AFDA 4


PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
--------- 15 DE ENERO -------


NÚMERO CUATRO


Índice. AFDA, 15 de enero, 2011.
Pregón: Amanecer religioso. Reflexión: Testamento de Pavlov. Hemos leído: Cuatro biografías de La Salle. Rincón de Apuleyo: En París está Raquel. Cuadernas del peregrino. Sonetos: Estrella de Belén. Florecillas: De cómo fray Dámaso perdió los lentes. Afderías: Cibelerías. Cristalerías invernales. El genio pedagógico de La Salle: Innovaciones geniales II. Nuestra Escuela de vanguardia: Avenida de los maestros (III). Claves: El empeño por la Belleza. Nuestro Castillo interior: Deus, in adjutorium meum intende. Versos y oración. Fotos afda de muestra.

ADDENDA
Una frase bíblica al mes: ¡Oh Dios, muestra tu rostro radiante! Colaboraciones: Lenguaje poético medieval sobre la Gloriosa (II). Miguel Delibes, alumno del colegio de Lourdes. Documentos de oro: La famosa decadencia. La obra perfecta. Nostalgias con alas: RAECO.




Amigos del magisterio y el estilo: Tenemos que volver
al prólogo de la Vida de don Quijote y Sancho de nuestro don Miguel de Unamuno,
que leísteis en vuestra ardorosa juventud
en el que se nos habla de “intentar la santa cruzada de ir a rescatar
el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la razón”,
que hoy más bien sería de los hidalgos de la sinrazón,
del achabacanamiento y de la abierta guerra.
En esta santa cruzada está AFDA.
A ella llama a todo el que haya hecho del magisterio y el estilo su cruzada existencial.




PREGÓN

AMANECER RELIGIOSO

Quien tenga ojos para ver, que vea.
La noche se nos ha ido haciendo en España demasiado densa y ya dura mucho. Pero, precisamente porque, como ya razonaba nuestro señor don Quijote (capítulo XVIII)

“Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”.


La noche de España y de Europa ha sido y sigue siendo necia, negra y resueltamente enemiga. El enemigo ni dio ni da puntada sin hilo.
Pero, amigos de la excelencia, en el horizonte nosotros vemos ya que apunta el alba.
Se hace de noche porque se desmaya la luz. Es hora de reponerse del desmayo. Apunta el amanecer.
Hoy, unos puntitos luminosos, que Dios multiplique, se están poniendo en pie cuando aún es noche cerrada y a la puerta está el amanecer que presentimos.


¡La reacción rompe en alba!


Bendita persecución religiosa en la que estamos, que tales reacciones empieza a suscitar.

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TESTAMENTO DE PAVLOV: TENACIDAD

Pocos días antes de morir, los jóvenes rusos le pidieron a Pavlov un artículo para la revista "La generación de los vencedores". Este artículo es el último que escribió Pavlov. Es un verdadero testamento. Lo escribió para los jóvenes rusos, pero es útil para los jóvenes de todo el mundo.

"¿Qué es lo que puedo desear para la juventud de mi patria? Que seáis tenaces. Tenacidad, tenacidad, tenacidad. Severidad inagotable en el afán de saber. No queráis, aunque vuestra juventud os impulse a ello, escalar las cumbres de la verdad sin estudiar antes pacientemente sus cimientos. Acostumbraos a la templanza, a la paciencia. Los hechos humildes, no lucidos, son la base del avanzar sin tropiezos. El ala del pájaro es perfecta, pero necesita el apoyo del aire. Nuestro espíritu está provisto de alas maravillosas pero, para elevaros, necesitáis el punto de apoyo que son los hechos, pequeños, menudos, pero exactos".

(MARAÑON. G. La lección de Pavlov. Obras completas, IV. Espasa Calpe, 1968, p. 283)

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AFDA se adelanta aquí a dar una noticia de particular interés
para la Historia de la Pedagogía
por tratarse del patrono universal de los maestros cristianos
y por lo que significa de avance en el conocimiento
de la personalidad del genial innovador Juan Bautista de la Salle.


LAS CUATRO PRIMERAS BIOGRAFÍAS DE LA SALLE EN ESPAÑOL

En la segunda quincena de diciembre de 2010, Ediciones La Salle ha publicado en cuatro tomos las cuatro primeras biografías de San Juan Bautista de La Salle. Se trata de las biografías escritas por Bernard (1721), las dos escritas por Maillefer (1723 y 1740), y la de Blain (1733).

La de Bernard ya se había publicado en Centroamérica, traducida por el Hno. José María González (q.e.p.d.); de la segunda biografía de Maillefer, había dos traducciones, editadas en América; de la biografía de Blain se hizo una edición en español, al comienzo del siglo XX, pero no era una traducción hecha sobre el original de Blain, sino de una adaptación realizada por el abate Carion, en Francia, hacia mitad del siglo XIX. Se había publicado, en edición especial, el llamado «Espíritu y Virtudes del señor Juan Bautista de La Salle», que es la parte cuarta de la biografía escrita por Blain. Cuando el Hno. Guillermo Félix fue Asistente, hizo traducir de nuevo este libro, sobre el texto original de Blain, y apareció en 1962, publicado por Bruño.

Se puede decir, pues, que los Hermanos españoles no habían utilizado nunca el original de Blain, ni siquiera en francés, porque la edición francesa de 1733, aparte de estar impresa con tipografía del siglo XVIII, era muy difícil de encontrar. Las que caían en nuestras manos antes de 1962 eran la adaptación del citado abate Carión. Ahora se ha hecho una traducción totalmente nueva de las cuatro biografías, y se ha publicado en cuatro tomos, a saber:

  • Tomo I: biografías escritas por Bernard y las dos escritas por Maillefer. Con índices. 664 págs.
  • Tomo II: biografía escrita por Blain; las tres primeras partes. 862 págs.
  • Tomo III: Espíritu y virtudes del señor Juan Bautista de La Salle; parte cuarta de la biografía, más el complemento de otras secciones que incluyó el autor. 690 págs.
  • Tomo IV: Índices de lugares, de personas, analítico y cronológico de los tres primeros tomos. 799 págs.

    La traducción, las presentaciones y la edición han sido preparadas por el Hno. José María Valladolid.

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EN PARÍS ESTÁ RAQUEL

(Parodia del romance carolingio
“En París está Doña Alda”)


En París está Raquel, gran dama de sociedad,
espejo de nuestros tiempos, docta en el Arte de Amar.
Subió al avión en Madrid y se adelantó a San Blas,
con las nieves y las nieblas velándole el rostro en paz,
pues cigüeña o tortolica, un niño quiere engendrar
y piensa que es en la Villa de la Luz donde podrá
dar rienda suelta a su cuerpo dorado como un panal.
No más que un vestido viste, no más calza que un calzar;
no se ha pintado los labios ni se ha colgado un collar;
no mira más que a su esposo y sólo canta un cantar:
¡Quién hubiese tal ventura… de hacerme pronto mamá,
y sea lo que Dios quiera, o paloma o gavilán!
Ha tomado habitación en el Hotel Colonial,
con vistas al Sena músico, Pont del Alma y Notre Dame.
Como gacela encelada, brincos armoniosos da;
suelta en la cama los bártulos y asfalto quiere pisar:
ansía comerse el mundo, verlo todo y disfrutar,
las rúas están desiertas y es muy bella la ciudad.
Pasea por San Sulpicio, por la Concorde y les Halls...,
los bulevares frondosos, los jardines de Albert Kahn,
las tumbas de los Inválidos, los cafés de Saint Germain...
-¡Oh, ah, la Isla de Francia!, ¡oh, ah, la Universidad!
Corre, vuela, ocupa el llano…, salta al Arco de L´Etoile,
se signa en el Sacré Coeur, va de Montmartre a Pigalle,
y a la férrea Torre Eiffel sube y sube sin temblar
para ver correr al río en tan alto barandal.
Diez horas lleva en las piernas, que vivir es caminar.
Por lo caro de la vida apenas come de un pan,
apenas bebe un burdeos, y apenas entra en un bar,
pero se interna en el Louvre, sintiendo el tiempo pasar,
y contempla a Mona Lisa, la de la sonrisa agraz…
Cuando ha descansado un poco, otra vez vuelve a mirar
las Venus y los Apolos del Museo Nacional,
los tizzianos y los rubens, los rodín y los cranach…
Empieza a dormirse el aire, mas Raquel no dormirá;
esta noche no se duerme, le advirtió su capitán;
se están creciendo la luna y el amor, de igual a igual,
sobre los muros borrosos del Gran Hotel Colonial,
en el que las blancas sábanas le cubren el seno albal:
Flor de caballeros es el que la desflorará,
el profesor Apuleyo, delicado cuan galán.
Con tino de ballestero da en vergonzoso lugar,
pues el gozo la rebosa por la vulva abdominal,
que en cristiano sea escrito no debe tomarse a mal.
Batalla de plumas es; mojada la pluma está,
otros poetas ilustres dijeran sable o puñal…
Ya vuelve adonde solía Raquel, y volando va
cual tortolica o cigüeña con un huevo en el nidal:
pájaro de buen agüero en él posa y picará;
vidrieras de colorines son sus ojos de cristal,
ojos de madre preñada…; contar los días, contar:
el infante parisino… a tierra quiere llegar.
Raquel, Raquel, mujer bíblica, tu sueño cumplido está
.

apuleyosotopajares@hotmail.com
Epifanía de los Reyes 2011.

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Soneto desde el sentimiento




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FLORECILLAS MONACALES

De cómo fray Dámaso perdió las gafas en el Jardín de SAN Pedro y de cómo algún devoto suyo las encontró y guardó como reliquia

Unos frailes de la antigua observancia, compañeros de poverello de Asís habían decidido salir de su convento franciscano con ánimo de predicar silenciosamente por las calles de Asís. Cinco de ellos, después de comer y dar gracias a Dios por su frugal ración de alimentos: lentejas con carne muy desmenuzada en pequeñísimos y casi invisibles trocitos de color negro, que nadaban en la salsa, pan y tres higos, decidieron, antes de salir a predicar al pueblo con su ejemplo, hacer su recreo en el jardín de San Pedro, para prepararse con mayor cuidado y sosiego.
Era costumbre entre los frailes de la primera observancia, conservar siempre la máxima dignidad personal, siendo siempre muy comedidos en gestos, expresiones y tonos de voz, profesándose siempre el máximo respeto unos a otros considerando siempre a los demás mucho más dignos que ellos.

Así, nunca se daban la espalda unos a otros, sino que divididos en grupos por mitad, unos frente a otros, avanzaban hacia adelante y hacia atrás, en un movimiento de vaivén, que realizaban perfectamente conjuntados y acompasados.

Sucedió que mientras los distintos grupos compartían así, yendo y viniendo, su precioso tiempo de descanso, el viento creció de pronto impetuoso.
Fray Dámaso, hombre despreocupado, casi siempre ido en sus pensamientos a no se sabe qué cerros de Úbeda, ajeno a la comedida conversación que los demás de su grupo traían, de pronto empezó a darse cuenta de que algo extraño le pasaba en la cara.

Fray Roberto de Pedraza, muy de la primitiva observancia, que estaba a su lado, cayó de pronto en la cuenta de que fray Dámaso no llevaba gafas y de que además le había propinado un buen pisotón. Fray Dámaso necesitó llevarse las manos a la cara para asegurarse de que, en efecto, había perdido las gafas.

Todo su grupo pasó el resto del recreo, en buscarlas. Fueron todos hacia atrás, pero no las encontraron; hacia adelante, tampoco; por los lados, nada; a cierta distancia, tampoco. El viento arreciaba. Pronto todos los grupos se unieron a la búsqueda: fray Dámaso asegurada, con sencillez franciscana, que no sabía nada de nada: daba fe de que él tenía gafas, afirmaba que sin gafas no veía nada, hasta tropezar con muros y puertas y que él no se las había quitado nunca a no ser para dormir.

El prior, fray Andrés de Diego, interesado en el caso, aconsejaba a fray Dámaso buscarlas sin descanso, pues eran gafas costosas y no había recursos de momento para otras. Además, ¿cómo pueden perderse así? Es una cosa del diablo… decían unos. El perderlas así, a lo tonto, y estando entre hermanos, ¿cómo puede ser si no?, añadían otros. Además es una cosa de pobreza.

Durante semanas estuvo el pobre fraile buscando sus gafas, al final, hasta por la huerta entera, fuera y lejos del jardín de San Pedro. Se las puede haber llevado el viento… se decía él mismo, incrédulo y a la vez esperanzado.

Sus compañeros los demás frailes, se ofrecían con gusto a buscarlas, porque les daba pena ver a fray Dámaso deambular por los más insospechados rincones de la casa buscando unas gafas a quien, sin ellas, no veía dos monjes en un burro.











Pasaron días, semanas y meses, pero las gafas de fray Dámaso, nunca aparecieron. Dice la leyenda del convento, que corroboran los frailes de la primera observancia, que algún devoto suyo y no el diablo se debió quedar con ellas como reliquia de este santo varón perdido en la jungla de las cosas y sin gafas.

JMGB
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CIBELERÍAS MADRILEÑAS


La diosa Cibeles, sobre la carroza clásica que le regaló Ventura Rodríguez, pasea por Madrid su canon griego. Los madrileños no la piropean: la respetan y la miran como a su madre.

La diosa, sentada, se mantiene grave y derecha, los leones acaban de sacudir sus melenas, el carro se desliza, los niños juegan y derraman el agua.

Quizá no rueda sino que se está quieta.
Desde luego, los leones no dejan impresas sus pezuñas sobre el asfalto
ni la carroza al roce de sus ruedas marca el divino releje
frigio, griego o romano que cabría esperar.

Hace sólo unos minutos que la diosa, llegada de la ática y lejana Grecia, pasó bajo el arco de triunfo de la Puerta de Alcalá.




Desde su alta fuente, que le hace de pedestal, Cibeles se recorre el orbe entero viajando en los ojos de propios y extraños, que se la llevan por el mundo dibujada en sus pupilas.

Los madrileños que dejamos la villa aunque sólo sea por algunos meses, al regreso necesitamos lavarnos los ojos en la fuente de Cibeles para despertar de viaje o ausencia que se nos hizo demasiado larga.


Nadie ha descubierto la estrella que hay hundida en el agua de la fuente de Cibeles, que es la causa del luminoso encanto de su piedra.


Cualquier día la diosa da media vuelta a su carro triunfal y rueda hacia las Ventas porque ha vuelto Manolete a hombros de conversos antitaurinos.

Cuando el Ayuntamiento era el Palacio de Comunicaciones, Nuestra Señora de las Comunicaciones, decíamos los madrileños, que hacía de retablo al altar de la diosa. Lo sigue haciendo, pese al alcalde.

A TRAVÉS




. Madrid, cosmopolita , a todos acoge: a Cibeles ‘merengue’ o a Neptuno ‘colchonero’.

·Los leones de la diosa están cubiertos de arrugas; no por viejos, sino de tanto lavarse.

· En un invierno como éste, Cibeles intercede ante Júpiter por un trofeo madridista. Es, dice, por lo de la bufanda.

· ¡Compórtate, alcalde, o te achucho los leones!
· Tan bonita es Madrid, que cuando lo vio la diosa se quedó de piedra.


AH



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CRISTALERÍAS INVERNALES





Las noches gélidas invernales se transforman en talladoras de bellísimos diamantes.

Al llegar la aurora se desnudan de sus camisones diamantinos y ocultan sus vergüenzas al sol.



En los amaneceres despliegan el mercado de sus productos sin pagar derechos de ocupación de espacios públicos: calles, plazas, jardines o parques, antenas de TV. Árboles o lunas de coches.

Estas artistas trasnochadoras de juergas nocturnales regalan sus joyas geométricas a los urbanitas madrugadores.


Al llegar la noche reinician su trabajo: tallar más y más joyas diamantinas con su críoarte.



Rafael Martín







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INNOVACIONES GENIALES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
II


TRES INNOVACIONES GENIALES
DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

San Juan Bautista de La Salle merece un lugar destacado tanto en la historia de la pedagogía como en la Historia de la Iglesia, y ello a causa de tres innovaciones que él introdujo y que transformaron, por un lado, la escuela tradicional y la figura del maestro —Historia de la Pedagogía—, y por otro, la vida religiosa —Historia de la Iglesia—. Tal vez no se ha dado a estas innovaciones la importancia que han tenido para nuestro mundo actual.


2. La segunda innovación: la nueva imagen del maestro


Para La Salle no hubiera sido posible transformar la escuela sin haber transformado antes al maestro que la anima. Aquellos primeros maestros que apenas tenían formación para enseñar, aplicándose diariamente al examen de cuanto habían hecho en la escuela, fueron muy pronto capaces de ver al niño como al hijo de Dios y al hijo de la Iglesia, al que tenían que enseñar a ser hombre y cristiano a la vez. Y para poderlo hacer, ellos mismos se tuvieron que transformar en auténticos cristianos, vivir las máximas del Evangelio y actuar como ministros de la Palabra de Dios, y como catequistas que transmitían y educaban la fe a cada niño. En las reuniones frecuentes con Juan Bautista habían pensado a menudo que eran los sustitutos de los padres, que eran evangelizadores, como los apóstoles, que eran los ángeles visibles de los niños, colaboradores con los pastores y con los obispos... que Dios les pediría cuenta de cada alma de sus alumnos, que ejerciendo su ministerio se hacían ministros de Jesucristo y de la Iglesia.
Aquellos maestros, pensando y meditando todas estas ideas, que no son otras que las que encontramos en las Meditaciones para el tiempo del Retiro, no tardaron ni cuatro años en pasar de llamarse maestros a denominarse Hermanos, y luego Hermanos de las Escuelas Cristianas, y luego, a sentirse profundamente hermanos entre sí, hermanos mayores para con los niños y hermanos para con las personas adultas que se relacionaban con la escuela. La figura del Hermano era totalmente nueva en el mundo de la educación.

José María Valladolid
RETAZOS LASALIANOS, 12
LA TRES INNOVACIONES GENIALES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
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My home is my castle



Versos y oración

Puestos ante Dios, después de tantos años de búsquedas y encuentros –de luz, por tanto- puede que algunos nos encontremos con la visión borrosa, con una especie de “cataratas espirituales”. La fe es, a veces, paradoja. Como en la visión natural podemos perder la transparencia, tener la vista cansada “de tanto ver luz sin ver”. Necesitamos la frescura y el frescor del agua del Espíritu para volver a ver con “aquellos ojos de ayer”. Y esto no es un canto a la fe de la infancia sino la consciencia del posible envejecimiento de nuestra fe y de la necesidad del agua fresca de Dios.

Teódulo Gª Regidor


Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé,
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.

Están mis ojos cansados
de tanto ver luz sin ver;
por la oscuridad del mundo,
voy como un ciego que ve.

Tú que diste vista al ciego
y a Nicodemo también,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.




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En nuestro Castillo Universal, es decir, Católico:

DEUS, IN ADJUTORIUM MEUM INTENDE

Cada mañana, al filo del amanecer, los militantes de este nuestro Castillo Interior nos levantamos con la oración-grito monástico del “Deus, in adjutorium meum intende” (Sal 70,1).
Del patrón de Europa, San Benito, nos viene la idea.


Fue la oración de Santa Teresa de Jesús desde su castillo interior, asomada a la inmensa paramera de Castilla llena de sombras alargadas por las primeras luces del alba.

De forma semejante, desde sus entrañas de genios, suplicaban la ayuda de Dios, quizá con estas palabras, desde luego, con su obra entrañable Göthe, el divino Dante y el intrépido San Bernado; sin ninguna duda así oraba nuestro Maestro San Juan Bautista de la Salle.

Más cercano a nosotros, clamaba a su Cristo de Velázquez don Miguel de Unamuno, mientras “martilleaba con el tronco de encina de su yo las testas celtibéricas”, que decía Ortega, y, con toda sencillez, humildad y verdad, han venido pidiendo el auxilio divino cada amanecer una pléyade de sufridos y fieles cristianos, egregios europeos, que durante siglos amasaron con el sudor de su trabajo los firmes cimientos de nuestra actual Unión Europea.


En el filo del alba, al implorar el auxilio divino con el “Dios, ven a librarme, Señor, date prisa en socorrerme”, nuestra voz se une al sonido de las campanas que voltean en los monasterios llamando a la oración. Al melodioso canto llano de los monjes, que en sus horas litúrgicas, siglo tras siglo, rellenan las bóvedas del templo, y al de millones de de fieles que inician sus labores diarias con suficiente honradez en busca del pan de cada día.

No suplicamos, pues, exclusivamente para nosotros, es la Iglesia militante la que pide por nuestros labios, con el viejo latín en nuestras gargantas, y nuestras manos en alto por toda la Humanidad. El meum es el Cosmos total, creado y redimido: “Deus, in adjutorium meum intende”.

La Creación se nos une en esta súplica con los dolores de parto que nos dice la Sagrada Escritura. Nuestra oración-grito se eleva al Cielo también con ella.

CUR-JMGB

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Desde la Avenida de los Maestros (III)

3. UN NUEVO PASO: LAS CIENCIAS DE LA SALUD


Nuestra vieja Escuela de Magisterio, en la que aprendimos a tratar de las “cosas del espíritu” –de nuestro espíritu y del de nuestros futuros alumnos- ha ampliado hace años su horizonte y ha puesto su acento en las “cosas del cuerpo” o, mejor, las cosas del hombre en tanto que constituido por cuerpo y espíritu. Esa unidad integral que constituye el ser humano, pero enfocada desde lo corporal, es ahora objeto de estudio para educadores que trascienden los límites de la escuela. Y en torno a aquella vieja Escuela de magisterio florecen promociones de terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y, próximamente, profesionales de la enfermería. Todos ellos forman parte de la futura Facultad de Ciencias de la Salud.

La rama de las Ciencias de la Salud comenzó hace años con la Diplomatura de Terapia Ocupacional. Desde sus comienzos en nuestro campus de Aravaca, esta carrera ha pretendido objetivos tan nobles como “promocionar la salud y mejorar la calidad de vida de aquellas personas que padecen afecciones o discapacidad”. Los profesionales de la Terapia Ocupacional salen de estas aulas amplia e intensamente capacitados para ejercer una valoración de las funciones humanas, de sus componentes básicos y de sus limitaciones en relación con la vida diaria. También se forman para ejercer la ayuda técnica que posibilite al individuo discapacitado para realizar tareas que son propias de su nueva situación vital. Y, sobre todo, para ayudar a las personas que padecen las consecuencias de algún traumatismo o alguna enfermedad – convertidos en dependientes- a incrementar su nivel de autonomía, a desarrollar sus capacidades esenciales y a posibilitarles una reinserción en la vida laboral y social.

Pero la novedad mayor de nuestro campus ha sido la creación de dos nuevas especialidades relacionadas también con la salud: la Fisioterapia y la Enfermería. En el curso actual han comenzado los estudios de Fisioterapia, campo preferentemente asistencial que tiende a la promoción de la salud y de la mejora de la calidad de vida de quienes padecen alguna discapacidad. La curación y la rehabilitación de las personas mediante “medios y agentes físicos”, con “elementos no invasivos”, con técnicas naturales, mecánicas y físicas, que actúan sobre la superficie corporal. Su acción de ayuda puede incidir en la mejora no sólo traumática, sino respiratoria, reumatológica, neurológica, geriátrica, pediátrica, deportiva... Es decir, toda una gran variedad de funciones que tienden a rehacer vidas, enderezar disfunciones, recuperar ilusiones truncadas, reiniciar con nuevas posibilidades mecanismos gastados...

Y estas funciones sanadoras se verán enriquecidas, como digo, con la próxima especialidad de Grado de Enfermería, que con las otras especialidades de la salud, ocupará el nuevo edificio amplio y moderno, aún por inaugurar.

Quienes hemos estado demasiado dirigidos, quizás, a las “cosas del espíritu” en nuestra ya lejana formación y práctica del magisterio, vemos con agrado que se implanten en nuestro campus estas nuevas especialidades de la salud. Estos estudios reflejan una situación y una necesidad características de nuestro tiempo. Reflejan, entre otras cosas, nuestra honda comprensión de la realidad humana integral e integrada. Ayudar a recuperar o mejorar la salud significa también un ejercicio de educación. Es vivir la educación a partir de su raíz latina de educare, es decir, actuar de fuera adentro de la persona, proporcionar los cuidados que ella no se puede procurar –pero contando con su decisiva colaboración-, recuperar el tono vital, el equilibrio psicofísico, su realización integral amenazada o disminuida por el trauma o la enfermedad.

En estos tiempos en que tanto sabemos del influjo de lo físico sobre lo psíquico y de ambos sobre el espíritu, la búsqueda de terapias adecuadas no sólo significa una ayuda para el cuerpo, sino una ayuda a toda la persona. Como alguien ha dicho “démonos cuenta de que la enfermedad es una prueba para el hombre en su conjunto, por lo cual es la totalidad de una existencia y de un destino lo que se pone en cuestión”... “El sentido de la enfermedad reclama una respuesta y nos obliga, además, a situarnos al menos en la vía de preguntarnos por el sentido que le damos a nuestra vida”. Estas nuevas Ciencias de la Salud son un ejercicio, pues, de contribución a la educación integral del hombre, sujeto preferente de todos los que de un modo o de otro, nos dedicamos -presente y pretérito- a la tarea del magisterio. Estos nuevos estudiantes, futuros profesionales, os esperan en el Centro Superior de Estudios Universitarios “La Salle”, aquí, en esta , ahora húmeda y gris, Avenida de los Maestros.

Teódulo Gª Regidor


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CLAVES DE LA ESCUELA CRISTIANA



UNA DE SUS CLAVES:

EL EMPEÑO EN EL ESTILO O LA BÚSQUEDA DE LA BELLEZA



La Belleza con mayúscula y la belleza con minúscula son para nosotros lo más valioso. Ellas nos imponen el estilo, su consecuencia.
Sentimos la necesidad de empeñarnos en la Belleza. Los términos Belleza y Hermosura fueron en la tradición del pensamiento cristiano los más característicos para designar a Dios.

Si en segundo término Dios es el Ser, el Bien, la Verdad, en primero en la Historia de la Cristiandad es la Gloria, la Majestad, la Santidad, la Belleza.

La teofanía de la Gloria de Dios nos exige profesar una estética religiosa y una cultura de resplandores eternos en lo temporal.

El endecasílabo del soneto de Lope “Qué tengo yo que mi amistad procuras” que nos encanta repetir y repetirnos es precisamente el que le llama a Dios, Hermosura Soberana:

... y cuántas, Hermosura soberana, / mañana le abriremos respondía…

Lope veía a Dios como Hermosura Soberana. Santa Teresa le mentaba de continuo como Su Divina Majestad y San Ignacio de Loyola fundó su Compañía a mayor Gloria de Dios.



CUR

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Ver el Patio de recreo en "páginas", margen derecho, arriba: Lauréola en Granada.
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Tampoco aquí queremos dar puntada sin hilo, pero esperamos una riada de fotos noticia, fotos humor, fotos arte... significativas, que nos mandéis.
Para empezar, unos botones de muestra.







Foto para la historia. Encuentro del 12J. Lo que el magisterio ha unido lo mantiene el buen estilo.




Algunas flores de nuestra Sección Femenina de AFDA y un servidor.


Sin rival, el Duo AFDA.




Con Ángel y Rosa fuimos en peregrinación al Apóstol. Nos llevaron en representación. ¡Gracias!









En el filo de AFDA, 15 de enero, 2011
Mesa de redacción
: Carlos Alda, Teódulo Gª Regidor, Ángel Hernández, Gonzalo Rodríguez, Apuleyo Soto y Carlos Urdiales.
Firmas: Ángel Hernández, Teódulo, Apuleyo, JMGB, Rafael Martín, CUR, JM Valladolid, C. Alda.
Dibuja, ilustra y pinta: Diego Coca.
Taller informático: Diego Coca, Carlos Urdiales, Pilar Rojas.













































































1 comentario:

  1. Otra entrada para comentarios es el correo de AFDA
    alfilodelamanecer@gmail.com

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