflexión: Parábola del árbol que crece y de la hormiga que lo ve crecer. CUR
Nuestra Escuela de Vanguardia: A pie de aula. Traspasando el umbral. Teódulo G. Regidor
Sala de profesores: Demasiados libros. Museos.  Qhreuthz.
Nuestro castillo interior: ¡Y pensar que hasta hoy no he sufrido! Eduardo Malvido
Afderías: Mi libro, mío. CUR  
              Futbolerías. ÁH
Leíos... oímos... vimos... Mi hijo era de ETA. José Ramón Goñi Tirapu. CUR
                                     Jesucristo 2.0 Jesús Juárez
Rincón de Apuleyo: Vuelo de vuelta a la mariposa de la infancia. Una palabra para cada cosa.  
Soneto desde el sentimiento, futbolero. Tarde de domingo. Á. Hdez.


ADDENDA
Recreaciones bíblica: Los maestros brillarán como brilla el firmamento… Dan 12,3.  QerhuteV
Documentos de oro: La crisis según Albert Einstein.
Detenida lectura de viejos textos de oro: La Didajé. Carlos Urdiales Recio.
Colaboraciones: Cómo leer un cuadro (III). La composición. J.M. Gutiérrez Bravo.
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente en el Madrid de los cincuenta. La pandilla (V). AH.   
Fiesta Nacional y estilo. Siguiendo el rastro de Manolete. La verdad y el mito (y II). Blanco Corredoira.
Tarimilla literaria: Joyas para una corona. Ángel Hernández.
Nuestro Castillo interior. Carta a los obisposAño de la fe.
Colaboraciones: Desde Méjico.
Ve con Dios.




      TRES PUNTOS 
                       PARA 
                            LA EDUCACIÓN DE EUROPA

Hoy, Europa, en el corazón de muchos europeos, es una gran desilusión. En nosotros, no. En nosotros tiene enorme peso la Europa que viene de siglos y, por ello, la Europa que florece pertinaz y en la que volverá a reír la primavera.
Rapto de Europa, Pedro Pablo Rubens.
Museo del Prado, Madrid.
La Europa de los primeros concilios ecuménicos, Nicea, Constantinopla, Éfeso, la del Sacro Imperio Romano Germánico, la de los monasterios románicos y las catedrales góticas, la del Emperador Carlos I, la de las Universidades de París, Bolonia, Salamanca y Alcalá de Henares, la que descubrió y conquistó el Nuevo Mundo, la de la Ilustración, la romántica del siglo XIX y la del pensamiento y la precisión de la Ciencia alemana del XX … en nuestros centros de vanguardia nos lleva a poner el acento, por de pronto, en tres puntos:

Preferir las espigas que crecen
1.    En centrar al europeo en sí mismo, de forma que sepa moverse con señorío por Europa y fuera de ella, con el viento a popa y con el firmamento en contra, sin que pierda su soberana libertad interior de persona.

2. En la formación para el diálogo. El europeo ha aprendido a hablar con los hombres y ha sabido buscar la verdad de las cosas y el camino que lleva al bien y a la belleza. Cuando quiso, supo escuchar y preguntar. Su meta y su descanso son la verdad.
3.  En aprender a orientarse más que a seguir caminos previamente trazados, a encontrar el punto exacto por el que amanece la luz de las cosas y la de su propio pensamiento y, a preferir las espigas que crecen al trigo molido o al pan masticado que pueden darle los de arriba, los que mandan, el Estado… o la Unión Europea.



                  PARÁBOLA DEL ÁRBOL QUE CRECE

 Y DE LA HORMIGA QUE LO VE CRECER            


Están podando los árboles del parque. Es otoño. Hace frío. ¡Cuántas ramas por el suelo! A los pobres árboles les han dejado desmochados. Les queda el tronco y dos o tres ramitas chicas que perdonó la sierra.
En mayo tienen ya unas hermosas ramas verdes. Las mueve lentas el viento de la tarde.

Me paro delante de uno de ellos. Quiero ver cómo crece. No le veo crecer. Me fijo en otro. Tampoco se le ve crecer. Y, sin embargo, está creciendo.
Dentro de un par de semanas, ¡qué ramas tan altas tendrán estos árboles, cómo habrán crecido!
Una hormiga, de las muchas que recorren su tronco y sus ramas, se ha parado unos instantes. Se le dilatan los ojos. ¿Se habrá parado asombrada porque ella sí que ve crecer las ramas, las hojas y unos botoncitos que ya apuntan?
No lo sé. Pero, seguro que para ver algunos crecimientos hermosos es mejor ser pequeño, no más grande que una hormiga.

CUR



A PIE  DE AULA
                                          II. Traspasando el umbral

1. En los albores del curso siente uno  ganas de asomarse al horizonte mental de los alumnos para descubrir  la calidad y la intensidad de la luz con la que  llegan. Ellos son nuevos y primerizos: nuevos para mí, pues los veo por primera vez;  primerizos, pues  estrenan  universidad, estudios superiores. Y no deja de ser sorprendente –o curioso, al menos-,  conocer  lo que se descubre en ese horizonte: todos ellos han elegido magisterio, todos están ilusionados y ansiosos por comenzar una carrera que les llevará, por  caminos  apasionantes y complejos, al mundo de la educación. La educación va a ser el campo donde germine la semilla descubierta y  el ámbito donde se desarrolle  su vida y su persona.  Y sin embargo llegan con una idea   pobre, un tanto limitada, de lo que es educación.                                                              
Por eso necesitan ayuda para traspasar el umbral  y entrar en ese mundo  complejo y fascinante que es la educación y para que su entrada sea  gratificante  y  luminosa;  pero también realista. Y lo primero que, aún en el umbral, van a descubrir  es que, aunque estén comenzando su  carrera, “no llegan a la educación por primera vez”, sino que llevan  tiempo implicados en ella.  Es sorprendente: cuando se les pregunta por el tiempo que llevan  dedicados  a la educación, muchos  responden que  no se han dedicado todavía a ella, mientras  otros se quedan un tanto desconcertados por la pregunta, como si intuyeran que lleva  una trampa dentro… Y es que ellos, ellas… en verdad no se han dedicado a la educación: lo suyo ha sido estudiar. Para eso han ido a la escuela, al colegio, al instituto. Y cuando se les pregunta  qué han hecho durante esas largas etapas que se llaman educación primaria, educación secundaria –educación y no sólo enseñanza- terminan por aceptar que sí, que realmente llevan  años, quizás muchos, metidos en este asunto de la educación, dedicados de alguna manera a, pero sin haber sido conscientes de su necesario protagonismo.  Consciencia que ahora  toma cuerpo y sienten  el que no haya habido, sobre todo en sus años de bachillerato,  momentos de densidad humana en los que hayan podido  asumir  con la intensidad debida,  la belleza y la grandeza de su propio proyecto como personas. Después del “descubrimiento” responden con una mirada entre sorprendida y aquiescente.
2. Vienen, pues, con un pequeño equipaje, también intelectual,  “en educación”.  ¡Y eso, a pesar de que han elegido la educación como profesión para su futuro! Pero pronto, conscientes de su mermado equipaje, sienten deseos de conocer, espoleados por los interrogantes del profesor o por  la lectura de  algunos textos  luminosos,  ese mundo nuevo, infaustamente desconocido para ellos; ese mundo en el que van a  asumir a partir de ahora un nuevo papel: sin dejar nunca de ser educadores de sí mismos, sienten ya  deseos de  ser educadores de los demás.
Uno se pregunta si es justo que haya tenido que pasar tanto tiempo hasta que algunos  lleguen hasta el agua de la educación, pequeño pozo  o gran manantial, y traten de profundizar en este  fenómeno  humano  permanente;  porque si, como afirma Gusdorf, “el fin  de la educación es el de promover el advenimiento de la humanidad en el hombre, la educación (la enseñanza) debería organizarse en función de esa experiencia espiritual fundamental”.  Y quizás la escuela descuide esta urgente misión. Pero pronto  estos alumnos primerizos comienzan a llenar ese vacío, a  colmar esa carencia.  Y escuchan y leen con el placer y la ilusión de quien descubre el mar o el amor  por primera vez. Y los textos de los maestros, con expresiones que no han oído en su vida de educandos,  van resonando en sus oídos y configurando su sensibilidad de futuros educadores. Y oyen “decir” algo a Platón, a Kant, a Zubiri, a J. Mantovani y a pedagogos de hoy que  les  muestran que “educación es aprender a ser hombres”, que aunque la educación no lo pueda todo, “no podemos  nada sin ella”, que “la educación hace trascender  su vida al hombre sobre su naturaleza originaria”, que la educación es posible dado que el hombre posee “el más alto grado de plasticidad”, que “el hombre es un ser inconcluso, que está “siempre haciéndose” y que, por eso, la educación consiste en la maravillosa tarea de ayudar a cada ser humano a dar lo mejor de sí mismo, a ser persona.
Afirmaciones como estas, dichas así, de manera suelta, pueden parecer anodinas e insulsas; pero cuando se leen dentro de su  contexto propio y se sienten dentro de un clima propicio, son como el agua que llena recipientes vacíos o sacia  la sed del caminante. Les ayudan a ver  algo nuevo, a pensar en lo que nunca habían pensado, a sentir el gozo de haber entrado en un campo con enormes posibilidades de cultivo: la educación es algo más que “dar clase” y “enseñar a los niños” o “inculcar valores” e incluso más que ayudarles a adquirir conocimientos y conductas, por nobles que sean. Y es mucho más que esa educación convertida en una enseñanza de lo práctico, de lo útil y de las seguridades económicas, que pregona nuestra sociedad.
3. Y al cabo de un tiempo comienzan a pensar por ellos mismos, a formarse su teoría, incipiente pero genuina, o a formular y expresar su Credo pedagógico, al  modo de J. Dewey. Y ante esto, uno acaba de convencerse aún más de que debe encaminar a los jóvenes estudiantes hacia las fuentes del saber  y no ofrecérselo ya  hecho. Cada uno tiene su medida y su forma de satisfacer su sed. En el desierto de los saberes –de la sabiduría humana-  hay  caminantes  que, al encontrar un incipiente manantial, se contentan con escarbar un poco en la arena  y llenar su cantimplora; otros, excavan  más  y se van con  los cántaros rebosantes; y otros, ven el potencial de riqueza, profundizan mucho más en la arena y, vista la enorme corriente subterránea, construyen un pozo y plantan su tienda junto al manantial. 
                                                                                                      
La educación, nos  sitúa siempre en un horizonte de aprendizaje. En un horizonte que nos permite perfeccionarnos a nosotros mismos y ser mejores. Mejorar significa desarrollar las potencialidades que cada ser humano lleva dentro. Por eso, dirá O. Reboul, “la educación en todos los campos, desde el nacimiento hasta el último día, es aprender a ser hombre”.   Este es el aprendizaje que todos, nosotros y ellos, ensayamos  cada día “a pie de aula”.                                                                                                          
                                                                                               Teódulo GARCÍA REGIDOR





Los primeros minutos del café de la mañana, en la sala de profesores, los dedicábamos a temas de urgencia y a otros menos urgentes que creaban criterio y estilo en el claustro y, luego, entre los alumnos.

He aquí la muestra de dos temas de criterio que se plantearon en nuestra Escuela de Vanguardia.


 
Demasiados libros

El tema de los libros salía una y otra vez.

Pocos libros y demasiados
Teníamos claro que en el Renacimiento había pocos libros.
En el Renacimiento un libro era un raro tesoro, un regalo entre humanistas.
Por el contrario, hoy hay demasiados libros a los que se les añade Internet. Demasiados libros, demasiado Internet.

El libro, una carga
Hoy, los libros son más bien una carga, incluso para los científicos y los humanistas. Internet, por su parte, es a menudo una carga y un motivo de dispersión.
“Aun reduciendo el número de temas a que cada hombre dedica su atención, la cantidad de libros que necesita ingerir es tan enorme que rebosa los límites de su tiempo y su capacidad de asimilación” (Ortega y Gasset)
La selva de los libros
En el Renacimiento el libro venía a sacar a los lectores y estudiosos de la selva. Ponía orden mental en sus pensamientos sobre su propia vida y su circunstancia.
Lo doloroso, hoy, es que esa liberación tan feliz que nos trajo el libro la perdemos porque su número nos interna en otra selva no menos asfixiante, la selva de los libros, a la que sumar la selva informática.

Libros inútiles en torrentera
Por si fuera poco, hay publicaciones inútiles en torrentera, infinidad de libros pobres o muy pobres, otros de relleno y escasa sustancia y hasta hay libros que no debieran haberse publicado nunca, por nefastos y demoledores.

“El fuego, aplicado a los libros no siempre es malo”, afirmaba uno de los nuestros que le había oído decir  en clase a Gregorio Salvador Rojas, catedrático de lexicografía y semántica y académico de la lengua. 
 
La media docena de libros propios
Terminábamos preguntándonos si nuestros bachilleres tenían iniciada ya la media docena de libros  que han hecho suyos para siempre. ¿Y los profesores presentes, podríamos enumerar esa media docena  y dar razón de ella? ¿Y el centro en el que estábamos y era nuestro?

Museos

Cementerios ilustres
Los museos pueden parecer y ser de hecho cementerios ilustres de cuanto de fuerte y bien dotado de vida egregia ha producido el hombre en el transcurso de la Historia.

Cajas fuertes, escaparates
Si se prefiere, los museos son formidables cajas fuertes, grandes como palacios, en los que se exhiben disecados y esplendentes, como si fueran mariposas muertas, los logros más hermosos que nos dejó la Historia, todo un acarreo de joyas de siglos hecho escaparate.

Objetos que no son de museo
Hay objetos que nunca debieron llegar a un museo, por ejemplo, el retablo de una ermita románica perdida en los campos de pan llevar de Palencia. Al dejar el templo por el museo ha perdido el retablo la condición de ser inmortal vivo. Definitivamente esos objetos han pasado a ser espectros, inmortales sin duda, pero mariposas sin vuelo.

El San Francisco de Pedro de Mena
El maravilloso San Francisco de Pedro de Mena que se veneraba en la iglesia de San Miguel, en Antequera, está hoy en el museo municipal de aquella ciudad. Se le ha buscado un lugar de privilegio dentro del museo, desde el que impresionar al visitante, pero ha descendido de su altura religiosa y viva y ahora ha caído y es un mero y mudo símbolo de la religiosidad y del arte del siglo XVII.

El museo y las sombras de la caverna de Platón
En buena hora hay los museos por el mundo y se abren otros nuevos. Pero no pasarán de ser museos: gigantes arcones de tesoros y almacenes de símbolos.
Lo aprovechable de los museos es que nos llevan a apreciar las maravillosas sombras que muestran, con las que nos apuntan a la realidad que está por encima y fuera del espacio que ocupan esas meras sombras. 

El museo se explica bien a la luz del mito de la caverna de Platón.
Qhreuthz






 Este verano he descubierto a un gran poeta malagueño: José María Souvirón (1904-1973). No sólo me ha fascinado su vena poética general, sino  su expresión religiosa. Esta no la he encontrado en un único poema, sino en todo un libro, el intitulado Del nuevo amor. El poeta lo escribió en 1942, al año siguiente de otro libro, Olvido apasionado, en el que recoge diez años de vida de casado con su mujer, de la que se separó. El mismo poeta introduce así su nuevo libro: “Tanto mi vida como mi poesía se fueron concentrando en otro amor (acaso no exactamente otro) que vino a dominar y enaltecer todas las pasiones y afectos de antaño, en una contemplación ardorosa de mi camino  a Dios”.
Podríamos reproducir todo el rosario de sonetos Del nuevo amor, pero únicamente transcribiremos dos sonetos del libro, uno en esta entrega y un segundo soneto en la siguiente entrega. Como podréis leer, José María Souvirón no habla del Dios concebido abtractamente como el Amor perfecto, sino del que se nos ha revelado en Jesús de Nazaret. Probablemente el poeta está reflejando nuestra experiencia de encuentro con Dios, si bien nosotros tuvimos la suerte de encontrarlo antes de llegar, como el poeta,  a los cuarenta años…
Eduardo Malvido


¡Y pensar que hasta hoy no he sufrido,
que hasta ahora no amé como debía,
que sólo me acerqué a lo que quería,
pero que no lo quise bien querido!

Sólo entreví la luz, sólo el latido
remoto de lo que era mi alegría.
No amé del todo, cuando amar creía:
hoy lo sé bien, que Amor he conocido.

No amé, sino que anduve sin oriente,
dando vueltas en torno de la fuente,
creyendo amar, y sin haber amado.

Y eso mismo que ayer amaba en parte,
hoy lo amo totalmente al encontrarte
Centro de Amor perfecto y desgarrado.

JOSÉ MARÍA SOUVIRÓN

 





Mi libro, mío

Libros de unos a otros alumnos, de un curso para el siguiente.
Si el libro vale la pena, que no me lo quiten. Lo querré repasar con sus mismas letras y dibujos cuando me jubile.

·  Quitádmelo de mi primer sueldo o del primer paro subvencionado, pero no consintáis que mis libros no sean míos.
La fiebre de los libros baratos.
En la escuela de Platón, en Atenas: “Nadie entre aquí que no sepa geometría”. En muchas escuelas de España, hoy: “Libros escolares, los que sean, el caso es que sean baratos”.
  • Indiscutible eslogan para todo comienzo de curso: Todo libro escolar, por serlo, es caro.
  • El Ministerio de Educación debería convocar a las mejores plumas del momento y España dedicar sus mejores escritores a la redacción de libros escolares impresos y digitales. Sería su consagración definitiva como escritores.
  •   Para la panadería, panaderos; para la medicina, médicos de una pieza; para componer libros escolares, en una pieza dos imprescindibles: educadores que sean escritores.
  •   Estos “Fundamentos de filosofía” los ha escrito Manuel García Morente, profesor y filósofo; esta “Historia de la Literatura” para el bachillerato, Víctor García de la Concha o Gregorio Salvador Caja, profesores y académicos; la Física es de Pablo Jarrillo, y etc. 

“¡No se escribe en los libros!”
Al revés: subraya, anota al margen, marca de color, pinta, añádele hojas…: con total limpieza, pero hazlo tuyo.

·        Los libros son para devorarlos.
Así el de Daniel del Apocalipsis (Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo devoré; y era dulce en mi boca como la miel…). Así nuestro Señor don Quijote que dovoró libros hasta dar en la locura que ha hecho pensar y sonreír nada menos que a la cultura universal y a muchos nos sigue haciendo cuerdos.

·        Recela de los libros que masticados no te sepan a miel. No son libros que merezcan llamarse tales. También te sabrán amargos, si son libros que te convienen, porque todo trabajo eficaz con los libros siempre fue trabajo duro. En este campo los ríos llevan a la mar y no hay amargura que, cerca y lejos, no desemboque en la miel.
CUR


Futbolerías

·        Casi todo en el fútbol es primo: 1 guardameta, 3 defensores, 5 delanteros, 11 jugadores... y un buen número -puede que primo también- de espectadores que cada tarde de domingo pagan religiosamente una primada.
También en el fútbol es mucho lo que se hincha: el balón, los fichajes de los crack, los precios de las localidades, los gestos de dolor del adversario, y los atributos -más hinchables en unos casos que en otros- de los propios hinchas.

·       Tiene verdadero mérito la barrera en los lanzamientos de falta. Prueba, si no, a saltar mientras te proteges con las manos... semejante parte.

Cuando el partido aburre, los aficionados hacen la 'ola'; con ella dicen 'hola' al graderío y 'adiós',  por el momento, al terreno de juego.
·       Camino del campo, los rostros van alegres y las leguas se hacen pies; a la vuelta, los pasos se hacen leguas y los rostros... ¡Nada, no quise decir nada!

Se completó el aforo. El bombo y la banda animan, el extremo corre la banda y una auténtica banda se frota las manos en el palco: ¡buen marisco y arroz a banda para todos!

·        Los lanzamientos de penalti, al margen del resultado, provocan siempre un sentimiento agrio.  De indignación para los partidarios del equipo sancionado, y de sensación  de injusticia para todos, ante la prepotencia del lanzador y el duelo desigual a que se ve sometido el guardameta.

Entiendo por qué se habla de 'duelo' entre rivales. Basta con echar un vistazo a la luctuosa vestimenta del árbitro.

·      A las rimas futboleras: equipación, afición, canción, sanción, ovación, pasión, indignación, concentración, crispación...Yo añadiría otra, para los afectados de alguna cardiopatía: contraindicación.

Y la décima y última futbolería: si quieres vivir bien y sano, no te hagas cantero sino canterano.

Ángel Hernández



Mi hijo era de ETA
José Ramón Goñi Tirapu
Espasa Libros, SLU, 2012
Quinta edición

José Ramón Goñi Tirapu
El autor de las doscientas páginas de este relato fue gobernador civil de Guipúzcoa de 1987 a 1990. Escribe como quiere, su estilo es ágil, pero se atiene al escribir a los hechos que ha vivido, no hace literatura. La realidad que cuenta es más fuerte que pudiera serlo su imaginación.
En el tiempo que fue gobernador de Guipúzcoa fueron 400 los atentados de ETA en esta provincia vascongada. Fueron años duros. Le tocó vivirlos desde cerca, por dentro y aun entre los suyos. El hijo que da título al libro fue su gran dolor y tragedia.
Su libro no nos da solamente las referencias informativas, espeluznantes de ordinario, que un día pudo dar la prensa y la televisión. Nos da el clima inmediato en que todo esto ocurrió, la fría maldad  siniestra de los asesinos vista de cerca, la pericia y el riesgo de la guardia civil y de la policía, los silencios cobardes, las bravuconadas asquerosas de los matones…, es decir, el aire mismo que acompaña a ETA, a sus simpatizantes, al mundo de sus víctimas y al de sus aterrados.
Quien quiera ver de cerca el detalle de este mundo de terror real, en este libro tiene una buena ventana.
La banda asesina intentó acabar en varias ocasiones con la vida del gobernador civil. No lo logró, pero sí logro dividir y destrozar a su familia.
CUR
 
JESUCRISTO 2.0
Torralba, Francesc (2011)
 PPC, Madrid, 298 pág.

Francesc Torralba Roselló
     Dice el autor: Este es un libro muy personal. No es un tratado de teología ni una confesión filosófica… Tampoco es un análisis antropológico de las religiones ni un ensayo sobre la situación del cristianismo en nuestra cultura… En él se expresa lo que el autor cree…las fuentes que alimentan su vida espiritual, las razones por las que cree. Un libro que evoca una experiencia real que ha ido tejiendo y configurando a  lo largo de su vida. Es esa experiencia frágil, discontinua, unas veces oscura y otras luminosa, la que está en el corazón de la fe que se expone aquí.
Lo que me propongo es hacer explícito el contenido de mi fe, intentar sumergirme en las fuentes espirituales que alimentan mi ser y que me hacen ser como soy… es una expresión razonada de la manera en que vivo mi opción por Cristo.

Algunas reflexiones para animar a leerlo. Se trata de breves artículos, escritos sin grandes pretensiones, en que el autor sencillamente, humildemente incluso, afirma las realidades que conoce y sus actitudes vitales ante los temas que tienen que ver con la fe enfocada desde el Evangelio y su lectura del mismo.

Las agrupa en los siguientes capítulos:
I.                  El caleidoscopio espiritual (de nuestro tiempo)
II.                La opción por Cristo: transformar el mundo
III.             El Cristo interior: pacificar el alma
IV.            El Cristo ético: no pasar de largo
V.               El Cristo cósmico: todo es uno
VI.            El Cristo desesperado: cuando todo se hunde

Epílogo

Es un libro de lectura fácil, para leer a ratos. Muy bueno para la lectura espiritual o para acompañar un rato de oración. Cita autores de hace algún tiempo, que seguramente leímos o vimos muy citados cuando éramos más bien jóvenes. Se centra en los temas actuales de la vivencia de la fe, insistiendo en los elementos que pueden fundamentar la espiritualidad de un cristiano creyente en estos tiempos plurales, contradictorios y a veces apasionantes.



Muy recomendable para afianzar las propias creencias en diálogo con el mundo actual, valorando la fe cristiana, sin entrar en conflicto con otros modos de creer y de pensar. Hace compatible una fe serena y una vivencia del Evangelio que es perfectamente armonizable con el pensamiento científico y con la modernidad.
Jesús Juárez



 




VUELO DE VUELTA A LAS 

MARIPOSAS DE LA 

INFANCIA




Voy a soplarle a una mariposa
para que vuele más, más y mejor,
después de que en la rosa primorosa
extienda distraída su esplendor.



Voy a soplarle el polvo en que reposa
el arcoiris de su gran temblor
a fin de que sus hélitros de diosa
cojan altura al aire de mi amor.

De niño suspiraba por cazarla,
pero era muy de astuto el alcanzarla
por su frágil y fina transparencia.

Hoy que ya soy mayor y no he logrado
atrapar su flamante oro irisado,
pienso que es mía al fin su inconsistencia.

Y le pido perdón
por no ser como ella,
bella, bella,
y todo corazón.


Apuleyo Soto 

  
                              
UNA PALABRA PARA CADA COSA


Las palabras son traviesas
como reinas o princesas,
arlequines y bufones.
Y siempre salen ilesas
de las batallas impresas
en cuentos y cronicones.

Hacen reír y llorar,
hacen la paz y la guerra
y amor en ellas se encierra
como en vaso de cristal.
Triste sería la tierra
sin palabras que contar.

     Cantan, pintan, lucen, suenan
y por el aire revuelan
como copos de palomas,
y por el alma se cuelan,
se adormecen y se encelan
con el olor de las pomas.

Las palabras. ¡Quién hablara
lo mismo que el agua clara
de hombre a hombre!
¡Quién hallara
en cada cosita rara
la forma de darle nombre!

Al hilo de la vida.
Apuleyo Soto








                                                               


1 comentario:

  1. Quien quiera incorporarse a nuestro filo del amanecer, que llamamos AFDA, en la vanguardia del magisterio o del estilo, tiene las puertas abiertas. Llamar: alfilodelamanecer@gmail.com

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