56. AFDA

NOVIEMBRE, 2016
ÍNDICE PRINCIPAL
 
Pregón: Categorías e intuiciones
Nuestra Escuela reflexiona: Tras ser una pena, dos siglos de oro. CUR
Nuestra Escuela se sumerge en la Biblia: Primer día de la creación: la luz.CUR
Dios es amor: Creo en Dios Padre Todopoderoso II. E. Malvido
Nuestra Escuela celebra aniversarios: Camilo J. Cela, mi maestro. Gaspar Sánchez  Salas
Pabellón de reposo, Á. Hernández
Alta política con estilo: La democracia americana no nos va. Ramiro D. de Aza
Paso a la Patria: Los pilares de nuestro primer siglo de oro. Prólogo. JMG Bravo
Sin echar el ancla: Centenario de Griñón. Teódulo G. Regidor
Rincón de Apuleyo: El agua es vida. La diosa Naturaleza
Soneto desde el sentimiento: Un día para el recuerdo y un año de soledad. Á.H.
Himno del centenario de Griñón. Á. Hernández
Educación física: Capacidades condicionales: La flexibilidad. F. Sáez


    CATEGORÍAS     E                                                 INTUICIONES


Si la Escuela no pasa de las anécdotas – si se limita a hacer del arte anécdota, de la historia anécdota, de la filosofía anécdota, de la física anécdota, de las matemáticas anécdotas, de la lengua anécdota, de la religión anécdota…-, fracaso al canto de la Escuela como Escuela. Si la Escuela no ha ido más allá de las anécdotas  -aunque con ellas salve los exámenes y la colación de títulos, aunque disfrute del halago de los padres y la satisfacción de la empresa educativa- dará en fracaso como Escuela.
Es preciso –como quería Eugenio d´Ors- que la Escuela que se detiene y atiende a las anécdotas, pase de la anécdota a la categoría, que el alumno que estudia en ella salte de las informaciones y datos  que se le dan como trampolín a la categoría que les da sentido y cuerpo de auténtica realidad.

La Escuela que se detiene en y no pasa de los conceptos fracasa como Escuela.
Solo la Escuela que no se reduce a enseñar palabras y conceptos, sino que, haciendo de ellos trampolín, se instala en las categorías y trabaja desde la intuición del alumno la misma entraña de la realidades es la única que merece llamarse Escuela.










Tras ser una pena, dos siglos de oro

  
España era una pena en el siglo XV.

Aparece en Castilla una mujer de talla, Isabel, y en Aragón, un muchacho simpar, Fernando. Toman como reyes las riendas de España.

Terminan la Reconquista de ocho siglos, con la toma de Granada al rey moro Boabdil. Descubren América e inician su Conquista, incorporación y cultura.

De 1492 a 1598 el espectáculo que ofrece España es de una grandeza difícilmente lograda por ningún pueblo en ninguna época. Pasamos de pueblo particularista, de pleito local de reinos, a ser un pueblo de empeños universales, navegante, civilizador, ambicioso.

CUR


        
NUESTRos grandes relatos bíblicoS (ii)  

                            
PRIMER DÍA DE LA CREACIÓN:         LA LUZ 
Los hombres que nos escriben sobre la Creación del Universo en la Biblia están tan asombrados por lo que les han contado de viva voz sus abuelos, que se lo oyeron a los abuelos, y estos a los suyos, y así, abuelos y abuelos adelante, siglos y siglos, que no saben cómo contarlo y que no pierda grandeza.
Entonces van y se inventan un relato fascinante. El de la Creación. Lo cuenta la Biblia en el primero de sus libros, el Génesis.
Antes. Sólo existe Dios. No hay nada más que Dios. Dios es desde siempre. No ha nacido. No morirá nunca. ¡Es Dios!..., ¡Dios!..., ¡Dios!...
No sabemos cuándo se creó Dios una corte inmensa de espíritus. Son espíritus que están siempre de fiesta, sirven a Dios, y son felices cantándole y escoltándole, cumpliendo sus órdenes y deseos. Se llaman, unos serafines, querubines y tronos; otros, dominaciones, virtudes y potestades. Y a otros, por completar número y nombres: principados, arcángeles y ángeles. Son multitud.
Como los ángeles de Dios son puros espíritus, no necesitan un Universo para estar. No ocupan lugar. Todavía no hay mundo ni Universo, pero no hace falta.
Todavía la Creación del Universo está por hacer y fuera de Dios, lo único que existe es el ejército de los ángeles.
Los científicos están buscando cuándo empezó el Universo. Todavía los científicos, que están empeñados en saberlo, no saben seguro cuándo lo hizo Dios.
El Universo lo tenemos delante, está aquí. Lo creó Dios Todopoderoso.

El relato de la Biblia. El escritor sagrado se encuentra con que para empezar no hay nada de nada. La Creación está por hacer. Sólo Dios puede hacerla. Dios tiene en su mente hacer los cielos y la tierra, cuanto hoy vemos o, que por estar muy lejos o escondido, no vemos, pero podríamos ver.

Hay que imaginarse un desierto, sin árboles, sin ríos, sin casas, sin nada de nada, incluso, sin arena. Todavía no hay mundo. No se ve nada de nada, está todo oscuro, porque no hay nada. Si te caes en esa nada, sería como si te cayeras en un abismo sin fondo, bajar y bajar. Y por encima de esa nada de desierto y de abismo, sólo Dios, el Señor, el que va a crear cuanto existe, Dios Creador.
(Los autores del Génesis son orientales, su mente es muy concreta. Emplean aquí, por eso, tres símbolos: la nada es una 1. tierra desierta, a la que le añaden 2. las tinieblas negación de luz y de vida y 3. el abismo, el dios del caos, Tiamar, de la cultura mesopotámica).

Primer día, la luz. Lo primero que crea Dios es la luz. Dice Dios:
-      “Que haya luz”
 Y, sin más, aparece la luz. En el primer día de la creación lo primero que crea Dios es la luz. Le bastó con decirlo. La luz se parecía a los ángeles. Como ellos, la luz no tiene cuerpo, es casi espiritual. Era hermosa. Es hermosa. Le gustó a Dios lo que había hecho. Le pareció la luz buena y hermosa.
Todavía no había cosas que ver, pero ya había luz para verlas cuando Dios las creara.
Si las tinieblas son la nada de la luz (se va  la luz y todo está oscuro), en cuanto Dios crea la luz, la separa de las tinieblas.
Hay luz, no hay oscuridad. Hay oscuridad, es que no hay luz. La luz por un lado y las tinieblas por otro. Separadas.
“Y separó Dios la luz de las tinieblas”
Ya tenemos día y noche, luz del día y oscuridad de la noche. Los ojos abiertos, que no miran nada, pero pueden ver y los ojos cerrados, que todo lo ven negro, oscuro, en tinieblas.
Después de hacerse la luz, Dios se ha parado un instante. Se ha llevado las manos a la cabeza. Está asombrado. Se sienta con la mano en una mejilla. Se levanta y se adelanta para ver mejor la luz que acaba de crear. ¡Es hermosa!, ¡Mira que es hermosa! ¡Será buena para lo que seguiré haciendo en una semana y para cuando remate mi obra con la creación del primer hombre y de la primera mujer! Se parece la luz a Mí. Un día les diré a los hombres que yo soy la Luz del mundo, a ver qué piensan.
¡La luz es buena, hermosa y buena!
Hoy ya no hago más. Me voy a dormir un rato. Mañana será otro día, el segundo.
(¿Mañana? ¿Millones de años?)
Zereutes 
Ancien élève de Évode Beaucamp
y de Francesco Spadafora
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Gen 1, 1-5

 1 Al principio creó Dios los cielos y la tierra.
 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el aliento de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
 3 Y dijo Dios:
-          Que haya luz.
Y hubo luz.
 4 Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.
 5 Y llamó Dios a la luz “día”, y a las tinieblas llamó “noche”.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
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“CREO EN DIOS PADRE TODOPODEROSO, 
                                                   CREADOR DE CIELO Y TIERRA”
II Dios es más Amor que Poder en la creación continua
Nuevo sentido relativo de la frase “Dios crea libremente”
Entre los expertos en las diferentes ciencias (biología, paleontología, física, geología, química, historia…) va imponiéndose el evolucionismo. La misma Iglesia jerárquica ve compatible,  en general,  la interpretación del evolucionismo sobre el origen de la vida con la doctrina de la fe cristiana sobre Dios Creador. El Papa Juan Pablo II pronunció estas  palabras en octubre de 1996 ante los miembros  de la academia pontificia de las ciencias: “Hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica [Humanae generis, Pío XII, 1950], nuevos conocimientos llevan a pensar que la teoría de la evolución es más que una hipótesis… La convergencia, de ningún modo buscada o provocada, de los resultados de trabajos realizados independientemente unos de otros, constituye de suyo un argumento significativo en favor de esta teoría.”
Francisco José Ayala
Frente a las estrechas coordenadas espacio-temporales que nos ofrece el creacionismo fijista, el creacionismo de la Biblia, asomémonos al panorama espacio-temporal del creacionismo evolucionista: la nueva  cosmología nos asegura que el universo y la tierra son muy anteriores a la aparición del ser humano; que entre el origen del universo y el del planeta tierra pasaron millones de años, así como también transcurrieron millones de años entre la formación de la tierra y el surgir de la vida en ella, y millones de años hasta que nacieron los primeros seres humanos. Tanto la naturaleza de las creaturas no humanas como la humanidad son historias todavía en marcha hacia un futuro más perfeccionado. El sentido de la evolución va desde lo simple e imperfecto hacia lo complejo y perfecto.
Charles Darwin 


Y ¿de qué modo evolucionan las creaturas: desde los ciegos estímulos de conservación y perpetuación recibidos en la creación inicial, en el caso de las creaturas no humanas,  y al impulso imperativo de las leyes inscritas en las conciencias de los seres humanos también en la creación “ex nihilo”? El creacionismo evolutivo niega ambos modos.
En este apartado vamos a examinar cómo se desenvuelven en sus vidas las plantas y los animales. La teoría de Darwin observa diseños complejos en los organismos vivos, pero no se trata de complejidades que estén ahí desde el principio o que se hayan originado súbitamente en su forma actual por la intervención mágica de algún agente extranatural. Para Darwin, nos dice Francisco José  Ayala, uno de los mejores conocedores del darwinismo, que  el nuevo organismo complejo ha ido surgiendo “de forma gradual y acumulativa, paso a paso, impulsado por el éxito reproductivo de los individuos con elaboraciones cada vez más complejas”. La causa  de las variaciones que se producen en los individuos y en las especies no es otra para Darwin más que la selección natural. El biólogo inglés queda absorto ante el poder transformador de la selección natural: “No puedo ver límites a este poder para adaptar lenta y hermosamente cada forma a las relaciones de vida más complejas”.
Hoy día los teólogos que cuentan en sus análisis y reflexiones con la historia evolutiva del universo hablan de la kénosis -palabra de origen cristológico- del Creador por causa de la autonomía de los seres creados. Uno de estos teólogos,  J. Polkinghorne,  afirma: “El poder divino se autolimita deliberadamente para dejar espacio causal a las creaturas. Esta restricción de la omnipotencia es el aspecto de la kénosis divina más ampliamente reconocido y aceptado”.

Pienso que ahora se entenderá el título de este apartado: “El nuevo sentido relativo de la frase “Dios crea libremente”. Lo que queremos decir es que nuestro Dios Creador ha renunciado en su creación continua de la fauna y de la flora a un uso absoluto de su libertad creadora “dejando ser”, incluso a las creaturas no humanas, de tal modo que se hicieran por ellas mismas.


Dios decidió crear creaturas inteligentes y libres, a pesar de las consecuencias

Juan Pablo II

Aceptamos como convincente el cúmulo trágico de males físicos que han padecido y que padecen los individuos y las especies del mundo vegetal y animal, y asimismo las explicaciones pertinentes que, sin salirse de su perspectiva científica, nos dan los biólogos y los paleontólogos. Pero, desde la fe en nuestro Padre Creador, no podemos dejar de preguntar: Esa relativa apertura y autonomía de las creaturas pre-humanas ¿no habrá sido en previsión y en preparación para que emergieran en la evolución animal creaturas verdaderamente autoconscientes y autodeterminantes, responsables de sus actos ante Dios y ante los otros seres humanos? Ningún ser humano es capaz de intuir siquiera el modo como el Creador ha hecho aparecer en la historia al “homo sapiens et volens”, al hombre=”homo” dotado de inteligencia y de voluntad.
John Polkinghor

Desde luego no nos cabe duda de que Dios Creador nos ha creado libres porque así nos asemejamos realmente a Él, y porque a su Corazón le agrada más la mirada cariñosa y agradecida de un corazón libre como el Suyo que la armonía inconsciente de las esferas celestiales o el río caudaloso de la vida que empapa de frescor y de color la piel de los vivientes no humanos, desentendidos e incomunicados absolutamente de su Creador.

Tanto ansía Dios Creador que las creaturas humanas le respondamos amorosamente que su plan de creación incluye los males físicos   que acarrea una naturaleza inconscientemente autónoma (extinciones masivas de especies por rupturas de placas tectónicas; drásticos cambios climáticos; terremotos, maremotos, erupciones volcánicas; sequías; plagas…) y sobre todo los males morales que causa la libertad humana egoístamente vivida,
tanto contra la naturaleza como contra los otros seres humanos (contaminación de la atmósfera, de las aguas, deforestación…; hambre, guerras, injusticias, abusos, agresiones, desigualdades…).

Ante la fiereza y crueldad de los males físicos y morales que agreden a sus creaturas, en especial a las humanas, Dios no se mantiene indiferente, sino que se compromete con ellas, en primer lugar, padeciendo con ellas, y, en segundo lugar, el Creador convierte su sufrimiento, gracias a su amor altruista, en una potencialización creativa que hace más accesible su promesa de salvación plena,  y endereza  el rumbo de la vida hacia la meta querida por Él. Claro que Dios, en su autolimitación libremente asumida, necesita contar para ello con personas humanas sensibles al sufrimiento propio y ajeno, y dispuestas a entregarse con amor altruista en la consecución de un mundo más justo y fraterno.

Un Creador concebido así: padeciendo con las creaturas sufrientes y necesitando la colaboración de personas compasivas capaces de luchar por una humanidad más solidaria y hermanada, responde al Dios-Amor mucho mejor que al Dios-Todopoderoso. El amor de Dios no es un atributo más de la divinidad, en paridad con los atributos platónicos, aristotélicos, tomistas (omnipotencia, eternidad, inmutabilidad, impasibilidad, aseidad…). El Amor altruista de Dios es más que cualquier otro atributo divino: es la esencia, la naturaleza de la Divinidad, lo que Dios es para nosotros según se nos revela a través de la creación continua…

EDUARDO MALVIDO 
Maestro, catequista y teólogo



     CAMILO JOSÉ CELA, MI MAESTRO


Cela, tras el Nobel, se refugió en La Alcarria. Buscó un sitio idílico rodeado de espinos, no en vano le sobrevino al lugar el nombre de “El espinar”: “En la margen de babor del río Henares”, solía decir don Camilo toda vez que le preguntaban dónde vivía. Yo sí, siempre le llamé don Camilo, a pesar de que a él no le gustara: “Parece que te estás refiriendo a un cura de pueblo”, me decía una y otra vez. Yo, simplemente, me reía. También le traté de usted, él a mí no, porque yo así se lo pedí desde el minuto uno en que entré a trabajar a su lado: “Bueno… estas cosas, si no son bilaterales, no funcionan…” insistía en recalcar don Camilo, pero funcionó. Cela me dio confianza, si bien yo no la comencé a tomar hasta pasados unos dos años de estar a su lado, y con todo, siempre basé nuestra relación en la profesión y el respeto… bueno, y muy probablemente también en la amistad que me brindó tras esa aludida confianza primigenia que se fue forjando cuando salíamos a “pasear” oficialmente por El Pardo, aunque en realidad nos fuéramos de manera furtiva a tomar cervezas y pinchos de tortilla en el restaurante “El gamo” del mismo señorial pueblo. Como si se tratasen de las travesuras típicas de unos adolescentes, nadie podía enterarse de nuestros escarceos culinarios, el literato siempre decía que aquello habría de ser considerado como nuestro “secreto de Estado”. Para Cela, la lealtad de quien estuviera a su lado era, sencillamente, indispensable. Había que superar una especie de pruebas que si las pasabas, ya te convertías en su hombre de confianza para toda la vida. Él establecía las reglas y también dictaminaba quién era o no el candidato perfecto, y una vez procesados los datos que obtenía, pasándolos por el tamiz de su infalible ojo clínico, podrías considerarte privilegiado entre los mortales porque ya Cela jamás se querría desprender de ti. Eso ocurrió con un servidor, un 13 de septiembre de 1995, mi primera jornada laboral a su lado. Hay fechas que no se olvidan. Todavía recuerdo -y recordaré siempre-, nítidamente, su taller de creación: una gran mesa de roble macizo, toda revuelta –como su libro de artículos periodísticos- libros apilados, entre ellos, dos volúmenes en edición de bolsillo del DRAE, que consultaba con asiduidad, valiéndose de una lupa de color negro a causa de la pequeñez de su letra impresa; regalos; anotaciones; folletos; cartas sin contestar...

También solía tener su tacita de café, de porcelana de Sargadelos, aún con los posos calientes y desprendiendo el aromático olor de su reciente contenido apenas tomado. Cela era en sí mismo un cúmulo de sensaciones, un hombre poco común envuelto en un mundo de magia creada por su propia presencia. Verlo laborar, en su quehacer cotidiano, era un lujo para los sentidos, para todos, tanto para el visual, como para el oído, el olfato, el tacto e, incluso, el paladar porque cada uno de ellos se unían y entremezclaban permitiéndote entrar en una especie de éxtasis, en un plano sensorial desconocido, en una dimensión en que la simple palabra no es útil para expresarla o definirla. Cela era como un dios creador que cincelaba a golpe de “Pilot” de color negro letras enmarcadas en oro. Yo fui testigo, raro y privilegiado, de su proceso creativo, de cómo iba pergeñando el texto en cada hoja con forma de holandesa o clásico cuadernillo de colegial en los que iba escribiendo, por ejemplo, sus cotidianos artículos de “El color de la mañana”, que luego amontonaba y enviaba a su fundación de Iria. También empleaba hojas sueltas, pequeñas y alargadas que arrancaba de otras libretillas con el logotipo de RENFE. Don Camilo había sido programado por los hados para ser capaz de perpetuar una grafía sin importar el lugar donde la dibujase. Su trazo olía a Literatura, pero con mayúscula, en este mismo se superponían como planos etéreos el poso de todos los demás escritores, desde Cervantes hasta Baroja, pasando por Valle-Inclán o el propio Quevedo. Él era consciente de ello, de su importancia, de su relevancia literaria, de lo que significaba para el mundo de las Letras y cuidaba que todo, completamente todo lo que fuera elaborando, estuviera guardado esperando la divina inmortalidad. Cela no era, pues, un novelista cualquiera, significaba un antes y un después en la manera de literaturizar, era un hombre, sí, pero con la esencia de un elegido, de un ser extraordinario que obtuvo los mayores reconocimientos que alguien pudiera obtener en vida por su dedicación a la escritura, no en vano entró en el Libro Guinness de los récords por ello, y eso que muchos renegaron de él desde –sin ir más lejos- su primera novela, La familia de Pascual Duarte. Hasta don Pío Baroja le dijo que no le haría el prólogo por temor a ir a la cárcel. Pocos confiaron –por otro lado- en su prosa cuando él empezaba, denominaron su estilo como tremendista, pero sin saberlo, le estaban haciendo un favor con esta “estúpida etiqueta que hizo fortuna” -como la calificaba el propio Cela- ya que, finalmente, se ha convertido “el Pascual” en el libro español más traducido después de El Quijote. Con La colmena, Cela da un salto mortal en congruencia con su propia máxima: “En la vida hay que lanzarse sin red, si te estrellas, mala suerte”. Él se lanzó dibujando una España tras la guerra completamente destruida, devastada, sin respetar el trasnochado planteamiento, nudo o desenlace: “No hay más desenlace que la propia muerte”, me llegaría a decir en la entrevista que le hice en el año 1992 hablando de su creación literaria, y me apostillaba: “Sería muy fácil cerrar una novela, hombre, pero sería falso… En el siglo XX no se le puede dar todo masticado al lector, eso era una concepción decimonónica, ahora el lector si no participa, no se entera”. Y llevaba razón. Saltos en el tiempo, en el espacio, concibiendo ahora un personaje colectivo, de “usar y tirar”, pues poco importa la psicología o los adentros de las decenas y decenas de personajes que aparecen sin fin en la nueva novela, al escritor padronés le importaba solamente dibujar con fidelidad el retrato de una ciudad como Madrid –la verdadera protagonista- y los hombres o mujeres a los que pronto olvidamos y que van conformando el relato, son un mero reclamo, la excusa necesaria para dejar constatado la profundidad de un hecho de relevancia histórica en una época determinada: el de una sociedad sin alma tras la hecatombe y la barbarie.

Cela fue un maestro de maestros, además –me congratulo- el mío propio. Aprendí de él en cada minuto, en cada instante, en cada situación por surrealista –en ocasiones- que ésta fuese, por ello creo que es de recibo que en la celebración del primer aniversario de su nacimiento se le recuerde y se le prodigue. Considero, realmente, que quienes hemos trabajado a su lado -en mi caso como secretario personal y colaborador directo- tenemos la obligación de seguir acercando hasta el lector su figura, su cotidianidad, su talento y su arte… Bueno, su arte no tanto, toda vez que su propio legado en sí mismo perdurará para la eternidad sin necesidad alguna de que nadie lo aclame, y lo mejor habrá de venir con el tiempo, cuando transcurra si acaso otro siglo más, porque será ahí cuando la propia historia se haya de encargar de hacer la criba de paja y grano, sólo así Cela –como ya ocurrió con Cervantes- obtendrá el sillón honorífico que siempre le correspondió ocupar, y no me refiero al de la RAE.

GASPAR SÁNCHEZ SALAS
Secretario y discípulo de CJC
   


  Pabellón de reposo (1943)

Segunda gran novela de Camilo José Cela,  que recoge las reflexiones de siete enfermos terminales recluidos en un sanatorio antituberculoso. Su soledad, sus angustias, sus miedos… Escritos que nacen de la necesidad de comunicación, en un ambiente en el que cada individuo aparece plegado sobre sí mismo, víctima de una dolencia irreversible y con la sombra de la muerte asomando amenazadora. Frente a la acción violenta deLa familia de Pascual Duarte’, la inacción, la quietud. Inacción engañosa; bajo la inmovilidad física, la inquietud y el desasosiego internos.



  La delicada salud de Cela requirió su hospitalización en dos ocasiones, en 1931 y 1942. Precisamente fue durante la estancia en el sanatorio de Guadarrama, cuando el Cela adolescente evitó las horas de  tedio refugiándose en la lectura. Dos años después de su segundo internamiento escribiría esta obra, con el alma atravesada en la garganta como una nuez de ballesta.


ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO 
(extracto del artículo que se recoge en la Addenda)


     LA DEMOCRACIA AMERICANA DE IMPORTACIÓN NO NOS VA

El que no nos va y la experiencia de que no nos ha ido a la vista está, conque solo nos detengamos ante el espectáculo político del año 2016.

La cosa es que desprovista Europa de fórmulas y de doctrinas propias, tras la II GM, con la victoria de los EE.UU. sobre el Viejo Continente y sobre Asia, la América no española ha impuesto su tono y ha suministrado al resto del mundo su género político: la democracia americana. En ese empeño sigue.

Con convencimiento y felicidad juvenil exporta EE. UU. al mundo lo que a ellos les va más o menos bien. Piensan que nos hacen un favor. Creen que con sus urnas y su tecnología, la democracia americana nos elevará la vida. Les va muy bien con sus votos y el Parlamento. Ofrecen al mundo lo mejor que tienen. Convencidos, y sin voz propia, nos sometemos. Hasta pensamos ya como ellos que es lo mejor y que no hay otras vías de gobierno (por más que Aristóteles hablase ya de tres hace 26 siglos) e incluso de democracias distintas de la democracia americana.

En una etapa de profunda crisis, de perdimiento intelectual, la ausencia absoluta de esfuerzo doctrinal de los países europeos, tradicionalmente creadores de formas de vida pública, la cosa es grave.

La anarquía a los españoles nos es congénita, pero no somos italianos. Nosotros hemos de ir todos a una, el bloque del pueblo en la misma dirección, con una empresa grande en el horizonte. En la Historia fue así.

No somos Italia. Tras las luchas del Pontificado y el Imperio, Italia se sumió en el caos. Su anarquía latina cristalizó en una disgregación de ciudades  -Milán, Verona, Florencia, Venecia, Módena, Roma-. Con su anarquía creadora esas ciudades se convirtieron en artesanos talleres de Humanismo y de Arte: en ellas nació todo un mundo ingenioso y fecundo de derecho público moderno: la burguesía, el comercio, la diplomacia, el Estado.

Apoteosis de Popayán, Cauca, Colombia.

No somos Italia, somos España.

-         Para empezar es bueno que caigamos en la cuenta de que somos diferentes.
-         Y, enseguida, es urgente que nos entreguemos a un enérgico acto creador: democracia a medida, medida española.
-         Y tras él, iniciada una gran ilusión, sobre el oro del suelo de nuestra tradición, con alegría y voluntad de hierro, disciplina y trabajo. 

RAMIRO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Bachillerato Internacional

LOS PILARES DE NUESTRO PRIMER SIGLO DE ORO
Prólogo
El trabajo realizado el curso pasado, “CRONOLOGÍA DE TERESA”, me ha ido recordando, aunque solo haya sido tangencialmente, nombres, hechos y acontecimientos de nuestros  SIGLOS DE ORO.
Ha sido apasionante repasar aquellos tiempos nuestros, llenos  de grandes dificultades, pero también de gloriosos recuerdos históricos y de sabias lecciones para recordar hoy, cuando vivimos inmersos en una dura incertidumbre social, en plena crisis de valores y en tiempos inciertos de cambio en los que nos toca vivir.
En poco más de un siglo, (1474, año en que empieza a reinar Isabel la Católica en Castilla a 1598 en que muere su nieto Felipe II), los Reyes Católicos, Carlos I de España y Felipe II, como primeros agentes, se afanan con decisión y coraje en fijar y  apoyar las estructuras de su creciente imperio en el que no se pondría el sol, sobre los sólidos cimientos del Derecho, la Religión y la Cultura.
En primer lugar, los citados monarcas, desde la capitalidad de sus reinos, que la complejidad administrativa acabaría fijando en una ciudad concreta, reorganizaron y modernizaron la Administración Central y creando los “Consejos” para cada una de las grandes provincias que formaban el Imperio y  para los grandes asuntos del Estado.
Así, el “Consejo de Indias”  dictó sabias leyes y directrices para el nuevo ejército de colonizadores y misioneros que llevaban hasta los últimos confines de las tierras recién descubiertas, nuestra religión, lengua y cultura. Pronto llegaron las conversiones religiosas en masa y la producción de nuevas materias primas que aportaron inmensas riquezas a la corona y al comercio peninsular.


Esquema de la política colonial española. En 1511 se creó en Sevilla el Real y Supremo Consejo de Indias, como una rama del Consejo de Castilla y asimismo la Casa de Contratación. Los primeros Virreinatos se crearon: en 1535, Nueva España; en 1542 Perú; en 1717 Nueva Granada, y en 1776 Río de la Plata. Las primeras Audiencias se crean en Santo Domingo, en 1526; en Nueva España o México, en 1527; en Panamá en 1538 y en Guatemala en 1543.


En segundo lugar, tanto el Estado como la Iglesia acompañaron sabiamente su gobierno con abundantes mecenazgos que impulsaron con generosidad y poderío la promoción de la cultura, las artes y el pensamiento en consonancia con las nuevas corrientes renacentistas.
El hecho de que algunas repúblicas italianas pertenecieran a la corona de Castilla, favoreció mucho el intercambio de artistas y literatos para quienes pasar algún tiempo en las cortes italianas, suponía sumarse a las nuevas corrientes artísticas y técnicas del Renacimiento. Otras veces, eran los artistas italianos, quienes reclamados por los reyes y la nobleza española, se establecían en España y dejaban magníficas obras de arte.



La “Complutensis Universitas” fue fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros. En los siglos XVI y XVII se convirtió en un centro de gran excelencia académica. En ella los más sabios filólogos de la época tradujeron y publicaron la llamada Biblia Políglota en hebrero, griego, latín, y arameo. Por la Complutense, pasaron como profesores o discípulos, grandes maestros de la época: Antonio Nebrija, Ignacio de Loyola, Domingo de Soto, Benito Arias Montano, S. Juan de la Cruz, Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Mateo Alemán y tantos más…

En tercer lugar estos tres monarcas, en consonancia con su gran Imperio, crean el primer ejército moderno del mundo, los famosos e invencibles “tercios españoles”; ejército formado por soldados voluntarios  contratados por tiempo indefinido, mandados por los mejores capitanes y estrategas  de su tiempo, que conquistan, articulan y defienden con increíble éxito y bravura la integridad territorial  del Imperio,  al tiempo que salvan a Occidente de una nueva y terrible invasión otomana.


“La Rendición de Breda”, cuadro al óleo de Diego Velázquez. La ciudad se rindió a los tercios de Flandes el 5 de junio de 1625.
El cuadro fue pintado entre 1634 y 1635. El genial pincel del gran artista, supo reflejar magistralmente la cortesía entre caballeros vencedores y vencidos: en una genial parada militar, el vencido, Nassau, se inclina reverente para entregar las llaves de la ciudad rendida, y el  vencedor, Ambrosio de Spínola, Maestre de Campo del tercio de Flandes, le acoge a su vez, con el mismo gesto  distendido y reverente.


Estos tres soberbios  pilares del imperio español, “La reorganización y modernización de la Administración del Estado”, “La promoción de la Cultura, las Artes y el Pensamiento“  y la creación de “Los Tercios invencibles” como ejército permanente de voluntarios contratados por tiempo indefinido, van a fijar nuestro trabajo, que iremos desarrollando  en sucesivos capítulos.
No me propongo hacer un estudio a fondo de estos temas, sobradamente tratados ya por muy buenos especialistas en la materia, sino ofrecer  un análisis concreto, divulgativo y didáctico de las sólidas bases en que se apoyó el éxito del primer imperio global, el español de nuestro primer SIGLO DE ORO.
Me propongo empezar mi estudio por el último de los pilares citados: Los “Tercios viejos españoles” y “Los tercios de Flandes”.
Cuando analice  la “promoción de la Cultura, las Artes y el Pensamiento”, tendré ocasión de prestar especial atención a una de las grandes figuras de este nuestro primer SIGLO DE ORO, el Cardenal Cisneros, de quien el próximo año, 2017, celebraremos el quinto centenario de su muerte.
      

JOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ BRAVO
Maestro, Filología Francesa y Doctor en Historia,
exdirector de la Universidad Laboral de Toledo


Ver en Addenda "La creación de los Tercios Viejos"


Sin echar el ancla


Centenario de Griñón

                    HECHURA SUYA Y OBRA NUESTRA                                                                                                                                                                      
                                                                GRIÑÓN ENTRE TODOS


            Siempre que  recuerdo a  Griñón no puedo por menos de pensar en común, en plural, pues no me imagino solo  en medio de una casa tan enorme, ni siquiera en un grupo reducido. Griñón siempre me lleva a grupos numerosos, casi a multitudes, a un plural abarcador…  Y es que la obra de Griñón ha sido desde siempre una obra colectiva. Por más que  se quieran –y se deban- citar nombres propios en la creación de un edificio singular, siempre aparecerá  Griñón  como una voz coral, como una conjunción de voluntades y esfuerzos.
           

1. Desde los años veinte del pasado siglo, Griñón, la naciente  Casa Madre del  entonces distrito de Madrid, siempre ha  querido ser casa de todos. Y para que lo fuera de verdad alguien quiso que fuera obra de todos. Lejos de algunos fundadores estuvo la idea de atribuirse el mérito de la obra o la propiedad siquiera nominal de su construcción. Cuando contemplamos alguna de las fotografías de los años 1927-1930 y vemos a un grupo, pico en mano, con el clásico delantal, manos a la obra y trabajando en unión, con el H. Visitador, G.  Adrien a la cabeza… reconocemos  que Griñón se hizo entre todos.


            Y, como digo, así fue desde el principio. Al menos cuando había que crear la Casa  nueva, hacerla surgir de esa tierra arcillosa sobre la que creció Griñón. Cuando el entonces H. Visitador, H. Andrés Hibernón, de santa memoria, escribía a los Hermanos a través de ese boletín tan familiar, “Noticias y Avisos”, sobre las obras de la Casa nueva de Griñón, insistía en que todos –todos los centros y, por tanto, todos los Hermanos- habían de colaborar. Algunas grandes comunidades-Colegios aportaron mucho (cumpliendo  en cierto modo con una “imposición” del distrito); otras, más pequeñas, contribuyeron casi más  de lo que podían (como Santa Susana) y otras  apenas si se atrevían a  colaborar, dada  “la modesta economía en que vivían”. Pero a pesar de ello, el Visitador insistía en que todos tenían algo que aportar: “con algunos ladrillos  siquiera” o con lo que se pudiera: “La Comunidad que no pueda dar más que el importe de una silla, debe darlo, para que Griñón sea la casa de todos”.(En Noticias y Avisos, marzo de 1927, p. 20).

            2. La casa de todos…  Solemos decir que “Griñón nos ha hecho”. Y tal vez tengamos  razón. Griñón ha sido ese campo de sementera, ese vivero de plantas jóvenes donde tantas generaciones han ido creciendo. Algunos antiguos moradores de la Casa  reconocen que es más lo que Griñón ha hecho por ellos que los que ellos han hecho por Griñón. Lo han dicho  (exvisitadores) como respuesta a mi pregunta sobre  lo que  cada uno de ellos aportó en su tiempo a Griñón. Todos afirman el vínculo personal con la Casa Madre (“es la casa donde crecí como persona… el lugar donde encontré nítida la llamada que Dios y supuso para mía un gran enriquecimiento personal (L.T.G.); y todos, de algún modo, señalan a Griñón como el lugar que configuró su vida. Quizás hay uno que incida en esto con más intensidad:  mi vida en Griñón –seis años- tiene poca relevancia al lado de lo que Griñón es en mi vida. Prácticamente todo: el ser intelectual, el ser moral, el estilo de pensar y de vivir se lo debo a Griñón”. Y luego describe sus rasgos: “hay un espíritu, un modo de ser, que Griñón ha infundido en todos los que tuvieron la suerte de pasar por su molde. Árido, rectilíneo, no tan duro como a veces se pinta, pero serio; una vida espiritual entendida sin modas ni atajos, con un serio y profundo humanismo cuyo mejor aval es la vida de todos los que allí se formaron. Era el estilo que forjó un hombre lasaliano por todas partes reconocible” (E.S.A.).

            3. Todo esto es cierto. Y es positivo.  No hay duda de que todos los que pasamos por Griñón somos hechura suya. Pero también es válido –y justo- decir- que también nosotros hemos hecho a Griñón. Griñón es obra nuestra. Sería muy largo enumerar todos los que, además de del pico y de la pala, hemos utilizado otros medios para construir Griñón. Unos han sido como los arquitectos que han generado los planos de una vida cultural y espiritual intensa; otros, los que han ido poniendo los ladrillos del trabajo diario en una actitud humilde pero eficaz; otros han sido los guías que ayudaban a construir el edificio de nuestra personalidad; otros, los que en momentos de penuria, construían la infraestructura material o los que aportaban la intendencia. Otros, los que no sólo bebían del espíritu de La Salle, sino que lo hacían realidad viva en cada novicio, en cada joven escolástico. Todos hemos poblado el aire   de Griñón de nuestra palabra, lo hemos configurado con nuestro estilo, lo hemos dejado grávido de promesas, fecundo en realidades. Todos, hasta quienes parecía que ya no podían construir nada: los ancianos que descansaban a la sombra de sus muros benévolos y acogedores.
            Griñón es obra nuestra justamente porque supimos acoger lo mejor de su semilla y hacerla germinar, crecer y fructificar. Es obra nuestra porque no aceptamos sin más el Griñón hecho, sino que miramos “más allá”, alcanzado nuevas metas, superado obstáculos y construido con trabajo una cultura nueva. Es obra de todos los que pusieron su mano, su inteligencia y su corazón en poblar sus espacios,  germinar sus semillas,  crecer todas las ilusiones posibles. Claro que también hicimos, de alguna manera, un Griñón negativo, objeto de reproches y rechazos. 

            4. Al celebrar estos primeros cien años confesamos que nosotros, sus antiguos moradores, somos hechura de Griñón y que al mismo tiempo él es obra nuestra. Y tanto lo uno como lo otro, salvando el inevitable papel individual, ha sido obra de todos. Lo hemos recibido y lo hemos dado “entre todos”.
            Por eso, volver a Griñón  en esta jubilar fiesta centenaria, es no sólo evocar un pasado –evocación, por otra parte, legítima- sino ir a un reencuentro con nosotros mismos, con todos los que tuvimos la inmensa suerte de  gozar de su tierra y de abrirnos  a sus horizontes. Aquí hemos recibido lo mejor que Griñón pudo brindarnos y aquí hemos dejado lo mejor de nuestra juventud. Griñón no es lugar apto para el olvido o la nostalgia, sino para el encuentro, el reencuentro.


 TEÓDULO GARCÍA REGIDOR
Maestro. Profesor del Centro Universitario La Salle
Cronista del Centenario de Griñón



     
EL AGUA ES VIDA
Seco está el río,
seca la vejez
con que le miro
sin verlo correr.

¿Adónde el agua
con la vida se fue?
Deploro responderme,
no soy, no sé:
                      tanto va de hoy
                       a ayer,
                             que incluso hoy
                           ya no es.

¿Y tú,
fuiste tú alguna vez?
Porque algo queda,
queda el después.



LA DIOSA NATURALEZA


Ahora que revuelan
las efímeras hojas,
sigue siendo una diosa
la Naturaleza.
Otoño les imprime
un dorado esplendor.
¡Oh, estampa sublime
su cambio de color!
Nacer, andar, morir,
tres golpes, tres certezas…
hasta que otra vez empieza
un renovado elixir.
Es el eterno retorno
el que nos hace vivir
siempre al filo, siempre en torno
del no y el sí.
Nuevamente a levantarse,
un día más a dormir,
y no hay que desalentarse
porque lo nuestro es así.
Y es que la Naturaleza
diosa se muestra gentil
con el pobre ser humano
tan divino como vil.



    Capacidades condicionales
LA FLEXIBILIDAD

   
La flexibilidad es la capacidad que permite el máximo recorrido de las articulaciones en posiciones diversas. Facilita la movilidad, así como la libertad y amplitud de movimientos. Básicamente viene dada por la conjunción de dos factores: extensibilidad muscular y movilidad articular.

La extensibilidad muscular, es la capacidad de los músculos de elongarse hasta unos límites que no produzcan ningún tipo de dolencia o lesión; estos es, sin perder su elasticidad o propiedad de volver a adquirir su estado anterior a la elongación.

La movilidad articular en cuanto a su amplitud está condicionada por varios factores, como pueden ser la limitación de una mayor abertura entre dos segmentos por los topes óseos o por la disposición de algunos ligamentos que presentan auténticos frenos a dicha movilidad.

Diversos factores influyen en la capacidad de flexibilidad: anatómicos, hereditarios, hormonales –las mujeres suelen tener más flexibilidad–, la edad, la temperatura del músculo –el calentamiento a través del ejercicios físico la favorece–, la hora del día –mejor por la tarde– y, naturalmente, el ejercicio físico específico.
Para el desarrollo de la flexibilidad existen unas técnicas de aplicación de la fuerza que es causante del ejercicio físico; estas fuerzas se dividen en  internas y externas. Las acciones con  fuerzas externas se dividen a su vez en tres: asistidas, forzadas y relajadas. Pues bien, las técnicas  forzadas y relajadas son las que mejor se adaptan al desarrollo de la flexibilidad.

Las acciones con técnicas forzadas  consisten en aplicar una fuerza externa que puede provenir de otra persona o del propio peso; y permiten un mayor recorrido articular, sin oponer resistencia.
Las acciones con técnicas relajadas permiten movimientos facilitados por la decontracción muscular y la gravedad.
La adquisición de la cualidad física de flexibilidad puede producirse a través de varios métodos; éstos pueden ser de dos clases: dinámicos y estáticos.

Los métodos de entrenamiento dinámicos de la flexibilidad, se realizan en movimiento. Éstos pueden ejecutarse de manera suave, sin aplicar ningún tipo de impulso significativo: son métodos simples; o pueden realizarse con impulso que generen una inercia suficiente como para que el segmento corporal se desplace sin la intervención de la propia musculatura o de fuerzas externas: son métodos cinéticos. Estos últimos tienen una aplicación práctica de gran importancia en deportes gimnásticos y en algunos de lucha, como puede ser el taekwondo.

El método cinético está injustamente rechazado por ciertos sectores del ámbito de la Educación Física, teóricos de despacho, por considerarlo inadecuado; realizado de manera progresiva  y sin brusquedad en sus etapas iniciales, es perfectamente válido como lo demuestra su aplicación práctica en los deportes mencionados.

Los métodos estáticos de flexibilidad se desarrollan a través de técnicas de acción sin movimiento para su consecución. Se acercan dos segmentos corporales y se mantiene la postura más o menos forzada en quietud.
Son los mal llamados métodos pasivos en la literatura específica; término muy difundido y poco reflexionado para denominar el tipo de trabajo estático. De ninguna manera estos métodos pueden considerarse pasivos, puesto que es una acción global del individuo. Un músculo puede elongarse de manera pasiva. La acción de una persona, no.

Se dividen en dos grupos: métodos simples y  métodos FNP. Los métodos simples consisten en el acercamiento de dos segmentos de manera poco forzada; se mantiene sin movimiento durante un determinado tiempo. En los métodos FNP se mantiene una postura de acercamiento de dos segmentos corporales de manera forzada; aproximadamente, al límite de la elongación de músculos y ligamentos.


  Las siglas FNP son las iniciales de Facilitador Neuromuscular Propioceptivo. Se fundamenta en la intervención de los reflejos miotáticos por estimulación de los husos musculares y tendinosos afectados por la elongación. Dependiendo del tiempo de mantenimiento de la postura y de si se produce una contracción muscular previa o simultánea de los mencionados músculos, se establecen unas determinadas clasificaciones.

Y para denominar  estos métodos se utilizan unos términos poco adecuados. Al exponerse en textos españoles de esta disciplina sin la adecuada interpretación y traducción, se aplican de manera confusa e, incluso desafortunada. Un término, en inglés, es Stretching, que significa simplemente estiramiento pero que se aplica para una de las variantes expuestas; otro de éstos se denomina CRAC, acrónimo de los términos del inglés: Contract Relax Agonist Contract. Término que por su onomatopeya de rotura, resulta bastante inquietante para aplicarlo a un método de flexibilidad.

                                                                       
                                                                 Francisco Sáez Pastor
Universidad de Vigo






3 comentarios:

  1. Mi admirado timonel de AFDA:

    Acabo de leer el nº 56 de esta pequeña gran revista AFDA y he quedado
    encantado con la nueva criatura, un poco más asombrado y satisfecho
    que con los números precedentes. Y me explico: los colaboradores
    habituales siguen en su alta calidad, pero este Nº 56 aporta nombres
    nuevos cuyo estilo y magisterio rayan a la altura de los escritores
    habituales: Gaspar Sánchez Salas y José Manuel Gutiérrez Bravo.
    Además, uno de los fieles y constantes colaboradores, Ángel Hernández,
    se estrena como estudioso de la novelística de Cela y como autor de un
    Himno a Griñón, Y hablando de Griñón, el artículo de Teo es
    enteramente brillante.

    Para terminar, resaltaría tu artículo "Primer día de la creación: la
    luz". ¿Por qué? Pues porque me han fascinado los tres significados que
    extraes de la palabra "nada" en concordancia con el espíritu bíblico y
    en armonía con lo que digo en mi artículo. Ese final: "el siguiente
    día. ¿Millones de años?". Lo que me tienes que explicar es por qué
    sacas a relucir a los ángeles antes de la creación del universo...

    Vuelvo a destacar el montaje de los artículos sirviéndote de
    ilustraciones acertadas y de cambios sorprendentes en el tamaño de las
    letras del texto. Lástima el corte a bisel de parte del artículo de
    Teo.

    Bueno, mi timonel, enhorabuena por la criatura nº 56.

    Saludos fraternales.

    Eduardo

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  2. Gaspar Sánchez Salas8 de noviembre de 2016, 23:51

    Correo al Taller de AFDA: Gaspar Sánchez Salas Mil gracias, amigo Carlos, por esa difusión tuya y por tener ese magnífico blog. Honrado y encantado de haberme dado la oportunidad de participar en él. Un fuerte abrazo.

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    1. Sabes que la honra fue nuestra. AFDA

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