76 Villancico canario

                                 
           ANUNCIAR

"LO DIVINO”IVINO”L
DIVINO”

En cualquier celebración que se precie, la música es un elemento central e imprescindible; pero lo es mucho más si se trata del gran acontecimiento de la NAVIDAD. Sin la música perdería todo el sentido festivo; con la música exteriorizamos y compartimos la celebración jubilosa del Nacimiento de Jesús; más allá incluso de una cuestión religiosa, pues se generaliza a la propia cultura e idiosincrasia de las regiones y los pueblos. 

En las islas Canarias existe un riquísimo folclore que envuelve “la música canaria” en grado sumo. En mi estancia en la isla de Tenerife durante cuatro años, pude saborear, gustar y disfrutar de esas tonadas que realmente difundían a su alrededor un deje de exaltación isleña, un ritmo de danza sosegada, el color de los siete trajes típicos y la melancolía de la raza guanche. Pocas regiones españolas tienen tan rico folclore y, además, tan intensamente vivido por los insulares canarios.
Pero hoy vamos a hablar especialmente, ya que estamos en Navidad, del villancico canario por excelencia; un villancico que se oye por todos los rincones de las islas y a todas las horas del día. Tanto sabor tiene y tanto me gustó que desde aquellos años setenta y en todos los centros docentes donde he batallado se lo enseñé a mis alumnos, así como a los coros de las parroquias donde he sido organista. Su nombre es LO DIVINO –en la isla de Tenerife- o también ANUNCIAR –en la isla de La Palma.


Rondalla de Divinos en Los Llanos de Aridane. Años 40


El escritor Alzola nos habla de una costumbre que existía –ignoro si sigue existiendo- en Canarias. El día 13 de diciembre, festividad de Santa Lucía –y añado yo, de San Auxencio- era la fecha en que se iniciaba la celebración navideña. En este día, comenta, comenzaban las llamadas “Misas de Luz” –prácticamente desaparecidas- en las que las rondallas amenizaban las iglesias. Terminada la misa, las parrandas se reunían para recorrer las calles cantando villancicos. Cantar a “lo divino” en oposición a cantar a “lo humano” es una distinción que se repite a lo largo de la historia occidental para distinguir lo religioso de lo profano. Así de esta división surge el nombre de estas cofradías que se les denominaba Rondallas de Los Divino, en las islas de Tenerife y La Palma. Estaban compuestas de cantantes, tocadores acompañados de guitarras, bandurrias, laúdes, panderos, castañuelas, flautas, zambombas y del típico instrumento canario llamado timple o timplillo.


ORIGEN y LETRA DE “LO DIVINO”

Está considerado como el villancico popular canario por antonomasia. La Navidad canaria, como ya hemos dicho, no se concibe sin la presencia de este señero y entrañable villancico que goza de popularidad regional y cuya partitura se conserva en el convento de las Claras y en el Archivo Diocesano de La Laguna (Tenerife).
Hasta finales del siglo XX se decía que la letra pertenecía a diversos poetas canarios, pero en 2001 la investigadora palmera María Victoria Hernández ha encontrado similitudes con unos versos del poeta romántico español, ANTONIO FERNÁNDEZ GRILO (Córdoba 1845-Madrid 1906) dedicado a las Ermitas de Córdoba (Diario de Avisos del 16 y 23 de diciembre de 2001). Descubre un librito en el que hay un poema del siglo XIX titulado “Las dos noches buenas” que le trae a la mente y al oído un villancico de la isla de La Palma conocido como “Anunciar”. El poema de Fernández Grilo, de quince cuartetas, consta de dos partes, la primera subtitulada “Con mi madre” y la segunda “Sin mi madre”, evidenciando el recuerdo de la Navidad familiar con su madre viva o desaparecida.
Este poeta fue conocido como el Castelar de la poesía y fue elegido para ocupar el sillón C mayúscula, de la Real Academia Española. En la entrada-patio de una de las ermitas de Córdoba, se encuentra un mural de mármol con su efigie y parte de su poema "En las ermitas de la sierra de Córdoba".

POEMA ORIGINAL DE FERNÁNDEZ GRILO
(Respetamos ortografía original)


Madre del alma, cese tu pena,
calma tu angustia, por Dios no llores,
que ya bendicen la Noche-buena
los reyes magos y los pastores.

Bordan los valles blancos corderos,
hay regocijo en las cabañas,
y los tomillos y los romeros
llenan de aromas nuestras montañas.

Nos da la noche calma infinita,
y hacen más dulce nuestra ventura,
mi limpia mesa, tu fé bendita,
nuestros recuerdos y tu ternura.

Acompañando tus devociones
contigo, á solas, feliz me quedo;
el aire azota los torreones
y la lechuza silba de miedo.

Suenan lejanos dulces cantares;
voces muy tristes, vaga armonía,
esta es la noche de los hogares,
y el alma siente melancolía.

Déjame, madre, que te recuerde,
al son medroso del ronco viento,
mi eden de niño, la alfombra verde
con que imitabas el Nacimiento.

La patorcilla de gracias llena
que en frágil barro nos la fingian,
los vidrios rotos sobre la arena
que á un arroyuelo se parecian.

Del hogar, bosque, valle galano,
fruta fingida, monte divino,
huerto bendito donde tu mano
á los pastores abrió camino.
El fiel rebaño que se apacienta,
el hondo cauce de la cañada,
la choza humilde, la blanca venta
donde la Vírgen buscó posada.

La abierta roca del monte oscuro,
la azul corriente del manso rio,
la anciana pita formando un muro
en los vallados del caserío.

La sombra opaca de la arbolada,
los frescos juncos sobre los lagos;
allá trotando por la vereda
en sus corceles los reyes magos.

Y por las cuestas de las montañas,
rubias pastoras, de talle erguido,
frutas y mieles de sus cabañas
llevando al Niño recien nacido.

Horas felices del alma mia,
breves, tranquilas y seductoras,
¡madre del alma, cuánto daria
por un instante de aquellas horas!

Huye del niño la edad serena,
jamás tornaron tiempos mejores,
y solo vuelve la Noche-Buena
con sus veladas y sus pastores!

Noche sublime, yo te bendigo;
cuando otros años toques mi puerta
haz que mi madre viva conmigo,
haz que mi casa no esté desierta.
Antonio Fernández Grilo con José Zorrilla


La primera parte del villancico LO DIVINO tiene unas coplas distintas que según el escritor grancanario Luis García de Vegueta fueron compuestas hacia 1913-14 por un grupo de amigos que se solían reunir en la casa del conocido Néstor de La Torre y estrenada con motivo de un festival benéfico para el Hospitalito de niños.
La primera copla del villancico correspondía al abogado, poeta y político Ramón Gil-Roldán: 

Anuncia nuestro cantar
que ha nacido El Redentor,
la tierra, el cielo y el mar
palpitan llenos de amor.


La segunda fue compuesta por el barítono grancanario afincado en Santa Cruz de Tenerife, Néstor de La Torre:

Las trompas y los clarines,
la tambora y el timbal,
anuncian el nacimiento
de nuestro Dios Celestial.



Para la parte final, Cedrés añadió versos pentasilábicos supuestamente compuestos por el que fuera párroco de la Iglesia de La Concepción, Don Santiago Beyro, pero, pertenecen a
Fernández Grilo, como ya hemos dicho.

                       Madre del alma Lucen los campos
                       Cesen tus penas, blancos corderos,
                  Calma tu angustia, hay regocijo
                  Por Dios, no llores. en las cabañas;
                  Ella bendice y los tomillos
                  La Nochebuena, y los romeros
                  Los Reyes magos llenan de aroma
                  Y los pastores nuestras montañas.


La letra de “Lo Divino” ha tenido muchos cambios debido a que ha sido interpretado por numerosos grupos canarios. Alguna tiene importantes variantes gramaticales y de puntuación que desvirtúan el sentido del poema original. La versión más conocida y parecida –tanto letra como melodía- es la de Los Sabandeños de 1988, dirigida por Elfidio Alonso Quintero, su director:


Anuncia nuestro cantar
que ha nacido el Redentor.
La tierra, el cielo y el mar
palpitan llenos de amor”.

Madre del alma

cese tu pena,
calma tu angustia
por Dios, no llores.

Ella bendice

la Nochebuena
los Reyes Magos
y los pastores.
Lucen los valles
blancos corderos
hay regocijo
en las cabañas.
Y los tomillos
y los romeros
llenas de aromas
nuestras montañas.




LA MÚSICA


Fermín Cedrés



La parte musical fue compuesta en 1920 por el músico tinerfeño FERMÍN CEDRÉS HERNÁNDEZ (1844-1927). En el piano del teatro Real se dice que lo compuso mientras amenizaba el cine mudo. Es la versión más popular y se ha convertido en el villancico por antonomasia de Canarias; este autor plasmó sobre el pentagrama las notas que incorporan el sonido del triángulo, el acompasado toque del bombo y el trino de los pájaros. Cedrés se formó en la Capilla de la catedral de La Laguna, de la que fue organista; además fue pianista, compositor e intérprete de viola. La partitura original se conserva en el convento de las monjas Claras de La Laguna, y en el Orfeón La Paz de Santa Cruz existe una copia de la misma.

Divino "San Francisco"
Como ya se ha escrito, este villancico es el más popular de las islas Canarias. El pueblo, los coros, las rondallas, bandas y orquestas lo cantan o interpretan por estas fechas con asiduidad. Cada grupo musical aporta una versión más o menos fiel a la original, pero la más extendida es la cantada por el grupo LOS SABANDEÑOS.


AUDICIONES

VERSIÓN ORQUESTADA CON LOS SABANDEÑOS https://youtu.be/VXjfjaA_VZY

Belén y el cante de lo divino https://youtu.be/SZqvRHZY-L4










Consultas y lecturas:

*María Victoria Hernández Pérez 

(Cronista Oficial de Los Llanos de Aridane y Presidenta de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias).

              *Carlos Delgado Díaz
Publicado en el número 85.

*Eugenio Egea Molina, periodista e investigador
*Buceo en Internet.










AUXENCIO MUÑOZ ACEBES

Maestro. Catedrático de Lengua y Literatura. Organista






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