20120229

AFDA 15


 

 PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO
--------- 1 DE MARZO -------

NÚMERO QUINCE


ÍNDICE. AFDA, 1 de marzo, 2012. 
Pregón: La Educación que esperamos.
Reflexión: Si se estila llevar albarda, póntela y calla. 
Hemos leído-hemos oído: La opción Tierra. A lo largo del río Riaza.
Nuestra Escuela de Vanguardia: Los maestros del mañana: VI. El fruto de una reacción. Ramón y Cajal está de actualidad.
Nuestro castillo interior: Salmo inicial.
Afderías: Pajarerías.
Rincón de Apuleyo y de nuestros poetas: Parodia del amor divino/humano teresiano.
Soneto desde el sentimiento: Dar y recibir, la voz y el trino.

ADDENDA
Una frase bíblica al mes: Si el Señor no construye la casa…
Documentos de oro: Vivir los valores.
Colaboraciones: Historia del paisaje en la pintura occidental. Holanda.
Tarimilla literaria: Poemario escolar, 16-18 años. El poema de las espigas.
La Escuela Ilusionada: Vademécum del profesor (III)
Me bajo un rato a la calle: Memorias de un preadolescente en el Madrid de los cincuenta. 

Encuentro de Primavera: EP 2012.



Pregón

LA EDUCACIÓN QUE ESPERAMOS

Es de desear que la nueva Educación que se nos promete nos llegue plena de vigor. Nos encantaría verla irrumpir en nuestros centros docentes cantando al paso alegre de la ilusión y la eficacia. Tras las tinieblas interiores y exteriores recientes, ¿será pedir demasiado?
España y Europa necesitan verdaderas escuelas de maestros.
        Algo habremos de hacer quienes tenemos a la espalda una formación pedagógica sólida y sabemos cuáles son los trigos educativos que dan el mejor pan español y cristiano para las escuelas.

         
    Ideas claras. Por de pronto, nuestro papel es el de tener las ideas claras. Clarificárnoslas, si es menester.

Educación y dineros. Rechazamos la gran solución de los dineros: “Más dinero a la Educación y todo resuelto”, se reitera. ¡Falso! Esta es una solución que se ha aireado siempre y que se sigue invocando. Es como el bálsamo de fierabrás. Si el nuevo ministerio sólo pone dineros abundantes, los graves problemas educativos de estos últimos años no desaparecerán.

        Sobran profesores. Empezar por aquí. Habrá que echar del cuerpo de los docentes a quienes entraron en él y en él se mantienen sólo porque el estómago les pide de comer. ¡A la calle con ellos! ¡Que se busquen el pan donde no hagan daño! Gedeón se quedó de 22 mil con 300 hombres y venció al madianita. La luz de la Biblia también es maestra en este caso.

Saint Yon. L'ancienne école normale d'instituteurs et la chapelle.
 Escuelas del profesorado.  Y aquí viene a cuento La Salle, el creador de las Escuelas de magisterio. Las “escuelas gratuitas” del canónigo de Reims hoy no hacen falta en Europa, toda ella está escolarizada. Pero sí que urgen y se necesitan verdaderas escuelas para maestros. El talento que en este caso se le dio al Instituto de La Salle no parece sino que se guarda envuelto en el cauto pañuelo que recrimina el evangelio. No nos dediquemos –los del Corpus Lasallianum- a otras cosas que saben hacer otros casi o tan bien como nosotros. AFDA, en cuanto tiene voz y cruzados lasalianos de esta gran causa, está por las escuelas de magisterio y del profesorado, las creadas y las urgentes que están por inventar.  


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Reflexión
 
Por espacio de dos, tres, a lo sumo, cinco minutos fijan y detienen su atención nuestros alumnos en lo que mucho importa al iniciarse la jornada escolar de cada día. Es el momento de la reflexión de la mañana.

La reflexión de la mañana es una característica de nuestra Escuela de ayer y de hoy. Las nuevas tecnologías nos ofrecen preciosos recursos. 

De todos modos, las reflexiones de la mañana adoptan en nuestra Escuela diversos tipos, dados los distintos talantes de profesores y de alumnos: 1. la expositiva o magistral, 2. la que se presenta en forma de pregunta, 3. La reflexión eslogan, anuncio, frase feliz…, 4. la que analiza una palabra o encuentra el sentido de un hecho 5. la reflexión meditación filosófica, 6. aquella en la que predomina la actualidad, 7. la que se escenifica, etc.

El recurso al Refranero (del tipo 3 de más arriba) acerca al alumno a una rica mina del lenguaje por más que en nuestra terminología la consideremos los refranes como “calderilla del lenguaje”, ciertamente deliciosa.
 

ALBARDARSE

"SI SE ESTILA LLEVAR ALBARDA, 

      PÓNTELA Y CALLA"

Hay quien prefiere la libertad de llevar albarda, porque está de moda y porque así lo manda la gran diosa de la opinión pública o de la publicidad. Se siente muy a gusto engrosando la recua de borriquillos cargados con las mismas albardas ideológicas y prefiere esa cómoda esclavitud, a la hermosa libertad de preguntarse por el propio camino y marchar por él, aunque no se estile. Habría que aconsejarle lo que dice el refrán: que cargue con la albarda que está de moda y no proteste ni por lo que le pesa ahora ni por lo que le pesará con el tiempo. Se impone el albaldarse y callar. 


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LA OPCIÓN TIERRA

Boff, Leonardo
 La opción Tierra
Sal terrae, Santander, 2008.

Siempre es un placer leer a Leonardo Boff por su coherencia, profundidad y calidades literarias. Pocas personas han escrito tan bien sobre el tema de la ecología vivida como una espiritualidad y un compromiso.

SINOPSIS

Las amenazas que se han abatido sobre la Tierra a partir del calentamiento global, de la pérdida de biodiversidad y del hecho perverso del foso que no termina de agrandarse entre ricos y pobres han hecho del planeta Tierra el gran objeto de la solicitud y el amor humanos. Por primera vez en la historia, el final de la especie humana, y tal vez de una gran parte de la biosfera, no será una intervención divina, sino consecuencia de la acción irresponsable de los seres humanos. Tal como está, el mundo no puede continuar. Tenemos que cambiar nuestras mentes, nuestros corazones, nuestro modo de producción y de consumo, si queremos tener un futuro de esperanza. La solución de la Tierra no cae del cielo, sino que resulta de una coalición de fuerzas en torno a unos valores éticos, unos fines humanísticos y un nuevo sentido de ser. El propósito de este libro es ayudar a transformar la posible tragedia en una crisis que nos purifique a todos y pueda hacernos más sensibles a la vida, más compasivos con los seres que sufren y más espirituales, más abiertos al misterio del universo y de Dios. LEONARDO BOFF apenas requiere presentación. Teólogo y escritor, es profesor emérito de Ética, Filosofía de la Religión y Ecología en la Universidad Estatal de Río de Janeiro. Sus más de setenta libros han sido traducidos a las principales lenguas, y su interés actual se centra en los temas relacionados con la ecología y la espiritualidad.


ALGUNAS CITAS (casi literales)

Cómo muy bien la definía el conocido ecólogo brasileño José A. Lutzenberger: “La ecología es la ciencia de la sinfonía de la vida, es la ciencia de la supervivencia”  (pág. 105)

La veneración por la vida, el respeto inviolable a los inocentes, la preservación de la integridad física y psíquica de las personas y de todo lo creado, la compasión para los que sufren, el reconocimiento del derecho del otro a existir con su singularidad... constituyen otros tantos pilares básicos sobre los que se construye la sociabilidad humana, los valores, el sentido de nuestro breve paso por este planeta.

Experiencias espirituales de Oriente y Occidente, de los pueblos primitivos y de las culturas contemporáneas se intercambian visiones. Gracias a ellas, el ser humano se re-liga a la Fuente (Dios) originaria de todo ser... son estas experiencias espirituales, concretadas en diferentes religiones y caminos  las que forman la interioridad humana... sólo en el espacio de lo divino es el ser humano plenamente humano”. (pág. 38)

“Toda trasmutación, dice S. Agustín en sus Confesiones, es fruto de dos grandes fuerzas: un gran amor y un gran dolor”. Es lo que podrá ocurrir ahora, pues son el amor y el dolor los que tienen el don de transformarnos por entero. Y esta vez cambiaremos por el inmenso amor que sentimos por la Tierra, nuestra madre, y por el gran dolor que la ocasionamos... (pág. 92)

El ser humano, en la medida en que podemos constatar estudiando el universo, es el ser más complejo de la naturaleza que conocemos:
  • Complejo en su cuerpo, con treinta mil millones de células continuamente renovadas por el sistema genético;
  • complejo en el cerebro de cien mil millones de neuronas en continua sipnasis;
  • complejo en su interioridad; en su psiqué y en su conciencia, cargada de informaciones recogidas desde la irrupción del cosmos con el bing-bang y enriquecida con sus emociones, sueños, arquetipos, símbolos oriundos de las interacciones de la conciencia consigo misma y con el ambientes;
  • complejo en su espíritu, capaz de percibir el Todo y sentirse parte de él e identificar ese Eslabón  que une y reúne, que liga y re-liga todas las cosas, haciendo que no sean caóticas, sino ordenadas, que confieran un sentido y significado a la existencia en este mundo y nos provoquen sentimientos de profunda veneración y respeto frente a la grandeza del cosmos.  Pág. 93

La injusticia social radica en el hecho de que se crean profundas desigualdades entres las personas, las clases y los países. Un 18% de la población mundial detenta el 80 % de toda la riqueza de la tierra. Las tres personas más ricas del mundo poseen un activo superior a toda la riqueza de los 48 países más pobres, donde viven 500 millones de personas. Y entre las 257 personas más ricas acumulan más riqueza que los 2.800 millones de personas con menos recursos, lo que equivale al 48 % de la Humanidad.
El resultado de todo ello es que 800 millones de personas pasan hambre, y 2.500 millones viven en la pobreza, es decir, que sobreviven con sólo dos dólares diarios por personas.
Detrás de estos datos hay todo un océano de sufrimientos y humillación que condena a morir antes de tiempo a infinidad de personas, en especial niños. De estos, cada año mueren 15 millones antes de cumplir los cinco años, victimas de enfermedades que serían fácilmente tratables. Nos hallamos ante la más perversa injusticia social. (pág. 112)

La resiliencia comporta dos componentes: por una parte resistencia frente a las adversidades, capacidad de mantenerse entero cuando se ve uno sometido a grandes exigencias y presiones; por otra, capacidad para rehacerse, de aprender de las derrotas y de reconstruirse creativamente, transformando los aspectos negativos en nuevas oportunidades y ventajas. En una palabra, todos los sistemas adaptativos, en cualquier nivel, son sistemas resilentes. Y esto es aplicable a cada persona humana y a todo el sistema-tierra. (Pág. 115)

Lo que necesitamos hoy es una ética de la compasión para con el sufrimiento de Gaia, a fin de que no sucumba a las heridas que abrimos en su cuerpo; necesitamos mostrar solicitud por la vida y por el ser humano, empezando por los más necesitados; solicitud por los ecosistemas, por el aire, las aguas, los suelos y el clima: solicitud con respecto a la emisión de gases de efecto invernadero; solicitud por la salud humana, la cultura, la espiritualidad...y la muerte, para que podamos despedirnos con agradecimiento de esta vida. Pág. 180

LA CARTA DE LA TIERRA:
            La situación de la Tierra está llena de paradojas:
*   Por un lado, en todas partes se producen movilizaciones para que se respete a la Tierra y se establezcan con ella unas relaciones más benevolentes;
* por otro, continúa la feroz agresión por parte de quienes todavía imaginan que los recursos de la Tierra son inagotables y que ella se regenerará automáticamente.
Después de varias redacciones y propuestas el 14 de marzo de 2000 se aprobó en la UNESCO LA CARTA DE LA TIERRA.

Los contenidos más importantes son:
* Respetar y cuidar la Tierra.
* Proteger la integridad de los sistemas ecológicos.
*    Erradicar la pobreza como un imperativo ético y social.
* Reforzar las instituciones democráticas.

La Carta de la Tierra concluye con estas hermosas palabras: “Que nuestro tiempo sea recordado por el despertar de la un nuevo respeto por la vida, un compromiso firme de lograr la sostenibilidad, la lucha decidida a favor de la justicia y la paz  y la alegre celebración de la vida. (Pág. 191 y ss.)


Madrid 14 de febrero de 2012
Jesús Juárez

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HEMOS LEÍDO EL MANUSCRITO


 A lo largo del río Riaza
Apuleyo Soto
Junta de Castilla y León, 2012




Largo camino de muchas aguas has hecho, amigo Apuleyo, río adelante.

Con esta lectura me hiciste volver a las clases aquellas de magisterio en las que desmenuzábamos "Judíos, moros y cristianos" de Cela. Me servía aquel libro de viajes a las mil maravillas para daros a gustar la miel de una literatura a medida de aprendices de maestros, que además era una perla para adiestraros con su prosa en los carriles de la didáctica de la expresión escrita.
Me ilusiona pensar que algo te puedan haber servido hoy aquellas lejanas clases, por más que en el alumno que eras entonces ya estaba de camino el maestro de la prosa y el verso que eres.  
Si te sirvieron, la verdad, ha sido para superar el modelo. Has dejado en mantillas al Camilo de desmesurada memoria. 

Si hoy me dieran a elegir entre estas tus descripciones en marcha, la sorpresa siempre saltarina de tus imágenes, las frescas notas de regatos de viajero, el ingenio con el que uno se tropieza de continuo río abajo y arriba de tu prosa y de tus versos… lo más probable es que no dejase de recomendar el libro de Cela, pero que me atuviera con mis alumnos a la prosa con la que haces discurrir al lector a lo largo de tu Riaza, camino del Duero de mis antepasados. 

¡Enhorabuena, viator! Este apunte tuyo de hoy, definitivamente te debe abrir hueco entre quienes la Historia de la Literatura celebra con fiesta de guardar desde Marco Polo a Cela, pasando por el Montaigne con el que echas a andar con este tu libro de oro.

Carlos Urdiales Recio
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LOS MAESTROS DEL MAÑANA

                        VI. El fruto de una reacción



Hay opciones por el magisterio que se realizan, si vale le expresión, por contraste. No deja esto de ser paradójico, pues se elige la profesión de maestro  a causa de o después de una experiencia negativa durante la educación de la infancia. Esta motivación puede parecer más rara aunque no menos clara y definida: es el impulso positivo hacia una profesión de la que se tiene “mala experiencia pasiva”. Y habría que indagar si  es una mera reacción a una experiencia negativa, a veces traumática, o si  es una experiencia que, vivida con intensidad durante algún tiempo, crea un movimiento de simpatía y de afección por  esa profesión, a pesar de lo negativo de las personas que la encarnan.  Surge entonces en el niño el deseo, quizás inconsciente,  de  defender lo hermoso de la profesión docente: “No quiero ser como este maestro o esta maestra…; no quiero que los niños lo pasen  tan mal como yo en la escuela. ¡Voy a ser  maestro!”. 

            Entre las respuestas que analizo hay al menos tres casos llamativos de esta opción al magisterio “por reacción” o “por contraste”:

    a)   Alejandro es, de  niño, un chaval inquieto, imaginativo, creativo; la rutina de la clase le  aburre, le produce una enorme insatisfacción. La profesora no puede con él y lo castiga: pasa tiempo y tiempo de sus días escolares frente a la pared del aula, “mientras la profesora hablaba a espaldas de mí”. Pero él no se aburre. Tiene un mapa de Europa ante sus ojos; y Alejandro  echa a volar su imaginación: “pronto las violentadas horas de clase se  transformaron en una evasión pictórica de la mano de los superhéroes del Cómic a lo largo y ancho del continente europeo: Spiderman encaramado  a la Torre Eiffel, Batman enderezando la Torre de Pisa,  Superman dando los últimos retoques a la Sagrada Familia de Barcelona…”. Pero, a pesar de esto, Alejandro es consciente de  las lagunas y problemas que le hacen pasar en el Colegio “meses enteros renegando por quien soy ahora. Muchas veces me pregunto qué habría sido de mí si  la espalda de aquella profesora hubiese hecho algo por desarrollar y encaminar los intereses de  un niño de  diez años por el Cómic, por la lectura, por el dibujo o por otros intereses…”.  Pues bien, la pregunta “sólo tiene una respuesta: la decisión de ocupar como educador y maestro el lugar de aquella irracional, arbitraria e injustificada espalda” (Alejandro).

                                                 b)    Otras veces no es el abandono, sino un conflicto con el profesor, una situación tensa,  una humillación o un insulto por parte de éste. En estos casos  se puede dar  una respuesta paradójica: el profesor puede contar con “efectos no esperados”. Tal es el caso de Nicolás, también estudiante de Educación Primaria. Un día su profesor le espetó: “Tú no eres capaz ni de terminar tu bachillerato”.  Terminado éste, Alejandro acude a su profesor con el libro de calificaciones para mostrar, ante sus propias narices, que lo había logrado… y para decirle además que había errado doblemente en su predicción: pues “iba a ser maestro”. La negativa de profesor fue, de nuevo, rotunda. De forma un tanto grosera pone en duda la capacidad de su ya antiguo alumno para alcanzar con éxito su propia profesión…Alejandro acepta  ese sucio reto lanzado por su profesor y reacciona  con el deseo de  una cierta revancha:  “ante aquella persona cuya función  parecía ser la de tirar  sistemáticamente por tierra todos nuestros sueños… con sus frustraciones y sus pobres métodos , decidí ser maestro, pero no un maestro como él”. (Nicolás).

 
 La opción de Nicolás tiene otro lado  ejemplar: viviendo en un ambiente de maestros nunca nadie le animó a seguir esa profesión. Incluso cuando Nicolás decide ser maestro  ellos “apoyaron mi decisión, pero nunca me animaron” ni mostraron entusiasmo. Más bien le desanimaban: junto  a la “belleza moral” de la profesión educadora destacaban el “trabajo duro y agotador” del magisterio. Pero ni la agresiva de su profesor ni la frialdad familiar  impiden a Nicolás  dar su paso adelante  e iniciar sus estudios de magisterio.
  

         c) Finalmente  existe algún alumno de magisterio que, sin haber pasado por alguna experiencia traumática en su  niñez, decide hacerse maestro para  compensar a acción negativa de sus maestros. Así es el caso de Juana María cuando afirma: “Tendría unos  nueve años cuando, regresando a casa después de horas de colegio casi infernales, aquel día decidí como un deber que me preocuparía por el bienestar de los niños y que jamás me portaría como se comportaban los mayores lejanos y duros. Con todas mis fuerzas deseaba ver a los niños felices” (Juana María). O el caso  de Laura, que afirma ante  la reiterada experiencia negativa en la escuela: “Si yo fuera la profesora,  no haría las cosas así; y si algún día decidiera serlo, haría las cosas diferentes, tendría una actitud mejor con mis alumnos, daría parte de mí por ellos…”. (Laura).
 

Suele decirse que las malas experiencias desaniman a los alumnos, cuando no les traumatizan y crean una predisposición negativa  hacia el objeto de esa experiencia negativa. Siempre hay excepciones. O, mejor,  personas jóvenes que son capaces de dar la vuelta a la situación y de reaccionar desde una experiencia que, lejos de quedar perpetuamente infecunda, se convierte en semilla desde el mismo momento de sufrirla. Quien esto escribe también puede dar testimonio, sencillo pero auténtico, de ello.

                                                       Teódulo  GARCÍA  REGIDOR 

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En esta ocasión,
a nuestro filo del amanecer
le encanta sintonizar con otro filo,
el filo de la vida.

RAMÓN Y CAJAL ESTÁ DE ACTUALIDAD

El maestro de los investigadores científicos, don Santiago Ramón y Cajal, está de actualidad. No solo porque lleven su nombre calles, estaciones de metro, plazas, farmacias, centros médicos y centros de enseñanza, sino porque al fin se está imponiendo en las aulas públicas y privadas la consecución de la excelencia como norma sine qua non en el trabajo intelectual de alumnos y profesores. Bienvenida sea esa bandera perdida que flotaba en el viento de las utopías, esa meta de los atletas del saber.
Ya no da vergüenza ser el mejor, el más memorioso, el más inteligente, el más capaz. Ya no hay que dar clases aparte a los aprendices excepcionales. Priman ahora, de nuevo, “los tónicos de la voluntad”, como los definió y defendió el tozudo navarro-aragonés.

Estos tristes años pasados –por una pedagogía mal entendida y peor puesta en práctica- teníamos que ser todos iguales, pero iguales por la base,  hacia abajo, no por la cúspide, para no humillar a los torpes y a los vagos y a los chuletas y a los indisciplinados. Corría y se celebraba la ley del menor esfuerzo, del gusto propio, de la alegría de pandereta, del compañerismo contagioso entre docentes y discentes, entre padres e hijos, autoridades y ciudadanos pelaos. Esa ley ha caducado.

De un Nobel salió otro Nobel. Así lo cuenta Severo Ochoa: “A pesar de que era la figura que más admiraba e idolatraba, no me parecía procedente perturbar el trabajo de don Santiago, mi maestro, siendo yo como era un estudiantillo de medicina, pero le tomé como modelo. Si después he hecho algo por la humanidad, a él se lo debo”.

Maravilloso ejemplo. Algo parecido observé días pasados en el Colegio Ramón y Cajal, de Madrid, cuando sus profesores me invitaron a presentar mi Pepín Pepino, el fantasma miedoso, en sus aulas encristaladas y arboladas. Fue una gozada. ¿Por qué? Porque el alumnado de primaria se volcó conmigo, educadísimo. ¿Por qué más? Porque sus maestros estaban con ellos alentándoles a preguntar y preguntar. Preguntar para saber y luego hacer. ¿Y qué les dije? Les dije que el estudio de la Lengua abre todas las bocas y todas las puertas; con la Lengua comprendemos las demás asignaturas; por la Lengua, bien hablada y bien escrita, somos hombres y no simples loros de repetición. Y me entendieron, vaya si me entendieron. Como hemos acabado entendiendo las palabras del Nobel neurólogo: “El genio es una larga paciencia. He conquistado la gloria pasando cuarenta años de mi vida inclinado sobre escritorio”. Pues ya está, abramos las neuronas, activemos el ordenador de la mente.
APULEYO SOTO


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SALMO INICIAL


José María Valverde
Extraña que el poeta José María Valverde no encuentre a Dios en su vida, a pesar de estar llamándolo constantemente, a pesar de andar buscándolo en el fondo de las realidades consistentes y bellas. Se queda uno perplejo al oírle decir que Dios no acude a sus insistentes citas de amante. ¿Es posible que Dios le falle al hombre de esta manera?

Pienso que el poeta cacereño no es tan simplón en sus quejas claramente retóricas por la ausencia de Dios. Adivino entre sus versos la verdadera causa de que Dios no haga acto de presencia en el interior del poeta: sencillamente porque "su" yo ("su" de él y el de los demás seres humanos) es un yo egocéntrico, inabordable, una piedra de sillería sin grieta alguna abierta a la solicitud y a las ansias amorosas de nuestro Dios. ¿No es más plausible esta explicación humana que culpar retóricamente a Dios del desencuentro entre Dios y el poeta?

(N. B. El mismo poeta dejó escrito -Estudios sobre la palabra poética-: 
"En nuestro interior no habita hoy la verdad, 
la Otredad divina, sino... nuestro Ego irreductible, ... 
obstinado en negarse a la entrega".)

Eduardo Malvido

SALMO INICIAL

Señor, no estás conmigo aunque te nombre siempre.
Estás allá, entre nubes, donde mi voz no alcanza,
y si a veces resurges, como el sol tras la lluvia,
hay noches en que apenas logro pensar que existes.

Eres una ciudad detrás de las montañas.
Eres un mar lejano que a veces no se oye.
No estás dentro de mí. Siento tu negro hueco
devorando mi entraña, como una hambrienta boca.

Una ciudad detrás de las montañas...
Pájaro, rosa, sol, tarde clara...



















Y por eso te nombro, Señor, constantemente,
y por eso refiero las cosas a tu nombre,
dándoles latitud y longitud de Ti.
Si estuvieras conmigo yo hablaría de cosas,
de cosas nada más, sencillas y desnudas,
del cielo, de la brisa, del amor y la pena.

Como un feliz amante que dice sólo: “Mira
qué pájaro, qué rosa, qué sol, qué tarde clara”,
y vierte así en la luz de los nombres su amor.
Pero no. Tú me faltas. Y te nombro por eso.
Te persigo en el bosque detrás de cada tronco.

Te busco por el fondo de las aguas sin luz.
¡Oh cosas, apartaos, dadme ya su presencia
que tenéis escondida en vuestro oscuro seno!

Marcado por tu hierro vago por las llanuras,
abandonado, inútil como una oveja sola…
Hombre de Dios me llamo. Pero sin Dios estoy.

                                                            JOSÉ MARÍA VALVERDE

Salto, agua, marco...
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PARODIA DEL AMOR DIVINO/HUMANO TERESIANO






Vivo porque vivo en mí
cada día cuando leo
y ese es todo mi recreo.

Vivo muy dentro de mí
porque fuera huyó el amor
de aquel que fue mi señor
y me quiso para sí.
Todo el corazón le di
y ahora espero y desespero
pues leo porque no muero.

Es tal la prisión divina
en que me encuentro sujeto,
que por un verso secreto
voy en su persecución,
ya que mi enajenación
me tolera ser viajero
de aquello que leer quiero.

¡Ay, qué plácida es la estancia
en la mesa lectoral,
repasando el gran caudal
de los libros con sustancia.
Sólo acortar su distancia
me causa un placer tan vivo
que leo porque no vivo!


¡Ay, qué dulzura soñar
con países imposibles
donde nada es más movible
que el continuo imaginar!
Que no me quiten gustar
de la lectura an-si-o-sa
hasta que llegue a la fosa.

Sólo con la confianza
de seguir leyendo escribo,
porque leyendo recibo
todo lo que me afianza.
No necesito mudanza
de costumbres por ahora
si estoy donde el saber mora.

Mira que lo expongo en claro
con palabras como rosas
dulcemente rumorosas
en este blogspot preclaro.
Fátima no lo ve raro
y yo a sus dictados sigo
siempre que ella esté conmigo.

¿Habrá ocupación mejor
que entretenerme rimando
la vida que va pasando
entre alegría y dolor?
He aquí su profesor.

Con los libros en las manos,
somos siempre más humanos.

Ya está el círculo concluso.
Amar, leer…es vivir,
componer y compartir:
en ello mi tiempo uso.
Quédate patidifuso,
si no lo piensas así,
que yo lo dije por ti.

Vida, dame lo que tienes;
me tienes entero a mí,
por tanto como ofrecí
repartiéndote mis bienes.

¡Oh, tortura de vaivenes,
no más que releer quiero
plumas de lengua de acero!



Y después, a descansar
como un caballero digno
de sus venturas condigno
allá en la orilla del mar.

No queda más que expresar.
Compañero, ayúdame;
léeme y te leeré.

Apuleyo Soto
publicado en zoquejo.com

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20120115

AFDA 14


 PORTAVOZ DE MAGISTERIO Y ESTILO

--------- 1 DE FEBRERO -------


NÚMERO CATORCE


ÍNDICE. AFDA, 1 de febrero, 2012. 
Pregón: Lírica para la educación, para la política y para la crisis.
Reflexión: El estudiante produce estudios. 
Hemos leído-hemos oído:La ladrona de libros.
Rincón de Apuleyo y de nuestros poetas:  Apremiante descenso de la natalidad.
Soneto desde el sentimiento: Por San Blas.
Afderías: Cigüeñerías.
Nuestra Escuela de Vanguardia: Los maestros del mañana. V. Encontrar el equilibrio personal.
Nuestro castillo interior: El nuevo Dios.

ADDENDA
Una frase bíblica al mes: ¿Está uno de buen humor? Que cante.
Documentos de oro: La "imagen intelectual del mundo" que se daba.
Colaboraciones: Historia del paisaje en la pintura occidental.
Tarimilla literaria: Poemario escolar, 14-16 años. Tarimilla popular y rural. El poema de las espigas.
Patio de recreo: La Viña (II).
La Escuela Ilusionada: Vademécum del profesor (II)
Patio de recreo: Escuela y Miguel Delibes a tiro.
Rincón de Apuleyo: De paseo va Mateo.


PREGÓN

¡LÍRICA PARA LA EDUCACIÓN,
                       PARA LA POLÍTICA DE LOS PUEBLOS
                                                   Y PARA LA VIDA!
Escribe Amando de Miguel sobre John Neumann.
John Neumann
Afirma nuestro sociólogo que “la gran virtud de John von Neumann fue la de conseguir que las Matemáticas fueran realmente no solo el lenguaje de la ciencia sino el modelo de muchos otros saberes. La paradoja es que, siendo Von Neumann un teórico, logró que las Matemáticas se aplicaran de modo práctico a muchos campos”.
 Más adelante: “a la Matemática de Von Neumann le debemos que hayamos tenido energía nuclear, viajes espaciales e informática, entre otros desarrollos”.

Desde fuera, profanos de la cuántica, nos imaginamos que este hombre adelgazó la matemática y la hizo pura lírica, de manera que pudo introducirla en el cuerpo de las ciencias empíricas y sociales y así elevar y multiplicar sus aciertos, los brillantísimos que ahora disfrutamos.

¿Por qué no ponerle lírica a la educación, al gobierno de los pueblos y a la vida de las gentes en crisis?
¿Nos falta el matemático que ponga en pie nuestra historia?
¿No contamos con media docena de maestros de la lírica que equivalgan a un von Neumann para la esperanza y la creación de una primavera que podría ser brillantísima?



                EL ESTUDIANTE PRODUCE ESTUDIOS

En el expediente que cada uno de vosotros tiene en el Colegio figura la profesión del padre. Hay médicos, arquitectos, pilotos, administrativos, panaderos, peluqueros...

Profesional de la caligrafía y de las primeras letras.
   Puede ocurrir que si a alguno de vosotros se le pregunta por su profesión, responda rápido que aún no trabaja. Esto es un error. La profesión de un alumno es la de estudiante.
   El arquitecto levanta casas, el médico cura, el panadero hace pan, el ciego vende cupones de la ONCE..., el estudiante estudia: ese es su trabajo, esa es su profesión. 

   La sociedad es una gran colmena en la que todos estamos en función de todos. Nadie es libre para no hacer nada. Nos debemos a los demás, unos a otros.
El estudiante produce estudios
    En la sociedad no debe haber zánganos, todos han de producir algo útil: casas, salud, pan, cupones de la suerte... 
  El estudiante produce estudios, es decir, esfuerzos para conseguir la verdad, ordenarla y expresarla.
   Ninguna sociedad sensata quiere prescindir de este trabajo que realizan sus miembros en edad escolar.
   Ninguna sociedad inteligente pensará que es un lujo  que sus hombres y mujeres estudien.
   A la hora de pedir cuentas, la sociedad, al estudiante, lo que le pide como tal es que produzca estudios.

       Elementos visuales: Profesionales de las primeras letras, 
estudiantes con tecnología puntera, recolección de mieses o de aceitunas. 
La frase: El estudiante produce estudios.



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LA LADRONA DE LIBROS


Zusak, Marcus (2007) La ladrona de libros. 
Ramdon House Mondadori, Barcelona.

Marcus Zusac es australiano y la obra ha sido publicada con ayuda del Australian Council, organismo dependiente del Gobierno de Australia.


En este libro se cuenta la historia de una niña, Liesel Meminger, durante la Guerra mundial, en una pequeña localidad de Alemania, Molching, cerca de Munich, en la calle Himmelstrasse. (Himmel= cielo).
La narradora de la historia es la muerte, que ha guardado un libro escrito por la niña, antes de que un bombardeo termine con Himelstrasse y todos sus habitantes, excepto Liesel, que estaba en el sótano de su casa escribiendo. La muerte ha recuperado de entre los escombros el libro.

LA HISTORIA DE LIESEL

Liesel Meminger, que tiene casi 10 años, viaja con su madre y su hermano pequeño hacia Munich, para ser entregada a una familia de acogida. En el viaje muere el hermano, que es enterrado en una población del trayecto. Aquí la niña recoge un libro en la nieve que se llama “Manual del sepulturero”.
La niña comienza su vida en la casa de acogida con el matrimonio Hans y Rosa Hubermann. La niña hace su vida en un ambiente como el de la Alemania nazi. Cada noche tiene pesadillas y Hans se pasa largas horas con ella hasta que se duerme. Le lee libros y Liesel quiere aprender las palabras de los libros. Su relación con Rudy Steiner, chico del barrio, es muy estrecha, y con él hace la mayoría de las travesuras. 
En un momento dado, hay una quema de objetos y libros, ordenada por las autoridades nazis. Liesel consigue recuperar de la hoguera un libro titulado “El hombre que se encogía de hombros”. La mujer del alcalde la ha visto cogerlo.
En un momento dado aparece en la casa un judío, Max Vandenbourg, que huye de ser deportado a los campos de concentración.Trae un acordeón de un antiguo compañero de Hans en la primera Guerra Europea. Le acogen en el sótano de la casa. Se entabla una gran amistad y Max le dedica un libro con texto y viñetas, que encuentran en un colchón, cuando Max decide marcharse para no exponer la vida de la familia que lo acoge.
Liesel visita la casa del alcalde en el barrio elegante de la ciudad para recoger la ropa sucia y llevar la ropa limpiada por Rosa. Ilsa Hermann (mujer del Alcalde) le enseña la gran biblioteca y le invita para que venga a leer en los ratos libres; incluso le regala algún libro. Más adelante, una aventura de Liesel con Rudy consiste en entrar por la ventana y robar algunos libros. Por ejemplo, “El hombre que silbaba”.
Liesel suele leer en voz alta mientras la gente espera en los refugios el paso de los bombarderos. 
En un momento dado, siguiendo el consejo de Max, Liesel se pone a escribir su historia con el título “La ladrona de libros”. Lo está escribiendo en el sótano de su casa una noche en que las sirenas no avisan de la llegada de los bombardeos que destruyen Himmelstrasse y matan a toda la gente que vive en ella. A Liesel la rescatan de entre los escombros. La muerte, que ha venido para llevarse las almas de los muertos, se guarda el libro, por eso es la narradora de la Historia. 
Terminada la guerra, Max queda libre después de pasar algún tiempo en el campo de concentración de Dachau. Liesel termina su vida en Sidney, ciudad a la que se ha ido a vivir, se supone que con Max. 

VALORACIONES Y OPINIÓN PERSONAL 

Al mismo tiempo que cuenta la historia de Liesel y de muchas más personas que viven en su entorno, el autor refleja de manera emotiva la situación de la gente en la Alemania nazi y durante la guerra: Imposición, persecución, tortura, trato vejatorio: el sufrimiento de la gente corriente en una guerra y la imposición de lo irremediable. Pero al mismo tiempo pone de manifiesto la riqueza de la persona humana, la capacidad de supervivencia, la capacidad del pensamiento y la palabra para hacernos felices o infelices.

La manera de describir las situaciones y las cosas como si tuvieran vida es particularmente interesante desde un punto de vista literario:
  
“Daba la impresión de que tenía las palabras en la mano, bien apelmazadas, para lanzarlas al otro lado de la mesa”. (38).
“El cielo estaba aderezado con las pequeñas astillas de lluvia que empezaban a caer”. (56)
“La luna se había librado de las nubes y ahora podía moverse, elevarse, zambullirse y derramar gotitas sobre el rostro del chico”. (62).
“Las palabras, pronunciadas con suave susurro, resbalaron de la cama y se esparcieron por el suelo como si fueran polvo”. (66)
“Esa noche la luna estaba zurcida al cielo con puntadas de nubes a su alrededor“. (59)
“La ladrona de libros se quedó sin palabras. Pero créeme, las palabras estaban de camino y, cuando llegaron, Liesel las sujetó entre las manos como si fueran nubes y las escurrió como si estuvieran empapadas de lluvia“. (81)
“Ese día a Liesel le costó mucho decir lo que dijo al marcharse. Traducido podríamos comentar que tuvo que forcejear con dos palabras gigantes, cargarlas al hombro y arrojarlas  con torpeza a los pies de Ilsa Hermann. Pesaban tanto que al final  la tambaleante niña no pudo sostenerlas más y cayeron de lado. Quedaron postradas en el suelo en toda su extensión, extravagantes y desgarbadas. Dos palabras gigantescas: Lo siento.” (149)

El libro me pareció raro cuando comencé a leerlo, y de hecho lo dejé un tiempo en espera. Cuando retomé su lectura, me pareció sencillamente maravilloso. Al terminar todo adquiere más sentido, y da ganas de comenzar a releerlo para encajar la historia en su totalidad. Me ha encantado releer las primeras páginas y entender mejor el desarrollo de la narración. 
Aunque la protagonista es Liesel, el libro cuenta al menos la historia de otras tres personas: Hans, Max y Rudy. Todos son personas excelentes, que sufren las consecuencias de su situación, pero mantienen una gran dignidad. Son los que más quieren a Liesel, cada uno a su manera. Es admirable la categoría humana de estas personas en situaciones tan terribles. Historias como está fortalecen la fe en que la vida es maravillosa a pesar de los sinsabores y las ruindades de muchos.
El hecho de tomar a la muerte como narradora de la historia es interesante (nunca antes lo había visto) y permite que sea natural cierta manera de expresar lo que sucede. “Primero los colores. Después los humanos. Así es como acostumbro a ver las cosas. O, al menos, así es como intento verlas.” (Comienzo del libro, habla la muerte).

Un libro digno de releerse, de estudiarse y de recomendar a otras personas que lo lean.
Madrid, 19 de enero de 2012

Jesús  Juárez

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LOS MAESTROS DEL MAÑANA                


V. Encontrar el equilibrio personal


Hay vocaciones al magisterio que proceden de la búsqueda de cierto equilibrio personal. Se da el caso, minoritario pero presente todos los  años,  de jóvenes que o bien  han cursado una carrera universitaria o han ejercido ya una profesión (azafata, abogado, administrativo…) y que tras años de experiencia van encontrándose a disgusto con el trabajo y consigo mismos, interiormente vacíos y carentes del necesario equilibrio personal. Y, de pronto, deciden que “lo suyo” es otro tipo de trabajo, algo que implique una relación personal más directa e intensa;  y optan por el magisterio. 


Estas personas, aún jóvenes,  muestran con claridad que viven cierto vacío interior y, después de una  lucha personal,  realizan una verdadera “conversión”, un cambio radical en sus vidas. A veces no muestran con claridad cuál ha sido el último desencadenante de la opción, pero  siempre está actuando de fondo la insatisfacción personal. Esta, pronto o tarde,  termina por  revelar que hubo una primera opción, un “primer amor” nunca del todo olvidado y que, en circunstancias más o menos adversas, uno vuelve a él.


Un trabajo que no satisface suele ser el detonante: “Era un trabajo –el de administrativo-  con el que no me sentía cómoda ni realizada; necesitaba encontrar mi verdadera vocación”, dice Andrea, estudiante de Educación Primaria. Ciertas carencias relacionales o personales en el propio trabajo, aunque éste sea atractivo y bien remunerado,  hacen  desear una profesión que favorezca un mayor contacto personal: “... por eso decidí dejar mi trabajo de auxiliar de vuelo en Iberia y comenzar una nueva andadura:  ser maestra, con vistas a un futuro feliz con mi marido (que quería ser profesor de educación física), con mis hijos y con el resto de mi familia. Sé que no se gana lo mismo que siendo auxiliar de vuelo, pero se es infinitamente más feliz y eso es algo que no puede ser pagado”, dice Amparo F., de Educación Infantil.

Otras veces, aun sin haber terminado  la primera carrera, alguien decide  un cambio radical y dirige sus pasos hacia el magisterio. La razón suele ser parecida: insatisfacción personal. La alumna X  estudiaba  tercer curso de Administración de Empresas.. “pero cada año que pasaba me daba cuenta de que me había equivocado al elegir dicha carrera, ya que mi motivación por las asignaturas y por el estudio cada vez era menor. Por eso  decidí dejar a la mitad la carrera y matricularme en Magisterio. Ya que mi afecto hacia los niños seguía estando presente en mi vida y cada vez iba a más”.  Se diría que en algunos casos  se actúa  a partir del mecanismo psicológico de volver, ante la insatisfacción, a lo que uno cree que es  su verdadera… vocación.


A veces el magisterio se  elige por conexión con la carrera que tuvo prioridad en el estudiante, pero que por diversas circunstancias es preciso abandonar. Al hacer una proyección de  largo alcance de la vida personal,  se  ven circunstancias  que hacen imposible  la opción primera y se busca un equilibrio entre ella y el magisterio. Al menos eso piensa Beatriz,  hasta hace poco estudiante del INEF, cuyas ilusiones primeras  se  apagaron porque aparecieron  lesiones óseas o musculares y porque ella pensó en  el breve tiempo que puede durar el estado de “buena forma” del profesor de Educación Física… Estas circunstancias le impulsan a optar por el magisterio: “Evidentemente todo ese sueño (ser profesor de Educación Física) se fue, hubo un periodo de incertidumbre en mi vida pero, como siempre me han encantado los niños, me dije: ‘profesora de gimnasia, no; pero, ¿por qué no de educación especial, de Educación Infantil o de Primaria?` Así que maduré mucho la idea… y decidí ser maestra de Educación Primaria”, cuenta Beatriz.


Cuando uno piensa en estos caminos “de vuelta hacia otra cosa”  parece ver en primer lugar una  reacción ante la decepción o el fracaso. Y una opción condicionada por ellos. Y  creo que esto puede ser posible. Pero aunque esto fuera así,  también resulta cierto que cuando  alguien  ha estado ejerciendo una profesión  para la cual  se ha preparado  seriamente, cuando se ha ejercido con cierto éxito profesional y económico (auxiliar de vuelo con un excelente futuro,  abogada en ejercicio en un bufete durante varios años, licenciada en psicología y  profesional  en  una empresa, licenciada en ciencias empresariales con un excelente puesto de trabajo…) y cuando de pronto todo esto se abandona…, más que de fracaso o miedo a una situación precaria hemos de hablar de algo más profundo: es, a la vez, un desajuste personal y  una llamada interior que hace cambiar por completo la vida profesional ya iniciada. Es una necesidad de encuentro consigo mismo en aquello que, según confesión de la mayoría, fue el primer deseo, la inclinación primera, nunca perdida ni extinguida. Y paradójicamente, aunque se haya  intentado  apagar  la fuerza de esa llamada con otras voces más  definidas y potentes,   la primera ha ido creciendo junto a las otras. Podemos decir que, en no pocos casos, se opta por el ser antes que por el tener y que, aun en una situación social de precariedad laboral como la nuestra, se abandonan trabajos remunerados y rentables por el deseo de encontrarse a sí mismos, en una búsqueda sincera de equilibrio personal. Creo que estas decisiones por el magisterio – cuya trayectoria habría que seguir estudiando en años futuros- merecen hoy, cuando menos, respeto y admiración.


Teódulo GARCÍA REGIDOR


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  ·        Cuando la cigüeña avista su presa bajo el agua, la ataca a bayoneta calada.

Las rosas en el rosal, las peras en el peral y las cigüeñas… ¿en el cigüeñal?

·        Las cigüeñas viajan menos desde que en París cerraron las casas-cuna.

Un  buen nido de cigüeñas es el mejor seguro de vida para el viejo campanario.

·        Las cigüeñas son más del cielo que del suelo; en tierra, mejor sobre una sola pata que sobre las dos.
 
Puede que por el cambio climático o quizás por la crisis, cada vez se ven más nidos de cigüeña ‘desalquilados’.

·        No creo que quien tuvo la ocurrencia de llamarlas cigoñinos sintiera especial cariño por las crías de cigüeña.

Los Reyes Magos, el ratoncito Pérez y la cigüeña parisina, tres hermosos sueños que mueren con la infancia, como los dientes de leche.

·        A los cigoñinos, al tiempo que se les enrojece el pico y aprenden a crotorear, se les diptonga la O y les brota la diéresis.

Una torre sin cigüeña es casi tan huérfana como una cigüeña sin torre.

·        Por San Blas, la cigüeña verás; si un día no la ves, puede que este mundo ya esté del revés.

AH


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EL NUEVO DIOS

Hay vocablos más bellos que el de "padre", como, por ejemplo, "mariposa", o "ardilla", o "fresa", o "góndola"... 
Pero las palabras atraen más o menos nuestra atención según sea nuestra relación con ellas. 

Antes de que llegara la noche.
Y es precisamente el trato, la relación que Jesús, el Hijo amado, mantuvo en esta vida con su Dios que la palabra "Padre" se torna para el poeta José Luis MARTÍN DESCALZO en la voz más sorprendente del diccionario, en el vocablo más milagroso que podamos escuchar de labios del Hijo, puesto que al oírlo el amanecer se duplica, los árboles transforman súbitamente sus yemas en sabrosas frutas, los lirios se convierten en plateadas trompetas anunciadoras de fiesta..., y todos los hombres reímos felices porque sentimos al Dios altísimo en la intimidad de nuestro pecho y, sentado en la pradera y comiendo la tortilla con nosotros, al Dios oculto y ausente. ¿Es también así cuando nos dirigimos a Dios y lo llamamos "Padre"?
                                                                                                                                                                                        Eduardo Malvido

EL NUEVO DIOS

Y cuando Él dijo "Padre"
el mundo se preguntó por qué
aquel día amanecía dos veces.
La palabra estalló en el aire como una bengala
y todos los árboles quisieron ser frutales
y los pájaros decidieron enamorarse
antes de que llegara la noche.

 
                            El mundo estaba de fiesta …


Hacía siglos que el mundo
no había estado de fiesta:
los lirios empezaron a parecerse a las trompetas
y aquella palabra comenzó a circular
de mano en mano,
bella como una muchacha enamorada.

Los hombres husmearon el continente
recién descubierto
y a todos les parecía imposible pero pensaban que,
aun como sueño, era ya suficientemente hermoso.

Hasta entonces los hombres se habían inventado
dioses tan aburridos como ellos,
serios y solemnes faraones,
atrapamoscas con sus tridentes de opereta.
Dioses que enarbolan el relámpago
cuando los hombres encendían una cerilla en sábado,
o que reñían como colegiales
por un quítame allá ese incienso.
Dioses egoístas y pijoteros
que imponían mandamientos de amar
sin molestarse en cumplirlos,
vanidosos como cantantes de ópera,
pavos reales de su propia gloria
a quienes habría que engatusar
con becerros bien cebados.

Y he aquí que, de pronto,
el fabricante de tormentas
bajaba... a ser Padre,
se uncía al carro del amor
y se sentaba sobre la pradera
a comer con nosotros la tortilla.
Era un nuevo Dios bastante poco excelentísimo
que no desentonaba en las tabernas
y ante quien sólo era necesario descalzar el alma.

Aquel día los hombres empezaron a ser felices
porque dejaron de buscar la felicidad
como quien excava una mina.
No eran felices porque fueran felices,
sino porque amaban y eran amados,
porque su corazón tenía una casa,
y su Dios, las manos calientes.

                   José Luis Martín Descalzo



   

       

















117 AFDA

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