21. AFDA


PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO


----- 1 DICIEMBRE -----


NÚMERO VEINTIUNO


 
ÍNDICE. AFDA, 1 de diciembre, 2012. 

Pregón: Sólo educadores óptimos.
Reflexión: Parábola de las piedras vivas y las piedras muertas. CUR
Nuestra Escuela de Vanguardia: A pie de aula. Después del primer encuentro. Teódulo G. Regidor
                                               Educar en libertad para la libertad. CUR
Sala de profesores: Primacía de la inteligencia.  Qhreuthz.
Afderías: Inviernerías. CUR  
              Cieguerías. ÁH 
              Naviderías. Apuleyo Soto.
Leíos... oímos... vimos... El jardín olvidado. Morton, Kate. Jesús Juárez.
                                    Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Annabel Pitcher. Aure Bascuñana.
                                   Te presté mis recuerdos. Fabiola García-Liñán. JMBCorredoira.
Nuestro castillo interior: Ando por mi camino... JM Souviron. Eduardo Malvido.
Rincón de Apuleyo y de nuestros poetas: El Papa desarmó el belén 
Soneto desde el sentimiento: Ojos dormidos, corazón despierto. Á. Hdez.
                                           Ferviente Madrid. Blanco Corredoira
                                          ¡Que viva España! Á.H.
Educación Física: Introducción. Gimnasia. Francisco Sáez.

ADDENDA
Recreaciones bíblica: Deus, Deus meus... QerhuteV
Documentos de oro: Nobles, discretos varones. Gómez Manrique.
Reflexión. Parábola de la vela. Braulio Vivas Moreno. 
Colaboraciones: Cómo leer un cuadro (IV). La perspectiva en el arte. J.M. Gutiérrez Bravo. 
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente en el Madrid de los cincuenta. Los juegos (VI). AH.   
Vimos... Coraje y estilo. Renoir. Diego Coca. 
Colaboraciones: Universidades Laborales. Ricardo Llull.
Estilo español: La cruz de Novgorod. Blanco Corredoira.
Oímos...: Libera me, Domine, Lorenzo Perosi, partitura.
Carta a los señores obispos: Tercera carta. AFDA  
Recordar es agradecer: Se nos fue. Auxencio Muñoz Acebes.
Detenida lectura de viejos textos de oro: La Didajé (II). Carlos Urdiales Recio.



SÓLO EDUCADORES ÓPTIMOS

“Probablemente de lo que el mundo actual tiene mayor necesidad es de educadores. Desde mi punto de vista, este problema es el más importante”.
(Dos discursos y un prólogo autobiográfico,
GABRIEL MARCEL, Herder, 1968, p. 71)

Lo que el filósofo existencialista Gabriel Marcel dejó dicho del mundo de mediados del siglo pasado, sigue vigente en la España de hoy, a más de medio siglo de distancia.

Numerosos refugiados y demasiados huidos.
La educación en España sólo puede retomar el rumbo que nunca debió perder si cuenta con auténticos educadores. Para esta misión sólo habrían de considerarse aptos sus mejores hijos, como venimos diciendo aquí, en AFDA. Los que hoy hacen de profesores en todo el ámbito nacional, si no son los mejores, que España –el Ministerio de Educación, el Gobierno de turno, el Rey reinante, la sociedad en pie…- arrimen a sus estrados docentes una rampa precipicio, se les haga bajar por ella de su presunto magisterio, y, ¡a la calle!, sin contemplaciones. Juvenal dio pie a hacerlo cuando hace siglos escribió a fuego romano que el niño merece el máximo respeto, máxima debetur puero reverentia. 

Trescientos educadores excepcionales.
La educación española, la pública y la privada, está en parte ocupada por numerosos refugiados, por demasiados huidos de otros empleos a los que fueron a llamar para asegurarse el garbanzo y de donde salieron a gorrazos, porque llamaban a tales puertas por ineptos o por el puñado de sal que dicen salario, no por trabajar duro y rendir un servicio a la sociedad a la que deben lo que pudieran haber sido y, por faltarles un mínimo de entusiasmo y el afán por la obra perfecta, no fueron.

Sólo habrían de considerarse aptos sus mejores.
Obsérvese que, escribiendo en la pizarra, no pierde de vista a los alumnos.
¿Que se ha de hacer tal cosa con los “presuntos educadores” hoy en ejercicio? Pues, sí, por amor a la sociedad y a los educandos. Y porque no han de irse de brazos caídos a mendigar y a vivir de sus papás o laboriosos abuelitos, que se vayan los ingenieros a hacer caminos, canales y puertos; los químicos a las retortas que no debieron dejar; los filólogos, si no saben qué, a desmontar los análisis inverosímiles con los que han flagelado a sus alumnos en vez de enseñarles a leer y escribir; los hijos de papá, a barrer las calles de su pueblo, que es bueno que estén limpias… Todos, a trabajar, que la sociedad a la que debieron servir educando a sus infantes, niños y aprendices de hombre, no es el convento que reparte la sopa boba del medievo para huidos y refugiados que se confundieron de portón. Llamaron e ingresaron en el santo templo del magisterio, al que profanaron siendo mediocres donde se pedían óptimos. Se metieron a maestros los que no supieron a tiempo ser  humildes discípulos de otra excelencia. Pues que iban sólo por el garbanzo, sin entusiasmo ni vocación de excelencia, ¡a la santa calle con ellos!

El rumbo que nunca  debió perderse.
El rumbo que nunca  debió perderse.


España, con trescientos educadores excepcionales, selectos de Gedeón, se basta para ponerse en pie. 

Otro día tocará diseñar las escuelas de las que saldrán, caballeros y damas de la excelencia, los profesores y maestros de la España que aquí aconsejamos que se deshaga  de los huidos y refugiados.


PARÁBOLA DE LAS PIEDRAS VIVAS

Y LAS PIEDRAS MUERTAS          

Las piedras que arrastran los ríos, de la montaña al mar, se diría que son piedras aventureras. Parecen vivas. Las redondea el choque con otras piedras, la arena de las orillas y, sobre todo, el tiempo y el larguísimo recorrido entre la montaña y el mar. Su aventura comienza allá donde las encuentran las aguas del río, que las echan a rodar. Su camino es largo, se detienen, vuelven a rodar y sólo dejarán de viajar cuando lleguen al mar, si es que llegan.

Por el contrario, las piedras que levantan y mantienen en pie con otras muchas la lonja del pescado, el edificio del Ayuntamiento, la sólida fábrica del castillo o la centenaria iglesia del pueblo son piedras fijas por su destino, inmóviles, quietas… ¿No son aventureras?

Su aventura es otra. Es la historia del edificio que levantan, la de la lonja en la que se compra y vende el pescado, la del Ayuntamiento al servicio de los vecinos, la misma del castillo testigo mudo de épocas pretéritas, la de la casa de Dios donde musitaron sus anhelos más hondos generaciones y generaciones de hombres dolientes.

Son piedras fijas, cada una en el puesto propio que tienen en el edificio. Parecen piedras muertas. Pero, en verdad, son piedras vivas con la vida que les da el conjunto al que pertenecen y al que ellas dan sentido. Sin ellas no habría lonja, ni Ayuntamiento, ni castillo medieval, ni templo religioso, ni siquiera hubiera sido posible la Historia que fue y que sigue siendo y rodando viva hacia adelante, camino de otro mar, el del Tiempo y la Eternidad. Enclavadas en el tiempo, están piedras fijas sueñan con la eternidad.
CUR

 





A PIE  DE AULA
                                  
III. DESPUÉS DEL PRIMER ENCUENTRO


Han regresado de sus prácticas, apenas dos semanas en  un aula con  una veintena de niños. Han regresado alegres, radiantes, con el gozo de haber experimentado algo con lo que soñaban hace tiempo. Es su primera experiencia de prácticas de magisterio –el Practicum que se llama ahora- y las alumnas de  tercero de Grado  de Educación Infantil estaban  ansiosas  por comunicar esa nueva experiencia. En este primer encuentro  hablaron de sus alegrías  y satisfacciones, de sus decepciones, de sus interrogantes y de los contrastes que han encontrado entre  teoría y  realidad, entre el ideal soñado y  este “ensayo”  de la  vida de cada día.

Sabían muchas cosas antes de las prácticas. Y se habían preparado directamente para este encuentro con las aulas infantiles. Pero las ideas, los conocimientos  parecían habérseles quedado pequeños, comparados  con lo  aprendido en el breve tiempo de contacto real con los niños, sus “primeros alumnos”.

Habían  aprendido que… “el deber de la teoría consiste en ayudar a los educadores a comprender eficazmente la naturaleza de sus problemas”. Y que, en este sentido, “la práctica se convierte en un interlocutor necesario y decisivo para el éxito de la teoría”. Pero eso,   aprendido quizás como lección  rutinaria, quizás lo sepan ahora como saber vivido…  Ahora  saben por experiencia lo que también algunos pedagogos les habían advertido: que “el conocimiento de los prácticos es significativamente más profundo que el conocimiento obtenido  en las convicciones de muchos investigadores académicos”; que el educador debe ser tratado “no como objeto de estudio, sino como un intérprete de los fenómenos educativos”.
                                              
Pero quizás estas reflexiones fueran  más propias del final, de una síntesis  elaborada después de meses de contacto educador. Ahora  no era tiempo de honduras; se trataba, más bien,  de dar cuenta de las primeras impresiones,  más auténticas quizás por ser primeras. En sus pocos días en el colegio, respirando  esa atmósfera característica que proporciona una clase de Educación Infantil, han aprendido muchas cosas: han sentido  en la acogida del comienzo  –sincera y efusiva, quizás,- que ellas,  maestras ya “en ejercicio”,   son alguien  a quien los demás  empiezan a considerar con el respeto que se tiene a los iguales.

Han  experimentado también que han crecido en autoestima, que son capaces de hacer cosas que antes les parecían harto difíciles. Han visto que el contacto con los niños, con esa pequeña marea humana que las mantiene en el aire de la ilusión, es a la vez gratificante y peligroso, pues no siempre se puede estar mecido  por la ola.  

 Han empezado con una enorme carga de idealismo, pero poco a poco se han ido percatando de que no todo es idílico: entran en un mundo –la educación- lleno de tensiones y de problemas, que ahora tan sólo aciertan a vislumbrar; problemas y tensiones que quizás los profesores del centro  intenten disimularlos desde el cariño y la comprensión; se encuentran en medio de un grupo –el profesorado- que ofrece no sólo una dedicación ejemplar, sino también su pequeña historia, sus problemas, sus carencias, sus debilidades visibles ya. Ven a sus tutores de aula no sólo como modelos, sino como profesionales en su verdadera dimensión de superación y de lucha; y lejos de  asustarles lo ordinario y opaco de su acción, van descubriendo las posibilidades y las riquezas escondidas/manifiestas  en su diario actuar. Van sintiendo que no es lo mismo ser corregido en un trabajo académico, sin más consecuencias que una simple calificación, que ser corregidos por la tutora del aula en acciones concretas, en  ejercicios reales, con personas reales. Y van sintiendo que sus acciones tienen consecuencias, que repercuten en la sonrisa o en la tristeza de los demás, en su felicidad o en su dolor.

Han dicho también que en esta corta experiencia se han encontrado con situaciones imprevistas, con pequeños accidentes que los niños han tendido a magnificar y que ellas,   maestras en prácticas, en su inexperiencia, han  sufrido como un momento de agobio, como una situación difícil de la que, no obstante,  han  sabido salir airosas. Y esto les ha afianzado en su saber hacer y en el ejercicio de su responsabilidad. Han experimentado también, en ocasiones, una cierta soledad; una soledad que se percibe como amenaza, pero también como reto al que responder desde esa misma soledad. Están aprendiendo a tomar las decisiones prontas y a encontrar lo mejor, en una elección casi inmediata. Ven las dificultades y los problemas de su futura misión, pero, como en el amor, el  gozo del encuentro ayuda a superar todas las  dificultades.
                          
En el pequeño mundo que ofrece el aula han visto ya la riqueza de las relaciones que se crean en él: las necesidades especiales de algunos alumnos hacia los que “se les va todo el corazón” y todos los cuidados, la satisfacción de ver que los niños ensayan su autonomía y  sienten una gran satisfacción al  haber conseguido algún objetivo ellos solos;  la capacidad de observación, antes nunca ensayada, que les parece un juego ingenioso y gratificante; la capacidad de discernir la verdad de unos sentimientos, de las exageraciones o simulaciones; la urdimbre de relaciones que se va creando, a veces con el riesgo de caer en la trampa de la complicidad con  el grupo de  alumnos infantiles frente o ante su tutora de verdad; la alegría que causa servir a los más pequeños en sus aprendizajes, sabiendo que, como dijo aquel pedagogo, “el saber de los pequeños no es un saber pequeño”. 
           
También, como digo, han encontrado cierta dureza en esta experiencia. Pero la visión de la realidad, con las limitaciones y los desengaños que provoca, no merma para nada su ilusión. Ellas lo dicen con claridad: nada es tan gratificante como  sentarte –y sentirte-  junto a tus alumnos, sentir su cariño, ir conociendo su reacciones, experimentar la sinceridad de su sonrisa, la inocencia de sus preguntas, la credulidad ante la palabra de la maestra: su propia palabra.
                                                            
                                                                        Teódulo GARCÍA REGIDOR

 


IDEARIO

EDUCAR EN LIBERTAD 

PARA LA LIBERTAD



Nuestro ideario de Escuela, desde su primera formulación escrita, fue estrella con cinco puntas.

Nuestro vuelo era otro.
En el primero de sus principios pusimos en su centro al alumno y su circunstancia: “el alumno y su mundo son la medida de toda la vida y pedagogía de la Escuela”.

Enseguida, en el segundo, colocamos la feliz expresión de que nuestra Escuela “educa en libertad para la libertad”.

Cuando sabe hacer algo, quiere hacerlo solo.
   No se trataba de educar en régimen de aire libre para que luego el alumno volara fuera de la escuela a su aire más o menos libre, ni que nuestra Escuela fuera permisiva y hubiera renunciado a la denostada exigencia. Los fundadores de nuestra Escuela nos habían repetido y convencido de que “todo trabajo eficaz es siempre un trabajo duro”. El vuelo de la libertad en nuestra Escuela era otro. 

Lo habíamos repensado con Francisco Secadas. Él nos ponía un ejemplo elemental de moraleja alemana, como él. Cuando el alumno sabe hacer algo, nos decía, quiere hacerlo solo, no tolera que se le entrometa nadie en su hacer. Luego, nos citaba a Piaget: “Cada vez que se enseña prematuramente a un niño algo que él podía haber descubierto por sí mismo, se está privando a ese niño de la ocasión de inventarlo y, en consecuencia, de entenderlo completamente”.

 En libertad. 
 Ni retrasar ni adelantar el mejor momento. 

Nosotros, educándole en libertad, no íbamos a presionar al niño. Íbamos a respetar sus ritmos naturales. Por eso no tuvimos nunca prisa de que aprendiera a leer por más que los papás quisieran presumir de hijos listos. Había que esperar el momento, en libertad. El mismo niño se echaría a leer llegado el momento. Lo que sí que había que conocer, cuidar y tener en cuenta eran los períodos críticos o momentos oportunos para cada habilidad o destreza. Ni adelantar ni retrasar ningún proceso.

Y esto, precisamente porque queríamos ir muy lejos en el aprendizaje.
Por eso añadíamos para la libertad, en libertad para la libertad.

¡Ojo!, para la libertad que vuela 
y no sólo para la que desata lazadas y nudos.

Aquí venía otra vez Secadas con otra obviedad: “De nada sirve la libertad para conducir un coche  si no se sabe conducir, el pobre de ideas no puede hacer uso de la libertad de opinión. Si no sabemos hacer nada, no somos libres para nada”.

Pertrechados frente a la realidad física, intelectual y social.
Los alumnos de nuestra Escuela de Vanguardia podrían ser libres solamente de estar bien pertrechados frente a la realidad física y social. Estudio, afán, dominio pues de la realidad, de los distintos saberes, de las capacidades de observación y creación, de estilo…

Sólo este dominio les haría libres, para apelar entonces a nuevas servidumbres también libres, de pensar con Ortega: “El hombre selecto o excelente está constituido por una íntima necesidad de apelar de sí mismo a una norma más allá de él, superior a él, a cuyo servicio libremente se pone”. (JOSÉ ORTEGA Y GASSET, La rebelión de las masas. Col. Austral, pp. 82-84).

CUR




Un tema sobre la educación
que en nuestra Escuela de Vanguardia
surgió al aroma del café de media mañana.


PRIMACÍA DE LA INTELIGENCIA


El tema ya surgió vigoroso y peleón en los años de la Escuela de Magisterio, cuando AFDA estaba en su infancia y era una revista impresa en papel. Estábamos en plena juventud:

¿Primordial la inteligencia o primordial el corazón y la voluntad?

Lo hemos recordado en nuestra Escuela de Vanguardia, esta vez al humeante aroma del café de media mañana.


El punto de partida y la razón de ser de las figuras relevantes en el mundo de la educación y de las sociedades de educadores -la mayor parte congregaciones docentes-, que estudiábamos entonces en la Historia de la Pedagogía, era la caridad o alguna especie más o menos laica de la filantropía.

Nuestra Escuela, que seguía el pensamiento y la doctrina pedagógica de La Salle, tenía otro manantial: la fe, el espíritu de fe. En esto La Salle, y nosotros tras él, éramos distintos y estábamos, que supiéramos, solos. Cierto que nuestra fe era la de Santiago el Menor, la “que colabora con las obras” (St 2,22). Pero el alma de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, y, en esa misma línea, de nuestra Escuela de Vanguardia, era y es el espíritu, no la caridad; el espíritu de fe, no lo mejor del corazón propio ni la voluntad del bien ajeno.

Primordial para nosotros fue siempre el espíritu de fe, la inteligencia de la fe que mira y la razón de la cultura que se construye. El ojo, entre nosotros, va delante, no el corazón que mueve la voluntad.


    

    Fe inteligente y pensamiento

·         Nuestra Escuela tiene dos ojos para mirar: el de la fe inteligente y el de la cultura, que ven en unidad la realidad de los estudios, del mundo que dominar por mandato bíblico, de la vida que merece gran horizonte y la concreta inmediata del día a día, del sagrado taller que es  la escuela y del futuro personal y social por levantar hasta los cielos… 


Baste una muestra muy significativa, aunque de detalle:
hasta ayer, deteníamos en seco la marcha de la clase a las horas enteras y a las medias 
para pensar por unos instantes
que nos encontrábamos, alumnos y profesores,
en presencia de Dios.
Sonaba la campanita y se hacía el silencio.
Esta práctica de pensar alto nos venía de Francia
y tenía tres siglos de vigencia.



“Souvenons-nous que nous sommes

            en la sainte présence de Dieu”.


Qhreuthz







INVIERNERÍAS


  •   Nieve del cielo, cuajada, blanco plumón sobre la tierra.

  •          Si en el invierno las nubes se deprimen, lloran su pena fría.

·        Las venas de la tierra crecen cuando el sol calienta las montañas nevadas. 


·         Lo bueno de que te llueva en la calle sin paraguas es que siempre podrás marchar feliz mientras tocas con tus dedos el arpa de la lluvia.

·          Ya puede helar y bajar la temperatura, que los termómetros, muy dignos, se mantienen en la rayita debida, sin ceder al frío ambiente más frío.

·         Nos recortarán todo, hasta el número de pulsaciones del corazoncito del invierno que son las castañas asadas.

·         En el silencio de la Nochebuena no parece sino que hasta el aire siente júbilo en su entraña.

·         Los abetos de la Selva Negra que crecen más esbeltos y lustrosos son los que durante el año se preparan para ser elegidos para ir a Roma a que los vea el Papa alemán.


·         Mientras en la Tierra celebramos la Navidad del Señor, en el Cielo están de cumpleaños por todo lo Altísimo. Porque el Dios Eterno disfruta recordando los tiempos del edicto del emperador César Augusto, la aldeíta de su Belén de rebaños al raso, su precipitado viaje a Egipto… Se pasó antes una eternidad entera sin Navidades. Ahora se desquita.

·         Las ovejas herederas de las que escucharon a los ángeles el anuncio del nacimiento del Niño Dios, cuando balan, su beee! sigue siendo la primera sílaba de la aldeíta dichosa. Oyeron: “Hoy os ha nacido en Be…” y se echaron a cantar con la primera sílaba de la palabra Belén. 

·         Los grandes copos de nieve en Nochebuena son redondas caídas de los pentagramas de los villancicos celestes. Sin hacer ruido, tienen música.

·         Otras veces, los copos de nieve son gotas de agua frioleras que se han puesto abrigo blanco para descender en su viaje a la tierra.

·         ¿Cielo emplomado? Que vengan los emigrantes, gitanos y compatriotas de mano larga expertos en llevarse cañerías de plomo.


  • Un versillo del profeta Isaías, Is 1,6, hace de ramal y el buey y la mula que no se habían ido del Portal, regresan a su Amo y a su Pesebre. 
CUR


CIEGUERÍAS    (O CEGATERÍAS,           SEGÚN QUÉ CASOS)
  •  Supongo que el bastón de los ciegos es blanco para acertar fácilmente en el ídem.

Es preferible nacer ciego e inteligente, que ser vidente y no ver más allá de las narices.

  • Mejor sentirse por dentro que perderse por fuera.
Si a Lázaro de Tormes lo pilla la ONCE, todavía está corriendo el zagalejo.

  • Las manos de los ciegos tienen en sus yemas sensores de sentimientos.

El ciego avispado le dice al torcido  relator: No vayas por ahí, que te veo venir.

  • Ojos que no ven,  cuponazo  que te arrean.

Enorme ventaja: la imaginación del invidente tiene en su paleta colores a elegir para vestir a su placer cuanto le rodea.

  • No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor vidente que quien  la aguda  perspicacia del ciego no sabe valorar.

'Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán juntos al pozo'. Pero si a un ciego lo guía un vidente, es muy posible que acaben en el podio.

  • Todo ciego estima el apoyo de su perro lazarillo y agradece que se eliminen las barreras, pero se le agranda la sonrisa cuando siente el calor de un brazo amigo que acompaña su inseguro caminar.
Ángel Hernández                    
                     NAVIDERÍAS


  • Cuando Dios dijo “aquí estoy”, se rompieron las viejas Tablas de la Ley de Moisés.

Cuando Dios se enarenó en una cuevecita, acudieron a verle hasta los camellos de Arabia.

  • Cuando Dios se hizo presente en la tierra, dejó de ser el eterno y airado “ausente”.

Por nada la nieve, a tocar al Niño se atreve, y se queda arrodillada a las puertas del Portal de Belén (y de las nuestras también).
  • María no sabía lo que en sus entrañas nacía y se lo tuvo que advertir un ángel que pasaba por allí.


Los ángeles bíblicos vuelan como el aire, pero nadie los ve, aunque todos los sentimos.
  • Los Reyes Magos son inconscientes de sus propios milagros: entrar en casa y desaparecer por la ventana, después de haber llenado de regalos los malolientes zapatitos de los niños. Los zapatitos de la Virgen eran otra cosa.

 Apuleyo Soto



EL JARDÍN OLVIDADO
 MORTON, KATE 
Suma, Barcelona, 2010 
(490 pág.)

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada la Autora ha prometido cuidar de ella, pero la Autora desaparece sin dejar rastro…
Un terrible secreto sale a la luz…
En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O’Connor descubre que es adoptada, lo que cambiará su vida para siempre. Décadas más tarde, se embarca en la búsqueda de la verdad de sus antepasados que la lleva a la ventosa costa de Cornualles.
Una misteriosa herencia que llega en el siglo XXI…
A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y su olvidado jardín en las tierras de Cornualles que es conocido por la gente por los secretos que estos esconden. Aquí es donde Casandra descubrirá finalmente la verdad sobre la familia y resolverá el misterio, que se remonta un siglo, de una niña desaparecida.

  • «Memorias, intriga y secretos de familia entretejidos en un absorbente laberinto de tramas complementarias que nos arrastran a una lectura llena de fuerza, ternura y emoción. Con un estilo ágil y envolvente, Kate Morton nos conmueve con una magnífica historia difícil de olvidar».

Opinión 

El libro me ha parecido muy bueno por algunas razones:

1. Muy bien contada la historia eligiendo los hechos, los sentimientos, las preguntas de los personajes en tres periodos principales: 1893-2013 infancia y juventud de Eliza, infancia de Ivory;  1973, compra de la cabaña por Nell; 2005 viaje y descubrimiento de sus antecesores por parte de Cassandra nieta de Nell. Realmente te mete en la compleja trama y suscita el deseo de descubrir cómo sigue, más bien cómo fue la realidad que vivieron los distintos personajes.

2. Estilo literario. El lenguaje es formidable. La descripción de lugares, personajes, emociones, situaciones es perfecta y no aleja de la historia que se está contando. La relación de los cuentos de hadas con la vida de los personajes es un gran acierto.

3. La mayoría de los personajes tienen una dimensión profundamente humana y descubren los sentimientos y vivencias profundas que se dan en la vida.

Vale la pena leerlo y recomendarlo.


Jesús Juárez



MI HERMANA VIVE SOBRE LA REPISA DE LA CHIMENEA
Annabel Pitcher
Nuevos Tiempos, Siruela, 2011

Es la desgarrada y conmovedora  historia de un niño de nueve años que lucha por unir a su familia, desestructurada por causa de la muerte de una hermana a consecuencia de un atentado terrorista.

Han pasado cinco años desde que Rose murió en un atentado terrorista islámico en el centro de Londres y las cosas no van nada bien desde entonces. Su madre los ha abandonado, su padre bebe y Jasmine no come, pero Jami tiene esperanza y lucha para que todo vuelva a ser como antes. Un día un anuncio de la televisión le hace soñar que todo va ha poder ser igual que antes.

La historia está escrita a partir de las notas que la autora tomaba en los autobuses peruanos, en el Amazonas y en los templos vietnamitas.

 Es una historia tierna, con fuerza y llena de humor.

Annabel Pitcher. Nació en 1982 en un pequeño pueblo de Yorkshire y estudió filología inglesa en la Universidad de Oxford. Desde entonces ha trabajado en medios de comunicación y como profesora de inglés. Actualmente vive en Yorkshire y está trabajando en su segunda novela, Ketchup Clouds.
  
Interés particular. Lo interesante del librito, según mi opinión, es la visión de hasta qué punto sufren algunos niños y adolescente cuando los padres se separan y la distinta forma de somatizar este hecho cada uno de los miembros de la familia.
                                          
Aure Bascuñana

 

TE PRESTÉ MIS RECUERDOS

Fabiola García-Liñán, 
Editorial Conteros
Mairena del Aljarafe, Sevilla, 2012

Estimados amigos, 
os envío la reseña de la primera novela de mi amiga Fabiola García-Liñán. 
Me gustaría que, si lo estimáis oportuno, 
dierais difusión a esta nota de prensa a través de vuestros medios
Es una grata novedad editorial que merece atención por el cuidado, 
el buen gusto y la delicadeza con la que está escrita. 
Muchas gracias por vuestra atención. Os envío un fuerte abrazo.
                                                           José María Blanco-Corredoira

NOTA DE PRENSA 

Recientemente se ha presentado con éxito en el Ateneo de Sevilla y en el Salón de Actos Cajasur de Córdoba la novela “Te presté mis Recuerdos” (Editorial Conteros), obra de la escritora Fabiola García-Liñán. En el Ateneo sevillano el libro fue presentado por el escritor Fernando Iwasaki.

La historia discurre en dos tiempos que se entrecruzan. Un tiempo actual en el que la protagonista María lucha por sobrevivir en un difícil entorno laboral y familiar. Y un tiempo pasado en el que Mariquilla, siendo una niña de ocho años nos cuenta sus andanzas, venturas y desventuras acaecidas a finales de los años sesenta en una finca de la sierra de Córdoba. A cada tiempo le corresponden ilusiones, pasiones y circunstancias distintas. Sin embargo, la novela logra hilvanar una intrigante trama así como una historia de amor como gran motor o palanca de superación personal. Fabiola García-Liñán ha creado personajes de enteros valores que tienen que adaptarse al mundo complejo en el que les ha tocado vivir. El desenlace de la novela es abierto y bastante sorprendente.

Fabiola García-Liñán nació en Córdoba (1959). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Es creadora y promotora de una empresa de confección y diseño de trajes de flamenca y lencería de novias. Hoy por hoy es una diseñadora muy reconocida en las provincias de Córdoba y Sevilla.

En el siguiente enlace se puede ver un vídeo de la presentación de la novela en Sevilla. En esta el reputado escritor Fernando Iwasaki desgrana los aspectos a su juicio más destacados de la novela:





Vamos con la segunda plegaria prometida de José María Souvirón. Es el penúltimo soneto de su libro “Del nuevo amor”. Ese “nuevo amor” es para el poeta el mismo Dios, amor “que  vino a dominar y enaltecer todas las pasiones y afectos de antaño”. No se trata, por tanto,  del descubrimiento  de un Dios que es Amor en Sí y sólo  para Sí, como lo  entendía, por ejemplo, Platón, sino de un Dios que es ciertamente Amor en Sí, pero que al mismo tiempo ama fuera de Sí gratuitamente,  no por necesidad. El poeta ve el amor divino palpitando en el misterio Dios-Hombre que es Jesús.

En este soneto la vida humana es  sentida y vivida  como un caminar que atraviesa  situaciones diversas y contrapuestas. El poeta nos confiesa alborozado que no es un pasajero que camine solitario por la existencia, como tantas veces creemos serlo, sino que Jesús es siempre nuestro compañero de viaje, no sólo cuando marchamos ligeros en los buenos momentos, también cuando caminamos lentos afrontando la soledad, y de manera particular cuando vivir se traduce en sufrir. Entonces,  el poeta da a entender que no le amilana  el dolor al sentir que la mano del amigo que lo empuja a seguir adelante está hecha “una llaga dolorosa”…
Eduardo Malvido


Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía
al compás de mi andar, de otro viajero.

No lo veo, pero está. Si voy ligero,
él apresura el paso. Se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro, el compañero.

Al llegar a terreno solitario
él me presta valor para que siga;
y, si descanso, junto a mí reposa.

Y cuando hay que subir monte (“Calvario”
lo llama él) siento en su mano amiga
que me ayuda una llaga dolorosa.

JOSÉ MARÍA SOUVIRÓN






EL PAPA DESARMÓ EL BELÉN

¿Qué vamos a hacer, Señor,
con la Mula y con el Buey
que en el Portal de la…Ley
exhalaron su calor?

Según el Papa escritor,
sí que existieron pañales
dulcemente maternales
cubriendo vuestro rubor,
y hasta el Espíritu Santo
voló con ángeles tantos
que allí armaste la de Dios.

Pero ni al Buey ni a la Mula
les ha dado esta vez Bula
quien es tu representor.
¡Ay, mi Don, cuánto dolor
antes de alcanzar la Cruz!

Yo me signo, Gran Jesús.
Sólo quiero amor, Amor.

Apuleyo Soto 2012




Madrid, fuego y ladrillo.






Ferviente Madrid

Madrid es un pellizco de fuego y ladrillo,
una llamarada de nostalgia
para el hijo pródigo que siempre vuelve,
una punzada que llega cuando desde el coche de la tarde
se divisan las torres de entonces, y vienen en tropel los recuerdos
del niño que fuimos; los amigos perdidos y reencontrados;
las mañanas apuradas en el parque, a refugio de la obligación;
y una terraza bien dispuesta para el nuevo cortejo de siempre…

Madrid es un horizonte claro hacia el azul de las sierras
y el mar de encinas tendido y descubierto entre las dos Castillas.
Madrid es una amor irrevocable a España prendido en todos
los acentos posibles y un deseo ferviente por llegar a ser alguien.
Madrid es echarse a la calle y sin remedio,
para encontrar en el bullicio una razón de ser.

Madrid es un mantel sencillo para la ensalada y el lechal,
una frasca de vino como ofrenda a la amistad;
una caña bien tirada sobre el mármol liso y blanco de servir.

Madrid es la Libertad en suma,
y la alegría de andar a la descubierta de los tesoros modestos, los nuestros.
Madrid es majestad en piedra; soberano granito que cimienta un sueño.
Por eso, quien nació en Madrid, ¡de gusto se quiere morir!
Sí, así es.

Blanco CORREDOIRA





¡QUE VIVA ESPAÑA! 


Cuando una sociedad su rostro empaña
y salpica de barro su memoria,
se queda sin raíces, sin historia,
y convierte su feudo en tierra extraña.

Con muertes y violencia, y aun con saña,
o con sutil engaño y oratoria,
destruyen las banderas, y en escoria
quieren volver su Patria, que es España.

Catalanes y nobles vascongados,
tenéis una nación; os la legaron
con orgullo vuestros antepasados.

Por su unidad sufrieron y lucharon.
No destruyáis con odios infundados
lo que con harto esfuerzo conquistaron.

                                                                                    16 noviembre, 2012. Á.H. 







EDUCACIÓN FÍSICA

1.     Introducción

La Educación Física, como asignatura escolar,  es una disciplina reciente en España, al menos como actividad implantada de manera general en todo el ámbito nacional; es por tanto, poco conocida para el público más allá de algunas generalidades. Su praxis a nivel escolar resulta algo esotérico en muchas ocasiones puesto que los objetivos a conseguir quedan disfrazados en unas actividades aparentemente desconectadas de aquellos; además, estas actividades no suelen estar ajustadas a las propias necesidades del alumnado, si nos atenemos a su desarrollo, puesto que sus contenidos y la intensidad de aplicación están generalmente por debajo del potencial de los alumnos.

Como disciplina joven que es, se siente insegura y acomplejada;  a veces, por el ámbito de la medicina; otras, por la influencia teórica de autores extranjeros. Como consecuencia de estos dos factores, la terminología específica está salpicada de anglicismos, cuando nuestro idioma tiene el nombre equivalente para denominarla. Ejemplo de ello, sin ánimo de abrir un frente, tenemos términos como jump, step o fitness que, parece ser, resultan más atractivos e importantes que decir salto, escalón o mejorar la  forma física.

Así mismo, se cometen aberraciones terminológicas por el complejo ante el ámbito médico, del que aún la Educación Física no se ha zafado. Es frecuente, por tanto, utilizar el término “pasivo” como equivalente de “estático”, al confundir una acción de todo el ser de la persona con el estado de un músculo o un tendón.

Para aclarar ideas relacionadas con la disciplina de la Educación Física y del Deporte, me propongo exponer y describir algunos términos específicos de este ámbito. Empezaremos por el término gimnasia.

2. Gimnasia
Palabra de amplio significado. Se utiliza como sinónimo de Educación Física (EF) escolar, término que los docentes de la EF suelen rechazar, y muchos, incluso, erradicar. El siguiente diálogo entre alumno y profesor, puede ser paradigmático.
        
–“Profesor, ¿qué hacemos hoy en gimnasia?”- pregunta muy frecuente de los alumnos.
Respuesta del profesor:
–“Niño, no se dice gimnasia, se dice Educación Física”. ¡Ay, si al menos hicieran gimnasia!, actividad que puede cubrir hasta el 80% de los objetivos educativos de la EF.

Si la generalidad de la población usa el término gimnasia para referirse a la EF escolar es porque durante más de 150 años ésta disciplina era el normal vehículo de aplicación de esta asignatura. Después, con la creación de los “INEF” en España, la oferta de actividades físicas se diversificó; hasta el punto de dejar relegada la gimnasia a algo superado, propio de tiempos pasados; y, según la ley del péndulo, frecuente en España, se aplicaron actividades alternativas pero de inferior calidad para conseguir los objetivos de EF, si exceptuamos el atletismo.

La gimnasia, es una actividad muy concreta, referida al ejercicio físico; tiene dos vertientes: a, el ejercicio físico realizado con fines educativos, estéticos o de salud; b, el ámbito deportivo. En su primera vertiente, la gimnasia puede considerarse como los movimientos corporales conscientes y voluntarios ejecutados de manera estilizada, de acuerdo con las posibilidades anatómicas, y realizados con un fin estético o de mejora de las capacidades físicas.

Etimológicamente, gimnasia viene del griego gymnos, que significa “desnudo”, puesto que los atletas de la Grecia Clásica realizaban sus actividades agonísticas sin ninguna ropa que cubriese su cuerpo. Por derivación, se adoptó el término gymnazo: “yo hago ejercicio”. Posteriormente, se aplicó a toda actividad física con intención lúdica, recreativa y no utilitaria.
                                                                                          Francisco Sáez







     








1 comentario:

  1. Abrumada estoy, después de haber leído Estilo y Magisterio Nº 21. Cada vez más sólido, cada vez más variado. cada vez con mayor número de páginas. Si se tratara de una revista en papel sería de las de alto nivel... No la veo al alcance del tipo medio, a excepción de algunos artículo, versos etc.

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