49. AFDA



ÍNDICE PRINCIPAL

Pregón: Estado del bienestar, ¿vacío cultural?
Nuestra Escuela de Vanguardia: Nulla die sine columna. Teódulo
Traigamos a los clásicos. Cadalso, romántico militar. CUR
Parábolas del peregrino: Peregrino del Misterio. CUR
Filosofía de lo sagrado: Geografía de lo sagrado. El templo gótico. CUR
Alta política con estilo: Política quirúrgica y dignidad. Ramiro D. de Aza
Soneto desde el sentimiento: Sangrante Paraíso. Ángel Hdez..
Buzón teológico: ¿Qué infierno aguarda a los que no se salvan? E. Malvido
Rincón de Apuleyo: El libro blanco de la enseñanza. Año nuevo vida distinta.
Educación física: Las Gymnastradas (II). F. Sáez


ESTADO DEL BIENESTAR, ¿VACÍO CULTURAL?
La fraternidad, la igualdad y la libertad son valores radicalmente cristianos. La liberté, l´égalité, la fraternité, brotadas de los fondos oscuros de la Revolución Francesa, son valores cristianos que se volvieron locos. 
Hoy, mantenidos estos tres valores locos como suelo político, sobre ellos se asienta el actual estado del bienestar. El estado del bienestar es hoy el ideal supremo de España y de Europa, camino y meta que alcanzar, sin que importe el precio que haya que pagar por él. Tampoco importan las cadenas con las que se pretende que nos sintamos libres. La diosa Democracia abre las puertas de este, al parecer, grandioso templo sagrado de las felicidades definitivas: el estado del bienestar.
Pero, cuidado con sus fingimientos. Porque, de hecho, la sociedad del bienestar, en pro de estos mitos proletarios, se finge socialista para enervar el verdadero socialismo, proclama enfáticamente unos derechos humanos que toma de los principios cristianos para vaciar el Cristianismo, se desengancha de la Cultura y de la Tradición para correr suelta, libre y sin ataduras hacia un Progreso con mayúscula, árbol sin raíces, casa sin cimientos, espacio sin espacio, utopía (οὐτοπία: οὐ, no; τόπος, lugar = 'lo que no está en ningún lugar').
El cuerpo de la sociedad en la que vivimos anda sin cabeza. Estamos sin intelectuales. Los que pudieran serlo los vemos a remolque de fuerzas que son ajenas a la inteligencia, se adaptan a lo que no nace de ellos;  los despiertos y críticos se reducen a emitir juicios y sopesar las cosas con balanzas comerciales. Hasta los científicos se han rendido a la tecnocracia. A la inteligencia se le pide que se ponga en el estado del bienestar al servicio de la producción y de la utilidad, la Universidad prepara para la Empresa. Se le han recortado a la sociedad las alas que nos hacían volar a cielo abierto, a lo inútil pero alto y a lo gratuito y síntesis. La teoría del conocimiento y la misma la filosofía parecen mudas, silenciadas en un rincón del desván.
Tampoco tenemos banqueros o magnates que, además de hacer sus negocios, piensen en construir un nuevo Toledo, dejarnos una linda Ávila o crear una novísima e impresionante Florencia; no hay ni privados ni duques ni marqueses que a cambio de un soneto al inicio de una obra maestra faciliten la aparición de nuevos Cervantes, Lopes o bachilleres de nuevas Celestinas.

Impera en el estado del bienestar el consumo y el éxito inmediato y material, se desdeñan numerosos valores, hasta ayer vigentes, por arcaicos; se le ha dicho adiós a la historia, aquella precisamente que sigue siendo no “lo que pasó” sino “lo que queda”, no lo que fue de un tiempo pasado, sino lo que es para todos los tiempos y los sobrevive. La carcoma  de un Progresismo sin raíces corrompe la historia, la disuelve, acalla la voz de los clásicos del pensamiento, del arte y de la cultura. Estamos ante un vacío, en busca de un Progreso que no es la superación de nada previo y, por ello, no será nunca progreso. El hombre hoy, deslumbrado por lo que produce y trastornado por la aceleración del producir-consumir, se evade del pasado y del pensamiento que no sea mera superficie; ha dejado la cultura a fondo, transcendente, esforzada, heroica y genial que le hizo vivir con civilizado honor y altura humana en épocas clásicas.
Nuestro mundo es de los mediocres y para ellos. Las obras del genio que echamos de menos no la superan mil mediocres juntos. Una sola de ellas hace progresar a la Humanidad en una generación lo que no harán millones de hombres masa en siglos que dure su medianía. Nos queda la nostalgia.
Pero…
Afortunadamente, la España real, que es la que Dios ve y por ello la que cuenta, es la que está arrodillada con la viejuca que ha subido a la Santina de Covadonga y le está pidiendo al Cielo un nuevo don Pelayo para nuestra España; la que marcha alegre camino de Santiago con el bordón del polaco seguidor de Juan Pablo II, lleno de fe, que está cruzando en estos momentos Roncesvalles; la que musita en los labios de un niño que en la escuela infantil o en el regazo de su joven madre llama a la Gloriosa Virgen María, Madre de Dios, porque está aprendiendo el avemaría; la que no se rinde y se adensa en castillos interiores como este nuestro del blog AFDA, portavoz de “magisterio y estilo”…
El paso de los días
NULLA DIE SINE COLUMNA
1. Una de las acciones que nos ofrece el paso de los días, de cada día, es la lectura de alguna columna periodística. La columna  llamada “de opinión”, la que se nos ofrece cada mañana como el pan reciente o como  una alborada de letras con las que celebrar el amanecer.
Siempre me  ha  impresionado  la  facilidad con la que alguien, después de mirar  la realidad cotidiana,  se  dedica a darla a conocer, se esfuerza  porque  los demás la vean con los ojos con que él la ve o, mejor aún, le invite a verla con sus propios ojos.
Solemos leer aquellas columnas que son  elementos familiares en nuestro propio paisaje. Y la firma del columnista es, a la vez, garantía de calidad y certeza de confirmación de nuestras verdades. Otras veces, el firmante del artículo nos parece tan predecible que obviamos su lectura, no por desprecio, sino por cierto hartazgo. Suele suceder cuando quien firma el artículo es miembro de un partido político o de  alguna institución eclesiástica. No sé si será desconfianza, pero ronda por nuestra mente  algo así como ‘sé de sobra lo que va a decir’.
Una de las sorpresas que  me producen las columnas de los diarios es, por una parte, encontrarme con visiones de la vida y del mundo, en la política, en la economía o en la educación, no esperadas, que me resultan novedosas, diferentes, a veces desconcertantes. Y ello es tanto más extraño cuanto más cercano a tus ideas crees al autor de la columna. Por eso, aunque el autor te sea conocido o el título de algunas desvele ya el contenido y su orientación, es bueno asomarse a los párrafos, generalmente medidos y calculados, para encontrar algún  motivo de discrepancia o de sorpresa.
Otras veces lees la columna a sabiendas de que  lo que vas a leer es contrario a tus propias ideas. Y lo haces porque sabes que la mejor manera de ser uno mismo y de afianzarse en sus principios es contrastarlos con los del otro. A veces sales fortalecido, otras con ciertas dudas y, casi siempre, en el fondo de lo que lees o en algún párrafo insospechado, te encuentras algo que a pesar del rechazo, te obliga a pensar, te interpela.
2. Siento admiración por los columnistas diarios de los periódicos. Esa admiración de saber que algunos han de presentar cada día, en el horno de la prensa, la masa ya formada con su pizca de levadura, para que a la mañana siguiente aparezca el pan caliente y dorado de la columna. No es fácil hacerlo cada día y hacerlo bien. No lo es expresar a diario algo que sobresalga de lo que  piensa y dice la generalidad, algo que te ofrezca un ángulo nuevo de la realidad, una perspectiva diferente. Imagino al columnista de cada día como alguien que vive pegado a la realidad pero, al mismo tiempo, dotado de una agilidad de gamo  y una vista de águila para saber moverse con agilidad  y anticiparse a los demás.
Pero esta predilección y afecto no está exenta de cierta decepción. Me gusta leer a quienes nos ayudan cada día a desayunarnos con la visión a veces certera, aunque siempre subjetiva de la realidad. Y admiro su esfuerzo por tener a punto  ese “pan de cada  día”. Pero me decepciona un tanto el que  estos  columnistas  quieran saber de todo y  se esfuercen por hacernos ver en unos párrafos la “verdad” de unos hechos, circunstancias o problemas de una enorme complejidad. Claro que en realidad no intentan dar ninguna solución; tan sólo son un fogonazo que nos iluminan por un instante parte de ella. Por eso gozo aún más cuando el artículo –o la columna, tanto da- es obra de algún experto. Cuando quien escribe no lo hace urgido por la prisa que demanda la actualidad, sino que lo medita en su interior, rumia el problema y lo da a conocer desde su idea luminosa o a través de su verbo certero. Otras veces disgusta un poco que la columna sea tan sólo un ejercicio de lucimiento verbal con exceso de estilo literario y una  muy subida carga  de subjetivismo.
3. En estos últimos tiempos he sido más sensible a las columnas que han hablado de educación. No es que abunden tales columnas, ya que a veces se transmutan en entrevistas o reportajes de escaso valor.  Leo casi todo lo que puedo. Y casi siempre -no hablo de revistas especializadas- los  periodistas o los entrevistados caen en los mismos tópicos, exageran ciertos hechos (que no verdades) y omiten otros. Y esto es más llamativo cuando quienes así se expresan son esos columnistas a los cuales uno da crédito en otros temas o sigue con entusiasmo la palabra desgranada cada mañana. Y está  uno  movido casi a pensar si toda la fiabilidad que merecen en estos temas hay que otorgársela en otros en los cuales uno no es más que lector  de conocimientos limitados…
La gratificante costumbre de la columna de cada día no sólo sirve para conocer mejor la realidad –o lo que de ella nos muestran otros- sino para hacerlo al mismo tiempo con el gozo de una buena escritura. No estamos ahora en los tiempos de los excelentes columnistas que unían la visión personal y subjetiva de la realidad con una expresión llena de fuerza literaria.  Pero sí tenemos columnistas que unen al análisis o a la interpretación  de la realidad, un estilo  cuidado, una expresión  magnífica. Sólo por esto último, cuando  por otro lado  tanto  periodista  hiere diariamente nuestra vista o martiriza nuestros oídos con una expresión vulgar o descuidada,  bastaría para elegir cada día, cada mañana  una columna y, a su sombra o desde su altura, contemplar con mayor  claridad el mundo, nuestro mundo.
                                                                         TEÓDULO GARCÍA REGIDOR
Maestro. Profesor del Centro Universitario La Salle

 CADALSO, ROMÁNTICO MILITAR

Un militar romántico en el siglo de la fría Razón
Cerca de un siglo tardaría aún en triunfar en España el Romanticismo cuando nace José Cadalso, en 1741, en Cádiz. En la vida del autor de las Cartas marruecas y de las Noches lúgubres (dos títulos cargados de exotismo y de misterio románticos) muchas cosas van a ser románticas.

Como a buen preromántico,  ávido de novedades y de sorpresas, le gusta viajar por países lejanos. Pasa y se detiene en Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, todo un mundo entonces. Ve, escucha y aprende. Su romanticismo en flor crece.

A los veinte años, se siente caballero medieval, y se alista como “voluntario con caballo y armas propias” para militar a favor de su patria en las campañas contra Portugal. A los veintiséis ingresa en la legendaria Orden de Caballería de Santiago, ¡alto honor y no menor gloria!


A poco, y antes de los treinta, se enamora locamente de una actriz, María Ignacia Ibáñez, que se le muere. Cadalso, enterrada la joven, soborna al sepulturero y, piqueta en mano, la está desenterrando, cuando le sorprenden. La cosa llega a su amigo el Conde de Aranda, que interviene, y, le manda a distraer su pena a lo que iba a ser su destierro salmantino.

El anecdotario romántico prosigue en Salamanca. El cauce ahora del caudal de su nervio literario encuentra canal en el mundo de la poesía, del teatro y de la filosofía. Lo más significativo, que sepamos, es que frecuenta a admiradores y amigos de la talla de fray Diego González y de Juan Pablo Forner y que impulsa definitivamente la poesía del Bécquer del siglo XVIII, del estudiante extremeño Juan Meléndez Valdés.
En Salamanca termina sus Cartas marruecas

Las Cartas marruecas son una obra maestra del siglo XVIII. Su prosa es moderna y amena. Las noventa polémicas cartas de que consta son la historia del Gazel, un joven marroquí que conoce Europa. Le escribe al sabio Ben-Baley y le pasa revista de las costumbres y de la cultura de la España que le duele a Cadalso, vista desde Europa.


Morir joven y en combate, gracia es de los dioses


 Sepultado
en Santa María la Coronada,
 parroquia de San Roque.


Como Jorge Manrique, en el XV y Garcilaso de la Vega en el siglo XVI, Cadalso muere relativamente joven –a los cuarenta años- en uno de los asedios al Peñón de Gibraltar. Para mayor romanticismo, precisamente frente a la impenitente roca que el inglés aún no ha devuelto a sus dueños.

A los años comprendidos entre 1771–1774 corresponde su más efectiva actividad literaria. Los eruditos a la violeta (1772) es una sátira breve y ligera contra un tipo de educación entonces frecuente: la erudición meramente superficial. El contenido y estructura quedan claramente reflejados en el subtítulo puesto por su propio autor: «Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete días de la semana, publicado en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco». El título alude a uno de los perfumes, el de la violeta, preferidos por los jóvenes a la moda. La obra tuvo un éxito inmediato y el título acabó proverbializándose.

El buen militar a la violeta es una continuación póstuma, aplicada especialmente a la profesión militar.
Cadalso va a hacer un mes que es coronel y actúa como comandante. Es de noche, frío mes de febrero. Está en las avanzadillas. Enfrente tiene una batería inglesa de nombre clásico, Ulises. Cadalso está en pie. Un trozo de granada le alcanza la sien derecha. Muere al amanecer.
Un río de versos perfumados de admiración y de cariño sigue a la primera explosión de sentimientos de dolor, en el bando español y en las filas inglesas. A Cadalso le quería todo el mundo. Hasta le querían, a su manera, los dioses del joven Garcilaso y del joven Manrique. 
Se ha adelantado en su modo de amor a España a Larra. Y, desde nuestra perspectiva de hoy, prefigura y es un heraldo en la lejanía de nuestra Generación del 98. Su patriotismo hay que adjetivarlo de “reflexivo”, que desecha lo endeble y caduco, pero conserva lo útil y valioso. El tono emocional, desde luego, es el de Unamuno, Azorín y Ramiro de Maeztu.
En la iglesia de Santa María la Coronada, en San Roque, esperan sus restos la resurrección de los literatos decisivos para la Historia de España que, tronchados en plena juventud, nos la transmitieron grande y agrandada.
CUR
Maestro. Profesor de Lengua y Literatura. Emérito UCJC
  

    

¿QUÉ INFIERNO AGUARDA A  LOS QUE NO SE SALVAN?

Puertas del Infierno.
Museo de Rodin, París.




Empecemos diciendo, por respeto a la libertad humana, que puede darse el caso del hombre (=”homo”)  que rechace a Dios salvador de manera aparentemente definitiva e irrevocable. Otra cosa muy distinta es que los seres humanos podamos señalar con el dedo a una persona concreta como rebelde obstinado durante su vida entera  contra Dios. Ningún ser humano puede hacerlo. Semejante enjuiciamiento sólo compete  a Dios.
Aceptada, por tanto, la posibilidad de que alguna persona humana se oponga de modo  contundente a la voluntad salvadora de Dios, habrá que hablar consecuentemente de la condenación eterna o infierno de dicha persona.

En cuanto al significado del infierno, hoy día ya no se habla del infierno como un lugar, sino como el estado de  trágica situación  en el  que el ser humano  puede desembocar por su pecado pertinaz de egolatría. Todos los teólogos coinciden en describir el infierno como la ausencia de la comunión de vida eterna  con Dios, con Jesucristo resucitado y con los bienaventurados.
Ahora bien, habrá que tener muy en cuenta el estado metafísico del condenado después de muerto. En efecto, ese “alguien-algo” ¿puede convertirse en el sujeto de la primera hipótesis (capaz de sufrir  eternamente), de la segunda hipótesis (capaz de destruirse totalmente) y de la tercera hipótesis (capaz de pervivir en su ser abatido por la muerte)?  Vamos a exponer estas tres hipótesis y a enjuiciarlas críticamente.

1ª hipótesis: resurrección del malvado para la muerte eterna o infierno

Es la hipótesis tradicional. En ella se insiste en la culpabilidad exclusiva de la creatura racional y libre. La resurrección para la muerte eterna es la consumación de la opción tomada libremente por el ser humano a lo largo de esta vida en contra del Dios salvador.
 

- Objeciones contra esta primera hipótesis:

1 La entrega libre a Dios por parte del ser humano bueno a lo largo de la vida es siempre, por tratarse de una creatura limitada y “carnal”, una entrega falible, revocable. Se comprende que la muerte del justo represente para él el fin de toda turbación y peligro de alejarse de Dios y que Dios le otorgue, gratuitamente, la salvación plena y definitiva resucitándolo de entre los muertos…

Pero en el caso del hombre (=”homo”) malo que en su vida se ha opuesto sistemática y prácticamente a Dios salvador, dentro siempre de las medidas limitadas de la creatura humana, no se entiende que Dios intervenga, después de la muerte del malvado, absolutizando su postura contraria a Dios mediante su resurrección para la muerte eterna.

2 ¿Cómo podría el Dios amor “soportar” por los siglos de los siglos la existencia de condenados cuya situación humana sea el contrapunto exacto de la situación humana de los bienaventurados? ¿Es creíble que  los moradores del cielo sean  de verdad felices conociendo que existe un infierno semejante con moradores desgraciados, quizá con algún ser querido dentro?



2ª hipótesis: autoaniquilamiento del condenado en la misma muerte corporal


Varios teólogos sostienen esta hipótesis. Esta es la explicación de uno de ellos, de E. Schillebeeckx:
“Esto es el infierno: no tener parte en la vida eterna, mas no como eterno torturado, sino, sencillamente, dejando de existir al morir. Esta es la segunda muerte bíblica (Ap 20,6).”
- No parece tampoco aceptable esta hipótesis:
1 ¿Cómo puede darse una reducción del alma a la nada si tanto los teólogos católicos como los protestantes están unánimemente de acuerdo en defender la inmortalidad del alma como presupuesto imprescindible para salvaguardar la identidad de la resurrección de los muertos para la vida eterna?
2 Dios como creador ¿no tendría que intervenir de alguna manera en la aniquilación del existir del alma del condenado “dejando de mantenerla” o “no manteniéndola” en el ser?  Porque está claro que el réprobo, como
creatura que es, no es el dueño de su vida y no puede quitarse por iniciativa propia lo que le ha sido dado por el Creador.

3ª hipótesis: simple pervivencia del alma inmortal del malvado
La muerte afecta a todo el hombre (alma y cuerpo), pero no de la misma manera. Con la muerte mi cuerpo se deshace por completo, se “aniquila”. Mi alma, en cambio, no desaparece del todo: pervive, pero ¿cómo pervive? No lo sabe nadie. Sólo podemos decir que queda de ella un “quid”, un “algo”, que conserva de alguna manera la identidad de la persona y de  su pasado histórico.


Tímpano. Catedral de Conques. Francia.
 Cuando se trata de la muerte de una persona humana que ha vivido esta vida con una orientación contraria al plan salvífico de Dios, entonces el Dios resucitador no actúa sobre ella. La acción resucitadora de Dios, aplicada en primer lugar en su Hijo Jesucristo, sólo tiene continuidad en aquellos seres humanos que respondan positivamente en esta vida a la propuesta divina de salvación.

+ Esta hipótesis presenta sobre las otras estas ventajas:
1 De parte del  hombre: Esta hipótesis tiene muy en cuenta la libertad-responsabilidad-culpabilidad del ser humano malvado en el transcurso de esta vida. Esta hipótesis guarda cierta  proporción entre la culpa del malvado y la pena que recibe, la no entrada en el cielo. Esta hipótesis acepta la doctrina de la Iglesia que afirma explícitamente la inmortalidad del alma.
2 De parte de Dios: En esta hipótesis, Dios no interviene para nada en el malvado muerto, ni dejando de crear lo que quede de él ni resucitándolo para la muerte eterna. En esta hipótesis, la gratuidad de la acción resucitadora de Dios sólo para la vida eterna adquiere aún mayor relieve
Mi manera de entender el infierno es según lo explica la tercera hipótesis. A su luz se resalta, por un lado,  la felicidad plena e imperecedera que el condenado pierde para siempre: la comunión de vida con el Padre-Hijo resucitado-Espíritu Santo,  y con los bienaventurados. Y, por otro lado, desaparece el contrasentido de  un castigo eterno y sobre todo la perversa  y anticristiana imagen de un Dios justiciero y vengador.
EDUARDO MALVIDO
Maestro, catequista y teólogo
 
 
 



 

PARÁBOLA DEL PEREGRINO DEL MISTERIO


 Tengo el Misterio por la perla bíblica, la clave maestra que abre todas las puertas que dan a la vida.


 Lo demás son cantos redondos de arroyo, terrones de rastrojo, hasta pequeños tesos, en definitiva, prosas.  Pero, perlas-perlas, sólo el Misterio. 


 Siempre lo busqué y lo busco. Espérame, Misterio, si no acabo de llegar. Sorpréndeme, sal a mi encuentro.


Busco en ti lo que no encuentro en nadie ni en nada.


 Mientras me llegas y me acerco a ti: ¡Oh, los misterios con minúscula, los pequeños misterios de la vida, los arroyos y ríos escondidos que van a dar en el Mar que aquí -frente a las Coplas de Jorge Manrique- son el Misterio, el Vivir!


 CUR







 













              
             Geografía de lo sagrado


                     4.           Los templos góticos, luz, luz, Luz.



Numerosos y robustos templos románicos se han puesto en pie en la Europa de los siglos XI al XIII. Ya a finales del siglo XII, se empiezan a disparar hacia  el cielo. Nace el arte gótico. Se levantan catedrales en busca de la luz (minúscula), en definitiva, en un anhelo infinito de encontrar y dar con la Luz (mayúscula). A raudales se quiere que entre la luz en estos nuevos templos. La luz es un elemento espiritual que llueve del Cielo y – antes de que nazca, llegue y pinte el Greco- theotocopuliza las almas, las espiritualiza, las adelgaza y llena de gloria en la antesala del Cielo, que es la catedral. Si los templos románicos son el seno materno de la Divinidad, espacios en los que se gesta el hombre las nueve cortas etapas que dura su vida, los templos góticos –cielos en la tierra- son las antesalas del Paraíso, de la Vida eterna. Se acabó la oscuridad, todo es luz divina que entra a torrentes por los rosetones y las enormes vidrieras; los fieles están ya, en ellas, elevados sobre la tierra, tocando el Cielo.

Friburgo
En estos templos no le queda al creyente más remedio que ser ángel, cruzado de la luz, oración que se dispara al Cielo en flecha  de piedra, arbotante que alcanza a los hermanos más lejanos…

Cien años que uno viva, cien años que volvería una y otra vez a postrarse de rodillas, para tomar la vertical del cielo en el templo gótico. Luego, uno puede morir tranquilo. La oración que ya no puede pronunciar el muerto, sigue diciéndose en piedra, elevándose y disparándose en el templo gótico. Las catedrales góticas son las oraciones en piedra de la Historia. El muerto no reza, las piedras de la catedral siguen rezando por él.

 

En el Juicio Universal, fin del mundo, cielos y tierra nuevos, se salvarán muchas de estas catedrales, traspasadas íntegras al Paraíso Eterno, gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.



CARLOS URDIALES RECIO

Maestro. Ciencias religiosas. Univ. Lateranensis







 

POLÍTICA QUIRÚRGICA Y DIGNIDAD


Joaquín Costa es nuestro. Fue político, jurista, economista, historiador y máximo representante del regeneracionismo en España. Lo recordamos de nuestro bachillerato por su lema de “escuela y despensa” y lo de la “doble llave al sepulcro del Cid”. También por lo del “cirujano de hierro”.  

Abogaba para su Patria por una “política quirúrgica, que tiene que ser cargo personal de un cirujano de hierro, que conozca bien la anatomía del pueblo español y sienta por él una compasión infinita”. La cita entera no nos la hicieron aprender. Nos sigue gustando a distancia de años de los estudios del bachillerato y del magisterio.
Los políticos que hoy “nos hemos dado” -dicen- nos marean la perdiz y las codornices y ni son cirujanos ni son de hierro. La Patria alegremente se desnuca con ellos.

Solución. Joaquín Costa nos dejó una muy sensata, que hacemos nuestra: es necesario “que el español se eleve de la condición de avasallado a la dignidad de hombre, que alcance la plenitud de la libertad, así política como moral”.

Con más de un siglo de distancia, las palabras de Costa resuenan hoy con urgencias perfectamente actuales. Hoy nos sentimos avasallados y las alas de nuestra libertad, anastesiados nosotros, las tenemos muy recortadas. Los hechos cantan. A los hechos hay que atenerse. No bastan las formalidades ni las declaraciones. Uno es libre solamente si de hecho, efectivamente, puede hacer y ejerce su libertad;  es libre, cuando efectivamente hace. Un parado no es libre. Un inculto es un avasallado.

Ortega decía que la única fuerza capaz de colaborar en la construcción de una nación nueva era la vida local. Cierto, pero nosotros iremos más lejos. La fuerza última de una patria grande y libre, auténticamente patria, es la vida personal, la dignidad personal que, puesta en pie, puede alcanzar la libertad al pleno, política y moral, de que hablaba Costa.

España no echará a andar con paso que pueda registrar la Historia en medio de las naciones mientras no llegue la hora de que sus hombres, nobles y villanos, en sus rincones respectivos, mantengan en llamas el fuego sagrado de la dignidad y del estilo libre propio de españoles.

En tiempos de la Sodoma y Gomorra de Abrahán hubieran bastado diez justos. España tiene más de diez justos. Son legión. No se les oye. No hacen ruido. Viven en el silencio de las raíces de la mejor Historia  de España, de su Catolicismo y de su fe. La savia que sube tronco arriba a las ramas y a la flor y al fruto no hace ruido.

En efecto, entre nosotros -se ha dicho muchas veces- hay gentes dotadas de una rústica elegancia, que no tienen gestos excesivos ni palabras ociosas, son personas sólidas y austeras, modestas, laboriosas, ordenadas, dispuestas a todo lo que sea católico, hermoso y bueno. Son la dignidad  de la raza. Esto importa sobre todo.

Recortados, permaneceremos dignos entre gentes avasalladas. Enjaulados, águilas del escudo de los Austrias, en nuestra mirada estará todo el horizonte que hizo a la mejor España grande y libre.

Desde nuestra dignidad personal elevaremos a la nueva y eterna patria.

RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional


Pd. En la política quirúrgica que precisamos la dignidad estará en el filo del bisturí.








 














EL LIBRO BLANCO DE LA ENSEÑANZA




Un libro blanco, blanco blanquísimo,
como de leche y nata,
sobre el enorme tema
de la enseñanza
se anuncia por Marina,
polígrafo entusiasta.


Que llegue y se discuta,


que lo aguardo con ansia,

y a ver si de una vez

se impone la pactancia

entre las partes divididas

fácticas y enfrentadas.


A sabérselo todo
nunca se alcanza
en un país diverso
de tierras y hablas,
pero conviene por lo mismo
que se aproximen las distancias
históricas, sociales,
cultas y geográficas
entre generaciones
y regiones autónomas ahijadas,
ahora que no se leen libros suficientemente
ni en casa ni en la calle ni en las aulas 
Que se impongan, por fin,
las Tablas de la Ley de la Enseñanza
privada, pública…
y concertada.
Que nadie se descuelgue,
que nadie se distraiga
de lo que importa a todos
aun yendo ya a la zaga
de las naciones europeas
adelantadas. 
Exigencia, Excelencia,
Pedagogía, Gracia,
y que Sócrates vuelva
con su ateniense labia
a preguntarse y preguntarnos
¿qué hacemos sin el alma?
 
AÑO NUEVO, VIDA DISTINTA
Ni te dije que sí
ni te digo que no.
Libertad para todos
sin excepción.
Y también sensatez
y amor, más amor,
que falta nos hacen
ante la irrupción
de tanto emergente mangante
doncel, mal menor,
que intenta apropiarse
¡ay!, la transición
a un solo carrillo
o a dos.
Pasos adelante,
no atrás, por favor.
Los viejos sabemos
lo que es un marrón.
No lo repitamos.
Que no, no, no, no…





LAS GYMNASTRADAS (II)

Las Gymnastradas tienen sus antecedentes en grandes demostraciones gimnásticas que se realizaban en los diversos países del centro y del norte de Europa ya desde mediados del siglo XIX. Eran manifestaciones, predominantemente, de exhibición y de exposición de movimientos gimnásticos de manera colectiva. Sin reglas ni normativas expresas. Pero siempre encauzadas al ejercicio gimnástico.



Estaban ceñidas a cada país donde la gimnasia se había desarrollado, y fomentadas por las sociedades gimnásticas que estaban surgiendo. Entre ellas, podemos mencionar el Movimiento Sokol, de origen checo. Estas sociedades sobrepasaron el ámbito propiamente gimnástico hasta llegar a tener connotaciones políticas. De influencia alemana, estaban abiertas a todo tipo de personas, sin exclusión; también admitían a mujeres.

Friedrich Enmanuel Tirsch

En los Sokol daban charlas y realizaban sesiones de lectura sobre temas relacionados con la forma física. De hecho, el fundador del Sokol de Praga, Friedrich Enmanuel Tirsch, había estudiado filosofía en la universidad de Praga. Estaban inspiradas en la formación física de los deportistas y los guerreros de la Grecia clásica.



Estos movimientos se extendieron por los países de cultura eslava, como Polonia, Bulgaria, Yugoslavia y Rusia. En estas sociedades se realizaban entrenamientos y competiciones gimnásticas; así mismo, organizaban charlas, viajes, fiestas y otras manifestaciones culturales.
La primera Lingiada, de 1939, supuso la oportunidad por primera vez, de exponer cada país y cada sociedad gimnástica sus maneras de expresión y desarrollo gimnástico. Fue la oportunidad de intercambiar las diversas formas de ejecución gimnástica; supuso la internacionalización de la gimnasia. No debemos olvidar que durante el siglo XIX y primer tercio del siglo XX, la gimnasia era la manera culta y de mayor nivel expresivo del ejercicio físico. Los deportes de la Escuela Inglesa, como el fútbol, estaban considerados de nivel inferior.

De todas las Gymnastradas realizadas hasta ahora –quince desde la primera organizada por la FIG en Róterdam, 1953–, ninguna se ha realizado en países de la órbita soviética; ni antes ni después de la caída del Muro de Berlín. Durante los años del Telón de Acero, estos países celebraban unas demostraciones gimnástica paralelas: las Espartakiadas.
Las Gymnastradas se integraron en la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) como una de sus modalidades; actualmente tiene siete. Las modalidades, o especialidades como se las denomina últimamente, son como diferentes deportes con sus propias reglas, todas ellas acogidas por la FIG. La modalidad de Deporte para todos, antes denominada Gimnasia general, es la que corresponde a la gimnasia demostrativa cuya máxima expresión se muestra en las Gymnastradas; sin otras reglas que las propias del sentido común, la estética y el buen gusto dentro del ámbito gimnástico.
La gimnasia demostrativa, integrada en esta modalidad, está abierta a personas de todo tipo y condición; se permite la participación de grupos muy masivos; también está abierta a cualquier edad. Pueden participar niños de 4 ó 5 años hasta mayores de más de 80. Algunos países del centro  y norte de Europa suelen presentar números gimnásticos integrados por cientos de personas mayores, con edades muy por encima de los 60 años. Claro, tienen una cultura gimnástica muy desarrollada, afianzada ya desde el colegio; incomprensible en España, donde la gimnasia se considera una actividad marginal.
No obstante, hemos de mencionar que en España tenemos un acontecimiento anual muy prestigioso dentro de la gimnasia demostrativa internacional, donde acuden participantes de toda Europa. Es el Festival Gimnástico “Joaquín Blume” de Gran Canaria. Se celebra durante el mes de noviembre, y algunos de sus números pueden desarrollarse al aire libre, algo prohibitivo durante esas fechas en otras zonas europeas, ya invadidas por los fríos invernales.
Francisco Sáez Pastor
Universidad de Vigo
                      



1 comentario:

  1. Sobre los Addenda: Las palabras al Papa Francisco, una lanza en el Flandes Vaticano universal. Rigor en el paralelo cronológico de Santa Teresa y el siglo de Oro. Precisión en la didáctica de la expresión escrita del Sistema Redacta. Una altísima cima la Jota de Orizana. La tierra, elemento, muestra su entraña sacra en lo sagrado a la vista. En ruta con Delibes, au poing, in gamba. La Educación física, de especialista, última palabra. El versículo bíblico, la contraseña del mes, horizonte.
    Y los cabeceros y demás filigranas de nuestro Velázquez, Diego, sin par en el mundo de los blog.

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