L
Í R I C A
Llegada
la edad tardía tenemos la suerte de disponer de tiempo para leer y
escribir. Sin duda que nos gusta volver a leer aquellos libros que
nos hicieron mella en otras épocas pretéritas, porque nos traen a
la mente vivencias extraordinarias de cuando descubríamos la
belleza, el amor, la pasión, el arte o la música. Por ello queremos
recordar algunos de aquellos textos literarios que nos gustaron para
saborearlos de nuevo porque nuestro “gusto poético” se ha
refinado con el paso de la edad. Estamos en la estación de la
recogida de los frutos; esta es la razón por la que traemos hoy este
poema de un poeta español que nos describe esta fruta que hemos
saboreado tantas veces en estos calurosos meses.

LA
SANDÍA
Cual
si de pronto se
entreabriera
el día
despidiendo una intensa
llamarada,
por el acero fúlgido rasgada
mostró su carne roja la sandía.
Carmín incandescente parecía
la larga y deslumbrante cuchillada,
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría.
Tajada tras tajada, señalando
las fue el hábil cuchillo separando,
vivas a la ilusión como ningunas.
Las separó la mano de repente,
y de improviso decoró la fuente
un círculo de rojas medias lunas.
por el acero fúlgido rasgada
mostró su carne roja la sandía.
Carmín incandescente parecía
la larga y deslumbrante cuchillada,
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría.
Tajada tras tajada, señalando
las fue el hábil cuchillo separando,
vivas a la ilusión como ningunas.
Las separó la mano de repente,
y de improviso decoró la fuente
un círculo de rojas medias lunas.
COMENTARIO
Dejando
aparte la cuestión métrica del poema debido a su claridad –soneto
clásico en cuanto al conjunto de dos cuartetos y dos tercetos-, creo
que lo más llamativo, y lo que queremos resaltar de él, es la
musicalidad y el colorido que se ofrecen al lector.
Rueda
ha creado una magistral descripción a partir de un hecho tan
sencillo como el acto de partir una sandía. Verso a verso y “tajada
a tajada” este apremiante soneto deja en el espíritu del
lector los aromas íntimos de la fruta partida.
Si
leemos “La sandía mostró su carne roja rasgada por el acero
fúlgido, cual si de pronto se entreabriera el día despidiendo una
intensa llamarada”, nos parecería una prosa poética llena
de imágenes, pero carecería de ese ritmo musical que tiene el
primer cuarteto. Es una de las funciones del hipérbaton, dar ritmo y
rima a los versos.
El
poeta ha acudido a las figuras literarias para “embellecer” esa
fruta que el tacto, el olfato, el gusto y sobre todo la
vista y el oído hacen realidad al
acto de partir la sandía.
En
el texto hemos destacado en amarillo las sensaciones
visuales-pictóricas que suscitan, y en azul las sensaciones
auditivas-musicales.
COMPARACIONES
para relacionar lo real con lo simbólico:
-Cual
si de pronto se entreabriera el día (verso 1)
-Carmín
incandescente parecía la larga…cuchillada
(vv. 5-6)
-Como
boca encendida y desatada (v.7)
PERSONIFICACIONES
con impresiones en el momento de partir la sandía
-Tajada
tras tajada las fue el hábil cuchillo separando, vivas a la ilusión
(vv.9,10,11)
-
Mostró su carne roja la sandía..y decoró la fuente
un círculo… (vv. 4 y 14)
HIPÉRBOLES
que dan fuerza a la descripción:
-Una
intensa llamarada… (v.2)
-Carmín
incandescente (v.5)
METÁFORAS
que dan vida a la descripción
-Borbotones
de alegría…(v.8)
-Rojas
medias lunas (v.14)
IMÁGENES
CINÉTICAS con que pinta la partición de la sandía y la fuente del
postre
-Por
el acero fúlgido rasgada (v.3)
-Las
separó la mano (v.12)
-De
improviso decoró la fuente (v.13)
ADJETIVACIONES
que dan esplendor:
-Intensa
llamarada
-Acero
fúlgido
-Carne
roja
-Carmín
incandescente
-Larga
y deslumbrante cuchillada
-Boca
encendida y desatada
-Frescos
borbotones
-Hábil
cuchillo
-Rojas
medias lunas
*********************************
Salvador
Rueda Santos nació
en la aldea de Benaque,
en el municipio malagueño de Macharaviaya,
el 3 de diciembre de 1857. Hijo de jornaleros, tuvo una formación
autodidacta.
Él cuenta que “de
niño en mi pobre casa no servía más que para vagar a todas horas
por los campos, pretendiendo descifrar los profundos misterios y la
grandes maravillas. Mi padre siempre me amparó por desgraciado y me
tuvo un sitio en su corazón. Aprendí administración de las
hormigas; música, oyendo los aguaceros; escultura, buscando
parecido a los seres en las líneas de las rocas; color, en la luz;
poesía, en toda la naturaleza”.
Marchó
a Madrid, donde Gaspar
Núñez de Arce le
proporcionó un empleo en la Gaceta
de Madrid.
Su poesía fue muy bien acogida en Hispanoamérica y allí viajó el
poeta, que agradeció la hospitalidad en su poema "El milagro de
América". Murió en Málaga en 1933.
Fue
uno de los pioneros de la lírica modernista en España. Sus poemas
destacan sobre todo por la musicalidad y el colorido, las dos
características fundamentales del movimiento que luego abanderaría,
con más fuerza, el nicaragüense Rubén Darío. El escritor
malagueño es considerado como un poeta menor, cuyos versos no
alcanzaron la técnica de otros autores, pero nos dejó un buen
número de buenos poemas. LA SANDÍA es uno de mis preferidos porque
en él se dan los rasgos más definitorios de su obra: Es
un soneto lleno de ritmo, de sonoridad, de colorido, de brillantez de
imágenes y metáforas; como corresponde a un poeta modernista.
AUXENCIO
MUÑOZ ACEBES
Maestro.
Profesor de Lengua y Literatura






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