79 Padrenuestro


      DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA…

                    
Nuestro pecado original, Padre… no sólo nos apartó de ti; también mermó nuestra capacidad de respuesta para realizar, conseguir, aquello que necesitamos para realizar las obras concordantes con nuestra condición de hijos tuyos, santificando así tu nombre, cual es nuestra voluntad.


Al rebelarnos Padre contra Ti… roto tu plan, también la naturaleza se rebeló contra nosotros…, pues la situación de paraíso, era el escenario en la tierra del cumplimiento de tu voluntad: Comerás tu pan con el sudor de tu frente… parirás con dolor… ¡Cómo nos cuesta volver sobre nuestros pasos para salirte al encuentro…!
Por eso, Padre, además de redimirnos de nuestra esclavitud, de constituir un puente entre tu Divinidad y nosotros, tu Hijo, el Unigénito, nuestra justicia, que reparó la gran ofensa…, no sólo actualiza en todo momento la eficacia de tu misericordia perdonándonos nuestros pecados, sino más aún…, nos comunicó, nos dejó… Tu Palabra… ese espejo maravilloso, al que podemos volver nuestros ojos para comunicarnos contigo… para entrar en tu presencia… para orar…para recuperar fuerzas y seguirte.
Además Padre, tu voluntad es que dominemos la naturaleza, nos procuremos lo necesario para nuestra vida y subsistencia en la tierra…, pero ¡dándote gloria a ti!
Necesitamos ese pan de cada día para poder cumplir tu plan, como hijos de la Iglesia…, para que nuestra presencia en el espacio y en el tiempo transcurra según tu voluntad…

El pan del alma…. está en la eucaristía… nos lo dejó tu Hijo… que también es Luz, Camino, Puerta y Vida; y necesitamos los medios materiales que nos permitan subsistir glorificándote…; conociendo, dominando y disfrutando de los recursos que has puesto a nuestra disposición...; Tu voluntad también es ésta…
Evangelizaremos siguiendo tu mandato, a eso nos consagras, mostrándote a Ti, que Te eres en donación infinita para todos; y dominando la naturaleza que nos regalas, cuyos frutos son también para todos… así te glorificamos en la tierra, compartiendo nuestra fe… compartiendo tus dones, como tu Hijo comparte el pan de su cuerpo y su sangre para todos. Padre….
Necesitamos de tu gracia, permanentemente para hacer tu voluntad, para santificar tu nombre, para servirte y glorificarte...¡danos… no nos dejes, sin el pan de cada día…!.

Gerardo Nieto

Profesor de Derecho Civil, UCM, sacerdote

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