AFDA 8


PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
--------- 15 DE MAYO -------


NÚMERO OCHO


ÍNDICE. AFDA, 15 de mayo, 2011. Pregón: Cultura. Reflexión: Los cuatro puntos cardinales de la Europa metafísica. Hemos leído: Delito de silencio. Apuleyo el Africano. Rincón de Apuleyo y de nuestros poetas: A mayo en flor. Flores de mayo. Afderías: Florerías. Mayerías de flores y cruces. Nuestra escuela de vanguardia:  Avenida de los Maestros. La Escuela de negocios cumple diez años. Otros tiempos, otros niños. Claves decisivas de nuestra escuela. Nuestro castillo interior: Versos y oración. Oración de Amado Nervo.  Al filo de los recuerdos: Regreso a Granada. Nostalgias con alas: De Granada.

ADDENDA
Una frase bíblica al mes: Todo ser que alienta, alabe al Señor. ¡Aleluya!
Documentos de oro: Sagrado ministerio de la escuela cristiana.
Colaboraciones: Prácticas populares de devoción mariana en la poesía medieval.
Recreaciones bíblicas: Clavado el Señor, amarrados los ladrones.
Tarimilla literaria: Para dormir a un negrito. Cuento de nunca acabar. Remate de cuentos. Crónica de un día de abril.

PREGÓN
CULTURA

Nosotros estamos por la Cultura.

Hacemos de este nuestro empeño un deber sagrado. No hacemos distinción entre nuestros deberes para con el Cielo y nuestro deber de cultivar la Tierra, encargo ya del Génesis.

Sabemos que si trabajamos la Lengua, el Arte, los Conceptos, la Poesía, la Música o la Pintura… estamos abriéndole paso al Reino de Dios.

Nicolás Berdiaeff
Lo aprendimos en Berdiaef: la cultura es siempre un cultivo del espíritu.
Y afirmamos en nuestro lenguaje barroco que el paso de marcha de este camino de la Cultura es de ascesis. Cuando la Cultura marcha, canta su canción la ascética del sacrificio. Pero no importa el esfuerzo del camino. Lo que importa es subir hacia la alta meta.

La cultura es desinteresada, dice también Berdiaef, la civilización, no.
Nosotros señalamos la razón de que así sea: la civilización busca el bien-estar: la cultura el bien-ser.

Por esto, la civilización en busca del bienestar termina siempre en la descomposición. No hay más que asomarse a la Historia de las Civilizaciones. No ha habido civilización que tras crecer, conseguidos unos logros, quizá estupendos, no terminara desapareciendo de la Tierra por decadencia. El placer, confundido con el bienestar, ablanda.   

En busca del ser nos encontraréis. Estamos por la Cultura. No hacemos distinción entre el negocio de la propia salvación y nuestro deber de cultivar el espíritu. Este deber nuestro es sagrado. 
NB.
Del mismo La Salle, tan ponderado,
es la afirmación de que
“el educador no debe hacer diferencia entre sus deberes de estado
(función educativa y de promoción humana)
y la tarea de su salvación”.



Reflexionamos sobre lo que conocemos o hemos vivido.
Con nuestros alumnos lo hacíamos así.
Nada era nuevo en los temas de nuestra reflexión matutina,
pero sí era siempre nueva la mirada de fondo.

Reflexionamos para asomarnos al fondo y a la raíz de lo que amamos.
Reflexionamos para ordenar nuestra mente
frente a las realidades que nos importan mucho. 
 Si el tema era Europa, por ejemplo,
lo mirábamos  a fondo con los ojos de la fe y de la cultura.


Los cuatro puntos cardinales de la Europa metafísica

Racionalidad-orden social- espiritualidad-tecnología

Con años de docencia a las espaldas, hoy el mundo es más ancho y grande para nosotros. La niebla de las crisis nos enturbia la visión, pero no nos arrebata el horizonte más hermoso. Detrás de la niebla, la Tierra de Promisión.

Escuela de Atenas

Cuando se disipe la niebla, volverán las águilas a sus picachos más altos.

Las raíces de Europa y nuestra ilusión justifican el optimismo.

Afirmemos, por de pronto, nuestra fe en los cuatro puntos cardinales de nuestro espacio Europa. Sin ellos es impensable Europa. A ellos nos aplicaremos. Son nuestro espacio, mientras la metafísica sea metafísica.

  1. Europa limita al norte con la racionalidad que comienza con un ateniense excepcional, Sócrates. Él inventó los conceptos y la dialéctica occidental. Fue un pensador audaz y reflexivo, cinco siglos antes de Cristo.

  1. Europa limita al mediodía con un ordenamiento social. En el siglo tercero a.C. Roma recoge la herencia de Grecia y la universaliza con el derecho romano y sus instituciones. Las calzadas romanas serán el sistema venoso de la Europa por el que circulen, en adelante, Grecia y Roma de la mano. Europa es una entidad grecorromana.

  1. 3. Europa limita a oriente con la espiritualidad.  La Jerusalén bíblica une definitivamente el cielo con la tierra levantando sobre el Calvario  la cruz de Jesucristo. Europa está llamada a extender la Buena Nueva del Evangelio por el mundo. Europa y el Evangelio serán históricamente inseparables.

  1. Europa limita al oeste con la tecnología. Se advierte ya en el Partenón de Atenas, se patentiza esbelta en las catedrales góticas, gloria del Medievo, y estalla con fuerza en la era industrial de vertiginosos esplendores y resultados concretos.
                                                                           CUR






"Los europeos no saben vivir sin un gran destino común. Si no existe, si no se les pone de relieve, se vulgarizan y su alma se resiente".  (Ortega y Gasset)









DELITO DE SILENCIO
Ha llegado el momento. Es tiempo de acción.
Federico Mayor Zaragoza
Edit. Comanegra, Barcelona, 2011.


Introducción
“La voz que pudo ser remedio… y, por miedo, no fue nada”

Saber, prever, prevenir. Actuar siempre de tal modo que configuremos un futuro, que inventemos un mañana acorde con la igual dignidad de todos los seres humanos. Este compromiso con las generaciones venideras exige hondas transformaciones, cambios radicales, pero también conservar los valores esenciales que deben orientar nuestros rumbos y ser punto de referencia para responder a los grandes desafíos a los que nos enfrentamos.
Así, a contraviento, cavar nuevos surcos y plantar semillas, aun en tiempo desapacible y entorno inhóspito.
Ha llegado el momento de no admitir lo inadmisible. De alzarse. De elevar la voz y tender la mano.
La moderna tecnología de la información permite hoy la participación no presencial.


Inmenso poder mediático. Reaccionar sin demora

Ha llegado el momento de reaccionar, de la insumisión, de iniciar el gran cambio hacia la transparencia, hacia el conocimiento profundo de la realidad (premisa para poder transformarlo).


Delito de silencio
“Cuando el hombre cansado para,
traiciona al mundo, porque ceja
en el deber supremo, que es seguir”

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APULEYO EL AFRICANO o EL ASNO DE ORO

Ya sé que el título os pica la curiosidad y os estáis preguntando: ¿A qué viene el laureado periodista de Cozuelos de Fuentidueña a contarnos su vida y sus obras si nos las sabemos de pe a pa? Pues no, señores lectores, no voy por ahí, no quiero abrumaros con el relato de mis andanzas, industrias e inquietudes, porque no soy ni el “Santi Andía” de Pío Baroja ni el “Alfanhuí” de Rafael Sánchez Ferlosio, por otra parte tan próximos y admirados.

Mi objetivo es informaros de un tocayo mío de la antigüedad clásica grecolatina, cuyo nombre ostento con inigualable orgullo, el poeta y novelista Lucio Apuleyo, nacido en Madaura (Argelia) en el siglo II después de Cristo y autor  de Las Metaformosis o El Asno de Oro, obra cumbre de la literatura universal, en la que, entre otras historias, se cuenta el amor de Eros y Psique, el amor y el alma, que todos de jóvenes hemos pintado en la corteza de los árboles con un corazón atravesado por una flecha, la flecha ardiente de Cupido, el Dios pagano del Amor.

Leed su novela, por favor, y a ser posible en la traducción del arcediano de Sevilla Diego López de Cortegana (año dorado 1513, editoriales Gredos y Cátedra), en cuya prosa abrevaron Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y tantos otros grandes autores españoles y extranjeros, como Shakespeare o Goethe, y antes, en el latín directo y clásico, Dante, Petrarca y Bocaccio del renacimiento italiano.

La curiosidad de Apuleyo fue inconmensurable y aprendió de todo, especialmente de magia, en sus viajes por la Magna Grecia y el Mare Nostrum, romanizadas sus costas, incluso las africanas, con Cartago como ejemplo, tras la huida de Eneas y con Dido como fundadora de la ciudad, sobre una piel de toro, dice la leyenda.

Pocas novelas tan “modernas”, tan sensuales y eróticas, tan sensibles y “negras” como esa, que sirvió de inspiración hasta los días de hoy. Tema: Un hombre se convierte en burro en vez de en  pájaro-búho, para escuchar con sus grandes orejas lo que ocurre a su alrededor y transmitirlo a la posteridad. Es tan real y tan fantástico, que lo leemos como si lo que cuenta estuviera sucediendo delante de nuestros ojos. Hermoso, terrible y cierto.





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MAYERÍAS DE CRUCES Y FLORES


Mayo abre sus pagos a las flores porque no quiere que sus joyas, las cruces de mayo, se queden  desnudas.

Mayo quiere que  sus cruces vuelvan a inundar, con su belleza, todo el ibérico solar.


Mayo se siente triste porque en muchos rincones hispánicos la cobardía le ha robado sus joyas crucíferas honradas con sus procesiones religiosas y folclóricas.


A primeros de mayo los hornazos,  con buen vino, alegran los humanos corazones en algunos floridos campos de la rica Hesperia.



Mayo y San Isidro nos ofrecen  rosquillas listas y tontas que se me antojan simpáticas mozas guapas y feas triscando por la Pradera de San Isidro.


Mayo ¡qué simpático es! En el cogollo de la Villa de Madrid  tiene su calle de las Tres Cruces.


Este año mayo nos proporcionará mayos en donde auparnos para que esta mártir España marche a buen ritmo sin zozobra permanente.


El mayo por excelencia es La Cruz del Valle de los Caídos. ¿Dejaremos que le derriben su mayo?


Si mayo se pone pardo, es que en agosto tendremos pan abundante  para ponernos ahítos y repartir con nuestro prójimo.


Dice mayo a abril: Aunque te pese me he de reír. De tus aguas y nublos de abril, yo saco  mi risa y mi alegría. Algunos políticos  sacarán su risa y alegría de las ocurrencias políticas de abril de otros.


Al mayo de fríos y lodos no le temas labrador, que en agosto llenarás los trojes de buen pan.


Mayo, el gran memorial, nos trae el recuerdo fantástico de aprender botánica bella y  cantar a  Santa María “venid y vamos todos con flores  a porfía, con flores a María que madre nuestra es”. ¡Bellas aulas con rumor de colmena infantil!
Rafael Martín González  




Desde la Avenida de los Maestros

SIGUIENDO EL PROCESO DE BOLONIA 
UNAS IMPRESIONES

En estos tiempos de final de curso académico profesores y alumnos , caminando por  la avenida o sentados en sus verdes alrededores, pensamos y hablamos acerca de nuestro empeño en lograr eso de lo que tanto se ha hablado y se habla todavía en los ambientes universitarios: el Proceso de Bolonia.   
                
La Unión Europea tiene entre sus objetivos más preciados de política educativa  la creación de un Espacio Europeo de Educación (EEE). Algo así como una gran plaza  de la que surgieran vías  que , por caminos  más o menos  diferentes, se dirigieran a los mismos o muy parecidos objetivos. Y que buscaran confluencias frecuentes y positivas. Este objetivo es de muy difícil realización, debido, entre otros motivos, a  la  enorme resistencia que oponen los sistemas educacionales de los diversos estados miembros a perder poder e identidad. Pero  es un objetivo ya realizado en parte desde el  momento en que numerosos  países, de dentro  y de fuera de la Unión Europea, aceptaron  integrarse en este nuevo complejo de caminos que es el llamado Espacio Europeo de Educación Superior, dentro del cual  se desarrolla el proceso de Bolonia.

Este  espacio trata, a grandes rasgos, de unificar sistemas educacionales en el  nivel de la Enseñanza Superior,  de crear nuevas especialidades, de reformar otras ya conocidas, de coordinar titulaciones, currículos y procesos, de tratar de favorecer los intercambios de  titulaciones, de profesores, alumnos… es decir, de ir acercando no sólo personas, que ya era un objetivo cumplido con el programa Erasmus, sino de acercar las universidades en su conjunto.  Pero también, como sugieren no pocos expertos e implicados en  este proceso, de  formar  profesionales -¡no se dice personas!- para las  exigentes demandas  del mercado, profesionales competitivos que sean fácilmente integrables en las empresas que los necesiten. Y, por ello, es el mercado el que, en buena medida, programa las competencias básicas  de los  nuevos universitarios, de los futuros profesionales.

No voy a tratar en este breve escrito de ofrecer una visión amplia del llamado Proceso de Bolonia; tan sólo deseo  expresar algunas opiniones al respecto, dado que  este es el segundo curso en el  que nuestro Centro Superior, desde la práctica de dicho Proceso, va abriendo caminos, experimentando estrategias y ensayando modelos nuevos. Se trata, en definitiva de  mostrar  cómo estamos caminando por estas veredas aún no del todo bien trazadas, poco transitadas y de incierto destino. Y ello, de momento,  en lo que afecta  tanto al profesorado como al alumnado universitario de esta nueva etapa académica que ha  dado en llamarse “Grado”.

1.      Los alumnos

No cabe duda de que el modelo del Proceso de Bolonia  se dirige de manera preferente al alumnado. Son los alumnos los primeros –al menos, deberían serlo- en asumir el espíritu de Bolonia y en  respirar  a pleno pulmón sus aires nuevos. A ellos se dirige el nuevo modelo de estudios universitarios: ellos deben modificar sus  estructuras mentales  y sus hábitos de estudio (deben  practicar más  la búsqueda personal, la investigación, el trabajo autónomo, la lectura rica,  abundante y crítica…); ellos son los que han de desarrollar capacidades nuevas y han de adquirir nuevas competencias que les capaciten para diversas, variadas, novedosas profesiones; ellos son  quienes deben abandonar un “modelo antiguo” de estudio y  apostar por una mayor autonomía  y un mayor autocontrol del propio proceso; ellos son los que han de llenar de contenido real, a través de tareas específicas,  lo que es  tan sólo un esquema  o una estructura: los “nuevos créditos”, los llamados ECTS (European Credits Transfert System) cuyo número de horas por crédito ha pasado de diez a veinticinco, de las cuales quince corresponden a lo que se da en llamar “trabajo autónomo” del alumno… Ellos, en fin,  son quienes, en gran medida,  han de  velar por que su proceso de aprendizaje sea personalizado, autónomo, cooperativo, actualizado, variado, adecuado a las competencias que se le piden desde dentro y desde fuera del proceso.  Y para lograr todo esto, entre otras cosas, se  exige el dominio de varias lenguas extranjeras y de las modernas y cambiantes Técnicas de Información y Comunicación (TIC).

En este proceso  de aprendizaje la  llamada evaluación continua es una exigencia didáctica de primer orden. Se entiende que desde el principio de curso los alumnos están inmersos en un proceso de actividades enriquecedoras, de trabajos en grupo estimulantes, de investigaciones personales útiles, de lecturas complementarias sugerentes, de encuentros  fructíferos con los  profesores y tutores… inmersos, por tanto, en un mundo de riqueza personal, intelectual y académica que les procurará un aprendizaje mucho más versátil, flexible y duradero. La capacidad de “aprender a aprender” sería la señal del cambio de paradigma en la vida universitaria.

Pero todo esto ¿es real en  nuestro Centro Superior? ¿Es posible  una situación  como la descrita? Para responder a ello habría que  hacer  demasiadas distinciones y emplear no pocas matizaciones. Pero, dejando aparte unas y otras, hay que  confesar que la  realidad, con haber cambiado bastante,  no se parece todavía  al ideal que presenta Bolonia. Habría que pensar en un alumno ideal, situado en un ambiente ideal y con profesores, si no ideales, al menos dedicados  a tiempo completo al seguimiento de los procesos personales de cada uno de los alumnos y  al ritmo de clases bastante numerosas… Así que, como siempre, una cosa es el modelo y otra cosa su realización.

Pero esto no es una confesión de fracaso o una expresión de pesimismo. Es la constatación de una realidad que, a paso lento, va entrando por un camino que no necesariamente es todo él positivo, que habrá de consolidarse a base de pisadas  y pisadas, ensayos y reformas…, que  habrá de ir  entrenando a los alumnos en aquello  en lo que están menos acostumbrados y que habrá de sacar más a la luz y de potenciar todo lo posible cuantos aspectos signifiquen un  avance, una mejora, un logro altamente positivo. Y ello, no sólo para proporcionar a las empresas profesionales cualificados que les garanticen su competitividad, sino para formar  personas capaces de renovar nuestro  mundo, de asegurar un futuro  mucho más rico cultural, intelectual y humanamente. En nuestro caso, nuevas oleadas o tandas de maestros para afrontar la futura realidad y educar a las generaciones que ya están en marcha.
                                                                                                                     Teódulo Gª REGIDOR

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DIEZ CLAVES DECISIVAS 


       DE NUESTRA ESCUELA DE VANGUARDIA




LLEVAR AL TRIUNFO/ NO SOFOCAR / NATURAL CREATIVIDAD / SALVAR AL FILÓSOFO / APRENDER DE VERAS / DESCUBRIR CON LOS ALUMNOS / PEDAGOGÍA REALISTA / APRENDER A SUFRIR / TEORÍA DEL CONOCIMIENTO / FINES



    Orizana
  • Nuestro gran maestro, Nazario González, Orizana, nos decía en la Escuela de Magisterio que ante todo llevásemos a los alumnos al triunfo, que eso era decisivo. Fue empeño nuestro.

  • Por su parte, a otro gran maestro, Emiliano Mencía, le habíamos oído comentar y repetir en ocasiones distintas, que el niño es listo hasta que llega a la escuela y que la escuela le vuelve tonto. Lo decía con estas claras palabras. Entendíamos que sobre la escuela de entonces (hoy, quizá, diría que más) gravitaba una inevitable condición de demoledora. Esta idea nos desasosegaba. ¿Exceso de organización? ¿Diletantismo? ¿Pereza?



Emiliano Mencía
  • Nos asustaba pensar que nuestros centros fuesen lugares sin alegría, asépticos, lineales, que estrangularan inteligencias, destruyeran su natural creatividad y embridaran su espontánea curiosidad de pensadores.

  • El hombre nace filósofo, se nos había dicho.  Las preocupaciones de la vida (la vida escolar, también) ahogan al filósofo que el niño lleva dentro. Se quedó grabada en la mente la imagen del adulto que pasea por la vida, en el ataúd de su pecho, al filósofo que murió en él cuando era niño.

  • Un enorme palanca para que nuestros centros fueran los lugares más alegres del mundo era que en ellos se aprendiera de veras, ya que aprender es uno de los gozos supremos del hombre. Aprender nos cambia por dentro y dilata por fuera nuestros horizontes. En cada nuevo aprendizaje somos otros. Todo conocimiento, hasta el más simple, es siempre un pequeño prodigio. 

  • Aprendíamos con los alumnos. Con ellos descubríamos verdades que en nuestras clases se hacían nuevas, secretos reveladores, claves explicativas. Aunque supiéramos de sobra lo que estudiábamos, no sólo para los alumnos, para nosotros su nuevo manejo era un hallazgo sorprendente.

    Ángeles Galino
  • Escuela realista, pedagogía realista. Cuando éramos jóvenes leímos un acertadísimo artículo de Ángeles Galino que sintetizaba y respaldaba lo que habíamos leído en los escritos de Orizana: que la escuela lasaliana en la que militábamos era por sus cuatro costados realista, práctica. Dos ejemplos. No hacía literatura de la literatura, ni expresión verbal del lenguaje matemático… Nada de hacer consistir el estudio de la literatura en refritos críticos, sino literatura en vivo, leer a los clásicos, imitarlos. En matemáticas no parar hasta conseguir la forma mentis matemática. 

  • Enseñábamos a sufrir. No nos importaba el sufrimiento por una causa noble y alta. Incluso alguna vez hicimos nuestra la consigna “Estamos contra la vida cómoda”, de uno de los audaces movimientos juveniles de entonces. Nos asombraba lo que habíamos traducido en clases de latín  de los jóvenes espartanos que nunca se quejaban y eran capaces de aguantar en silencio al zorro robado que escarbaba en sus entrañas.

  • Lo que luego en el bachillerato internacional se llamaría teoría del conocimiento era otra de nuestras decisivas claves de escuela: en toda disciplina de estudio buscábamos siempre sus fundamentos ontológicos particulares y las leyes propias por las que se rige. Esto salva y no confunde unas con otras las realidades religiosas, morales, estéticas, físicas…

  • En todo hemos apuntado a los fines. Nos importaba el método (que, por otra parte, cuidábamos con mimo), pero menos. El camino de Santiago precisamente es bueno porque termina en el sepulcro del Apóstol. No nos propusimos como meta el “formar” alumnos o el  “educarlos en valores”. Con ellos nos encaminamos a la Verdad, al Bien, a la Hermosura, a través de verdades, de manejar bienes y de crear belleza. Tenemos grabada a fuego la máxima del Evangelio: Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, que lo demás se os dará por añadidura. Sólo los profesionales de la educación aburridos y a mero sueldo se entretienen en “formar” alumnos. La forma y el estilo son una cima y un regalo de añadidura. Importa lo que nos transciende.
CUR



VERSOS Y ORACIÓN

En este tiempo glorioso de la Pascua, la liturgia nos propone himnos de una belleza poética  que “casi” supera  la entrañable expresión  de la  fe y  la honda teología del misterio. ¿Quién no recuerda aquellos versos  que dicen: “¿Qué ves  en la noche, dinos, centinela?”; o “nunca tan adentro tuvo al sol la tierra”… Pues bien, hoy deseo acercaros unos versos que, al menos para mí, son poco conocidos y poco recitados y gustados en nuestros coros matutinos. Es un himno  compuesto en estrofas monorrimas. Con ese su  sabor antiguo, de gratos recuerdos, ofrece y expresa  la fuerza y la belleza de un suceso permanente, intemporal. Aparecen la noche y el alba, la muerte y la vida (“La muerte y la vida luchándose están”), vuelve  el árbol  caído a florecer y a invitarnos, entre aleluyas sentidas, “a la gran romería de la cristiandad”. Es la Pascua Florida. Es la nueva presencia  del Señor. 
                                                                                                                     Teódulo Gª REGIDOR


                                       La noche y el alba, con su estrella fiel,
                          se gozan con Cristo, Señor de Israel,
                          con Cristo aliviado en el amanecer.

                                       La vida y la muerte luchándose están.
                                       Oh, qué maravilla de juego mortal,
                                       Señor Jesucristo, qué buen capitán.

                          En él se redimen todos los pecados
                          el árbol caído devuelve su flor,
                          oh santa mañana de resurrección.

                                       Qué gozo de tierra, de aire y de mar,
                                       qué muerte, qué vida, qué fiel despertar,
                    qué gran romería de la cristiandad. Amén




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ORACIÓN DE AMADO NERVO                            Rafael Martín

La Biblia nos advierte, en el  salmo 89, 6, que aunque uno viva 70 años y el más robusto hasta 80, la mayor parte son fatiga inútil porque van aprisa y vuelan. Y en el versículo 7 dice: Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato.

Amado Nervo, mejicano, de quien oí decir cosas por primera vez en una alta ocasión de mi adhesión al magisterio, tiene una oración profunda muy adecuada para los  que andamos  por las cumbres de la vida al filo del Gran  Amanecer.  Aquí la tenéis:

¡Señor, yo te bendigo, porque tengo esperanza!
Muy pronto mis tinieblas se enjoyarán de luz.
Hay un sentimiento de sol en lontananza;
¡me  punzan mucho menos los clavos de mi cruz!

Mi frente, ayer marchita y oscura, se levanta
hoy  aguardando el místico beso del ideal.
Mi corazón es nido celeste donde canta
el  ruiseñor de Alfeo su canción de cristal.

Dudé, - ¿por qué negarlo?-, y en las olas me hundía,
como   Pedro, a medida que más hondo dudé.
Pero Tú me tendiste la diestra, y sonreía
tu  boca murmurando: "¡Hombre de poca fe!".

¡Qué mengua! Desconfiaba de ti, como si fuese
algo   imposible al alma que espera en el Señor;
como  si quien demanda luz y amor no pudiese
Recibirlos del Padre, fuente de luz y de amor.

Mas hoy, Señor, me humillo, y en sus crisoles fragua
una  fe de diamante mi excelsa voluntad.
La arena me dio flores, la roca me dio agua,
me dio el simún frescura y el tiempo eternidad.





REGRESO A GRANADA

Si hay una ciudad hermosa en el mundo, ésa es Granada. Ocho siglos se mantuvo retenida por los árabes, y aún perduran los perjúmenes de sus flores, los suspiros contoneantes de sus acequias y el eco del amor y los alfanjes en los cuentos e historias de mil noches y una. Ojalá hubiera sido yo su Whasington Irving, su Luis Rosales, su Fray Luis de  Granada escribiendo “Guía de pecadores”, o su Federico García Lorca, camino del sacrificio inútil y tocando el piano en la Huerta de San Vicente.


El encanto misterioso que transminan las torres de la Alhambra, las cuevas del Albaicín, los libros de plomo del Sacromonte o los mosaicos y taraceas de la Cartuja… no se encuentra ni se siente en parte alguna de la tierra. Es un bálsamo suavísimo.

Me fui muy lejos para oír tu voz y no sabía que te tenía en las niñas de mis ojos, cantó una vez de su India atávica el poeta bengalí-hindú-inglés Rabindranath Tagore, y eso me ocurrió a mí con Granada cuando hube de abandonarla. Llegué a ella de estudiante y se me impostó su belleza de hurí para toda la vida. Me transformó en cuerpo y alma. Yo fui otro niño desde entonces y, por tanto, también he sido otro hombre. Su claro de luna grande sigue despertándome.

Ahora regreso, ahora regresamos a sus aulas y patios más de cincuenta antiguos alumnos de La Salle que allí, en el Mirador de Rolando, desde el que por un lado se extendía la vega a nuestros pies y por el otro se levantaba el Veleta vestido de nieve, allí, digo, hicimos internos el Bachillerato Elemental.

Me había iniciado en la poesía melancólica de Bécquer en las oscuras estancias neogótico-mudéjares de Griñón, al Sur de Madrid, pero el emporio de los nazeríes me cubrió de luz traspasada por los arcos lobulados de estuco con inscripciones del Corán. Alá es grande y maravilloso en sus obras, sin duda, al igual que sus poetas.

Y volver, volver, volver. Reencuentro con la infancia, ya en la edad vencida. ¡Oh materna ciudad, de donde nunca debiera haber salido.


Apuleyo Soto 


1. Granada, fruto.



2. Granada, llave para nuevos y grandes horizontes.


3. Granada, nostalgia.


4. Granada, canción feliz


5. Tres versos renacentistas.

Cante la fama las glorias 
de Granada, pues son tales 
que se hazen inmortales.
                                             Ginés Pérez de Hita 






                                 


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